Historia de la Pediatría en España y Trayectoria de José Manuel Moreno Villares

La creación de la especialidad de medicina de niños, como resultado del principio sociológico de la división del trabajo, se fundamentó en círculos institucionalizados de aprendizaje y práctica profesional, que incluían hospitales, cátedras, inclusas y consultorios de lactantes. Complementariamente, se apoyó en publicaciones especializadas y en medidas de interrelación e intercambio profesional, como sociedades científicas y congresos.

Antecedentes de la Pediatría en España

La medicina infantil, previa a su consolidación como especialidad, tuvo en España acontecimientos significativos durante los siglos XVI y XVII, marcados por la publicación de textos dedicados a las enfermedades de la infancia. Destaca en este periodo el libro Método y orden de curar las enfermedades de los niños, publicado en 1600 por Gerónimo Soriano. Otro hito importante fue la obra Liber de affectionibus puerorum de Francisco Pérez Cascales en 1611.

La Primera Etapa de la Pediatría

La pediatría consolidó su base científica a finales del siglo XIX en países como Francia, Alemania, Europa Central, Reino Unido y Estados Unidos. En España, durante esta época, se priorizó un enfoque de pediatría preventiva y social, centrado en la puericultura, lo cual fue una estrategia adecuada para el momento. Los hitos clave que marcaron el inicio de la pediatría moderna incluyen la creación de hospitales pediátricos y de cátedras dedicadas a la especialidad, impulsados por el contexto sociosanitario de la época.

El final del siglo XIX estuvo definido por la industrialización, la migración a las ciudades y una creciente conciencia social de las clases trabajadoras y de las mujeres. Este periodo también se caracterizó por la reivindicación social y médica de la infancia, vista tanto como un valor como un problema. La infancia desamparada, la explotación laboral infantil, la falta de escolarización y, especialmente, la elevada mortalidad infantil, motivaron un cambio en la perspectiva social y en la atención prestada a los niños. La principal meta de la pediatría fue la reducción de la alta morbilidad y mortalidad infantil, objetivo que se mantuvo hasta finales de los años 50 del siglo XX.

La medicina del siglo XIX comenzó a interpretarse como una ciencia social, siguiendo las ideas de figuras como Virchow y Jacobi. Durante este siglo, la enseñanza oficial de la pediatría en España estuvo vinculada a la ginecología-obstetricia. En 1886, se estableció la primera cátedra de la asignatura de “Enfermedades de la Infancia y su Clínica” en la Universidad Central de Madrid, bajo la dirección de Francisco Criado Aguilar (1850-1946). En Barcelona y Cataluña, sobresalió Andrés Martínez Vargas, quien fue catedrático de Pediatría en Barcelona desde 1892, tras haber ejercido en Granada desde 1888. Martínez Vargas, considerado un "maestro de la pediatría", impulsó instituciones asistenciales y profesionales, y organizó el Primer Congreso Nacional de Pediatría en Palma de Mallorca en 1914. Fundó la "Sociedad de Pediatría Española" en Barcelona en 1912, aunque su alcance fue limitado. Escribió su "Tratado de Pediatría" en 1915 y, posteriormente, la "Historia de la Pediatría en España".

Otros pediatras destacados en Cataluña incluyen a Francisco Vidal Solares, promotor del Hospital de Niños Pobres, y Juan Viura i Carreras, jefe de Pediatría del Hospital del Sagrado Corazón de Barcelona. Pioneros y figuras sobresalientes en sus cátedras fueron Ramón Gómez Ferrer, con una larga trayectoria en Valencia, y Patricio Borobio en Zaragoza.

Ilustración de la época mostrando la fachada del Hospital del Niño Jesús en Madrid.

Hospitales Pediátricos y Asistenciales

El primer hospital pediátrico del mundo fue el Hôpital des Enfants Malades, fundado en París en 1802. En España, el primer hospital infantil fue el Hospital del Niño Jesús en Madrid, patrocinado por la Duquesa de Santoña, María Hernández Espinosa. Inaugurado en enero de 1877 en la calle Laurel de Madrid con 60 camas, fue dirigido por Mariano Benavente González (1818-1885), considerado el "primer especialista pediátrico" por Granjel. El edificio actual del Hospital del Niño Jesús se inauguró en 1881 y, aunque inicialmente funcionó como hospital-asilo, pronto se dedicó a la formación de especialistas en pediatría y cirugía infantil.

