Infertilidad, Estrés y Bienestar Emocional en la Búsqueda del Embarazo

La infertilidad constituye un problema de importantes dimensiones emocionales para la pareja, ya que les dificulta cumplir su proyecto reproductivo. Esto afecta de forma directa a todas las áreas de la vida diaria de los pacientes: su autoestima, la vida en pareja, la familia, la vida social y las relaciones sexuales. Ante esta realidad, surge una pregunta crucial: ¿existe una relación entre el estrés y la fertilidad?

El Impacto Emocional de la Infertilidad

Las parejas infértiles presentan con frecuencia ansiedad y depresión generalizada, un sufrimiento que puede llevar a no poder disfrutar de la vida diaria de la misma manera que antes de la búsqueda del embarazo. Toda esta tensión se intensifica durante los tratamientos de fertilidad, ya que hay una gran incertidumbre y miedo al fracaso, lo que aumenta la ansiedad asociada a la infertilidad.

El "Mito" de la Relajación y la Culpabilidad

Es habitual que las parejas que sufren infertilidad reciban mensajes como: "Si te relajas y te vas de crucero, verás que te quedas embarazada" o "deja de obsesionarte, no te estreses porque el embarazo llega". Estas afirmaciones pueden resultar terribles para la mujer infértil, ya que le imprimen un sentimiento de culpabilidad sobre un aspecto que ella no puede controlar. La mujer siente, cada vez más, un vacío emocional porque cree que es su culpa y que algo está haciendo mal, de manera que aumenta el estrés por los problemas de fertilidad.

Como se ha comentado, cursar un cuadro de infertilidad conlleva experimentar emociones desagradables, intensas y difíciles de gestionar, y pedirle a una pareja que se relaje en esos momentos es plantearle una misión imposible. La creencia popular es clara, sugiriendo que "no te quedas embarazada porque estás obsesionada" y que "el día que te relajes ya verás cómo te quedas embarazada sin dificultad". Sin embargo, esta idea, basada en el anecdotario popular, consigue aumentar todavía más los sentimientos de ansiedad y depresión.

Estrés y Fertilidad Natural: Una Conexión Científica

En los últimos años, el estrés y la ansiedad se han posicionado como factores relevantes en la salud. Muchos científicos han intentado abordar la incógnita de si la ansiedad puede ser causa de infertilidad. Si bien la sociedad científica se encuentra dividida entre estudios que demuestran que hombres y mujeres con altos niveles de ansiedad tienden a ovular menos y tener peor calidad en el semen, y otros que claman que todavía no se ha descubierto el mecanismo por el cual el estrés afecte a la fertilidad, una verdad es innegable: la exposición a altos niveles de ansiedad puede generar una sobrecarga emocional significativa.

¿Cómo Actúa el Estrés en Nuestro Cuerpo?

El estrés es una reacción del cuerpo producida por una tensión o una situación que causa desasosiego. Si esta ansiedad perdura en el tiempo, puede causar trastornos psicosomáticos y físicos que alteran la salud. Sin embargo, el estrés, a pesar de ser hoy causa de diversas enfermedades, es un mecanismo de supervivencia que se ha conservado a lo largo del tiempo. El desenfrenado estilo de vida actual ha puesto en el punto de mira el mecanismo del estrés, pasando de ser un aliado para sobrevivir al peligro a ser una "enfermedad del Siglo XXI". Esto se debe a que los estímulos que producen ansiedad no desaparecen, haciendo que el cuerpo se sienta en peligro constantemente y los mecanismos de alerta permanezcan continuamente encendidos.

Cuando existe una situación que produce ansiedad, todo el cuerpo se pone en alerta y produce una reacción, tanto física como hormonal, que lo prepara para reaccionar ante dicho momento de angustia. El cerebro capta las señales que se perciben como amenazadoras y activa la parte más primaria, dejando de lado el raciocinio. El cuerpo empieza a segregar grandes cantidades de hormonas como la adrenalina y el cortisol, que lo preparan para reaccionar ante el peligro:

  • La adrenalina: Es la responsable de administrar la energía de urgencia a aquellas partes del cuerpo que la van a necesitar para huir o luchar. Por eso, la adrenalina hace que la presión sanguínea y la frecuencia cardíaca aumenten para mantener al individuo activo y en alerta.
  • El cortisol: También llamada la hormona del estrés, es segregada solo si el miedo es persistente. El papel del cortisol se centra en mantener las constantes vitales y suprimir las funciones que no son necesarias para la supervivencia. Para ello, esta hormona cortará el suministro de energía al resto de órganos que no lo necesitan, desviándolo a los músculos y el cerebro.

Este proceso fisiológico que puede salvarnos la vida en momentos de riesgo es también causa de enfermedades si los niveles de ansiedad no se reducen. Si el estrés pasa a ser crónico, las hormonas dejan de tener efecto y pasan al torrente sanguíneo, pudiendo acumularse en grandes cantidades y teniendo un impacto nocivo para el organismo.

