La historia de Puleva es un relato fascinante de una de las empresas más queridas y arraigadas en la esencia de Granada. Este nombre comercial, sinónimo de leche en la provincia, es parte del tejido social y económico, y su trayectoria ha sido documentada en un magistral reportaje por el periodista y escritor Gabriel Pozo Felguera.
I. Los Orígenes de Unión Vinícola Industrial (UVI)
1. Fundación y Diversificación Inicial
Aunque la marca Pura Leche de Vaca (Puleva) nació oficialmente en 1958, la empresa que la originó comenzó su andadura mucho antes. En 1910, en un local comercial y fábrica de gaseosas situado en una casa del Triunfo, surgió la sociedad primigenia bajo el nombre de Unión Vinícola Industrial (UVI). Esta sociedad anónima fue el resultado de la unión de un puñado de comerciantes y hosteleros granadinos, quienes constituyeron una pequeña empresa cuyo objeto principal era la fabricación y compraventa de vinos y licores para abastecer sus negocios particulares.
A esta actividad tradicional, la UVI añadió una pequeña fábrica de refrescos y gaseosas, inspirada en el modelo estadounidense que estaba en auge, produciendo bebidas de limón, naranja y sifones.
2. Desafíos y Traslados Iniciales
Los comienzos no estuvieron exentos de dificultades. El primer presidente del consejo de administración de UVI, Edmundo Rodríguez González, tuvo que enfrentarse a objeciones del Ayuntamiento de Granada. Se les había ocurrido montar la factoría en aquel bajo sin ningún tipo de proyecto técnico ni licencia, lo cual, en realidad, era habitual en aquellos tiempos. Aunque la instalación estaba terminada y produciendo el 24 de mayo de 1910, el inspector municipal la paralizó debido a la falta de filtros esterilizadores de agua. Es probable que el agua se tomara de un pozo o de la acequia de Cartuja, ya que no existía red pública en esa calle para nutrir el pilar de Fuentenueva, situado a escasos cien metros.

En julio de 1910, la fábrica continuaba paralizada mientras se analizaban los tres productos: refresco de limón, orange crush y agua gaseosa de sifón. En este periodo, la pequeña sociedad UVI competía con otra media docena de distribuidores que había por entonces en Granada, sin ser precisamente la más potente.
La factoría permaneció en el local del número 86 de Acera del Triunfo hasta 1926. Bajo el liderazgo del nuevo presidente, Manuel Rodríguez Morcillo, la fábrica de gaseosas se trasladó al número 54 de la Acera del Triunfo, justo detrás del recién construido Instituto General y Técnico (actual IES Padre Suárez). En septiembre de 1926, la empresa adquirió la casa contigua, la número 56, e instaló también una fábrica de hielo. Las nuevas instalaciones fueron inauguradas el 25 de marzo de 1927.
II. El Consumo de Leche en la Granada de Principios del Siglo XX
1. Métodos de Distribución y Calidad Sanitaria
En aquel entonces, la leche no entraba dentro de los objetivos de negocio de la Unión Vinícola Industrial. Se trataba de un producto suministrado directamente a las casas por vaqueros y cabreros, o comprado a repartidores ambulantes que proliferaban por la ciudad. La leche no formaba parte de la dieta habitual de los granadinos; se la consideraba un producto casi de lujo que tomaban algunos lactantes y los enfermos.
Las consecuencias para los niños que no podían tomarla (por falta de leche materna o pobreza de sus madres) eran raquitismo y otras enfermedades. Las familias pudientes contrataban amas de cría o recurrían puntualmente a las pasiegas (procedentes del valle del Pas, Cantabria) apostadas en la Plaza de la Catedral para amamantar a niños ajenos.

