El desafío nutricional: Desconocimiento y carencias en la población gestante

El embarazo es una etapa de vital importancia en la que tienen lugar múltiples procesos de adaptación metabólica y de preparación para la vida extrauterina. La investigación ha analizado los hábitos alimentarios de gestantes y ha revelado que muchas mujeres embarazadas, aunque siguen patrones alimentarios saludables como la dieta mediterránea, aún presentan importantes carencias nutricionales.

La situación nutricional actual de las gestantes

La información nutricional que las mujeres reciben durante la gestación resulta a menudo insuficiente, lo que contribuye a un bajo nivel de conocimiento sobre las prácticas alimentarias adecuadas.

Hábitos alimentarios y carencias nutricionales detectadas

Una investigación liderada por la UGR ha analizado los hábitos alimentarios de 771 gestantes, uno de cuyos resultados más destacados indica que el 77,8% de las embarazadas participantes presentan una buena adherencia a la dieta mediterránea, según el cuestionario MEDAS-14. No obstante, aunque la mayoría utiliza aceite de oliva como principal grasa culinaria, solo el 40,9% alcanza las cantidades recomendadas. Asimismo, el consumo de frutas y verduras, esenciales para una dieta equilibrada, es insuficiente.

Otro estudio, realizado entre octubre de 2022 y marzo de 2023 con una muestra de 107 gestantes en Loja, Ecuador, demostró que el 96,26% realiza más de tres comidas diarias. Sin embargo, el 44,86% emplea grasas no saludables y el 14,02% consume bastante sal en la preparación de alimentos. Además, el 53,27% presenta una ingesta diaria inadecuada de agua y el 52,34% consume comida chatarra diariamente. Se observó un consumo deficiente de carbohidratos en el 96,26% de las gestantes, de proteínas en el 57,95% y de grasas saludables en el 85,09%. La ingesta de alimentos ricos en calcio fue insuficiente en el 88,79% de los casos, y el 45,79%, 36,45% y 28,97% no consumieron alimentos fuente de hierro, ácido fólico y de vitamina D u omega 3, respectivamente.

Infografía: Hábitos alimentarios y carencias nutricionales comunes en gestantes

Bajo nivel de conocimiento y percepción de la información

Las investigaciones han detectado un bajo nivel de conocimiento nutricional general. Por ejemplo, aunque el 89% de las encuestadas saben que las necesidades energéticas varían según el trimestre de embarazo, solo el 33% conoce cuándo iniciar la suplementación con ácido fólico, y no más del 22% tiene presente el rango de ganancia de peso recomendado. Además, solo el 18,3% de las participantes identifican qué alimentos deben evitarse durante el embarazo, debido a riesgos como la listeriosis o la toxoplasmosis.

Las gestantes, a pesar de identificar a las matronas como fuentes fiables de información, perciben que la información recibida es escasa en su contenido y suelen buscar información por su cuenta. Muchas expresan sentir confusión, miedo y culpabilidad al tomar decisiones sobre su dieta, especialmente al decidir si comer o no comer determinados alimentos.

La importancia de la educación nutricional en el embarazo

El estado nutricional de la mujer previo y durante el embarazo, una adecuada ganancia de peso y la ingesta de determinados nutrientes en cantidad y calidad adecuada pueden tener una influencia importante en los resultados para la madre y para el recién nacido, tanto a corto como a largo plazo. Factores como el estrés, las infecciones o hábitos tóxicos pueden alterar el apetito y el metabolismo de los nutrientes, aumentando el riesgo de complicaciones perinatales debido a un estado de malnutrición.

El impacto de la orientación profesional

Un aspecto relevante es la educación nutricional: el 70% de las embarazadas que reciben orientación nutricional afirman seguir las recomendaciones. Esto subraya la necesidad de mejorar la educación nutricional durante el embarazo. La información que se recibe en los controles prenatales suele ser general y no personalizada, a pesar de que las recomendaciones dietéticas entregadas en la consulta, junto con las modificaciones en el estilo de vida, son intervenciones efectivas para mejorar el metabolismo materno y prevenir complicaciones. Es crucial que se implemente un enfoque multidisciplinar en la atención prenatal, incorporando a dietistas-nutricionistas en los equipos de salud.

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Desafíos para los profesionales de la salud

Actualmente, la matrona es el profesional sanitario de referencia para ofrecer recomendaciones nutricionales durante el control del embarazo. Sin embargo, estas profesionales expresan carecer del tiempo y de los conocimientos necesarios para asesorar a la embarazada, refieren haber recibido poca capacitación durante su formación en temas relacionados con la nutrición y aseguran tener escasos recursos educativos a la hora de abordar individualmente los casos de gestantes con alteraciones nutricionales.

Existe escasa literatura especializada que investigue los conocimientos que las matronas tienen sobre la nutrición en las gestantes y las estrategias educativas que utilizan. A pesar de estos desafíos, el embarazo es un momento en la vida de las mujeres en el que suelen estar más receptivas a los consejos nutricionales, lo que puede facilitar cambios positivos en los estilos de vida y mejorar la calidad de vida.

Claves para una alimentación segura y saludable durante la gestación

La nutrición en la mujer gestante constituye un desafío de interés, ya que en el embarazo se produce un aumento del gasto metabólico y los requerimientos energéticos. El aporte de nutrientes debe ser adecuado en cantidad, calidad y distribución para garantizar un proceso de embriogénesis y desarrollo fetal adecuados. A pesar de que en los países desarrollados el problema no suele ser la escasez de alimentos, la calidad y el tipo de dietas influyen significativamente en la variedad de nutrientes consumidos.

