Postura de la Iglesia Católica sobre la adopción de embriones congelados

En el debate ético sobre la adopción de embriones humanos congelados se pueden adoptar diversas posturas. Estas incluyen su valoración a la luz de la ética filosófica, a menudo denominada ética laica, y aquella que plantea una visión más trascendente del problema, fundamentalmente seguida por las tres principales religiones monoteístas: musulmanes, judíos y cristianos.

Perspectivas Éticas y Religiosas

Esencialmente, desde la ética filosófica, la adopción de embriones humanos congelados no plantea problemas éticos objetivos; es decir, suele ser favorable a ella. Sin embargo, desde la perspectiva de las religiones monoteístas, el panorama es más complejo:

  • Religión musulmana: En general, no ve positiva la adopción de embriones humanos congelados.
  • Ética judía: Se muestra menos explícita en la valoración moral de este tema.
  • Iglesia Católica: No se muestra favorable a esta práctica, según se manifiesta en la Instrucción Dignitas Personae, de 8 de septiembre de 2008.

Existe además una cuarta postura de quienes no son favorables a la adopción, no por conculcar su dignidad, sino porque no los consideran personas humanas, por lo que no tendrían derecho a ser adoptados. Bajo esta visión, si se amplían las posibilidades de adopción, se limitaría su uso para investigaciones biomédicas, lo que podría frenar el desarrollo científico.

Infografía comparativa de las posturas éticas y religiosas sobre la adopción de embriones (Ética laica, Islam, Judaísmo, Catolicismo)

La Doctrina del Magisterio: Dignitas Personae y Donum Vitae

La Iglesia Católica sostiene que la crioconservación es incompatible con el respeto debido a los embriones humanos. Esta práctica presupone su producción in vitro, los expone a graves riesgos de muerte o daño a su integridad física -ya que un alto porcentaje no sobrevive al procedimiento de congelación y descongelación- y los priva de la acogida y gestación materna.

Según la instrucción Donum Vitae, los embriones sobrantes de la Fecundación in Vitro (FIV) "quedan expuestos a una suerte absurda, sin que sea posible ofrecerles vías de supervivencia seguras y lícitamente perseguibles". Posteriormente, la Dignitas Personae reafirma que estos embriones son puestos en una situación de injusticia que es de hecho irreparable.

El doctor Justo Aznar, miembro de la Academia Pontificia para la Vida, explica que la Iglesia no es favorable a esta práctica porque rompe la unidad del acto conyugal. Este acto está constituido por la relación conyugal de los esposos, la apertura a la vida y la posibilidad de que se produzca la fecundación y el correspondiente embarazo.

Ayuda o sustitución del acto conyugal. Técnicas de fecundación intracorpórea (Parte 1/3: exposición)

El Debate entre los Moralistas Católicos

Este tema representa una pregunta muy difícil sobre la cual no están de acuerdo todos los moralistas, pues las dos alternativas (implantarlos o dejarlos congelados hasta que mueran) presentan inconvenientes morales. Se distinguen principalmente dos corrientes:

Posturas a favor de la licitud o el "rescate"

Autores como Grisez, Surtees, May y Watt aceptan la licitud de la adopción prenatal. Sus argumentos principales son:

  • Distingue entre pervertir el acto conyugal y la decisión de rescatar un ser humano ya concebido.
  • Sostienen que hay que diferenciar entre separar los significados del acto conyugal en un acto de procreación (como la FIV) y aceptarlos en un acto de acogida de una prole ya existente.
  • Consideran que la "maternidad sustitutiva" condenada en los documentos no debería incluir la "adopción".

Posturas en contra del rescate

Por otro lado, autores como Mons. William Smith y Mary Geach se oponen al llamado "rescate". Argumentan que, analizado a la luz de las enseñanzas del Magisterio, tanto el rescate como la adopción de embriones criopreservados deben considerarse una acción moralmente ilícita, al margen de la buena intención de los adoptantes. Bajo esta visión, la transferencia heteróloga de un embrión es en sí una violación a la dignidad del embrión y un mal intrínseco.

La Dignidad Humana como Eje Central

El respeto a la vida se fundamenta en la dignidad de la persona humana. La vida es siempre un bien porque en el hombre se refleja la realidad misma de Dios. Esta dignidad implica la indisponibilidad de las personas; no pueden ser cosificadas, manipuladas o tratadas como objetos de desecho.

En el caso de los embriones congelados, el paradigma de conocimiento eficientista de nuestra sociedad induce muchas veces a considerarlos como objetos. Sin embargo, una vez que la vida humana ha comenzado, el progenitor no tiene ningún derecho de oponerse a su existencia y desarrollo. El embrión obtiene su derecho a existir de su condición de ser humano, no de la aceptación de sus padres o de una determinación legal.

Esquema sobre la dignidad ontológica del embrión humano desde la concepción

La "Extrema Ratio" y la Situación Inseparable

Maurizio Faggioni plantea la posibilidad de transferir los embriones a otra mujer como una extrema ratio para salvar a los seres abandonados a una muerte segura. Según este autor, se trataría de una adopción prenatal diferente de la maternidad sucedánea, pues no habría lesión de la unidad matrimonial ni desequilibrio de parentesco si el embrión se encuentra en la misma relación genética con ambos padres adoptivos.

No obstante, la Dignitas Personae señala que la propuesta de ponerlos a disposición de esposos estériles como "terapia" de infertilidad no es éticamente aceptable por las mismas razones que hacen ilícita la procreación artificial heteróloga. Esta práctica implicaría, además, problemas de tipo médico, psicológico y jurídico.

Alternativas para embriones sobrantes Valoración moral (Magisterio Católico)
Mantenerlos congelados Injusticia irreparable / Situación de abandono
Investigación biomédica Ilícito (Tratarlos como material biológico)
Adopción prenatal No aceptable (Problemas éticos similares a la procreación artificial)
Destrucción voluntaria Ilícito (Atentado contra la vida)

Hacia una Solución Integral

La única solución definitiva para terminar con la necesidad de la adopción prenatal es que no se generen embriones congelados. En este sentido, deberían promoverse leyes que prohíban fecundar más óvulos de los que posteriormente se vayan a implantar. De este modo, se evitaría la existencia de embriones sobrantes y la necesidad de su crioconservación.

En definitiva, el caso de los embriones congelados es un ejemplo de los laberintos en los que se aprisiona la ciencia cuando se pone al servicio de intereses particulares y no del bien auténtico del hombre. La Iglesia invita a recordar que se trata de criaturas humanas, dones vivientes de la Bondad divina, creados a imagen del mismo Hijo de Dios.

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