Cólicos del Lactante: Identificación, Manejo y la Influencia de la Dieta Materna

Los cólicos del lactante son episodios frecuentes de llanto intenso e inconsolable en bebés sanos menores de 5 meses, sin causa médica aparente. Afectan a aproximadamente el 20 % de los bebés en todo el mundo y suelen darse en los primeros cuatro meses de vida, especialmente entre la 2.ª y 6.ª semana de vida, desapareciendo hacia los 3-4 meses, aunque en algunos casos pueden prolongarse hasta los 6 meses. Aunque no representan un problema grave, estos episodios son una etapa frustrante y molesta que generan gran angustia familiar y preocupación en los padres.

¿Qué son los Cólicos en los Bebés?

El cólico del lactante se define como una situación en la que un bebé sano llora durante más de tres horas al día, más de tres días a la semana y durante al menos tres semanas sin una causa clara, siendo difícil de consolar. Estos episodios son frecuentes y pueden formar parte de su desarrollo normal en las primeras semanas de vida. Los períodos de llanto suelen intensificarse y prolongarse a medida que avanza el día, sobre todo por la tarde o por la noche.

La diferencia entre el llanto normal y el llanto por cólicos radica en la persistencia. Mientras que el llanto normal suele cesar tras cubrir necesidades básicas como hambre, sueño o un pañal sucio, y el bebé responde al consuelo, en el caso de los cólicos, el llanto es inconsolable, persistente y es imposible consolar al bebé.

Bebé llorando con signos de cólico, con abdomen tenso y piernas encogidas

Síntomas Clave de los Cólicos del Lactante

Si sospechas que tu bebé puede tener cólicos del lactante, fíjate si manifiesta alguno de los siguientes síntomas:

  • Llanto inconsolable y gritos, más común por la tarde-noche.
  • Encogimiento de piernas o extensión y elevación de las piernas hacia el abdomen.
  • Abdomen tenso, hinchado o distendido.
  • Expulsión de gases.
  • Arqueo de la espalda.
  • Puños cerrados.
  • Cara enrojecida tras largos episodios de llanto.

Estas señales suelen ser clave para identificar si el malestar se debe a un cólico.

¿Cuándo Empiezan y Cuánto Duran los Cólicos?

Es normal que el llanto aumente en los bebés a partir de las dos semanas de vida. El cólico del lactante suele empezar entre la segunda y la cuarta semana de vida. Normalmente, los síntomas alcanzan su punto máximo entre la cuarta y la sexta semana. Lo más habitual es que desaparezcan en torno a los 4 meses, aunque en algunos casos pueden prolongarse hasta los 6 meses de edad.

Diferencia entre Cólico del Lactante y Gases

Ambos pueden causar molestias en el bebé, pero existen diferencias importantes. El cólico del lactante ocurre cuando un bebé sano llora durante periodos largos sin una causa clara y es difícil de calmar. Suele producirse durante al menos tres horas al día, tres días a la semana y a lo largo de tres semanas, y tiende a desaparecer entre los tres y cuatro meses.

En cambio, los gases son consecuencia del aire que el bebé traga al comer y provocan molestias digestivas. Suelen alcanzar el punto máximo entre las 6 y 8 semanas y, en general, mejoran hacia los tres meses. El malestar debido a los gases suele disminuir al expulsarlos. Para aliviarlo, es importante hacer eructar al bebé a menudo, ponerlo boca abajo de vez en cuando y utilizar biberones diseñados para reducir la entrada de aire. Si tienes dudas sobre cómo saber si es cólico del lactante o simplemente gases, consulta a un especialista.

Posibles Causas del Cólico del Lactante

Hasta la fecha, no se sabe con certeza cuáles son las causas de los cólicos en bebés. Sin embargo, se cree que existen varios factores y que a veces su combinación es lo que produce esta situación de llanto inconsolable. La teoría más aceptada es que se trata de un síndrome con un conjunto de trastornos, y los intestinos del niño trabajarían demasiado, lo cual les acarrearía retortijones.

