Listeriosis en el tercer trimestre del embarazo: Información esencial

La listeriosis es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Listeria monocytogenes, un microorganismo intracelular que puede sobrevivir a la refrigeración y a la congelación. Aunque es una infección poco frecuente, su incidencia ha aumentado en los últimos años y puede tener consecuencias graves, especialmente para las personas con el sistema inmune debilitado y las mujeres embarazadas.

Esta bacteria enteropatógena se encuentra ampliamente distribuida en la naturaleza (suelo, agua, heces) y es capaz de adaptarse y sobrevivir en entornos extremos de pH, salinidad y temperatura. Se destruye con la cocción a 70°C, pero la congelación solo reduce el número de colonias y puede deteriorar y contaminar los alimentos en refrigeración.

¿Qué es la listeriosis y cómo se transmite?

La listeriosis se contrae principalmente al consumir alimentos contaminados. Los productos más frecuentemente involucrados son los cárnicos precocinados, leche y productos lácteos no pasteurizados, vegetales crudos mal lavados, fiambres, embutidos y mariscos.

La Listeria monocytogenes tiene la capacidad de deteriorar y contaminar los alimentos en refrigeración. Es un patógeno intracelular oportunista que tiene especial tropismo por la placenta y el sistema nervioso central (SNC).

Factores de riesgo

Las personas con mayor riesgo de verse afectadas por la listeriosis son las personas embarazadas, los niños pequeños, los adultos mayores de 60 años y las personas con sistemas inmunitarios debilitados, como pacientes con hepatopatía, neoplasias o diabetes mellitus. Las gestantes tienen hasta 10 veces más probabilidades de enfermar si consumen un alimento contaminado.

LISTERIA en el EMBARAZO · SINTOMAS y TRATAMIENTO · ¿Cómo prevenirla?

Síntomas de la listeriosis

En muchas ocasiones, la listeriosis puede confundirse con el virus de la gripe, ya que tienen síntomas muy similares. Los síntomas pueden incluir: dolor de cabeza, dolor muscular, fiebre, náuseas o diarrea. Estos síntomas pueden comenzar días o semanas después de comer alimentos contaminados. Un análisis de sangre puede confirmar si se ha infectado con listeriosis.

No obstante, alrededor del 30% de las infecciones por listeriosis son asintomáticas, lo cual dificulta su diagnóstico. Además, el tiempo de incubación de la listeriosis es muy amplio y varía entre 1 y 90 días, por lo que los síntomas pueden aparecer a los pocos días o hasta uno o dos meses después del contagio. En la población general, la enfermedad suele ser leve y, en la mayoría de los casos, la infección es no invasiva, asintomática y de ocurrencia relativamente baja.

Síntomas en bebés contagiados

En cuanto a los bebés contagiados, los primeros síntomas pueden apreciarse a los pocos días de nacer y son los siguientes: poco apetito, fiebre, irritabilidad, dificultad para respirar, vómitos y sarpullido.

Listeriosis durante el embarazo

La listeriosis cobra especial importancia durante el embarazo, ya que la bacteria puede transmitirse al feto a través de la placenta y causar problemas muy graves en su desarrollo o incluso un aborto. Si la mujer embarazada se contagia de listeriosis, aún presentando síntomas leves o casi inexistentes, esta infección puede transmitirse al feto y tener consecuencias fatales, como una muerte fetal intrauterina, un parto prematuro o la muerte del bebé después de su nacimiento.

Las manifestaciones clínicas más habituales en la gestante suelen ser fiebre, malestar general y, en algunos casos, meconio o líquido amniótico maloliente y signos de pérdida de bienestar fetal. Sin embargo, puede pasar desapercibida hasta en un 29% de los casos. Si se tarda más de una semana en detectar la listeriosis durante el embarazo, esto podría causar consecuencias fetales severas.

Vías de contagio de la madre al feto

La transmisión de esta infección durante el embarazo se produce de manera vertical, y las posibles vías de contagio de la madre al feto son:

  • Vía transplacentaria: a través de la placenta, la bacteria puede diseminarse hasta llegar a la sangre del feto y causar septicemia.
  • Vía amniótica: por succión y aspiración de un líquido amniótico contaminado desde la placenta.
  • Vía ascendente: desde el cuello uterino y a través de las membranas ovulares.
  • En el parto: si el canal cervical está contaminado, el bebé puede contagiarse al pasar a través de este.

Listeriosis en el primer y segundo trimestre

Si la infección se produce durante la primera etapa del embarazo, es muy probable que la mujer sufra un aborto espontáneo. En general, si la infección tiene lugar en el primer o segundo trimestre (lo que ocurre en el 20% de los casos), provoca abortos sépticos y muerte fetal intrauterina.

Listeriosis en el tercer trimestre

En el 80% de los casos, la infección por listeriosis surge en el tercer trimestre de embarazo. En estos casos, puede producirse la muerte fetal dentro del útero o el nacimiento de un bebé con listeriosis congénita, la cual puede ser de dos formas:

  • Infección precoz: por contagio transplacentario o amniótico. Aparece en la primera semana de vida y puede causar parto prematuro, dificultad respiratoria y neumonía. Es la forma más frecuente y la que se suele diagnosticar en la madre. La mortalidad es de un 20-30%.
  • Infección tardía: aparece a partir del séptimo día de vida del bebé y deriva en meningitis. Suelen ser bebés de madres asintomáticas que se contagian en el momento del parto. La mortalidad es del 10% aproximadamente.

