La Placenta y su Dinámica Posicional durante el Embarazo

Introducción: La Placenta, un Órgano Esencial

La placenta es un órgano que se forma en el vientre o útero durante un embarazo. Su labor es fundamental, aunque muchas mujeres no saben demasiado de ella. Se desarrolla de las mismas células provenientes del espermatozoide y el óvulo que dieron lugar al feto.

La placenta está conectada al bebé en desarrollo por el cordón umbilical, una estructura similar a un conducto. A través del cordón umbilical, la placenta le da oxígeno y nutrientes al bebé en desarrollo, y también elimina los desechos de la sangre del bebé. Es el órgano a través del cual el feto obtiene el alimento y el oxígeno que necesita para vivir y crecer en el útero.

La placenta humana es de tipo hemocorial (o discoidal), lo que quiere decir que el tejido fetal penetra el endometrio hasta el punto de estar en contacto con la sangre materna. Se trata de un órgano compartido, es tanto de la madre como del bebé y a través de él circulan partículas de ambos en ambas direcciones. Sirve de filtro, pero hay sustancias que consiguen penetrar en la placenta, como por ejemplo las drogas, por eso muchos medicamentos están prohibidos en el embarazo.

Tiene forma de galleta redonda y aplastada, siendo mucho más fina que otros tipos de placenta, puesto que sólo tiene tres capas (sincitiotrofoblasto, conjuntivo y endotelio vascular fetal). El tipo de placenta y el grosor de la membrana o barrera placentaria están muy relacionadas con el paso de sustancias de la madre al feto; existe una clara relación, inversamente proporcional al grosor de la placenta, en el paso transplacentario de ciertas sustancias.

La madre proporciona al feto oxígeno, agua y principios inmediatos; y el feto cede a la madre el dióxido de carbono procedente de la respiración, y otros metabolitos (por ejemplo, la urea). La placenta además segrega sus propias sustancias para crear el mejor entorno para el feto hasta que esté listo para nacer.

La placenta es un órgano efímero, es decir, tiene una duración determinada que es lo que dura el embarazo. Por eso, a medida que se acerca la fecha del parto, es normal que la placenta comience a envejecer. Esto no quiere decir que deje de funcionar, ya que hay placentas perfectamente funcionales en la semana 41 y en la semana 42. Sin embargo, a partir de la semana 40, hay que hacer controles más exhaustivos para asegurarse del buen funcionamiento de la placenta. A través de la ecografía Doppler se controlan las arterias umbilicales para asegurarse de que el flujo de sangre y, por ende, los nutrientes y el oxígeno están llegando adecuadamente al bebé.

¿Puede la Placenta Cambiar de Posición? El Fenómeno de la Migración Placentaria

Quizás haya escuchado frases como: “Tengo la placenta baja”, “Tengo placenta previa”, “Mi placenta cubre el cuello del útero” o “Mi placenta ya se movió”. Aunque la placenta no "se mueve" físicamente como un órgano independiente o cambia de lugar por el útero, su posición relativa al cuello uterino puede cambiar significativamente durante el embarazo.

Durante el embarazo, la placenta se desplaza a medida que el útero se estira y crece. Al inicio del embarazo, es muy común que la placenta esté en la parte baja del útero. Pero a medida que el embarazo avanza, la placenta se desplaza hacia la parte superior de este. Hacia el tercer trimestre, la placenta debe estar cerca de la parte superior del útero, de manera que el cuello uterino esté despejado para el parto.

El 80% de las placentas de inserción baja al final de la gestación no serán placentas previas, debido a la "migración placentaria". Este es el desplazamiento de la placenta a la porción superior del útero por la elongación del segmento uterino inferior, que de una longitud de 0,5 cm en la semana 20 pasa a más de 5 cm al final de la gestación. La posición de la placenta puede cambiar a medida que crece el útero, y así, al final del embarazo, es posible que la placenta ya no bloquee el cuello uterino.

