La lactancia en ballenas: un proceso único y vital para sus crías

La lactancia en ballenas es un proceso fascinante y crucial para el desarrollo de sus crías, que difiere significativamente del observado en mamíferos terrestres. A pesar de la curiosidad humana y la búsqueda de alternativas lácteas, la leche de ballena no es una fuente viable para el consumo humano debido a sus características únicas y a la complejidad de su extracción.

Anatomía y fisiología de la lactancia

A diferencia de los humanos, que tienen las glándulas mamarias fuera del cuerpo, las ballenas y los delfines las poseen dentro de unos surcos de la piel, denominados hendiduras mamarias. Ambos, ballenas y humanos, poseen dos glándulas mamarias.

Mecanismo de alimentación en crías de ballena

Las crías de ballena tienen una forma única de amamantarse. Introducen la lengua en las hendiduras mamarias y la enrollan alrededor del pecho de la hembra, canalizando la leche liberada directamente hacia su boca. Este método particular impide que las glándulas mamarias se retraigan y asegura el flujo directo de leche a la boca de la cría, ya que los bebés cetáceos no poseen labios para succionar, por lo que la cría bebe la leche de la madre como si fuera agua.

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Composición y características de la leche de ballena

La leche de ballena es excepcionalmente rica en nutrientes y grasas, propiedades esenciales para el rápido crecimiento y desarrollo de las crías en el entorno marino. Contiene mucha más grasa que la leche de vaca o la humana, lo que le confiere una consistencia más espesa, similar a la del queso fresco o la mantequilla blanda.

Contenido nutricional

El contenido de grasa de la leche de ballena oscila entre el 35% y el 50% dependiendo de la especie, mientras que la leche de vaca solo contiene alrededor del 4%. Esta alta concentración de grasa es vital para las crías de ballena. La leche de ballena contiene aproximadamente 443 kcal por cada 100 gramos, muy superior al contenido en grasa de la leche de vaca.

Las ballenas barbadas suelen tener mayores niveles de grasa en su leche debido a un destete más temprano y un desarrollo más rápido de sus crías. Es probable que el contenido de grasa de la leche de ballena varíe en función de la fase de lactancia, como ocurre en otros mamíferos, aunque confirmarlo es difícil porque los investigadores solo pueden estimar la edad de las crías de ballena. Estudios japoneses de principios de los años 20 sugieren que las madres de crías recién nacidas producen leche con menor contenido graso.

Color y sabor

El color de la leche de ballena puede variar considerablemente, apareciendo generalmente en tonos crema, marfil, verde claro y amarillento, lo más probable es que la alimentación de los animales sea la causa de estos colores especiales. En algunas ocasiones, los científicos han encontrado un tono rojizo, pero propusieron que se debía a la contaminación de la sangre al examinar las glándulas mamarias.

La leche de ballena tiene un sabor ligeramente a pescado debido a su dieta marina, con variaciones según la especie. A pesar de su textura cremosa, el perfil de sabor incluye toques de aceites de pescado e hígado, por lo que no es apta para el paladar humano. La leche de ballena azul, por ejemplo, combina este sabor con el del aceite de ricino, la leche de magnesia y un poco de hígado. El sabor exacto depende de la especie y de las proteínas, grasas y ácidos grasos que contenga la leche.

Duración de la lactancia y estrategias reproductivas

La duración del periodo de lactancia varía entre las especies de ballenas y está ligada a sus estrategias reproductivas y migratorias.

Ballenas dentadas

La mayoría de las crías de ballena dentada se destetan a la edad de 1-3 años. Se denominan ballenatos de renta. En estas especies, no suele haber fases migratorias, y las ballenas también se alimentan durante el periodo de lactancia, lo que les proporciona la energía necesaria para la producción de leche. El ritmo de reproducción es un ballenato cada 3 años, sabiendo que la gestación se desarrolla en un periodo aproximado a los 12 meses, más un año de amamantamiento de la cría y otro de gestación, da un mínimo de 3 años para el próximo ballenato, teniendo solo uno por vez. El ballenato, amamanta durante el primer año de vida. La madre levanta levemente el pedúnculo caudal, mientras el pequeño se sumerge y se le acerca en forma oblicua al vientre.

Ballenas barbadas

En cambio, las ballenas barbadas suelen dejar de amamantar a los 6-7 meses. Se las conoce como reproductoras capitales. En este caso, los periodos de lactancia y alimentación suelen solaparse. Esto significa que comen notablemente menos durante el periodo de parto en invierno y dependen de una fuerte capa de grasa (tejido adiposo) para proporcionar la energía necesaria para la producción de leche. Las ballenas azules, por ejemplo, pierden el 20% de las proteínas de todo su cuerpo durante los primeros 19 días de lactancia.

Mapa de rutas migratorias de ballenas jorobadas

El histórico registro audiovisual de lactancia en ballenas jorobadas

Aunque se sabía que las ballenas y otros mamíferos marinos podían dar de mamar a sus crías, hasta agosto de 2022 no existía un registro audiovisual que mostrara cómo era ese proceso en las ballenas. Este hito fue logrado por un grupo de investigadores que colaboran en un proyecto de la Fundación Macuáticos Colombia, Madre Agua y la Universidad de California.

El vídeo fue captado en el Golfo de Cupica, en aguas del Océano Pacífico en Colombia, gracias a una iniciativa de investigación liderada por la Fundación Macuáticos Colombia. Los científicos instalaron en el lomo del ballenato unos dispositivos de unos 25 centímetros de longitud que se adhieren con ventosas por unas horas sin hacerles daño.

Estos "tags multisensores" incluyen un GPS para rastrear la ubicación de la ballena, un acelerómetro que permite saber cómo se orienta ese animal, cómo ubica su cuerpo en la columna de agua y cuál es su patrón de locomoción. También un hidrófono para grabar los sonidos sociales o vocalizaciones de contacto entre madre y cría y otras herramientas útiles para estudiar a fondo la especie, según la bióloga Natalia Botero, directora de la Fundación Macuáticos Colombia y una de las investigadoras que captó el momento exacto de la lactancia.

El vídeo muestra una zona del cuerpo de la madre, en concreto su aleta pectoral, y la cara de la cría. A partir de ahora se podrá estudiar más detalladamente la lactancia de los ballenatos o la relación entre madres y crías, entre otros aspectos. Se estima que un ballenato puede llegar a tomar al día entre 60 y 200 litros de leche, todo ello en función del tamaño y necesidades del bebé. Una vez que se alimenta, la cría -de unos 900 kilogramos- nada hasta la superficie para tomar aire en el golfo de Cupica.

Implicaciones para el consumo humano

En pocas palabras, la recolección y el procesamiento de la leche de ballena no son viables para las necesidades humanas. No podemos encontrar fácilmente las glándulas mamarias y sería casi imposible estimularlas adecuadamente para extraer la leche. Además, también sería difícil encontrar a estos escurridizos animales para ordeñarlos, y la cría de ballenas en cautividad no es una práctica apoyada.

Además de estas razones obvias, hay otras más ocultas para que los humanos no beban leche de ballena. Su extrema riqueza en nutrientes y grasas la haría difícil de aceptar para el paladar humano, y desde una perspectiva dietética, la leche de ballena sería una opción con un altísimo contenido calórico.

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