Efectos de los Hidratos de Carbono Simples en el Envejecimiento de la Placenta

Los hidratos de carbono, también conocidos como carbohidratos o glúcidos, representan la principal fuente de energía de nuestra dieta y son la base de nuestra alimentación. Nuestro organismo transforma los hidratos de carbono que no precisa inmediatamente en glucógeno, que se almacena en el hígado y en el músculo como reserva energética. Para obtener energía de ellos, el organismo emplea varias enzimas para degradarlos, lo que lleva un tiempo.

En el embarazo, los hidratos de carbono son muy importantes porque van a proporcionar la energía necesaria al organismo materno y al del feto para que se desarrolle. Si la madre no toma suficientes hidratos de carbono, entonces tomará esa glucosa de las proteínas, impidiendo que estas realicen las funciones para las que realmente están diseñadas, que es crear tejidos. La falta de carbohidratos en la alimentación de la embarazada se asocia a niños con bajo peso al nacer. Además, sin un aporte suficiente de glucosa diaria la madre nota malestar general, cansancio, mareos, sensación de hambre y sudores.

Sin embargo, la calidad nutricional de los carbohidratos difiere según los alimentos que los contienen. Los alimentos azucarados, como los refrescos, las golosinas o algunos productos procesados, pueden tener efectos negativos sobre la salud, a corto y a largo plazo. Si se abusa de los alimentos ricos en azúcares simples, con azúcar, dulces, pastelería o refrescos azucarados, aumentan las posibilidades de padecer diabetes y obesidad. Cuando el consumo de estos alimentos es elevado, se incrementa la carga glucémica, una medida dietética del impacto del consumo de hidratos de carbono sobre los niveles de glucosa en sangre. En el caso de las mujeres embarazadas, esto puede crear un desequilibrio en la aportación de nutrientes al feto.

La Placenta: Un Órgano Esencial y su Susceptibilidad a la Dieta Materna

El feto recibe alimento a través de los vasos sanguíneos de la placenta, un órgano especializado que contiene células tanto del bebé como de la madre. A medida que este crece, su demanda nutricional es mayor. Unos vasos sanguíneos sanos en la placenta son esenciales para obtener la cantidad adecuada de nutrientes que el feto necesita. El embarazo es un periodo de vital importancia donde tienen lugar múltiples procesos de adaptación metabólica y de preparación para la vida extrauterina. En este contexto, la nutrición de la embarazada es fundamental para el desarrollo óptimo del bebé.

Esquema de la placenta y la transferencia de nutrientes durante el embarazo

Durante la gestación, el páncreas fetal es susceptible de enfrentarse a cambios nutricionales durante su desarrollo y maduración. Cuando la homeostasis de la glucosa en gestación no es fisiológicamente correcta, pueden sobrevenir cambios que en muchos casos atañen de forma grave al desarrollo del feto y lo predisponen a diabetes en la edad adulta. En algunas mujeres no diabéticas, a lo largo del embarazo se desarrolla una alteración del metabolismo de los hidratos de carbono, derivando en lo que se conoce como diabetes gestacional (DG). Esta condición se define como cualquier nivel de intolerancia a la glucosa que comienza o se diagnostica por primera vez durante el embarazo y se caracteriza por una incapacidad para producir suficiente insulina o una resistencia a esta, lo que provoca unos niveles elevados de glucemia.

Alteraciones en la Expresión Génica Placentaria

Investigaciones recientes han puesto de manifiesto cómo la dieta materna puede influir directamente en la placenta a nivel genético. El grupo de Cheryl Rosenfeld, de la Universidad de Missouri, ha examinado el impacto de la dieta y del sexo del hijo en la expresión genética de la placenta en ratones alimentados con dietas altas en grasas, altas en carbohidratos o dietas control.

Los resultados mostraron que la expresión de 1.972 genes estaba alterada más de dos veces en las comparaciones entre las dietas en al menos uno de los grupos. Un hallazgo significativo fue que las placentas de fetos hembras mostraban alteraciones más llamativas en la expresión genética en respuesta a la dieta, en comparación con las placentas de los fetos masculinos. De forma individual, cada dieta proporcionó una firma específica de genes sexuales dimórficos, con expresión mayor en los genes de las placentas de fetos femeninos que masculinos.

Algunos de los genes que se consideraban característicos de la función renal estaban afectados por la dieta, incluidos los que regulaban el balance de iones y la quimiorrecepción. Además, la placenta también expresa la mayoría de los conocidos genes de receptores olfatorios (Olfr), que le permiten "sentir" las moléculas olfativas y otros componentes menores de la dieta, muchos de los cuales están influidos por la dieta y el sexo del feto. En conclusión, la expresión de los genes en la placenta murina es adaptativa y se modifica por la dieta materna y muestra un dimorfismo sexual pronunciado, siendo la placenta de los fetos femeninos más sensible a los cambios dietéticos que la de los fetos masculinos.