Generalmente, se puede esperar hasta las 32 semanas del embarazo para visualizar la localización definitiva de la placenta. La ecografía es la prueba que permite saber con exactitud dónde está colocada la placenta.

Diagrama de las diferentes posiciones de la placenta en el útero y el concepto de migración placentaria.

Posiciones Placentarias Normales

La placenta suele ubicarse en la parte superior del útero. Está unida a la pared del útero y casi siempre a la parte superior, lateral, delantera o trasera del útero. Existen varios términos que suelen aparecer en las ecografías:

  • Placenta anterior: cuando está en la parte frontal del útero.
  • Placenta posterior: cuando se ubica en la parte trasera, cerca de la columna vertebral.
  • Placenta lateral: cuando se coloca en alguno de los lados.

Todas estas posiciones son normales y, en la mayoría de los casos, no suponen riesgo.

Consideraciones sobre la Placenta Posterior

La placenta posterior (ubicada en la parte posterior del útero) es común y generalmente facilita un parto vaginal normal. Esta posición es completamente normal y a menudo se asocia con menos complicaciones en comparación con otras posiciones, como la placenta anterior o baja. La posición de la placenta en la parte posterior del útero puede ofrecer imágenes más claras y detalladas durante las ecografías, lo que permite una mejor evaluación del bienestar fetal.

En algunos casos, las mujeres con placenta posterior pueden experimentar un aumento del dolor de espalda debido a la mayor presión en la espalda de la madre, causando molestias, especialmente en las últimas etapas del embarazo. Además, aunque la placenta posterior suele permitir una mejor visualización ecográfica, en algunas situaciones, el monitoreo fetal durante el parto puede requerir técnicas o posiciones adicionales para garantizar lecturas precisas.

Imagen de una ecografía mostrando una placenta posterior.

Placenta Previa: Cuando la Placenta se Ubica Demasiado Baja

La placenta previa es un problema del embarazo en el cual la placenta crece en la parte más baja de la matriz (útero) y cubre toda la abertura hacia el cuello uterino o una parte de esta. El cuello uterino es la abertura hacia la vía del parto. Si la placenta ‘tapa’ este orificio, definitivamente el parto sería vía cesárea, ya que para que el bebé nazca por el canal del parto, el cuello uterino debe estar despejado.

Si la placenta se encuentra cerca de la abertura del cuello del útero, es un caso de placenta previa. En el primer y segundo trimestre es relativamente frecuente y muchas veces la placenta “sube” de manera natural a medida que el útero crece. La placenta previa presente en las primeras semanas de embarazo suele mejorar por sí sola.

Una placenta baja es una placenta que se forma en la parte baja del útero sin cubrir la abertura del cuello uterino. No es una afección de alto riesgo y suele mejorar por sí sola a medida que avanza el embarazo. A medida que el útero aumenta de tamaño, la placenta se alejará del cuello uterino.

Tipos de Placenta Previa

Existen diferentes formas de placenta previa:

  • Marginal: La placenta está al lado del cuello uterino, pero no cubre la abertura.
  • Parcial: La placenta cubre parte de la abertura cervical.
  • Completa: La placenta cubre toda la abertura cervical.

Incidencia y Factores de Riesgo

La placenta previa ocurre en 1 de cada 200 embarazos. Es más común en mujeres que tienen:

  • Un útero anormalmente formado.
  • Muchos embarazos previos.
  • Embarazos múltiples como gemelos o trillizos.
  • Cicatrización del revestimiento del útero debido a antecedentes de cirugía, cesárea o aborto.
  • Fertilización in vitro.
  • Antecedentes de placenta previa en un embarazo anterior.
  • Edad avanzada, especialmente después de los 40 años.

Las mujeres que fuman, consumen cocaína o tienen niños a una edad avanzada también pueden tener un mayor riesgo.