Factores Digestivos y Fisiológicos

  • Gases intestinales: Muchos bebés con cólicos presentan gases, pero estos pueden ser consecuencia de tragar aire durante el llanto o la toma, lo que puede producirles molestias. Los cólicos neonatales también se caracterizan por una emisión continua de gases que, aparentemente, se explican por la ingestión de aire durante la alimentación y la fermentación intestinal de la leche.
  • Problemas digestivos: El cólico del lactante puede estar relacionado con la inmadurez del sistema digestivo o un desequilibrio de la flora intestinal.
  • Reflujo gastroesofágico (RGE) o Enfermedad por Reflujo Gastroesofágico (ERGE): Como el esfínter que separa el estómago y el esófago todavía está en proceso de desarrollo, algunos bebés pueden tener episodios de reflujo, es decir, el líquido del estómago vuelve a la garganta, lo que provoca incomodidad y llanto. Si estos episodios son habituales y aparecen acompañados de síntomas como irritabilidad y rechazo a la comida, podría tratarse de ERGE.
  • Escasez de eructos: Eructar ayuda a liberar el aire que el bebé se traga al comer o al llorar. Si no se facilita el eructo, el aire retenido puede aumentar la sensación de malestar y provocar llanto.
  • Hambre o alimentación excesiva: Tanto el hambre como comer en exceso pueden provocar molestias y traducirse en llanto.
  • Alergias o intolerancias: La alergia a la proteína de la leche de vaca puede causar cólicos, además de otros síntomas como lesiones en la piel, picazón, vómitos y diarrea.

Factores del Entorno y del Bebé

  • Temperamento del bebé: Algunos bebés tienen un carácter más sensible o son más irritables. Con frecuencia, un cólico significa simplemente que el niño está inusualmente sensible al estímulo o no puede “auto-consolarse” ni regular su sistema nervioso.
  • Sensibilidad a los estímulos: Si el sistema nervioso de tu bebé aún es inmaduro, puede reaccionar con mayor sensibilidad frente a ruidos, luces o nuevas experiencias.
  • Exposición al humo del tabaco: Fumar durante el embarazo o la exposición del bebé a entornos con humo puede afectar al funcionamiento de su sistema digestivo y aumentar el riesgo de cólicos.
  • Estrés o tensión familiar: Los bebés suelen notar el estrés del adulto y esto puede aumentar su malestar.
  • Problemas médicos subyacentes: En algunos casos excepcionales, el llanto inconsolable puede deberse a una patología como una hernia, una infección, un vólvulo (cuando se retuerce un tramo de intestino), la torsión de un testículo o cualquier otro dolor. Siempre se debe consultar al médico antes de sacar la conclusión de que el bebé padece un cólico.
Infografía ilustrando diferentes causas de cólicos en bebés

La Influencia de la Dieta Materna y la Alimentación del Bebé en los Cólicos

Durante la lactancia materna, la mujer debe cuidar al máximo su dieta para conseguir que la leche que da al bebé esté llena de todas las vitaminas y nutrientes para garantizar un buen desarrollo. Sin embargo, es importante tener cuidado ya que ciertos alimentos es posible que afecten al sabor y a la calidad de la leche, y podrían provocar cólicos y reflujo al recién nacido.

La alimentación de la madre puede provocar cólicos en el bebé, y es por eso que es importante estar atenta para tratar de identificar los alimentos que le provocan gases al bebé. Generalmente, los mismos alimentos que provocan gases en la madre también son los que provocan en el bebé. Para saber cómo el bebé está reaccionando, hay que estar atento a algunas señales después de la lactancia, como barriga hinchada, llanto, irritación o dificultad para dormir. Observa cuidadosamente la reacción de tu hijo ante cada tipo de comida y así averiguar qué alimentos pueden favorecer más el cólico.

Alimentos que la Madre Podría Considerar Evitar Durante la Lactancia para Prevenir Cólicos y Gases

Si le das el pecho a tu bebé, puedes probar a eliminar de tu dieta la cafeína, la cebolla, la col u otros alimentos que pueden causar cólicos al bebé durante la lactancia. Si tienes la impresión de que las molestias de tu hijo tienen algo que ver con tus hábitos alimenticios, puede ser favorable dejar de tomar algún alimento durante un tiempo. Si el comportamiento del bebé se normaliza en 24 horas, el alimento podría ser el causante de las molestias.

