La protección de los lechones frente a enfermedades como la rinitis atrófica puede lograrse mediante la vacunación de sus madres. Esta transmisión de inmunidad se efectúa a través del calostro, un producto esencial que actúa como un concentrado de anticuerpos y células inmunitarias. Sin embargo, la capacidad del lechón para absorber estos anticuerpos calostrales es limitada, durando solo entre 10 y 15 horas tras el nacimiento. Existen factores intrínsecos a la cerda que influyen en la calidad y cantidad del calostro, como la duración del parto, ya que la concentración de inmunoglobulinas disminuye rápidamente después de su finalización. Por ello, es crucial reagrupar los nacimientos para asegurar que los lechones tengan acceso a un calostro de calidad comparable.

La calidad de la vacunación de la cerda es un factor primordial para la salud del lechón. La disminución de la calidad del calostro a lo largo del proceso del parto implica que el orden en el que nace cada lechón influirá directamente en la cantidad de calostro disponible para él. Además, no todas las mamas son equivalentes en términos de desarrollo y producción de leche, lo que también afecta la calidad del calostro.
La Importancia Fundamental del Calostro en la Producción Porcina
El calostro es el alimento más importante durante las primeras horas de vida de los lechones. Su consumo debe garantizarse para una correcta transferencia pasiva de inmunoglobulinas, lo que proporciona al lechón recién nacido la energía suficiente para sobrevivir gracias a su alta composición de lípidos, proteínas y carbohidratos. Una etapa crítica es mantener una temperatura adecuada en los lechones, ya que su disminución puede incrementar la mortalidad.
Para que la transferencia pasiva de inmunoglobulinas sea efectiva, los lechones deben consumir el calostro durante su primera hora de vida. Esto permite que los anticuerpos, moléculas de gran tamaño, atraviesen la barrera intestinal y lleguen a la sangre. Diversos estudios han demostrado que los lechones que adquieren una gran cantidad de anticuerpos en el calostro tienen una mayor probabilidad de supervivencia frente a virus como el Circovirus tipo 2 (PCV2).

La porcicultura es uno de los sistemas de producción animal más importantes a nivel mundial, siendo uno de los sectores más sólidos en el mercado de proteína de origen animal. China lidera la producción mundial de carne porcina. La cerda se caracteriza por tener una placenta de tipo epiteliocorial, lo que impide el paso de anticuerpos y leucocitos de la madre al feto. Por esta razón, los lechones nacen expuestos a microorganismos ambientales que pueden causar enfermedades.
La producción porcina enfrenta un problema significativo relacionado con la mortalidad perinatal. Comparado con otros sistemas productivos, la porcicultura presenta elevados porcentajes, con un 10% a 15% de lechones que mueren después de nacer. Los lechones son parcialmente inmunocompetentes y pueden generar sus propios anticuerpos, pero estos pueden ser insuficientes ante una alta carga de patógenos. Tras unos meses, los anticuerpos provenientes del calostro disminuyen, dejando al lechón comprometido a nivel inmune, especialmente en la etapa del destete.
Mecanismos de Transmisión de Inmunidad y Absorción
Los lechones nacen sin un sistema inmunológico completamente desarrollado. A diferencia de otras especies, los cerdos no transfieren anticuerpos de la madre al feto a través de la placenta, lo que hace que dependan totalmente del calostro para la inmunidad pasiva. El calostro contiene inmunoglobulina G (IgG), esencial para proporcionar esta inmunidad mientras los lechones lactan. El calostro es significativamente más rico en proteínas, grasas e hidratos de carbono que la leche normal, nutrientes cruciales para los lechones que nacen con bajas reservas energéticas y grasa corporal mínima.
La producción de calostro se maximiza durante las primeras 12 horas tras el parto, disminuyendo significativamente entre las 12 y 24 horas, y agotándose alrededor de las 40 horas después del nacimiento del primer lechón. Esta limitada ventana de producción de componentes inmunitarios coincide con la capacidad de los lechones para absorberlos. El intestino de los lechones puede cerrar los canales necesarios para absorber grandes moléculas de IgG tan pronto como 24 horas después del nacimiento, deteniendo su capacidad para adquirir estos importantes factores inmunológicos. Por lo tanto, los lechones no deben ser adoptados antes de validar la ingesta de calostro, ya que no pueden absorber y utilizar otros componentes inmunológicos, como los linfocitos, de las cerdas de acogida.