Síntomas y Diagnóstico

El síntoma principal de la placenta previa es un sangrado vaginal súbito, el cual a menudo comienza cerca del final del segundo trimestre o empezando el tercer trimestre. Algunas mujeres también presentan cólicos. El sangrado puede ser intenso y potencialmente mortal; puede detenerse por sí solo, pero puede empezar de nuevo días o semanas después. El trabajo de parto algunas veces empieza al cabo de varios días después del sangrado abundante, o el sangrado puede no ocurrir hasta después del comienzo del trabajo de parto.

El médico puede diagnosticar esta afección con una ecografía del embarazo. La placenta previa indica la relación de la posición de la placenta con el orificio interno del cuello uterino y una zona llamada segmento uterino inferior. Este último no inicia su formación hasta la semana 28, por lo que no se puede establecer esa relación antes de dicha semana. Antes de esa fecha, es imposible determinar si es una placenta previa. Para la mayoría de las mujeres que reciben atención prenatal, esta afección se diagnostica antes de que los síntomas aparezcan, ayudando al proveedor y a la madre a tomar medidas para minimizar el riesgo.

PLACENTA PREVIA: CLASIFICACIÓN, DIAGNÓSTICO, 🩸SÍNTOMAS🩸, MANEJO... - Ginecología y Obstetricia -

Tratamiento y Manejo

El proveedor de atención médica evaluará cuidadosamente el riesgo de sangrado comparado con el riesgo de un parto prematuro para el bebé. Después de las 36 semanas, dar a luz al bebé puede ser el mejor tratamiento. Casi todas las mujeres con placenta previa necesitarán una cesárea; si la placenta cubre todo o parte del cuello uterino, un parto vaginal puede causar sangrado intenso y ser potencialmente mortal para la madre y el bebé.

Si la placenta está cerca del cuello uterino o está cubriendo una parte de este, el proveedor puede recomendar:

  • Reducir actividades.
  • Guardar reposo en cama.
  • Descanso de la pelvis, lo cual significa no tener relaciones sexuales, no usar tampones ni practicarse duchas; no se debe colocar nada en la vagina.

Es posible que la paciente deba permanecer en el hospital para que el equipo de atención médica pueda monitorearlos cuidadosamente a usted y al bebé. Otros tratamientos que puede recibir incluyen:

  • Transfusiones sanguíneas.
  • Medicamentos para prevenir un parto prematuro.
  • Medicamentos para ayudar a que el embarazo continúe por lo menos hasta la semana 36.
  • Inyección de un medicamento especial llamado Rhogam si su tipo de sangre es Rh negativo.
  • Inyecciones de esteroides para ayudar a que los pulmones del bebé maduren.

Se puede hacer una cesárea de emergencia si el sangrado es abundante y no se puede controlar.

Riesgos y Complicaciones de la Placenta Previa

El mayor riesgo es el sangrado intenso que puede ser potencialmente mortal para la madre y el bebé. Si tiene mucho sangrado, el bebé tal vez necesite nacer de manera prematura, antes de que los órganos mayores, como los pulmones, se hayan desarrollado.

Otras Afecciones Placentarias Relacionadas con la Inserción

Placenta Accreta, Increta y Percreta

La placenta accreta es aquella que penetra excesivamente en la pared uterina y se encuentra muy adherida a ella. De la misma manera, la placenta increta y percreta son placentas que penetran aún más en el músculo uterino o en la pared uterina y que, a veces, se extienden a estructuras próximas como la vejiga.

En estos trastornos, la placenta no se separa totalmente del útero como debería hacerlo cuando la mujer da a luz al bebé, lo cual puede producir una hemorragia peligrosa después del parto vaginal. Por lo general, la placenta debe extirparse quirúrgicamente para detener la hemorragia y, con frecuencia, es necesario realizar una histerectomía (extirpación del útero). Cuando se diagnostica placenta accreta antes del nacimiento, suele realizarse un parto por cesárea seguido inmediatamente por una histerectomía para reducir la pérdida hemorrágica y otras complicaciones en la madre.