Desde 1890, Barcelona contó con el Hospital de Niños Pobres, creado a partir del Consultorio de Enfermedades de los Niños y Escuela de Madres fundado por Francisco Vidal Solares. El Hospital Santa Cruz y San Pablo de Barcelona se inauguró en 1916, y en Madrid, el Hospital-Asilo de San Rafael abrió sus puertas en 1892.

Implicación Social y Primeras Publicaciones

Los primeros pediatras españoles mostraron una fuerte implicación social en la protección de la infancia. Manuel Tolosa Latour (1857-1919) fue nombrado médico titular del Hospital del Niño Jesús en 1882 y fundó revistas médicas como "La Madre y el Niño" y "Pro Infancia".

Instituciones de gran relevancia social y sanitaria fueron los Consultorios de Niños de Pecho y "Gota de Leche" (desde 1903-1904), que promovían normas de higiene y crianza para los lactantes. La Sociedad de Pediatría de Madrid, creada en 1913, fue la primera sociedad regional pediátrica en España, seguida por la Sociedad Catalana en 1926. Ambas sentaron las bases del asociacionismo pediátrico español. Hasta 1949 no existió una sociedad científica pediátrica de ámbito estatal.

Primer Congreso Español de Pediatría

El Primer Congreso Español de Pediatría se celebró en Palma de Mallorca en 1914 bajo el lema "Proteged a los niños". Organizado por Martínez Vargas, contó con la participación de destacados pediatras como Martín Arquellada, Borobio, Eleizegui, González Álvarez, Gómez Ferrer, Sarabia y Velasco Pajares. Los temas principales abordados incluyeron higiene, puericultura (lactancia, protección y asistencia a la infancia, cartillas sanitarias), infectología (tuberculosis, leishmaniosis, difteria, malaria), vacunaciones (antitifoídica) y otros aspectos relevantes.

La Segunda Etapa de la Pediatría

Tras la Instrucción General de Sanidad Pública de 1904, la asistencia sanitaria pública se centró en la prevención y en la atención a problemas colectivos o enfermedades específicas, como la tuberculosis o brotes epidémicos. El ejercicio privado y la visita domiciliaria predominaban en la atención al enfermo.

  • Promoción de la lactancia materna y regulación de las nodrizas (lactancia mercenaria).
  • Desarrollo de la alimentación láctea artificial.
  • Uso de la antropometría al nacer y durante la primera infancia, con la traducción de obras significativas de Variot y Bouchut.
  • Estudio de la fisiología del crecimiento en la primera infancia, especialmente el metabolismo energético. La traducción al español del tratado de Heubner en 1903 introdujo el "método calórico" para la alimentación infantil.

Inicialmente, la atención a recién nacidos y prematuros recayó más en obstetras y matronas que en pediatras. El desarrollo de las primeras incubadoras fue liderado por los ginecólogos franceses Stéphane Tarnier (1878) y Pierre Budin. Las estancias hospitalarias en esta época solían ser prolongadas debido a las enfermedades prevalentes y la limitada disponibilidad de tratamientos.

Esquema cronológico de hitos importantes en la historia de la pediatría española.

Incorporación de la Mujer a la Pediatría

La enseñanza universitaria oficial para mujeres en España se legalizó en 1910, aunque algunas ya habían completado sus estudios de medicina. Entre las primeras pediatras reconocidas se encuentra Nieves González Barrio (doctorada en 1915). María Concepción Aleixandre Ballester, licenciada en medicina en 1889 y especializada en ginecología, tuvo una gran influencia en los inicios de la pediatría.

Catedráticos de Pediatría de la época incluyeron a Enrique Súñer en Madrid y, desde 1925, a Rafael García-Duarte Salcedo (1894-1936) en Granada, quien desarrolló una notable "escuela" pediátrica. Guillermo Arce Alonso (1901-1970) fundó una importante escuela de pediatras en la Casa Salud Valdecilla de Santander. Rafael Ramos Fernández (1907-1955), discípulo de Suñer, fue catedrático en Salamanca y Barcelona.

Congresos y Asociacionismo Pediátrico

Los cuatro congresos de pediatría celebrados tras el de 1914 (en 1923, 1925, 1928 y 1933) se organizaron sin una periodicidad fija y sufrieron retrasos por circunstancias sociopolíticas. La celebración de estos cinco congresos fue un logro significativo dada la ausencia de una sociedad nacional. Tras la Sociedad de Pediatría de Madrid (1913), se creó la Sociedad Catalana de Pediatría en 1926. En 1929, se fundó la Asociación Española de Médicos Puericultores.