A pesar de la abundante ganadería vacuna y caprina dentro y fuera de la capital, que abastecía a diario a la ciudad con decenas de ganaderos cargados con sus cántaras metálicas, las prácticas de distribución de leche resultaban en continuas enfermedades intestinales. Las madres pensaban que bastaba hervir la leche tres veces, pero se olvidaban que si no la conservaban en frío sería pasto de cultivo de gérmenes a las pocas horas.
Surgieron infinidad de quejas sobre la calidad de la leche, las enfermedades de las vacas y las molestias que causaban las vaquerías al vecindario. Eran tiempos en que había vacas en prácticamente todos los barrios de la capital. Existe en el Archivo Histórico Municipal de Granada un expediente de 1891 repleto de denuncias y consiguientes visitas de veterinarios a ver las vacas. Ante las exageradas adulteraciones de leche, ciertos ganaderos quisieron demostrar que ellos no recurrían a aquellas prácticas fraudulentas. Entonces, tomaban sus cabras y recorrían con ellas las calles, llenando directamente las lecheras en presencia de los consumidores. A pesar de estas precauciones, la brucelosis y la tuberculosis continuaban siendo endémicas en Granada, y con ellas todo el abanico relacionado con las infecciones por consumir leche en mal estado.
III. La Iniciativa "Gota de Leche" como Respuesta Sanitaria
Por desnutrición y por la aparición de tantas enfermedades infantiles y consiguiente mortalidad, hicieron su aparición las llamadas Gotas de Leche. Su origen se encuentra en Francia, a finales del siglo XIX. Eran instituciones, normalmente públicas o dependientes de órdenes religiosas, a las que acudían madres gestantes y sus niños a tomar un refuerzo alimenticio.
La Gota de Leche hizo su aparición en Granada en el año 1914 de la mano del catedrático Rafael García-Duarte González (1865-1938), profesor de Cirugía y Oftalmología, cuyo departamento comprendía una sección de enfermedades de los niños. La iniciativa de García-Duarte fue apoyada con entusiasmo por las clases medias y altas de Granada, especialmente las señoras, que organizaron todo tipo de actos benéficos para financiarla. La prensa madrileña solía hacerse eco de las corridas benéficas, rifas y sorteos de Scouts para buscar dinero destinado a esta causa.

La primera sede se ubicó en los bajos del Círculo de Obreros Católicos, situado entonces junto a la iglesia del Sagrado Corazón de la Gran Vía, en los números 26 y 28. Se trataba de un edificio social, una especie de sindicato de obreros católicos, en cuyos bajos convivían un cine-teatro, economato, etc., junto con lo que se llamó Talleres de Puericultura o Consultorio de Niños de Pecho. El bajo comercial lindero con la casa número 24, con entrada por Gran Vía y salida trasera al callejón de la Penitencia, fue diseñado por el arquitecto Juan Jordana. Según la memoria que obra en el Ayuntamiento (de 29 de diciembre de 1914), el local debía ser luminoso, diáfano y caldeado.
Allí acudían las mujeres con sus niños a diario; a algunas se les extraía la leche en calidad de donantes, o incluso para sus hijos; después se procedía a esterilizarla y conservarla en biberones para atender las carencias. Se contaba con un médico que analizaba las leches, además de matronas y enfermeras.
Esta Gota de Leche se masificó y abrió una especie de sucursal en la calle Santa Escolástica en 1924, bajo la dirección del hijo del fundador, Rafael García-Duarte Salcedo (1894-1936). Este local del Realejo era un consultorio para seguimiento de embarazadas y niños, en el que tanto García-Duarte como Alejandro Otero pasaban consulta de manera gratuita. En 1926, la Gota de Leche se trasladó hasta un local de Ancha de Santo Domingo, número 1 (Casa de los Girones), atendido por las hermanas de San Vicente de Paúl, capitaneadas por Sor Josefa Andaluz.
IV. La Transformación: De UVI a UNIASA y la Central Lechera Granadina
1. Hacia la Regulación y la Higienización de la Leche
Las carencias de leche y su calidad no empezaron a mejorar en Granada hasta muchos años después de acabada la guerra. En 1953, el Gobierno ya anunciaba una normativa para regular la producción y el consumo de leche de los españoles. El Ayuntamiento de Granada publicó una ordenanza, tratando de adelantarse. Pero la sorpresa fue que, cuando salió la ley estatal, adjudicaba a los ayuntamientos mayores de 100.000 habitantes la responsabilidad de la higienización, control y distribución de la leche.
Al Ayuntamiento de Granada se le presentó una gran oportunidad. El consejo de administración de Unión Vinícola Industrial (UVI) se presentó en pleno a solicitar la concesión para construir, a su cargo, la Central Lechera.
2. Nacimiento de UNIASA y el Monopolio Lácteo
La UVI amplió su objeto social de bebidas y licores para convertirse en UNIASA (Unión Industrial y Agroganadera S. A.). Esta nueva entidad debía quedarse con toda la leche que se le ofreciera en la provincia. En teoría, debería ser toda, ya que las duras condiciones sanitarias para los productores libres les hacían la vida casi imposible. No obstante, muchos ganaderos prefirieron seguir con su sistema tradicional de repartir leche fresca a domicilio, pues había quejas de que la leche embotellada era más cara.
La concesión del Estado para la venta de leche pasteurizada se hizo por 100 años, en régimen de monopolio, pero con los precios intervenidos. A partir de ese momento, empezaron a entrar solicitudes de apertura de lecherías a decenas. Paralelamente, UNIASA se hizo con una flota propia, o en concesión, de pequeños vehículos frigoríficos para distribuir en condiciones de frío aquella leche pasteurizada y en botella de cristal, caracterizada por la "famosa mantequilla acumulada concentrada en el cuello".
3. La Búsqueda y Construcción de la Central Lechera
En 1955 se constituyó UNIASA a partir de UVI, teniendo su casa en los números 54 y 56 de la calle Natalio Rivas. La primera idea fue adquirir varias casas más de la parte alta de la manzana, derrumbarlas y construir allí mismo la Central Lechera Granadina.
En mayo de 1955, se dio a conocer el proyecto del arquitecto Miguel Olmedo Collantes y el ingeniero Santiago Matallana. En aquella planta se pretendía tratar los aproximadamente 40.000 litros de leche que llegarían a diario desde las ganaderías; la recogida llegaba por las tardes, se pasteurizaría por la noche y se repartiría embotellada por las mañanas.
Ese mismo año, julio de 1955, tras presentar el proyecto de Central Lechera Granadina al Ministerio de Agricultura en Madrid, la empresa regresó barajando otra alternativa, de la mano del alcalde Manuel Sola Rodríguez-Bolívar. Aunque no se sabe exactamente qué ocurrió en Madrid, debieron plantearles grandes expectativas de futuro, ya que en octubre de aquel mismo año, se cambió por completo el proyecto y la ubicación de la futura Central Lechera Granadina; ya no iba a estar constreñida en la calle Natalio Rivas.
En julio de 1956 se les concedió la licencia municipal y las obras comenzaron inmediatamente. Paralelamente, el gerente de la compañía -Ricardo Alamego Escribano- presentaba licencia para levantar casas de vecinos en la sede de Natalio Rivas, con el aumento de un tercio de pisos.

