La lactancia materna, un período crucial para el desarrollo del bebé, está rodeada de diversas recomendaciones populares sobre la dieta de la madre. Mientras algunas de estas recomendaciones instan a las madres a incrementar el consumo de leche y sus derivados, otras advierten de posibles riesgos para el bebé si se incluyen los lácteos en la dieta materna. Sin embargo, los especialistas coinciden en que el consumo de leche y sus derivados cuando se amamanta debe ser el habitual, aunque aconsejan su eliminación si se detectan en el niño síntomas de alergia a la proteína de la leche de vaca. A continuación, se explora por qué sí se puede tomar leche durante la lactancia materna, pero sin exagerar, cuándo eliminarla de la dieta y cuáles son los alimentos sustitutivos, además de abordar la nutrición general de la madre lactante.

Consumo de Lácteos en la Dieta Materna: Mitos y Realidad
Uno de los falsos consejos populares durante la lactancia es la sugerencia de incrementar el consumo de leche y sus derivados para producir una leche materna más rica y completa para el bebé. Esta recomendación, tal como apunta el Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría, no tiene ninguna base científica. Jesús Martín-Calama, pediatra experto en lactancia, explica que este consejo "se basa en la falsa suposición de que la mejor forma de reponer los nutrientes que pierde la madre al fabricar leche es tomar también leche". Expertos recuerdan que en ninguna especie de mamíferos las madres consumen leche mientras amamantan y que, por tanto, "no tiene ninguna justificación forzar a una madre lactante a tomar leche si no le gusta". La leche materna tiene una composición bastante constante y la dieta de la madre solo afecta a algunos nutrientes. El contenido de hidratos de carbono, proteína, calcio y hierro no cambia mucho, incluso si la madre ingiere poca cantidad de estos en su dieta. No obstante, si la dieta de una madre es deficiente en vitaminas hidrosolubles y vitaminas A y D, su leche contiene menos cantidades de estos nutrientes.
Riesgos y Cuándo Considerar Eliminar los Lácteos de la Dieta Materna
Algunos estudios han sugerido que el consumo de leche de vaca durante la lactancia está asociado en algunos casos al denominado cólico del lactante. No obstante, no siempre existe correlación entre ambos factores y las investigaciones realizadas son contradictorias, por lo que eliminar la leche de la dieta materna por el cólico del lactante no es una causa justificada.
Alergia a la Proteína de la Leche de Vaca (APLV)
La supresión de los lácteos de entre los alimentos que consume la madre sí se justifica en los casos en los que el bebé presenta síntomas de alergia a la proteína de la leche de vaca (APLV). La incidencia de esta alergia en lactantes alimentados solo con leche materna es mínima, un 0,5%, según un informe de la Sociedad Colombiana de Pediatría. El motivo es que la cantidad de esta proteína en la leche materna "es 100.000 veces menor que en la leche bovina".
Los síntomas más frecuentes de la APLV en pequeños que consumen solo leche materna suelen ser gastrointestinales (diarrea, vómitos o regurgitación frecuente), pero también dermatológicos (eccemas o inflamación de labios y párpados). La recomendación de los especialistas cuando el niño presenta estos síntomas es que se continúe con la lactancia por su efecto protector y que la madre intente eliminar la leche de su dieta bajo supervisión médica. Si el bebé se torna molesto o presenta sarpullido, diarrea o sibilancia poco después de amamantarlo, se debe consultar con el profesional de atención médica del bebé.

Alternativas al Consumo de Lácteos para Asegurar el Aporte de Calcio
El nutriente por excelencia que aportan los lácteos a la dieta es el calcio. Por tanto, la madre lactante que haya tenido que suprimir este alimento de su menú diario tendrá que buscar otras fuentes alternativas de calcio. Estas son las principales:
- Vegetales: Numerosas verduras y hortalizas proporcionan la misma o más cantidad de calcio que la leche. Entre ellas, las espinacas, las judías blancas, la col, las lentejas, la cebolla y los berros.