Instituciones Asistenciales y Puericultura

El Hospital del Niño Jesús tuvo una gran influencia en el desarrollo pediátrico en las primeras décadas del siglo XX, al igual que otras especialidades como dermatología, cirugía y radiología. Otras instituciones relevantes fueron el Hospital Central de la Cruz Roja o de San José y Santa Adela en Madrid, y el Instituto Municipal de Puericultura de Madrid (1914).

Las casas de maternidad y las inclusas adquirieron gran importancia. Las "Gotas de Leche" se extendieron por muchas provincias, tejiendo la red de asistencia sanitaria infantil durante la primera mitad del siglo XX. Estas instituciones persistieron a lo largo de distintos regímenes políticos, experimentando una etapa de desarrollo hasta 1940, un periodo de esplendor hasta los años 50-60, y cerrando gradualmente hacia los años 70-85. En ocasiones, se anexaron a las "Gotas de Leche" centros como Casas-Cuna, Salas de Maternidad, Institutos de Puericultura o Centros de Prematuros equipados con incubadoras.

Fotografía antigua de una

La Escuela Nacional de Puericultura, creada en Madrid por Real Decreto en 1925 a iniciativa del profesor Enrique Suñer, fue el centro docente más importante en Pediatría y Puericultura durante el periodo de entreguerras. Fuera del ámbito universitario, se dedicó a la formación de médicos puericultores, enfermeras, matronas y personal de atención infantil, y promovió investigaciones en higiene infantil.

A principios del siglo XX, la formación en Pediatría incluía estancias en el extranjero. Martínez Vargas visitó a Abraham Jacobi en EE.UU., y Guillermo Arce y Enrique Jaso realizaron estancias en centros alemanes. La Junta de Ampliación de Estudios también fue muy relevante en la ciencia española.

La Tercera Etapa de la Pediatría

Hacia los años 40-50 del siglo XX, la asistencia sanitaria a través del Seguro Obligatorio de Enfermedad (SOE) era predominantemente ambulatoria, con "cupos". La hospitalización para procesos quirúrgicos se realizaba en las Residencias, a diferencia de EE.UU. y Europa, donde predominaban los grandes hospitales y comenzaban a surgir las subespecialidades pediátricas.

La potenciación de la medicina ambulatoria, en parte por la escasez de recursos para construir hospitales en la posguerra española, contribuyó a mejorar las condiciones higiénico-sanitarias en los hogares, a la aceptación de las vacunas por la población y a la valoración de la medicina de primer nivel y preventiva. Estos factores socioeconómicos permitieron una reducción considerable de los índices de mortalidad.

En 1955, se inauguró el Hospital General Vall d’Hebron (inicialmente Residencia Sanitaria Francisco Franco), la primera "Residencia del Seguro". Durante los años 50, se continuó el desarrollo de la Cirugía Pediátrica, iniciada en el Hospital del Niño Jesús.

La Cuarta Etapa de la Pediatría

Tras la Ley de Bases de la Seguridad Social de 1963, se construyeron Ciudades Sanitarias y se renovaron hospitales, incorporando maternidades y servicios de Pediatría y Cirugía Pediátrica. El Hospital de La Paz se consolidó como un centro de referencia nacional en diversas especialidades médicas y quirúrgicas, con la apertura de su Clínica Infantil en 1965.

El desarrollo de las subespecialidades pediátricas avanzó paralelamente a la Pediatría Hospitalaria de la Seguridad Social, que posteriormente evolucionaría al Sistema Nacional de Salud. En 1968, el congreso de Pediatría de la AEP presentó trabajos significativos de los hospitales La Paz y Valle de Hebrón, marcando la aparición de especialidades dentro de la Seguridad Social.

Fotografía del Hospital Universitario La Paz.

La consolidación del desarrollo inicial de las especialidades pediátricas tuvo lugar en el XIII Congreso de la AEP en Palma de Mallorca en 1972, presidido por Enrique Jaso. La cirugía infantil experimentó un desarrollo "explosivo" en los años 60, con el reconocimiento como Sección especializada de la AEP en 1962. La inauguración de hospitales infantiles monográficos y de servicios pediátricos completos en la Seguridad Social fue crucial para el avance de la cirugía pediátrica en España.