Infografía sobre la alteración de la expresión génica en la placenta debido a la dieta materna

Impacto de la Carga Glucémica en el Neurodesarrollo Infantil

Más allá de los efectos directos en la placenta, el consumo de hidratos de carbono simples y la alta carga glucémica durante el embarazo tienen un impacto perjudicial en el desarrollo neurológico de los niños. Un estudio del grupo de investigación NUTRISAM de la URV, vinculado el consumo de carbohidratos simples durante el embarazo con un aumento de los problemas de ansiedad, atención y conducta en niños de cuatro años.

Para determinar el impacto de la carga glucémica en la conducta de los niños, se estudió la dieta de mujeres durante el embarazo y su impacto en el comportamiento de sus hijos a los cuatro años, mediante el cuestionario Check Behavior Checklist. Esta herramienta consiste en un test de 99 afirmaciones sobre la conducta del niño que la familia debe catalogar según su certeza. Los resultados del estudio revelaron que llevar una dieta con una alta carga glucémica durante el primer trimestre del embarazo tiene un impacto perjudicial sobre el desarrollo neurológico de los niños a la edad de cuatro años, lo que se traduce en un incremento de los problemas de conducta.

Más concretamente, los hijos de las madres con dietas de mayor carga glucémica resultaron ser 2,4 veces más propensos a sufrir problemas de ansiedad, depresión y retraimiento que los hijos de las madres que siguieron una dieta con baja carga glucémica durante el embarazo. Una de las explicaciones de esta relación es que una dieta con una carga glucémica elevada durante el embarazo eleva los niveles de glucosa de la madre. Otro de los resultados más destacables del estudio es que, en el caso de las niñas, existe una asociación más fuerte entre la alta carga glucémica de la dieta durante el embarazo y manifestaciones de problemas de conducta.

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Un estudio multicéntrico, controlado, triple ciego y aleatorizado, que incluyó 420 pares madre-hijo de la cohorte ECLIPSES en la provincia de Tarragona, España, reforzó estos hallazgos. Se evaluó la ingesta de carbohidratos maternos, el índice glucémico y la carga glucémica mediante un cuestionario de frecuencia alimentaria validado durante el primer y tercer trimestre del embarazo. La evaluación del neurodesarrollo infantil se realizó a los 40 días de edad utilizando las Escalas Bayley de Desarrollo Infantil, y a los cuatro años mediante la Escala de Inteligencia Preescolar y Primaria de Wechsler, junto con la Evaluación Neuropsicológica del Desarrollo.

Los resultados de esta investigación mostraron que la ingesta materna de carbohidratos, el índice glucémico y la carga glucémica se asociaron negativamente con el desarrollo del lenguaje expresivo en el periodo postnatal temprano. Específicamente, los hijos de madres en el tercil más alto de carga glucémica durante el embarazo temprano mostraron un desarrollo motor más bajo a los 40 días. Un mayor consumo materno de carbohidratos y carga glucémica durante todo el embarazo se relacionó con una menor velocidad de procesamiento, cociente intelectual, habilidades no verbales y precisión visomotora en edad preescolar.

Recomendaciones Dietéticas y Perspectivas Futuras

Ante la evidencia, los expertos enfatizan en la necesidad de realizar recomendaciones dietéticas más precisas durante el embarazo, centrándose tanto en la cantidad como en la calidad de los hidratos de carbono. Los autores del artículo, liderado por la investigadora Victoria Arija, recomiendan el consumo de alimentos con baja carga glucémica, como aquellos elaborados con harinas integrales, legumbres u hortalizas. Estos contienen hidratos de carbono complejos que el cuerpo absorbe lentamente, acompañados de otros nutrientes. Hay que evitar, pues, el consumo de refrescos, los ultraprocesados o la bollería, productos con una alta carga glucémica debido a las grandes cantidades de hidratos de carbono simples que contienen, que el cuerpo metaboliza rápidamente.

Tabla comparativa de alimentos con baja y alta carga glucémica para una dieta saludable

Este aspecto se encuentra cada vez más en el punto de mira de la investigación, ya que el consumo habitual durante el embarazo de estos alimentos podría tener consecuencias importantes en la salud de los hijos, especialmente en lo que se refiere a su desarrollo físico y emocional. El grupo de investigación NUTRISAM, con las catedráticas Josefa Canals y Victoria Arija al frente, continuará su labor en el marco del proyecto ECLIPSES, que relaciona el impacto de los factores nutricionales, psicológicos y medioambientales de las mujeres durante la gestación sobre su salud y la de su descendencia.

En la práctica, una mayor ingesta materna de carbohidratos y carga glucémica durante el embarazo se asocia con un desarrollo neurológico menos favorable en recién nacidos y niños en edad preescolar, afectando específicamente el lenguaje expresivo, el desarrollo motor, la velocidad de procesamiento y las habilidades no verbales. Promover un consumo equilibrado de carbohidratos y poner énfasis en fuentes de alta calidad puede ayudar a mejorar los resultados cognitivos y el desarrollo general en los niños.

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