Aunque la candidiasis o infección por levaduras de Candida se asocia frecuentemente con las mujeres, esta afección no es exclusiva del sexo femenino. Los hongos pueden colonizar el área genital masculina, incluyendo el escroto y el pene, y si no se tratan adecuadamente, pueden derivar en complicaciones significativas, incluyendo el impacto negativo en la infertilidad masculina.

¿Qué es la candidiasis en hombres?
La Candida es un género de hongos unicelulares (levaduras) que forma parte de nuestra microbiota habitual. En condiciones normales, conviven con el organismo sin causar daño. Sin embargo, cuando proliferan de forma excesiva, se produce una infección fúngica o micosis. La especie más relevante es Candida albicans, un microorganismo oportunista que puede aprovechar un sistema inmunitario debilitado o un desequilibrio de la flora para causar síntomas.
En el hombre, la candidiasis genital suele afectar la cabeza del pene (balanitis) o el prepucio (balanopostitis). Los síntomas más frecuentes incluyen:
- Erupción, llagas o enrojecimiento en el glande.
- Inflamación, irritación y prurito intenso.
- Dolor durante la micción o al mantener relaciones sexuales.
- Presencia de una secreción blanquecina, espesa y con olor desagradable.

Relación entre hongos e infertilidad
Las infecciones urogenitales, incluyendo aquellas provocadas por hongos, representan aproximadamente un 15% de los casos de infertilidad masculina. La presencia de Candida en el tracto genital puede afectar la calidad seminal a través de diversos mecanismos fisiopatológicos:
- Reducción de la motilidad espermática: La presencia de levaduras interfiere directamente con el movimiento de los espermatozoides.
- Daño mitocondrial: Se ha comprobado que la infección afecta la función mitocondrial, vital para la energía del espermatozoide.
- Apoptosis: La infección favorece la muerte celular programada (apoptosis) de los espermatozoides.
- Alteraciones estructurales: La adhesión del microorganismo puede provocar cambios en la morfología del gameto y fragmentación del ADN espermático.
Factores de riesgo y complicaciones
Es fundamental no confundir la candidiasis con una enfermedad de transmisión sexual (ETS), ya que es una infección oportunista. No obstante, factores como la diabetes no controlada, el sobrepeso, el uso prolongado de antibióticos o un sistema inmunitario comprometido aumentan el riesgo de sufrir estas infecciones.
Si la candidiasis genital no se diagnostica y trata a tiempo, pueden surgir complicaciones graves como:
- Fimosis: dificultad para retraer el prepucio.
- Estenosis: estrechamiento del meato urinario.
- Alteraciones circulatorias en la zona genital.
- Mayor riesgo de padecer cáncer de pene en pacientes inmunodeprimidos.
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Diagnóstico y tratamiento
El diagnóstico debe ser realizado por un profesional de la salud mediante la evaluación de los signos clínicos y, en ocasiones, pruebas de laboratorio. El tratamiento habitual se basa en la administración de antifúngicos tópicos u orales. Además, estudios recientes sugieren que el uso de probióticos, específicamente cepas de Lactobacillus, puede actuar como coadyuvante eficaz para restablecer la microbiota y prevenir la recurrencia de la infección.
Mantener hábitos de vida saludables, una higiene adecuada y un control estricto de patologías como la diabetes son los pilares fundamentales para prevenir la proliferación de Candida y proteger, de este modo, la salud reproductiva masculina.