- Pescado: Es otra importante fuente de calcio, sobre todo en el que se pueden comer sus espinas, como las sardinas. También destacan por su alto contenido en calcio el lenguado, el salmón y las anchoas, así como algunos mariscos como gambas y langostinos.
- Frutos secos: Las nueces, los pistachos y las avellanas son algunos de los frutos secos que más calcio pueden aportar a la dieta materna.
- Productos fortificados: Otras opciones incluyen productos enriquecidos y fortificados con calcio, como jugos, cereales, leche de soja, yogur de soja y tofu.
Nutrición General Óptima para la Madre Lactante
Para muchas mamás, encontrar tiempo y tener energía para preparar alimentos nutritivos es un reto, y les preocupa que su dieta afecte la calidad de su leche materna. La leche materna es el mejor alimento para los recién nacidos y lactantes, y el cuerpo humano es tan sorprendente que, aunque una madre se alimente mal, la leche materna seguirá siendo excelente para su bebé. Sin embargo, una alimentación equilibrada es crucial para la salud materna.
Las reservas nutricionales de una mujer lactante pueden estar más o menos agotadas como resultado del embarazo y la pérdida de sangre durante el parto. La lactancia plantea necesidades nutricionales especiales, principalmente debido a la pérdida de nutrientes a través de la leche materna. Después del parto, se necesitan las vitaminas y minerales que los alimentos aportan para ayudar al cuerpo a recuperarse. Los nutrientes presentes en la leche proceden de la dieta de la madre o de sus reservas de nutrientes. Todas las madres, a no ser que se encuentren extremadamente desnutridas, son capaces de producir leche en cantidad y calidad adecuadas. El cuerpo de la madre siempre prioriza las necesidades del bebé y, por ello, la mayoría de los nutrientes, como el hierro, el cinc, el folato, el calcio y el cobre, se siguen excretando en la leche en un nivel adecuado y estable, a expensas de los depósitos maternos.
Requerimientos Calóricos y Macronutrientes
La mujer lactante tiene que aumentar la ingesta de nutrientes para conseguir un buen estado nutricional. Es posible que se tenga que comer un poco más (unas 330 a 400 calorías adicionales al día) para recibir la energía y los nutrientes para producir leche. Para obtener estas calorías adicionales, se deben elegir alimentos ricos en nutrientes, como una rebanada de pan integral con mantequilla de cacahuete, un plátano o una manzana medianos y yogur.
El consumo calórico materno recomendado durante la lactancia es de 2.300-2.500 kcal al día para alimentar un hijo y de 2.600-3.000 kcal para la lactancia de gemelos. Se desaconsejan las dietas para adelgazar que aporten menos de 1.800 kcal diarias, ya que cuando la ingesta es inadecuada pueden afectarse las reservas maternas. Ingestas inferiores a 1.500 kcal/día pueden producir fatiga y disminuir el volumen de leche. Si se quiere perder peso más rápidamente, es recomendable combinar la restricción dietética con el ejercicio físico.
- Proteínas: El aumento de las necesidades de proteínas durante la lactancia es mínimo en comparación con el de las calorías. Los requisitos adicionales pueden ser satisfechos por alimentos ricos en proteínas (carnes magras, huevos, lácteos, frijoles, lentejas, mariscos con bajo contenido de mercurio). La caseína es un componente nutricional importante de la leche, y es necesaria para la absorción de calcio y fosfato en el intestino del lactante y funciones inmunomoduladoras. La ingesta de proteínas derivadas del pescado durante la lactancia parece tener efectos favorecedores sobre la regulación y la sensibilidad a la insulina a largo plazo.
- Hidratos de Carbono: La lactosa es el hidrato de carbono predominante en la leche materna y es esencial para la nutrición del cerebro del niño. Se recomienda elegir una variedad de granos o cereales integrales, como el pan, la pasta y las tortillas, para darle energía al cuerpo.
