Comprender cómo los tumores evolucionan hasta convertirse en malignos es un objetivo fundamental en la investigación oncológica. Un reciente estudio liderado por el laboratorio de Plasticidad Celular en Desarrollo y Enfermedad, dirigido por Ángela Nieto en el Instituto de Neurociencias (UMH-CSIC), ha arrojado luz sobre la estrecha relación entre los mecanismos del desarrollo embrionario y la progresión del cáncer, especialmente en lo que respecta a la metástasis.

La Transición Epitelio-Mesénquima (EMT): Un Mecanismo de Plasticidad Crucial
El laboratorio de Ángela Nieto ha dedicado más de 20 años al estudio de la transición epitelio-mesénquima (EMT), un proceso de plasticidad celular que juega roles vitales tanto en la formación de un individuo como en la respuesta a daños tisulares y, desafortunadamente, en la diseminación del cáncer.
EMT en el Desarrollo Embrionario
Durante el desarrollo embrionario, la EMT permite la migración de células hacia distintos destinos para formar órganos y tejidos. Este es un mecanismo natural y esencial para la morfogénesis, donde células nacen lejos de sus ubicaciones finales y deben viajar para construir la compleja estructura de un organismo. Las células epiteliales inmóviles se transforman en células mesenquimáticas, que poseen la capacidad de moverse e invadir, degradando el medio que encuentran a su paso.
Cuando las células se diferencian durante el desarrollo, reciben instrucciones de identidad celular que definen sus funciones vitales. Los genes responsables de estos movimientos embrionarios, conocidos como genes Snail, son cruciales; si no funcionan correctamente o sufren mutaciones, el embrión no puede progresar. Una vez que las células alcanzan su destino y los órganos se forman, el programa de movimiento se desactiva y los genes Snail se "apagan".
EMT como Mecanismo de Reparación en Adultos
El conocimiento profundo de la EMT ha permitido descubrir que, en adultos, este proceso también actúa como un mecanismo de defensa. Las células lo utilizan para protegerse y reparar tejidos dañados, desdiferenciándose para adoptar nuevas funciones. Esto es crucial, ya que una célula muy diferenciada tiene una capacidad limitada para actuar de otra manera. Esta plasticidad permite a las células adultas responder a lesiones y restaurar la integridad del tejido.
La Reactivación de Programas Embrionarios en el Cáncer
En el contexto del cáncer, se observa una sorprendente y perjudicial activación de estos mismos programas de desarrollo embrionario y adulto. La investigación de Ángela Nieto, que lleva más de 25 años desentrañando los mecanismos de la metástasis, subraya que la migración de las células tumorales por el organismo implica una activación "aberrante" de genes embrionarios.
Genes Snail: Los "Interruptores" de la Migración Celular
Los genes Snail, inicialmente descubiertos en embriones por el equipo de Nieto, son los encargados de movilizar las células de un lugar a otro. En los adultos, estos genes suelen estar inactivos, con sus "interruptores apagados" para mantener las células en su lugar. Sin embargo, mutaciones, la activación de oncogenes o alteraciones epigenéticas pueden reactivarlos. Esta reactivación aberrante moviliza las células cancerosas, permitiendo su desprendimiento del tumor primario y su diseminación.
Este secuestro de mecanismos naturales es la clave de la metástasis: las células tumorales "oportunistas" aprovechan los programas diseñados para formar el embrión para poblar distintos órganos del cuerpo.

La Diseminación Tumoral y Metástasis
El desprendimiento de células cancerosas del tumor primario para formar otros nuevos es lo que se conoce como metástasis. Esta diseminación es la causa de más del 90% de los fallecimientos asociados al cáncer. El programa embrionario de movilización celular se reactiva en los carcinomas (tumores sólidos de origen epitelial) para permitir que las células tumorales viajen desde el tumor primario a otras partes del cuerpo, formando tumores secundarios.
Curiosamente, la reactivación de los genes Snail también se ha observado en otras patologías como la fibrosis, donde las células, en respuesta a un daño continuo y crónico (como la inflamación), pierden sus mecanismos de control y reactivan programas embrionarios, llevando a una desdiferenciación celular y al fallo orgánico, aunque sin diseminación.
Dos Programas EMT Diferenciados en Tumores
Un hallazgo clave del último estudio es que en el cáncer se activan, de forma inesperada, tanto el programa EMT del desarrollo embrionario como el del adulto. Sin embargo, estos dos programas se activan en poblaciones celulares diferentes dentro del mismo tumor.