La infección sobre el feto es severa, pudiendo producir abortos, muertes fetales, corioamnionitis y partos pretérmino con recién nacidos infectados, manifestándose en forma de granulomatosis infantiséptica con abscesos y granulomas diseminados o, tardíamente, como meningitis y sepsis.

Infografía: Impacto de la listeriosis en el desarrollo fetal por trimestre

Prevención de la listeriosis en el embarazo

Al igual que ocurre en el caso de la toxoplasmosis, las embarazadas pueden contagiarse de listeriosis si no tienen precaución a la hora de preparar los alimentos, mantener unas correctas medidas higiénicas o consumir productos inadecuados.

Medidas higiénicas y de conservación

Uno de los principales problemas de la bacteria Listeria monocytogenes es su resistencia al calor y al frío; ni los tratamientos con sal ni la congelación logran su destrucción. Solamente es seguro cocinar los alimentos a una temperatura muy elevada (superior a 70ºC).

Las medidas preventivas más importantes que deben tener en cuenta las embarazadas para no contagiarse de listeriosis son:

  • Lavarse siempre las manos con agua y jabón antes y después de manipular los alimentos.
  • Lavar los utensilios utilizados para cocinar, especialmente después de manipular alimentos crudos y antes de utilizarlos con alimentos ya cocinados.
  • Consumir los alimentos de origen animal a los pocos días de comprarlos.
  • Lavar bien las frutas y verduras con un cepillo adecuado, y pelar la fruta.
  • Mantener la nevera siempre limpia, a una temperatura de 4℃ y el congelador a menos 18℃.
  • Congelar todos los productos que sean perecederos.
  • Desechar todos los alimentos que se queden fuera de la nevera durante más de dos horas.
  • No mezclar en la nevera los alimentos crudos y los alimentos cocinados o listos para consumir.
  • Una vez abiertos, no conservar demasiado tiempo los productos de charcutería que requieran conservación en nevera (jamón de York, embutido de pavo, lengua de cerdo, gelatina…).
  • Los restos alimentarios y los platos precocinados deben ser recalentados cuidadosamente (a más de 50ºC) antes de su consumo.

Medidas alimentarias

Hay algunos alimentos que las mujeres embarazadas tendrán que evitar durante toda la gestación con el fin de extremar las precauciones y evitar la listeriosis:

  • Pescados y mariscos crudos.
  • Fiambres como el jamón o el jamón york, sobre todo si no vienen envasados.
  • Salchichas Frankfurt y carnes preparadas que no hayan sido cocinados de forma intensa, asegurando que el interior del producto recibe altas temperaturas.
  • Quesos de pasta blanda como el queso brie, el queso feta o el camembert, a menos que tengan etiquetas que indiquen que están hechos con leche pasteurizada.
  • Quesos elaborados con leche no pasteurizada.
  • Leche sin pasteurizar o productos derivados de esta leche cruda.
  • Patés no esterilizados o sin enlatar. Tampoco estaría indicado tomar patés o carnes para untar refrigeradas. Sin embargo, las embarazadas podrían tomar patés enlatados o no perecederos.
  • Ensaladas o vegetales ya preparados y listos para comer.

Diagnóstico y tratamiento de la listeriosis

El diagnóstico clínico de listeriosis es difícil por la elevada frecuencia de cuadros asintomáticos o levemente sintomáticos de las formas no invasivas y la inespecificidad de los signos y síntomas de las formas invasivas (sepsis, meningoencefalitis o infecciones focales profundas como endocarditis, osteomielitis, abscesos hepáticos).

Diagnóstico

La confirmación diagnóstica se realiza mediante cultivo de fluidos o tejidos estériles (sangre, líquido cefalorraquídeo neonatal, líquido amniótico o placenta). El hemocultivo es la prueba diagnóstica inicial en los casos de sospecha, siendo positivos en el 55% de las listeriosis en embarazadas. El método estándar para el diagnóstico de la listeriosis materno-fetal es el cultivo placentario. Como alternativa se encuentran las pruebas prenatales y postnatales.

Ante una gestante con fiebre superior a 38ºC, se debe realizar una analítica sanguínea que incluya hemograma y PCR. Un incremento de la PCR acompañado de leucocitosis en ausencia de otra focalidad, debe orientar hacia el diagnóstico de listeriosis, estando indicada la realización de un hemocultivo coincidiendo con el pico febril. Los cultivos pueden tardar unas 48 horas en mostrar crecimiento bacteriano.

Se puede realizar una ecografía para detectar si el bebé tiene el corazón agrandado, el intestino engrosado o un aumento del grosor de las paredes del estómago, lo cual puede ocurrir en algunos bebés infectados con Listeria. También se puede realizar un análisis de sangre después del nacimiento para detectar si el bebé ha sido infectado.

Tratamiento

La listeriosis se trata con antibióticos, normalmente ampicilina y gentamicina de forma combinada durante unas 3 semanas. La terapia apropiada y precoz con ampicilina y gentamicina durante una semana mejoran la evolución y pueden revertir el cuadro. La administración oportuna de tratamiento antibiótico mejora el pronóstico extraordinariamente y puede evitar la infección neonatal.

En las mujeres embarazadas, es habitual iniciar un tratamiento precoz de la listeriosis ante cualquier sospecha clínica, como, por ejemplo, fiebre de origen desconocido, sin esperar a la confirmación microbiológica. En caso de confirmarse la listeriosis, se adaptará la pauta de antibióticos. La mortalidad fetal puede alcanzar el 40-50% en ausencia de tratamiento.

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