La planta productora del Camino de Ronda estuvo ultimada en poco más de un año. A finales de 1957, ya se estaba probando la planta de envasado. La Central de Granada fue la primera gran envasadora de Andalucía y la segunda de España. Comenzaron a llover las críticas porque se pensaba que el contorno no iba a ser capaz de abastecer de leche a una industria tan potente. A pesar de ello, la inmensa mayoría de vaquerías y cabreros se decidieron por entregar su producción a UNIASA. Cada madrugada, los productores acudían a llevar sus cántaras, soliendo hacer colas en las inmediaciones en espera de descargar. Al principio se embotellaban por separado las leches de vaca y de cabra, siendo esta última la preferida por el sector hostelero para mezclarla con café.
V. La Elección del Nombre: PULEVA
El proceso para elegir el nombre de la marca fue significativo. La leche Puleva podría haberse llamado Triunfo, ya que este fue el primer nombre barajado para la casa matriz de gaseosas que está en el origen de una de las marcas lácteas más importantes de España. También se consideró Puleca (Pura Leche de Cabra), que realmente fue la variante del nombre ganador del concurso público en busca de marca comercial, debido a que la producción de leche de cabra era mayor que la de vaca en ese momento. Sin embargo, finalmente se impuso Pura Leche de Vaca (Puleva).
VI. Crecimiento, Urbanismo y Legado
Con el tiempo, la empresa creció tanto que llegó a ser el primer grupo lácteo de España. Sin embargo, en el último cuarto de siglo, la empresa de granadinos comenzó a morir de éxito y rodó en sucesivas manos foráneas. La Central Lechera Granadina, que estuvo a punto de ser construida tras el IES Padre Suárez, finalmente acabó en el Camino de Ronda y hoy se encuentra en la Vega.

La Acera del Triunfo, donde nació UVI y se trasladó la fábrica de refrescos entre 1927 y 1957, sufría constantes cambios. Daba a un gran espacio abierto del camino de la Estación y solo tenía números pares. Sus fachadas daban a una pared-talud de 4 metros que sostenía jardines. Pero en la década de los 60, el Ayuntamiento eliminó los jardines y construyó sobre ellos la Delegación de Hacienda y siete bloques enormes. La Acera del Triunfo de siempre quedó escondida y asfixiada tras sus traseras, y solamente se amplió la anchura de la escalera que une la Avenida de la Constitución con la calle Santa Bárbara.