Una buena alimentación es clave para el desarrollo óptimo de nuestros bebés y niños pequeños. Una alimentación correcta durante la infancia es necesaria para permitir un crecimiento y desarrollo adecuados, conseguir un rendimiento físico y psíquico óptimo, mantener y mejorar la salud y recuperarse más fácilmente en los procesos de enfermedad. Es en esta etapa donde se inician la adquisición de hábitos alimentarios, que luego se establecerán como definitivos entre los 2 y 3 años de vida, siendo difíciles de modificar. Por lo tanto, es fundamental que desde los primeros momentos se adquieran buenos hábitos que proporcionen una educación alimentaria sólida, lo cual redundará en un mejor estado nutricional y efectos beneficiosos para la salud en general.
Los primeros meses de vida son una etapa crítica, ya que el organismo está inmaduro, en crecimiento y formación, y los efectos de los desequilibrios o errores pueden ser más graves, con repercusiones en el futuro. La alimentación en el primer año de vida condiciona el desarrollo de enfermedades futuras como alergias, asma o enfermedades cardiovasculares.

La Lactancia Materna: Base de la Alimentación Infantil
Durante los primeros meses de vida, el único alimento que debe tomar el bebé es la leche materna o de fórmula. La lactancia materna exclusiva es el alimento de elección durante los primeros 4-6 meses de vida y aporta muchos beneficios tanto al niño como a la madre.
Entre los beneficios para el bebé, destaca la protección frente a infecciones gastrointestinales, observada tanto en países en desarrollo como industrializados. El inicio temprano de la lactancia materna (en la primera hora de vida) protege al recién nacido de infecciones y reduce la mortalidad neonatal. La leche materna también es una fuente importante de energía y nutrientes para los niños de 6 a 23 meses, pudiendo aportar más de la mitad de las necesidades energéticas entre los 6 y 12 meses, y un tercio entre los 12 y 24 meses.
Los niños y adolescentes que fueron amamantados tienen menos probabilidades de padecer sobrepeso u obesidad, obtienen mejores resultados en las pruebas de inteligencia y tienen mayor asistencia a la escuela, asociándose a mayores ingresos en la vida adulta.
Para las madres, la mayor duración de la lactancia materna contribuye a su salud y bienestar, reduciendo el riesgo de cáncer de ovarios y de mama, y ayudando a espaciar los embarazos, ya que la lactancia exclusiva de niños menores de 6 meses a menudo induce la amenorrea.
Los cuidados para el mantenimiento de la lactancia materna deben empezar antes del nacimiento, aportando información sobre sus beneficios, las técnicas correctas para amamantar, la detección precoz de posibles complicaciones y el reconocimiento de contraindicaciones reales para lactar. Es importante establecer la primera cita en las 48 a 72 horas tras el alta hospitalaria para detectar y resolver problemas de lactancia de forma temprana, previniendo deshidratación o abandono.
EsSalud: Técnicas de amamantamiento para una alimentar mejor a tu bebé
Introducción de la Alimentación Complementaria (AC)
La alimentación complementaria (AC) es el proceso por el cual se ofrecen al lactante alimentos sólidos o líquidos distintos de la leche materna o de una fórmula infantil, como complemento y no como sustitución de la leche. Alrededor de los seis meses, las necesidades de energía y nutrientes del lactante empiezan a ser superiores a lo que puede aportar la leche materna, por lo que se hace necesaria la introducción de una alimentación complementaria. A esa edad, el niño también está suficientemente desarrollado para recibir otros alimentos. Si no se introducen alimentos complementarios alrededor de los seis meses, o si son administrados de forma inadecuada, el crecimiento del niño puede verse afectado.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda mantener la lactancia materna hasta los 2 años, junto con la alimentación complementaria. En los países en vías de desarrollo, no se recomienda iniciar la AC antes de los 6 meses, ya que la leche materna proporciona muchos beneficios y es un alimento completo en adecuadas condiciones de salubridad.
¿Cuándo iniciar la AC?
En los países desarrollados, es difícil establecer una edad única para el inicio de la AC. Algunos estudios han observado mejores niveles de ferritina en niños que la inician a los 4 meses. Sin embargo, existe evidencia de que la introducción de AC antes de los 4 meses aumenta el riesgo de alergias alimentarias y enfermedad celiaca. Respecto al riesgo de obesidad, se ha observado que es mayor si la AC se introduce en menores de 4 meses, sin detectarse diferencias significativas si se introduce entre los 4 y 6 meses o por encima de los 6 meses.