Entre los principales impulsores oficiales de las especialidades pediátricas en la AEP se encuentran Enrique Jaso, Ciriaco Laguna, Ángel Ballabriga y Ernesto Sánchez Villares. Algunas secciones especializadas se crearon y posteriormente desaparecieron, como las de Hospitales (1961), Higiene Escolar (1965), Higiene Mental (1966) e Higiene Infantil (1966).

José Manuel Moreno Villares: Biografía y Trayectoria Profesional

José Manuel Moreno Villares nació en Madrid en 1961. Es Doctor en Medicina por la Universidad Complutense de Madrid y especialista en Pediatría. Ha realizado estancias formativas en el Department of Pediatrics, División of Gastroenterology and Nutrition de la Universidad de California.

Retrato profesional de José Manuel Moreno Villares.

Actualmente, es Director Médico de la sede de Madrid de la Clínica Universidad de Navarra y Director del Departamento de Pediatría de dicha institución. Es Profesor de Pediatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Navarra.

El Dr. Moreno Villares ha sido Director de la revista Nutrición Hospitalaria, órgano de expresión de la SENPE (Sociedad Española de Nutrición Clínica y Metabolismo), donde ha demostrado un compromiso constante con la difusión del conocimiento científico y la promoción de la colaboración.

Su especialización se centra en la atención nutricional de niños con necesidades especiales. Ha dedicado parte de su actividad a comprender las repercusiones de la enfermedad crónica en la vida de los niños y sus familias. Es autor de un gran número de publicaciones en Pediatría y Nutrición Clínica.

Publicaciones y Reconocimientos

El Dr. Moreno Villares es autor del libro ¿Hijos a la carta? Diagnóstico prenatal y Eugenesia Infantil. Ha sido coautor de más de 90 capítulos de libros y ha colaborado en la edición de 20 libros.

Ha recibido diversos reconocimientos, entre ellos el 2º Premio de Comunicaciones en Hepatología por su trabajo sobre "Disfunción hepática relacionada con la nutrición parenteral de corta duración en niños" (Premio Baxter-Senpe 2009). Es miembro del comité de redacción de prestigiosas revistas científicas como Nutrición Hospitalaria, Clinical Nutrition y Nutrition Therapy & Metabolism.

Este año, la SENPE ha reconocido al Dr. José Manuel Moreno Villares con la Lectura de la Décimosexta Lección Jesús Culebras, un galardón que distingue su trayectoria profesional de excelencia y su importante contribución a la Sociedad.

Investigación y Proyectos

Entre sus líneas de investigación y participación en proyectos se encuentran:

  • Aminograma plasmático en pacientes pediátricos sometidos a Cirugía por Cardiopatía Congénita.
  • Proyecto SALUT! Intelligent Environment for Diagnostics, Treatment, and Prevention of Eating Disorders (IST-2000-25026).
  • Respuesta metabólica a la agresión en lactantes sometidos a cirugía por una cardiopatía congénita. Papel de la glutamina (Beca de la Mutua Madrileña y Beca Ordesa SEGHNP).

Reflexiones sobre la Discapacidad y la Vida

En su obra Niños diferentes. Diagnóstico prenatal y eugenesia infantil, el Dr. Moreno Villares aborda la temática de los niños que difieren de las expectativas paternas o de la norma social. Critica la tendencia a impulsar la interrupción del embarazo ante el diagnóstico de malformaciones o enfermedades fetales graves, destacando la capacidad de adaptación y crecimiento de muchas familias ante estas situaciones. Sostiene que la felicidad de estos niños, especialmente aquellos con discapacidad intelectual severa, reside en recibir amor, atención y contacto humano, aspectos que a menudo superan las expectativas de los considerados "normales".

Subraya la importancia de defender la vida como un bien intrínseco, cuya dignidad es inherente, matizando que esto no implica mantener tratamientos agresivos e innecesarios en fases terminales. Aboga por recuperar el sentido de la vulnerabilidad y reflexiona sobre la responsabilidad que el rostro del otro, especialmente del más frágil, impone sobre nosotros, instándonos a actuar y a sacar lo mejor de nosotros mismos.

El Dr. Moreno Villares concluye que los enfermos y discapacitados, en su dependencia, asumen las consecuencias de una fragilidad común a todos, convirtiéndose en la "prueba del nueve" del valor moral de una sociedad. A pesar de los avances legislativos y las estrategias de protección, señala la paradoja de que, a la vez que se promueven políticas de inclusión, se dificulta el acceso a la existencia para los más desfavorecidos.

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