- Lípidos (Grasas Saludables): Los lípidos de la leche proporcionan la fracción más importante de calorías en la leche materna y son los componentes más variables en su contenido y calidad. La desnutrición materna se relaciona con niveles más bajos de lípidos en la leche. El ácido docosahexaenoico (DHA) es el ω-3 más importante para el desarrollo óptimo del cerebro, la retina y el oído del bebé. Algunos estudios han demostrado que el consumo materno de pescado y aceites de pescado mejora el peso al nacer y presenta un menor riesgo de parto prematuro, e incluso mejora el neurodesarrollo.
Vitaminas y Minerales
La concentración de algunas vitaminas en la leche depende de su nivel en la madre, por lo que una deficiencia materna puede condicionar una deficiencia en el lactante. Es recomendable una alimentación equilibrada y balanceada por cuestiones de salud. Se debe llenar la mitad del plato con frutas y verduras para obtener las vitaminas y los minerales importantes. Para garantizar que la madre y el bebé reciban todas las vitaminas que necesitan, el profesional de atención médica puede recomendar un suplemento diario de multivitaminas y minerales.
- Hierro: Las mujeres suelen tener niveles bajos de hierro cerca de la fecha del parto, así que es importante comer suficientes alimentos ricos en hierro (carnes magras, huevos, frijoles, lentejas, cereales enriquecidos, verduras de hojas verdes, arvejas y frutas secas). Se recomienda combinar los alimentos ricos en hierro con frutas cítricas para ayudar al cuerpo a absorber el hierro.
- Vitamina C: Fundamental para la formación del colágeno, proteína principal en los tendones, tejidos conjuntivo y óseo, la piel y los vasos sanguíneos.
- Vitamina A: Implicada en las reacciones fotoquímicas en la retina, es antioxidante y tiene propiedades antiinfecciosas. El contenido de vitamina A en la leche disminuye a medida que progresa la lactancia.
- Vitamina D: La deficiencia de vitamina D en la mujer embarazada y lactante es frecuente. El paso de la vitamina D materna a la leche es pobre, por lo que se recomienda suplementar a todos los lactantes menores de un año alimentados al pecho con 400UI/día de vitamina D. Si no se come suficientes alimentos fortificados con vitamina D, como la leche de vaca y algunos cereales, y se tiene poca exposición al sol, es posible que la madre necesite suplementos de vitamina D.
- Vitamina E: La concentración de vitamina E en la leche materna es sensible a la ingesta materna.
- Vitamina K: Si la dieta es adecuada, la madre lactante no precisa suplemento de vitamina K.
- Vitaminas B (Tiamina B1, Riboflavina B2, B6, B12): La concentración de vitaminas hidrosolubles en la leche materna depende mucho de su ingesta. Para dietas vegetarianas, un suplemento diario de vitamina B12 es probable que sea necesario, ya que esta vitamina se encuentra casi exclusivamente en productos de origen animal.
- Zinc: La levadura de cerveza es rica en zinc, contribuyendo al buen desarrollo y crecimiento del bebé y ayudando a evitar trastornos cutáneos.
Hidratación
El agua representa entre el 85 y el 95% del volumen total de la leche. Se debe beber cuando se tenga sed, y beber más si la orina es de color amarillo oscuro. Tener una botella de agua a la mano y tomar agua mientras se amamanta al bebé es una buena práctica. No se ha demostrado que forzar la ingesta de líquidos por encima de la requerida por la sed tenga algún efecto beneficioso para la lactancia.
IMPORTANCIA de la HIDRATACIÓN en la edad INFANTIL | Hidratación en la infancia | Nutrición infantil
Alimentos y Sustancias a Limitar o Evitar Durante la Lactancia
Es importante saber qué es bueno comer y qué no al estar amamantando. No es necesario hacer una dieta especial mientras se amamanta; simplemente hay que concentrarse en tomar decisiones saludables.