Los comités de nutrición sugieren la introducción entre los 4 y 7 meses, sin que retrasar alimentos alergénicos reduzca la aparición de alergias.
Hitos de Desarrollo para el Inicio de la AC
El niño necesita ir adquiriendo hitos que le permitan modificar la alimentación basada en líquidos para ingerir sólidos. En torno a los 5-6 meses, comienza la sedestación y la desaparición progresiva del reflejo de extrusión. La desaparición de este reflejo y la aparición del primer reflejo de masticación permiten el inicio de la alimentación complementaria cuando el niño reconoce la cuchara y abre la boca al aproximarse a ella. Cuando se sienta, ya es capaz de pasarse alimentos de una mano a otra y manejar purés de mayor consistencia. El inicio del gateo se acompaña de la introducción de mayor variedad alimentaria.
Progresión y Variedad de Alimentos
La introducción de alimentos se debe hacer de forma progresiva, una recomendación sería hacerlo una vez al día, en pequeña cantidad, aumentando poco a poco, cada 3-7 días aproximadamente, teniendo en cuenta que las reacciones adversas a alimentos pueden darse en ocasiones de forma diferida.
Etapas de Introducción
- A los 6 meses: Puedes comenzar la introducción de alimentos sólidos. Tu bebé puede tomar leche (materna o de fórmula), cereales, verduras y frutas. La OMS indica que se pueden introducir las frutas, los cereales o las verduras indistintamente. La energía requerida debe ser proporcionada en un 50% por la AC y en un 50% por un aporte lácteo.
- Con 9 meses: Tu bebé puede comer prácticamente de todo, excepto algunos alimentos prohibidos hasta que cumpla un año. Debemos seguir aumentando la variedad de frutas, verduras, carnes blancas y pescados; cuantas más cosas diferentes pruebe, mejor.
- Con 10 y 11 meses: Tu bebé puede comer prácticamente de todo (carnes, pescados, huevo, legumbres, verduras, frutas, cereales, frutos secos triturados, etc.), excepto los alimentos prohibidos hasta el año.
- A partir de los 12 meses: Puede comer de todo, incluso lácteos como leche de vaca y quesos. Si tu bebé tomaba leche de fórmula, es el momento de sustituirla por leche entera de vaca.

Distribución de Comidas y Cantidades
La alimentación se ofrece en pequeñas cantidades, mientras la lactancia sigue siendo parte fundamental de la dieta. La AC aporta un 20-30% del Valor Calórico Total (VCT) entre los 6-8 meses, aumentando progresivamente hasta el 50-55% entre los 12 y 23 meses.
Entre los 6 y 23 meses, los niños deben consumir una dieta variada. Es recomendable la ingesta diaria de alimentos de origen animal (carne, pescado o huevo), frutas y verduras, y el consumo frecuente de legumbres, frutos secos y semillas.
Se puede organizar en 4 a 5 comidas diarias, distribuyendo el aporte calórico de la siguiente manera: 20-25 % en el desayuno, 10 % a media mañana, un 20-25 % en la comida, merienda un 10 % y cena 25 %.
Cada niño precisa una cantidad de alimentos diferente y su apetito es variable a lo largo de cada periodo de crecimiento. Un recurso para calcular de forma aproximada las cantidades es el método de la mano, que utiliza la mano del propio niño para orientar la cantidad de cada grupo de alimentos:
- Proteína (carne, pescado y huevo): la medida de la palma de la mano.

Requerimientos Nutricionales Clave
Los alimentos complementarios deben asegurar un aporte adecuado de nutrientes esenciales para el rápido crecimiento y desarrollo del lactante.
Energía
Los alimentos deben proporcionar un nivel de energía que compense el gasto de la actividad física, que contribuya al desarrollo normal y que permita la formación de los tejidos en un buen estado de salud. La energía necesaria para el crecimiento disminuye del 35 % a la edad de un mes hasta el 3 % a los 12 meses.
Proteínas
Las necesidades de proteínas por kilogramo de peso decrecen con la edad, aunque las necesidades diarias aumentan debido al crecimiento. Durante los primeros 6 meses, la leche materna o infantil es la principal fuente de proteínas, y en el transcurso del primer año debe seguir manteniendo su importancia, recomendándose ingestas de 500-700 ml/día.
El exceso de ingesta proteica más allá de lo necesario no solo no condiciona un crecimiento mayor, sino que supone un esfuerzo innecesario para órganos clave como el hígado y el riñón, y podría inducir obesidad en etapas posteriores de la vida.