Desprendimiento de la Placenta

El desprendimiento de la placenta ocurre cuando la placenta se separa parcial o totalmente de la pared interna del útero antes del parto. Debido al desprendimiento de la placenta, el bebé en desarrollo podría no recibir suficiente oxígeno ni nutrientes. La persona embarazada podría tener dolor de espalda o de estómago y sangrado por la vagina. El desprendimiento de la placenta puede derivar en una emergencia en la que se debe dar a luz al bebé antes de tiempo.

Esquema de las diferencias entre placenta previa, placenta accreta y desprendimiento de placenta.

Placenta Retenida

En un parto vaginal, la placenta se expulsa al poco tiempo de que salga el bebé en la mayoría de los casos. Sin embargo, si no se expulsa la placenta en el plazo de 30 minutos después de dar a luz, es un caso de placenta retenida. La placenta retenida podría ocurrir debido a que la placenta queda atrapada detrás del cuello del útero parcialmente cerrado, o bien podría deberse a que la placenta sigue unida a la pared uterina. Si no se trata, la placenta retenida puede causar una infección grave o una pérdida de sangre que pone en riesgo la vida. El tratamiento puede incluir medicamentos para ayudar a expulsar la placenta o un procedimiento para extraerla.

Placenta Bilobata

Existe la posibilidad de tener una placenta bilobata, donde la placenta tiene dos lóbulos, a veces ubicados en lados opuestos (anterior y posterior).

Síntomas de Alerta y Cuándo Consultar

Llame a su profesional de atención médica si tiene algunos de los siguientes síntomas durante el embarazo:

  • Sangrado por la vagina, en especial si es abundante.
  • Dolor en la zona del estómago o abdomen.
  • Dolor de espalda.
  • Contracción y relajamiento de los músculos del útero, lo que se conoce como contracciones uterinas.

Medidas para un Embarazo Saludable

La mayoría de los problemas médicos relacionados con la placenta no se pueden prevenir de forma directa. Sin embargo, puede tomar medidas para aumentar las probabilidades de tener un embarazo sano:

  • Asista a todos los controles de rutina del embarazo.
  • Trabaje con su profesional de atención médica para controlar cualquier afección, como la presión arterial alta.
  • No fume ni use drogas. Si necesita ayuda para dejar de fumar, hable con su profesional de atención médica.
  • Si está considerando que le hagan una cesárea, pregúntele a su profesional de atención médica acerca de los riesgos.
  • Si tuvo una afección que dañó la placenta durante un embarazo previo y está planeando otro embarazo, hable con su profesional de atención médica y pregúntele sobre las formas de disminuir el riesgo de desarrollar esa afección de nuevo.
  • También informe a su profesional de atención médica si tuvo una cirugía del útero.

La Expulsión de la Placenta: La Tercera Etapa del Parto

Si da a luz a su bebé por parto vaginal, también expulsará la placenta poco después; esta es la tercera etapa del trabajo de parto. Después de dar a luz, seguirá teniendo contracciones leves. Su profesional de atención médica podría darle una inyección de oxitocina (Pitocin), un medicamento que ayuda a que siga teniendo contracciones y disminuye el sangrado después del parto.

Su profesional de atención médica podría masajearle la parte baja del abdomen; esto estimula el útero para que se contraiga y expulse la placenta por la vagina. Es posible que tenga que pujar para expulsar la placenta. Si le realizan una cesárea, su profesional de atención médica extraerá la placenta del útero durante el procedimiento.

Una vez que está afuera, el profesional de atención médica revisará la placenta para asegurarse de que esté intacta. Toda parte que haya quedado dentro del cuerpo debe extraerse del útero para evitar el sangrado y una infección. Si le interesa, puede pedir ver la placenta, ya que en algunas culturas, las familias la entierran en un lugar especial.

La placenta penetra en el útero materno, por lo que en el momento de su salida se produce una pérdida de sangre por los vasos sanguíneos maternos que quedan abiertos en la zona donde la placenta estaba anclada.

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