  • Verduras crucíferas, legumbres y aliáceas: Verduras como el repollo (col), el brócoli, el puerro, la cebolla y el ajo provocan la producción de gases, que pueden pasar a la leche materna y causar molestias al bebé. Las legumbres, como lentejas, garbanzos y judías, también son conocidas por este efecto.
  • Especias y condimentos irritantes: Un estudio publicado por la revista científica Nutrients afirma que los alimentos irritantes y las especias pueden modificar bruscamente el sabor y la consistencia de la leche. Además de ocasionar cólicos, los especialistas explican que también afectan el estado emocional del bebé y producen irritabilidad. El picante interrumpe la función intestinal del bebé y ocasiona diarrea, gases y dolor estomacal. Los principales ingredientes que debes evitar son: pimienta, salsa picante, paprika, orégano y comino.
  • Cafeína: Si le das el pecho a tu bebé, puedes probar a eliminar la cafeína de tu dieta, ya que esta sustancia puede pasar a la leche materna y provocar irritabilidad en el bebé.
  • Productos lácteos: Podría haber cierta conexión entre el cólico del lactante y la presencia de leche de vaca en la dieta de la madre que lo amamanta, debido a una posible sensibilidad del bebé a la proteína de la leche.
  • Alimentos muy dulces y jugos de frutas: Los alimentos ricos en azúcares que pueden fermentar en el vientre del bebé, causando gases.
  • Cítricos y frutas ácidas: Las frutas cítricas como el limón, la mandarina, la fresa, el kiwi y las naranjas, pueden darle un sabor picante y un poco ácido a la leche. Como su nombre lo dice, uno de sus compuestos principales es el ácido cítrico. Este compuesto produce acidez excesiva en el estómago, inflamación y ardor en la parte superior del abdomen y la garganta. Asimismo, provoca otros padecimientos gastrointestinales como reflujo, vómito y diarrea. Aunque científicamente no existe demostración, en ocasiones parece producirse una relación de causalidad entre la ingesta de cítricos por parte de la madre y pequeñas heridas en el culito y/o los genitales del bebé. Sin embargo, no es recomendable prescindir de forma preventiva de los cítricos, porque aportan mucha vitamina que deberías comer diariamente. Si observas estas reacciones en tu bebé, debieras tomar menos frutos cítricos o probar a ver si es alguno determinado el causante del problema.
Tabla comparativa de alimentos a evitar y preferir durante la lactancia

Consideraciones en la Alimentación con Fórmula

En caso de que le estés dando leche de fórmula a tu bebé, consulta a un profesional de la salud por si conviene cambiar a una fórmula hidrolizada (hipoalergénica), ya que el cólico del lactante podría estar relacionado con una intolerancia o alergia. Existen diferentes fórmulas de lactancia artificial encaminadas a mejorar los cólicos del lactante. Se basan en hidrolizados parciales de proteínas, para mejorar la digestibilidad, y contenidos bajos de lactosa, para disminuir la fermentación en el colon. Estos preparados pueden sustituir completamente a las fórmulas tradicionales, mejorando notablemente los cólicos del lactante y la calidad del sueño. También se puede recomendar la inclusión de leches de fórmula con probióticos, cepas de microorganismos vivos que ayudarán a restablecer y equilibrar la flora intestinal del bebé, aliviando los síntomas ocasionados.

Además, no alimentes demasiado a tu bebé, ya que comer con una frecuencia excesiva puede provocar molestias. Lo más recomendable es esperar entre dos horas y dos horas y media entre tomas, aunque cada bebé es diferente. El control de la dosis de la toma en función del peso del bebé es muy importante para controlar también el cólico. Si el bebé está con la nariz tapada, debido a que está resfriado, es natural que aumente la cantidad de aire que ingiere, aumentando el riesgo de tener cólicos.

Estrategias para Calmar a un Bebé con Cólicos

Cuando un bebé tiene cólicos, muchas familias se sienten abrumadas y no saben qué hacer. No existe un tratamiento universal ni una manera eficaz de prevenir los cólicos, pero puedes probar diferentes estrategias para aliviar las molestias. Si un método no funciona en una semana, puedes pasar a otro.