Infografía: El estrés y sus efectos hormonales en el cuerpo humano

Infertilidad por Estrés: Evidencia en la Fertilidad Natural

A diferencia de los humanos, en estudios con animales ya se ha logrado relacionar los mecanismos por los cuales el estrés crónico afecta la fertilidad. Aunque estos procesos no se hayan llegado a entender completamente en humanos, se sabe que su origen reside en las altas concentraciones de corticoides en sangre y las interacciones que tienen estas con otras hormonas, incluyendo las sexuales. El estrés crónico puede afectar tanto a la fertilidad femenina como masculina, ya que interfiere en el control del ciclo menstrual y en la formación de los espermatozoides (espermatogénesis), respectivamente.

Efectos del Estrés Crónico en la Fertilidad Femenina

En condiciones normales, la FSH y la LH son las encargadas del crecimiento y la liberación de los óvulos en las mujeres, mientras que los estrógenos y la progesterona regulan el ciclo menstrual y preparan el endometrio para acoger al embrión. La continua ansiedad puede influir en el control hormonal que se realiza en el cerebro. Esto se debe a que el aumento de las concentraciones de la hormona del estrés, el cortisol, puede alterar la frecuencia de liberación de GnRH (hormona liberadora de las gonadotropinas FSH y LH):

  • La disminución de la segregación de los pulsos de GnRH puede producir amenorrea (ausencia de menstruación).
  • La frecuencia aumentada y la sobreexposición de la GnRH pueden producir anovulación (ausencia de liberación de óvulo por parte del ovario).

El aumento del cortisol también puede influir, en última instancia, en las concentraciones de estrógenos y progesterona:

  • Los folículos no reciben suficiente cantidad hormonal para crecer y madurar apropiadamente.
  • Puede haber una disminución de la libido y la frecuencia sexual, con lo que las posibilidades de alcanzar el embarazo disminuyen si la frecuencia sexual se reduce.
  • En el caso de que hubiera habido fecundación, la implantación del embrión en el útero depende de los buenos niveles hormonales de estrógeno y progesterona; un déficit de estas no permite finalizar el proceso y el embarazo no seguirá adelante, aunque el óvulo haya sido fecundado.

Las mujeres con altos niveles de estrés y ansiedad pueden ovular hasta un 20% menos y la posibilidad de que sus óvulos sean fecundados disminuye en un 30%. Además, si se intenta conseguir el embarazo y se está estresada, el flujo cervical puede enviar una señal de aviso de que algo no está bien, mostrando días de flujo intenso combinados con días totalmente secos.

Efectos del Estrés Crónico en la Fertilidad Masculina

En condiciones de normalidad, la FSH y LH actúan regulando la secreción de la testosterona en el testículo. La testosterona es la hormona que en última instancia interviene y promueve la espermatogénesis, es decir, la creación de espermatozoides. Cuando se presentan niveles elevados de cortisol en sangre, debido a un miedo constante, las concentraciones de las hormonas reguladas por el cerebro se ven alteradas. Ello aumenta los niveles de FSH y LH y reduce la producción de testosterona, viéndose alterada la producción de espermatozoides. Esta alteración hormonal repercute negativamente en los parámetros espermáticos, reduciendo la concentración, movilidad y morfología de las muestras seminales.

Los estudios sobre infertilidad no solo han detectado un descenso en la calidad de las muestras seminales en los hombres afectados por estrés crónico, también se puede observar un descenso en el volumen del eyaculado, una disminución de la libido y problemas de disfunción eréctil. Como consecuencia de todo ello, puede haber un descenso en la actividad sexual y, por lo tanto, menor probabilidad de embarazo. El estrés en el hombre también puede reducir la cantidad y calidad de los espermatozoides, incluso llevando a situaciones de azoospermia pasajera o temporal que revierten tras la vuelta a la normalidad.

Estrés en los Tratamientos de Reproducción Asistida: Causa o Consecuencia

Pese a los diferentes estudios científicos que han intentado relacionar el estrés como causa de infertilidad, todavía no ha quedado demostrada dicha relación directa con los resultados de los tratamientos. Sin embargo, sí que es evidente que la infertilidad y los tratamientos de reproducción asistida causan una gran carga emocional. La infertilidad provoca altos niveles de estrés, tanto por la situación de no consecución del embarazo como por el propio tratamiento.

La Dra. Jacky Boivin, una de las mayores autoridades mundiales en el estudio de los aspectos emocionales de las parejas con problemas reproductivos, ha publicado un estudio con más de 3500 pacientes. Su conclusión es muy concreta: el estrés emocional provocado por la infertilidad u otros aspectos de la vida no influye en la posibilidad de conseguir la gestación durante los tratamientos de reproducción asistida. La "ansiedad" u "obsesión" no es la culpable de no conseguir el embarazo.

