Alexandre Grimaldi-Coste, nacido en 2003, es el hijo mayor del príncipe Alberto de Mónaco, fruto de su relación con Nicole Coste, una ex azafata nacida en Togo. Aunque Alexandre ha estado siempre bajo la lupa de quienes no lo aceptan por ser un hijo extramatrimonial, él defiende su lugar con firmeza: “Tampoco soy ‘ilegítimo’, porque cuando nací ninguno de mis padres estaba en otro matrimonio y no cometieron adulterio. ¡Utilizar esa palabra es insultante!”.

Un cambio de imagen y estilo de vida
Recientemente, Alexandre ha llamado la atención por un notable cambio físico. A sus 22 años, se muestra más robusto y musculoso, habiendo abandonado sus características trencitas para lucir ahora sus rulos naturales. Este cambio fue evidente durante su reciente estancia en la playa Colombier, en la isla Saint Barth, donde se le vio disfrutando de una jornada de rugby en la arena junto a un grupo de amigos.
El joven posee una complexión atlética heredada de su madre, Nicole Coste, quien a sus 54 años también destaca por su excelente forma física. Para mantener su estado, Alexandre practica regularmente fútbol, básquet y golf, actividades que complementan su estilo de vida activo.
Formación académica y proyectos profesionales
Actualmente, Alexandre reside en el Reino Unido, donde cursa estudios de Administración de Empresas. A pesar de su formación académica, el joven ha comenzado a explorar el mundo de la moda, una industria en la que se siente cómodo gracias a su faceta como modelo. El año pasado debutó como imagen del icónico Monte-Carlo Beach Club, una colaboración que le permitió compaginar su imagen pública con su vida privada.
Sobre su futuro profesional, Alexandre tiene objetivos claros: “Mi padre es príncipe y jefe de Estado, así que no me imagino desfilando en una pasarela. En cambio, si una marca prestigiosa me pide que sea su embajador y su imagen se ajusta a la mía, ¿por qué no?”. Además, ha expresado su deseo personal de crear su propia organización benéfica, un proyecto que espera consolidar en los próximos años.
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Relación con la familia Grimaldi
A pesar de no tener derechos sucesorios al trono monegasco, al haber nacido fuera del matrimonio, Alexandre mantiene una excelente relación con su padre, quien lo reconoció cuando era apenas un bebé. El joven se siente afortunado por haber tenido una infancia serena y destaca el apoyo constante de ambos padres.
Dentro del círculo de la familia real, Alexandre se siente especialmente unido a la rama de la princesa Estefanía de Mónaco, quien además es su madrina. Esta conexión se manifiesta en su pasión compartida por la moda y en la cercanía que mantiene con sus primos, como Pauline y Louis Ducruet, con quienes suele compartir eventos sociales, incluyendo jornadas del Gran Premio de Fórmula 1 en Montecarlo.
El contexto de la sucesión en Mónaco
Es importante distinguir la posición de Alexandre de la de los hijos legítimos de Alberto y Charlene de Mónaco: los mellizos Jacques y Gabriella. Jacques, a pesar de haber nacido dos minutos después que su hermana, es el heredero al trono debido a la ley sucesoria de Mónaco que prioriza al varón. Mientras que los mellizos representan el futuro dinástico y la continuidad de la institución, Alexandre se ha forjado un camino propio, manteniendo una presencia discreta pero activa en la vida social y cosmopolita del principado.