Higiene y manipulación de alimentos

Es esencial seguir una alimentación saludable y segura durante el embarazo, incluyendo medidas básicas de higiene para prevenir riesgos que, aunque poco frecuentes, pueden tener consecuencias negativas para el feto o la mujer gestante:

  • Lavarse las manos con jabón y agua caliente durante al menos 20 segundos antes y después de manipular alimentos, y después de usar el baño o tocar materiales sucios.
  • Lavar a fondo las manos, superficies y utensilios de cocina después de manipular carne, pescado, aves de corral, frutas y vegetales no lavados y cualquier otro alimento crudo.
  • Guardar los alimentos cocinados en el frigorífico por el menor tiempo posible, en recipientes cerrados, separados y lejos de quesos y alimentos crudos.
  • Asegurarse de que el frigorífico mantiene una temperatura de 4ºC o menor.
  • Cuando se use el microondas, prestar atención a las instrucciones del fabricante para asegurar una temperatura uniforme y suficiente en los alimentos.
  • Lavar las frutas y hortalizas crudas. Se puede utilizar agua con lejía apta para desinfección del agua de bebida (4 gotas por litro de agua), sumergiéndolas al menos 10 minutos y luego enjuagando abundantemente con agua potable.
  • Cocinar completamente las carnes hasta alcanzar los 71ºC (debe cambiar de color en el centro del producto).
  • Las comidas y las sobras no deben consumirse frías. Asegurarse de calentarlas a más de 75 °C.

Alimentos a evitar o moderar

Para garantizar una alimentación segura, es fundamental conocer qué alimentos deben evitarse o consumirse con moderación:

  • Grandes peces: Pez espada, tiburón, atún rojo o lucio, debido a su alto contenido de mercurio.
  • Leche cruda y quesos sin pasteurizar: Leche cruda y quesos frescos o de pasta blanda (Brie, Camembert, tipo Burgos, quesos latinos, mozzarella y quesos azules) si en la etiqueta no se indica que estén hechos con leche pasterizada. Quitar la corteza de todos los quesos. Evitar quesos rallados o loncheados industriales.
  • Frutas y hortalizas crudas no lavadas: Aquellas que no se hayan pelado o lavado y desinfectado previamente, incluyendo ensaladas embolsadas y las consumidas fuera de casa.
  • Brotes crudos: Soja, alfalfa, entre otros.
  • Huevos crudos o preparaciones con huevo crudo: Salsas y mayonesas caseras, mousses, merengues y pasteles caseros, tiramisú, helados caseros, ponches de huevo, etc.
  • Carne cruda o poco hecha: Carpaccios.
  • Productos cárnicos loncheados envasados: Estos alimentos solo pueden consumirse después de cocinarse a más de 71ºC (por ejemplo, en croquetas, rehogados, pizzas).
  • Productos cárnicos crudos curados: Chorizo, salchichón, salami, jamón curado, especialmente si la gestante no está inmunizada frente a la toxoplasmosis.
  • Patés refrigerados.
  • Pescado crudo o poco cocinado: Tipo “sushi”, “sashimi”, ceviche, carpaccios, pescado ahumado refrigerado o marinado, así como ostras, almejas o mejillones crudos.
  • Sándwiches envasados y otros alimentos preparados: Que contengan vegetales, huevo, carne, fiambres, pescado y derivados.
  • Zumos: Consumir solo zumos recién exprimidos o zumos envasados pasteurizados.
  • Bebidas alcohólicas: No consumir bebidas alcohólicas.
  • Cafeína: Moderar el consumo de cafeína de cualquier fuente (café, té, bebidas de cola, bebidas energéticas, yerba mate).
Tabla comparativa de alimentos seguros y a evitar durante el embarazo

Suplementación y requerimientos nutricionales específicos

La mayoría de los nutrientes requeridos durante la gestación pueden ser proporcionados por una alimentación completa y balanceada. Sin embargo, la evidencia científica actual demuestra que la suplementación rutinaria con hierro y ácido fólico durante el embarazo constituye una práctica que previene la anemia ferropénica, los trastornos del tubo neural y los nacimientos pretérmino. La suplementación intermitente puede ser una alternativa igualmente eficaz.

Cuando la alimentación no garantiza un aporte adecuado, también pueden ser necesarios suplementos de yodo, vitamina B12 y vitamina D. Es importante tomar solo aquellos suplementos que prescriba un médico.

La valoración antropométrica mediante el patrón de ganancia de peso debería estar presente en cada consulta del control prenatal para evitar complicaciones maternas y fetales. En situaciones donde el peso materno no se puede valorar, la circunferencia muscular del brazo es una alternativa posible para realizar una evaluación general, ya que se correlaciona de manera adecuada con el aumento de peso materno.

Consejos generales para una dieta equilibrada

Además de las precauciones, es fundamental adoptar hábitos alimentarios saludables:

  • Es esencial seguir una alimentación variada y equilibrada durante el embarazo.
  • Beber entre 2 y 2,5 litros de agua al día (de 8 a 10 vasos) es la mejor bebida.
  • Moderar el consumo de sal y no superar los 5 g al día, contando la sal añadida en el cocinado y la incluida en los alimentos comprados.
  • Distribuir las comidas a lo largo del día de forma regular, aunque el número total de comidas que se realicen dependerá de las necesidades individuales.

Es importante recordar que estos consejos son generales. El control del embarazo, incluidas las recomendaciones nutricionales en cada caso, debe realizarlo un profesional sanitario.

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