Lípidos (Grasas)
El aporte de lípidos disminuye hasta el 35-40 % del VCT al año de vida. Es importante asegurar el aporte de ácidos grasos esenciales y ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LC-PUFA), como el ácido docosahexaenoico y el linoleico, esenciales para el adecuado neurodesarrollo. Estos provienen de aceites vegetales y pescado, o el araquidónico, procedente de la carne roja, así como grasas insaturadas o monoinsaturadas. Añade un poco de aceite o grasa a su comida para darle energía.
Hidratos de Carbono
Los hidratos de carbono deben aportar el 30-40% del VCT en los primeros meses, y al año de vida deben aumentar hasta valores de adulto (55-60% del VCT). El hidrato de carbono principal de la leche materna es la lactosa.
Vitaminas y Minerales
- Vitamina D: Se recomienda la suplementación durante el primer año de vida con 400 UI diarias, tanto para lactantes amamantados como para aquellos alimentados con fórmula artificial que consumen menos de 1 litro al día. Esta suplementación es clave para la prevención del raquitismo.
- Hierro: La lactancia materna a partir de los 5 meses no es capaz de satisfacer los requerimientos diarios de hierro elemental (1 mg/kg). La AC debe suponer un 90 % del aporte necesario, y para ello es suficiente con la inclusión de dos porciones diarias de hierro a través de alimentos proteicos o cereales fortificados.
- Otros: Las carnes son ricas en hierro, zinc y ácido araquidónico. Las frutas y verduras son ricas en vitaminas, fibra, carotenoides (anaranjadas) y folatos (verde oscuras), recomendándose su consumo diario. El pescado es rico en ácidos grasos omega 3 y 6, hierro, zinc, yodo y fósforo. Las legumbres tienen alta densidad energética y contenido proteico.
Pautas para Ofrecer los Alimentos
En cuanto a la manera de ofrecer los alimentos, ya sean triturados o sólidos, en los últimos años se ha propuesto el ofrecimiento de alimentos sin triturar, conocido como Baby-Led Weaning (BLW) o Baby-Led Introduction to SolidS (BLISS). Este método se centra en el comportamiento del bebé, quien demuestra su hambre o saciedad, y toma los alimentos de manera espontánea.
Métodos de Alimentación
- Triturados: Cada alimento precisa habilidades motoras diferentes, que se inician hacia los 4 meses para los triturados y entre los 5 y 7 meses para otras texturas.
- BLW/BLISS: Precisa una sedestación estable, interés por la comida del adulto y una buena coordinación ojo-mano-boca. No tiene un límite temporal concreto, sino que se individualiza en cada caso. Se utilizarán alimentos saludables en consistencia blanda para que puedan ser fácilmente aplastados por las encías (no es obligatoria la dentición) y del tamaño de un dedo adulto (finger foods) para que puedan ser sostenidos en el puño y manejados fácilmente.
En niños sanos a término y de peso adecuado al nacimiento, no se encuentran diferencias estadísticas relevantes entre el modelo tradicional y el dirigido por el bebé en cuanto al riesgo de obesidad, hipocrecimiento o atragantamiento, aunque podría sugerirse que los niños alimentados con BLW/BLISS presentan a largo plazo menor BMI y avidez por la comida.
Creación de Hábitos y Ambiente Positivo
Déjale explorar los alimentos poco a poco. Cuéntale lo que le vas a dar y describe el alimento. Si tu bebé pone caras al probar las primeras cucharas, no lo tomes como un rechazo; ¡puede que solo sea sorpresa ante tantas cosas nuevas! Nunca le obligues a comer. Si se niega a tragar el puré o papilla que le ofreces, respeta su negativa, pero no dudes en ofrecerle el mismo ingrediente unos días después.
Uno de los objetivos de la alimentación complementaria es fomentar una relación sana del niño con la comida, y es crucial el marco afectivo en que se desarrolla. Los padres deciden qué alimentos y de qué manera los va a recibir el lactante, potenciando su capacidad para autorregularse, su desarrollo cognitivo y social, la futura autonomía alimentaria y unos hábitos nutricionales saludables.