Factores que Influyen en el Consumo y la Calidad del Calostro
La ingesta de calostro por los lechones recién nacidos es muy variable, oscilando entre 200 y 450 gramos por lechón. Esta ingesta depende tanto de la habilidad del lechón como de la capacidad de la cerda para producir suficiente cantidad para toda la camada. La producción de calostro se desencadena por una cascada hormonal antes del parto, y durante esta fase inicial, la cerda permite un acceso continuo a su ubre.
Los lechones recién nacidos tienen reservas de energía limitadas y poca grasa corporal, por lo que la composición rica en nutrientes del calostro es fundamental para satisfacer sus necesidades metabólicas de termorregulación y supervivencia. Los lechones de bajo peso (menos de 1.0 kg) son más propensos a presentar signos de hipoxia al nacer y tienen una ingesta reducida de calostro en las primeras 24 horas, debido a su tamaño o debilidad, lo que les dificulta competir por un pezón funcional. Los lechones hipotérmicos y de baja viabilidad tienen menos probabilidades de consumir suficiente calostro, aumentando su vulnerabilidad.
El calostro también contiene factores de crecimiento que ayudan al desarrollo del tracto digestivo, promoviendo el crecimiento intestinal y mejorando la eficiencia de absorción de nutrientes. Este desarrollo temprano sienta las bases para una mejor conversión alimenticia y tasas de crecimiento futuras.
Estrategias para Asegurar un Consumo Óptimo de Calostro
La cantidad ideal de calostro necesaria por lechón se estima en 250 gramos, a ser lograda a lo largo de varias sesiones de encalostramiento. La ingesta de calostro tiene un impacto significativo en la salud y el desempeño de los lechones, reduciendo drásticamente la mortalidad pre-destete. Los lechones que no reciben suficiente calostro son más susceptibles a infecciones, inanición y debilidad.
La ingesta de calostro depende en gran medida de la capacidad del lechón para alcanzar la teta. Lechones que ingieren menos de 200 gramos de calostro al nacer tienen una tasa de mortalidad pre-destete significativamente mayor en comparación con aquellos que consumen más. Los lechones que mueren durante la lactancia suelen presentar menor aumento de peso, temperaturas rectales más bajas, aumento de cortisol y disminución de IgG y glucosa en plasma.

Por cada 100 gramos de aumento en el peso al nacer, la ingesta individual de calostro del lechón aumenta en 28 gramos. Los lechones de menor peso al nacer requieren manejo adicional, como el encalostramiento dividido, entrenamiento a la teta o adopciones, para darles una ventaja. Aunque algunos eventos durante el parto están fuera del control, muchos problemas pueden mitigarse mediante un consumo adecuado de calostro y un cuidado excepcional.
El consumo adecuado de calostro mejora el potencial de los lechones para convertirse en animales de alto valor, ya que sus beneficios se extienden más allá del período de parto. El calostro contiene factores de crecimiento como el IGF-1 y el EGF, cruciales para el desarrollo del tracto gastrointestinal y otros órganos, sentando bases sólidas para su salud y productividad futuras.
Métodos de Manejo y Suplementación de Calostro
Existen varios métodos para asegurar el buen consumo de calostro por parte de los lechones. Los lechones deben ser capaces de consumir calostro por sí solos de las glándulas mamarias de la cerda. Sin embargo, cuando las camadas son muy grandes o el número de pezones es limitado, se requiere intervención.
- Encalostramiento dividido: Se realiza cuando las camadas son muy grandes o la cerda tiene un número de pezones disminuido. Se da prioridad a los lechones más pequeños, seguidos por los más grandes, alternando cada 30-40 minutos para asegurar un consumo equitativo.
- Asistencia directa al amamantamiento: Se aplica cuando la camada nace aparentemente débil y no puede consumir calostro de forma óptima.
- Ordeño y administración oral: Se realiza cuando la mayoría de los lechones son incapaces de mamar. Se ordeña la cerda durante las primeras 5 horas post-parto y el calostro se administra oralmente mediante jeringuilla.
En situaciones donde la cerda muere en el parto y no hay cerda nodriza disponible, el acceso al calostro se ve dificultado. En estos casos, se puede intentar crear un banco de calostro en la granja para suplir posibles deficiencias futuras. El calostro deshidratado también puede ser una alternativa para reemplazar o suplementar el calostro fresco.

La ingesta de calostro y el peso al nacer afectan significativamente el peso al destete y en fases posteriores de crecimiento. Lechones que consumieron menos de 290 gramos de calostro pesaron aproximadamente dos kilogramos menos a los 42 días, en comparación con aquellos que consumieron más. Una mayor ingesta de calostro beneficia de forma más significativa a los lechones con menor peso al nacer, reduciendo la mortalidad antes del destete y en la lechonera.
El calostro puede influir en el sistema reproductor femenino, afectando el desarrollo del aparato reproductor. La hormona relaxina, presente en el calostro, es crucial para el desarrollo del útero en cerdas jóvenes, gestantes y sus hijas. Investigaciones indican que lechones criados sin calostro suplementario muestran menor expresión de genes relacionados con el crecimiento del endometrio y un retraso en el desarrollo de las glándulas uterinas.
Es esencial validar una ingesta adecuada de calostro para todos los lechones. Para asegurar el acceso temprano y frecuente a la teta, se recomienda fomentar el amamantamiento frecuente, mantener a los lechones cerca de la ubre y minimizar molestias. El encalostramiento dividido es una práctica clave, especialmente cuando hay más lechones que tetas funcionales. Se recomienda organizar a los lechones en dos grupos (pequeños/nacidos en último lugar y grandes/nacidos en primer lugar) y realizar rotaciones de 30 a 45 minutos, comenzando con el grupo de lechones más pequeños.
Los productores porcinos que priorizan la ingesta de calostro mediante prácticas de manejo eficaces pueden mejorar la supervivencia y el crecimiento de los lechones, optimizando la productividad y rentabilidad de sus hatos. Las estrategias clave incluyen asegurar una alimentación adecuada, mantener las vacunas al día y controlar los niveles de estrés en las cerdas para optimizar la cantidad y calidad del calostro. Invertir en la gestión del calostro es fundamental para una producción porcina sostenible y eficiente. En general, los lechones que reciben un encalostramiento adecuado experimentan mejores tasas de crecimiento y menor susceptibilidad a las enfermedades.