- Alcohol: No hay ningún nivel de alcohol en la leche materna que se considere seguro para un bebé. Si se bebe, se debe evitar amamantar hasta que el alcohol se haya eliminado completamente de la leche materna (típicamente dos a tres horas para una porción estándar de bebida alcohólica). Antes de beber alcohol, se puede considerar extraerse leche para alimentar al bebé más tarde.
- Cafeína: Si se toma en cantidades moderadas, la cafeína no es perjudicial para el niño, pero sí puede dejar rastro en la leche materna. La cafeína en la leche materna puede agitar al bebé o interferir en su sueño. Limítese a no más de dos o tres tazas (16 a 24 onzas) de bebidas con cafeína al día. Hay que tener en cuenta que muchos alimentos también contienen cafeína, como el té, el chocolate y las bebidas energizantes.
- Pescados con Alto Contenido de Mercurio: Los mariscos pueden ser una gran fuente de proteínas y ácidos grasos omega 3. Sin embargo, la exposición a cantidades excesivas de mercurio a través de la leche materna puede suponer un riesgo para el desarrollo del sistema nervioso del bebé. Para limitar la exposición, evite los mariscos con alto contenido de mercurio, como el pez espada, la caballa gigante y el blanquillo. Se recomienda el consumo de una a dos raciones de pescado de mar por semana, incluyendo los pescados grasos o azules de pequeño tamaño, como las sardinas.
- Alimentos que pueden irritar al bebé: Si se cree que el bebé tiene una alergia o es sensible a algún alimento, se debe hablar con el proveedor médico y con una consejera de lactancia. Evitar ciertos alimentos, como el ajo, la cebolla o el repollo, podría ser útil.
- Medicamentos: Si una madre necesita tomar medicación durante el embarazo o tras el parto, debe consultar con su médico de cabecera. No todos los fármacos pasan a la leche y, en general, prácticamente en todas las circunstancias pueden ofrecerse alternativas si el fármaco elegido conlleva algún tipo de riesgo.
Consejos Prácticos para la Lactancia y la Dieta Materna
La lactancia materna es el alimento ideal durante los primeros 6 meses de vida del niño. Toda mujer, salvo contraindicación médica, puede dar el pecho. La leche materna es personalizada, se adapta a las necesidades del niño y colabora con el sistema inmunológico infantil.
- Preparación de Comidas: Preparar comidas con anticipación y congelarlas para que estén listas para comer en días ocupados. Los guisos, las sopas y la carne cocida pueden permanecer congeladas hasta tres meses. Usar electrodomésticos y utensilios de cocina, como ollas de cocción lenta o de presión, para hacer comidas sin mucho esfuerzo.
- Dieta Vegetariana: Es muy importante elegir alimentos que proporcionen los nutrientes necesarios. Optar por buenas fuentes de hierro (lentejas, cereales enriquecidos, verduras de hojas verdes), proteínas (productos de soja, legumbres, frutos secos, semillas, granos integrales) y calcio (productos lácteos y verduras de hojas color verde oscuro, productos enriquecidos). Es probable que se necesite un suplemento diario de vitamina B12 y considerar suplementos de omega 3 si no se come pescado.
- Técnicas de Amamantamiento: En el momento que la madre detecta la subida de leche (entre el segundo y cuarto día de vida), es aconsejable que se vacíe al menos un pecho en cada toma. Es importante acercar bien al bebé al pecho, de forma que no le cuelgue la cabeza y que no estire el pezón.
- Cuidado del Pezón: Es útil aplicar unas gotas de la propia leche materna sobre el pezón después de cada toma, dejando secar el pezón al aire, evitando la humedad. Revalorar la posición del bebé al mamar y evitar el uso de discos de lactancia que ocluyen el pezón e impiden la ventilación.
Se recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses de edad y con una alimentación complementaria adecuada, hasta los dos años de vida o más. A partir de los 6 meses, y hasta el año de edad, después de la toma al pecho se le pueden ofrecer paulatinamente otros alimentos. En caso de tener más dudas acerca de qué comer durante la lactancia, se debe consultar con el médico o especialista de cabecera.