Sin embargo, aunque estas emociones no tengan un impacto directo sobre los resultados de los tratamientos, sí afectan a nivel psicológico a los pacientes en tratamiento de fertilidad. El retraso de la maternidad o la presión social pueden hacer que muchas parejas tengan ansiedad, depresión o sentimiento de culpabilidad por no conseguir el deseado embarazo. Los niveles de estrés se disparan durante los tratamientos, llevando a un nivel de desgaste psicológico y sufrimiento muy elevado. La investigación ha demostrado que las mujeres sometidas a tratamientos por infertilidad tienen un nivel de estrés similar, y con frecuencia más alto, que el de las mujeres que se enfrentan a enfermedades mortales como el cáncer o enfermedades del corazón.

Hasta un 40% de las parejas presentan problemas psicológicos que incluyen desde depresión por la incapacidad de concebir hasta ansiedad por la naturaleza estresante de los tratamientos. Entre un 15 y un 45% de las parejas abandona los tratamientos de reproducción asistida debido a la carga emocional a la que están sometidos, y esta cifra asciende al 60% en el caso de las parejas que llevan dos o tres ciclos. El estrés puede favorecer, además, la aparición de emociones negativas que se extienden a la relación con el entorno, un factor clave de apoyo en estos casos.

Manejo de la Ansiedad durante la Beta-Espera

El tratamiento, y aún más el llamado periodo de la beta-espera (la espera del resultado de embarazo), es francamente estresante para todas y cada una de las mujeres. Existen estudios serios en los que se ha medido la concentración de corticoides, la llamada hormona del estrés, en la saliva de mujeres que se someten a tratamientos de fertilidad, que sugieren que el estrés afecta directamente a la probabilidad de embarazo.

No obstante, no existen evidencias de un efecto directo del estrés o de un ataque de ansiedad durante la beta-espera a nivel embrionario o en la implantación. El posible efecto del estrés sobre el éxito del tratamiento ya ha sido considerado por los profesionales médicos. Es de vital importancia atender la sintomatología psicológica que tienen las mujeres a lo largo de los tratamientos de reproducción asistida, ya que un desajuste emocional provoca un intenso malestar, a pesar de que no altere o modifique el resultado de los mismos.

Fertilidad y bienestar: cómo manejar la ansiedad y el miedo al intentar ser padres

La Importancia del Apoyo Psicológico y la Gestión del Estrés

Para un manejo correcto del estrés, debe existir una buena relación médico-paciente basada en la confianza y el respeto mutuo. Además, el asesoramiento por parte de psicólogos profesionales es fundamental para mitigar el sufrimiento psicológico de las parejas dentro de los tratamientos de fertilidad. El apoyo psicológico es crucial para que las parejas cuenten con herramientas para gestionar el cúmulo de sensaciones generadas y garantizar su bienestar emocional, ayudando a controlar estos aspectos y facilitar la expresión de las emociones entre la pareja y su entorno, así como a resolver dudas e inquietudes que surjan durante el tratamiento. Este apoyo ayuda a evitar el abandono de los tratamientos de fertilidad por motivos emocionales.

Los especialistas en psicología pueden ayudar a gestionar las emociones a lo largo del tratamiento reproductivo. El objetivo de cualquier intervención psicológica en infertilidad debe ser facilitar la expresión y el reconocimiento de estas emociones en cada uno de los miembros de la pareja, y darles un significado a la vista de su historia personal y la de la pareja. A la vez, se trabaja con sus miedos, temores y dudas, y se facilita la toma de decisiones ante los planteamientos que se presenten.

Estrategias Recomendadas para Reducir el Estrés

Recomendar a las parejas que experimentan tan altos niveles de estrés que busquen alternativas para reducir la ansiedad por problemas de fertilidad y mejorar la calidad de vida es esencial. Algunas estrategias incluyen:

  • Practicar deporte, yoga o meditación: Estas actividades son conocidas por sus beneficios en la reducción del estrés y la mejora del bienestar general.
  • Identificar los estresores: Los pequeños detalles del día a día, aquellos que parecen no tener importancia, a veces afectan más de lo que pensamos. Es clave reconocerlos.
  • Reset de prioridades: De vez en cuando, nuestro cuerpo nos envía notificaciones de "espacio de almacenamiento lleno". Reevaluar lo que es realmente importante puede aliviar la carga mental.
  • Fortalecer los vínculos: En casos de infertilidad o de búsqueda del embarazo, es fundamental fomentar la buena comunicación en la pareja y eliminar los factores de estrés que puedan darse dentro de la relación.
  • Practicar hábitos de vida saludable: Proteger el descanso, realizar actividad física y llevar una dieta equilibrada son acciones que favorecen el bienestar físico y psicológico. Se ha comprobado que seguir las pautas de la dieta mediterránea, beneficiosa para la salud en general, tiene un impacto positivo en la fertilidad.
  • Conocer el ciclo menstrual: La información es poder. Si se busca un embarazo, saber en qué fase del itinerario se encuentra en cada momento es un factor a favor.

La búsqueda de un embarazo es un momento muy importante y una decisión difícil de tomar por una pareja, sobre todo en el caso de la mujer, a quien le tocará sobrellevar los cambios corporales, sociales o laborales derivados de la gestación. Superados los doce meses de búsqueda sin éxito, es recomendable acudir a la consulta de un especialista para evaluar la situación.

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