Técnicas de Consuelo Físico y Movimiento

  • Contacto y movimiento: Mecer al bebé en brazos o en una mecedora puede ayudarle a sentirse mejor. También puedes utilizar una hamaquita, salir de paseo en el carrito o un portabebés, o colocar al bebé sobre tu pecho. Una vuelta en coche puede ayudar también. Tanto el movimiento como el contacto físico pueden tranquilizar a tu pequeño.
  • Masajes y presión abdominal: Coloca al bebé boca abajo sobre tus piernas y realízale movimientos circulares suaves en la espalda, moviendo la mano de izquierda a derecha con suavidad. La presión contra su estómago puede ayudar a consolarlo.
  • Baño templado: Si a tu bebé le gusta estar en el agua, puedes darle un baño en agua templada para que se relaje. Eso sí, nunca dejes al bebé solo cuando esté en la bañera.
  • Envolver al bebé (Swaddling): La técnica de envolver al bebé o swaddling puede darle seguridad y confort, lo que ayuda a calmarlo.
  • Postura al sostener: Puedes probar diferentes posturas para sostener al bebé y ver cuál le resulta más reconfortante. Muchos bebés se calman al estar en contacto directo con el pecho. También puedes probar a poner el bebé boca abajo sobre tu antebrazo, apoyando su cabeza cerca del codo. Sostenerlo en posición vertical, por ejemplo después de comer, puede facilitar la expulsión de gases y aliviar el reflujo.

Métodos para Aliviar el Llanto y la Incomodidad

  • Succión: La succión puede calmar al bebé. Ofrecer un chupete puede ser útil.
  • Sonidos monótonos o ruido blanco: El sonido constante de un ventilador, el aspirador, una máquina de ruido blanco o la secadora pueden tener un efecto calmante. A veces, se puede calmar al bebé con música o con sonidos monótonos.
  • Facilitar eructos: Ayúdale a eructar con más frecuencia. No esperes siempre hasta el final de la toma para ayudarle a eructar: es mejor parar durante la toma para que eructe. Si usas biberón, puedes intentar que eructe cada 60 o 90 ml. Si le das el pecho, puedes aprovechar cuando cambias de pecho.
  • Medicamentos: En algunas situaciones y si el pediatra lo cree oportuno y adecuado, se recomienda utilizar medicamentos para aliviar el exceso de gases, como la simeticona.

Masajes para aliviar los cólicos y el estreñimiento por la Dra. Rumyana Rosenova | IMED Valencia

Afrontando los Cólicos: Apoyo para Padres y Cuidadores

Cuidar de un bebé con cólicos puede ser agotador y generar ansiedad o sentimientos de inseguridad e impotencia en madres, padres y cuidadores. Es fundamental prestar atención también al propio bienestar emocional. Recuerda que puedes buscar apoyo si la situación te supera. Los cólicos del lactante configuran una etapa frustrante y molesta, que puede provocar en los padres primerizos cierta desilusión al descubrir que el recién nacido no les reporta la felicidad que esperaban. Sin embargo, no hay que olvidar que el niño está sano y que con toda probabilidad superará esta fase en unos meses. El cólico no afecta al desarrollo del niño.

Los padres también deberíais tener en cuenta el cuidar de vosotros mismos durante los periodos difíciles. Si sientes que no puedes más o que la situación te desborda, pon en práctica alguna de estas estrategias:

  • Respira hondo y cuenta hasta diez.
  • Deja al bebé en su cuna o en un lugar seguro y sal unos minutos de la habitación para tranquilizarte.
  • Pide ayuda o apoyo emocional a familiares o amigos. Puede ser preciso que organicéis turnos, de manera que uno pueda descansar mientras el otro esté despierto. Puede ser incluso necesario contar con la ayuda de amigos o familiares como refuerzo. También puede ser útil hablar con otros padres que hayan experimentado la misma situación y contrastar experiencias.
  • Llama al médico para comprobar que no exista otra causa médica para el llanto.
  • Acepta ayuda de personas de confianza para que cuiden al bebé y puedas descansar.

Es vital recordar que jamás debes sacudir a tu bebé, por mucho que la situación te supere, ya que el síndrome del bebé sacudido puede causar graves daños cerebrales e incluso la muerte. No te sientas culpable por tratar de calmar al bebé; con tus mimos y tu compañía, le estarás ayudando a sentirse mejor y los cólicos acabarán pasando. Con el tiempo, esta etapa pasará y habrás superado este reto.

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