Trayectorias Pro y Antitumorales
Los investigadores han observado que coexisten programas opuestos, pro y antitumorales, funcionando a la vez. Las células que activan el proceso EMT para la formación de metástasis (con un rol pro-tumoral) se encuentran en la periferia del tumor. Por otro lado, las células que activan el proceso EMT de reparación (con un rol antitumoral, favoreciendo la captación de macrófagos que combaten las células cancerosas) se concentran en el centro del tumor. Esta segregación espacial y funcional demuestra que ambas trayectorias EMT son interdependientes, un resultado confirmado en modelos de ratón y cáncer de mama.
Este mecanismo de plasticidad permite que las células adultas se desdiferencien. Si una célula está muy diferenciada, su capacidad de acción es limitada. Los expertos han observado que bloquear la trayectoria EMT de diseminación no solo reduce la metástasis, sino que también favorece la incorporación de más células a la trayectoria EMT inflamatoria y la captación de macrófagos anticancerígenos.
Implicaciones para el Tratamiento y la Prevención
Aprender sobre el comportamiento de estas células revela que la diseminación del tumor puede ocurrir muy temprano, incluso antes de que el tumor primario sea detectado, con la presencia de células tumorales circulantes en la mayoría de pacientes oncológicos. El reto no es solo impedir la salida de células, sino también evitar que estas células aniden en otros órganos y formen tumores secundarios.
Al igual que en el desarrollo embrionario, donde las células apagan el programa de movimiento al llegar a su destino para formar un órgano, las células cancerosas también inhiben este programa una vez que han colonizado un nuevo órgano. Irónicamente, si se inhibiera el movimiento de las células ya diseminadas, esto podría favorecer la metástasis al fijarlas en un nuevo sitio. Por ello, la investigación actual busca entender las señales que inducen a estas células a detenerse y anidar.
El Gran Reto de la Metástasis
A pesar de los notables avances en el tratamiento del cáncer, incluyendo el conocimiento de los tumores y su microambiente, y el desarrollo de la inmunoterapia, la metástasis sigue siendo el principal desafío. Mientras que muchos pacientes con tumores primarios confinados pueden ser curados, la diseminación del cáncer y la aparición de tumores en otros órganos son extremadamente difíciles de controlar y son la causa de la inmensa mayoría de las muertes.
La complejidad de los procesos metastásicos, que involucran cascadas de señalización y funciones celulares presentes también en células normales, requiere encontrar formas de eliminar las células cancerosas sin dañar las sanas. Además, el anidamiento en otros órganos es un proceso complejo donde interviene la circulación sanguínea, lo que demanda una comprensión más profunda para su prevención.
Perspectivas Futuras y la Importancia de la Investigación Básica
La lucha contra el cáncer es, inherentemente, un trabajo colaborativo que requiere el esfuerzo de numerosos investigadores de diversas disciplinas y centros. "Conexión Cáncer", una iniciativa del CSIC que agrupa a más de 90 grupos de investigación, es un ejemplo de esta colaboración, uniendo a biólogos, físicos, matemáticos, informáticos y médicos para abordar la complejidad del cáncer, que no es una única enfermedad, sino cientos de ellas.
Avances en Terapias y la Medicina Personalizada
La inmunoterapia representa una revolución en el tratamiento del cáncer, aunque aún se busca ampliar su aplicación a un mayor número de pacientes y entender por qué la respuesta varía entre individuos con el mismo tipo de tumor. Esta necesidad impulsa la investigación fundamental para desarrollar la medicina personalizada, ajustando los tratamientos a las características específicas de cada paciente. Las terapias combinatorias también están mostrando resultados prometedores.
El Rol del Microambiente Tumoral
La relación del tumor con su microambiente interno, es decir, el tejido normal que lo rodea, es crucial. Factores como la inflamación crónica pueden generar un ambiente propicio para el cáncer, influyendo significativamente en su progresión y diseminación. Comprender estas interacciones es vital para buscar vías que permitan "aislar" los tumores e impedir su crecimiento y expansión.
La investigación básica es fundamental para desentrañar los mecanismos íntimos de estas enfermedades. Solo con un conocimiento profundo de cómo funcionan, se pueden desarrollar estrategias efectivas para atacarlas cuando funcionan mal, contribuyendo al bienestar y progreso en la lucha contra el cáncer.