Ofrecer alimentos como consuelo está relacionado con un mayor riesgo de sobrepeso por la asociación de la oralidad con la gestión emocional. De igual manera, coaccionar, restringir cantidades, forzar o premiar a un niño para que coma interfiere con los mecanismos innatos de regulación del hambre y la saciedad, e influye en su capacidad de percepción. Esta conducta, mantenida en el tiempo, se relaciona con mayor riesgo de sobrepeso y obesidad, por la menor capacidad de regulación de la saciedad, comportamientos aversivos a determinadas comidas y un patrón de alimentación poco variado, además de potenciar en los padres la sensación de que el niño es un “mal comedor”.
Alimentos a Evitar
- Vegetales de hoja verde: No introducir espinaca o acelga antes de los 9-12 meses debido a su alto contenido en nitratos, que pueden transformarse en nitritos y dar lugar a metahemoglobinemia.
- Sal y azúcar añadidos: No ofrecer sal ni azúcar añadidos a las comidas del bebé.
- Alimentos azucarados, ultraprocesados y grasas saturadas: No son recomendables a ninguna edad, especialmente en niños menores de 2 años. La OMS advierte que su consumo se asocia a desnutrición, sobrepeso y otras consecuencias adversas.
- Refrescos y bebidas azucaradas: Como bebida, el agua es la opción más saludable, evitando este tipo de bebidas.
- Riesgo de asfixia: Se sigue recomendando evitar los alimentos que puedan suponer un riesgo de asfixia. Alimentos como las uvas y las salchichas deben cortarse en trozos más pequeños para evitar el atragantamiento. Es necesario informar a las familias sobre el reflejo de arcada y el riesgo de atragantamiento.
Indicadores de una Alimentación Suficiente
Es natural que padres y madres se preocupen por saber si su bebé está comiendo lo suficiente. Existen algunos indicadores:
- Pañales diarios: El pañal de un recién nacido es un buen indicador. En los primeros días después del nacimiento, el bebé debe mojar de 2 a 3 pañales al día. Después de los primeros 4 o 5 días, debe mojar al menos 5 o 6 pañales al día.
- Tablas de crecimiento: En las revisiones médicas periódicas, el pediatra comprobará el peso y la longitud de tu bebé, anotándolos en una tabla de crecimiento. El progreso del bebé en esta tabla es una forma de saber si está recibiendo suficiente comida. Las mediciones se registran en tablas de crecimiento basadas en patrones de la OMS (desde 2006 con una muestra de bebés amamantados). Hay que tener en cuenta que las curvas de crecimiento no son la representación exacta del crecimiento real de los niños; los bebés suelen fluctuar dentro de distintos percentiles, así que una bajada o un aumento es normal. Al valorar el percentil de peso se debe tener en cuenta la longitud y su consonancia.
Prevención de Problemas de Salud Futuros
La alimentación en las primeras etapas de la vida tiene un impacto significativo en la salud a largo plazo. Una ingesta inadecuada de nutrientes, especialmente energía y proteínas, en etapas tempranas se ha relacionado con el aumento de la prevalencia de obesidad infantil. Los lactantes alimentados con fórmulas lácteas pueden ingerir más energía y proteínas que los alimentados al pecho, lo que podría estimular la acumulación de grasa y afectar el desarrollo temprano de los adipocitos. La duración de la alimentación al pecho se asocia con una reducción progresiva de la prevalencia de sobrepeso e incluso de obesidad en la edad escolar.
Los desequilibrios nutricionales pueden llevar a:
- Interferencia con la lactancia materna.
- Aumento de enfermedades respiratorias.
- Daño renal por sobrecarga de nutrientes (proteínas y minerales) y riesgo de deshidratación.
- Alergias.
- Desarrollo futuro de hipertensión, obesidad, diabetes.
- Deficiencias nutricionales específicas y desnutrición.
- Crecimiento lento.
- Trastornos alimentarios.
Apoyo a las Familias y Recursos
Las familias y los niños en circunstancias difíciles necesitan una atención especial y apoyo práctico. Siempre que sea posible, las madres y los niños deben permanecer juntos y tener el apoyo necesario para recibir la opción alimentaria más apropiada.
Las familias pueden acceder a información sobre la salud y alimentación de sus hijos a través del pediatra y de recursos fiables en línea. Es labor del pediatra conocer las diferencias madurativas de cada etapa del niño, sus necesidades nutricionales y cómo adecuar la alimentación en cada momento para asesorar a los padres en las sucesivas revisiones de salud.
Es importante promover la práctica de actividad física ya desde el nacimiento. Además, se han publicado guías alimentarias como el Nutriplato (versión española del plato de Harvard) para ayudar a estructurar las comidas y conseguir una dieta saludable y equilibrada en cuanto a proporciones y nutrientes.