El estreptococo del grupo B (EGB), o Streptococcus agalactiae, es una bacteria que forma parte del microbioma natural de muchas personas, encontrándose frecuentemente en el intestino o la vagina. Aunque en adultos sanos suele ser inofensiva, en los recién nacidos puede provocar infecciones graves y potencialmente mortales, posicionándose como la principal causa de meningitis bacteriana aguda neonatal en todo el mundo.

Epidemiología y carga de la enfermedad
Cada año, esta bacteria afecta a unos 390 000 lactantes a nivel global, provocando más de 500 000 nacimientos prematuros y cerca de 150 000 muertes fetales y neonatales. En muchas regiones, entre el 10 % y el 30 % de las embarazadas son portadoras. Si una mujer portadora no recibe tratamiento profiláctico, existe una probabilidad significativa de que su bebé desarrolle una infección grave durante sus primeros días de vida.
Formas de presentación clínica
La infección por EGB en el neonato se clasifica según el momento de aparición:
- Enfermedad precoz: Ocurre durante la primera semana de vida (especialmente en las primeras 24 horas). Se adquiere principalmente por transmisión vertical durante el parto.
- Enfermedad tardía: Se manifiesta entre los 7 y los 89 días de vida. Aunque la vía exacta es objeto de estudio, se sospecha que intervienen mecanismos de transmisión horizontal (comunitaria o nosocomial).
Manifestaciones y diagnóstico
La sintomatología varía según la gravedad, pero en los recién nacidos suele manifestarse como:
| Síntoma | Descripción |
|---|---|
| Signos sistémicos | Fiebre o hipotermia, letargo e irritabilidad. |
| Dificultades funcionales | Dificultad para alimentarse, taquipnea y palidez o cianosis. |
| Complicaciones neurológicas | Convulsiones o abombamiento de la fontanela (en casos de meningitis). |
El diagnóstico definitivo se basa en el hemocultivo o el cultivo de líquido cefalorraquídeo (LCR). Las técnicas moleculares (PCR) ofrecen una detección más rápida del ADN bacteriano, facilitando la toma de decisiones terapéuticas.
Estrategias de prevención
Tamizaje y profilaxis intraparto
La estrategia más efectiva para reducir la incidencia de la enfermedad precoz es el cribado universal de las embarazadas entre las semanas 35 y 37 de gestación. Cuando el resultado es positivo, o cuando existen factores de riesgo (como rotura prematura de membranas ≥18 horas o fiebre intraparto), se recomienda la administración de antibióticos intravenosos (penicilina o ampicilina) al menos cuatro horas antes del parto.
Cyberpadrinos - Protocolo de Profilaxis Antibiótica - ESE HUS
Medidas adicionales
- Higiene: El lavado de manos estricto por parte del personal sanitario y los familiares es fundamental para evitar la transmisión horizontal de la bacteria tras el nacimiento.
- Vacunación: Se están desarrollando vacunas para embarazadas que permitan transferir anticuerpos protectores al feto. Se estima que su implementación podría evitar más del 50 % de las infecciones neonatales para el año 2030.
Tratamiento y seguimiento
El tratamiento estándar consiste en la administración intravenosa de antibióticos (frecuentemente penicilina o ampicilina, a veces combinada con gentamicina). En casos graves, se requiere soporte intensivo, incluyendo oxigenoterapia, ventilación mecánica y manejo de complicaciones como la septicemia o el edema cerebral. Los supervivientes de meningitis requieren un seguimiento a largo plazo para evaluar posibles secuelas como pérdida de audición, retrasos en el desarrollo o parálisis cerebral.
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