La alimentación del recién nacido prematuro constituye uno de los pilares fundamentales para su supervivencia, desarrollo y crecimiento a largo plazo. Debido a su inmadurez fisiológica, estos bebés requieren un manejo nutricional especializado, diseñado para replicar, en la medida de lo posible, el crecimiento intrauterino y minimizar las complicaciones asociadas a la prematuridad.

Principios de la nutrición parenteral
La nutrición parenteral (NPT) es esencial para los bebés de extremo bajo peso (menores de 1.000g), ya que no pueden movilizar sus reservas energéticas debido a la inmadurez enzimática y la falta de depósitos. Su administración debe iniciarse desde el nacimiento, considerándola como un tratamiento médico con controles estrictos.
Componentes clave en la NPT
- Aminoácidos: Su inicio precoz mejora la síntesis proteica, evita el catabolismo y aumenta el ingreso de fósforo y potasio al tejido magro.
- Hidratos de carbono: La glucosa es la fuente principal de energía. Su aporte es crítico para prevenir la hipoglucemia y proteger el sistema nervioso central.
- Lípidos: Fuente de energía y ácidos grasos esenciales. Las nuevas mezclas con mejor balance de omega 3 y omega 6 han disminuido riesgos como la colestasia intrahepática.
- Calcio y fósforo: Vitales para la osificación. Debido al riesgo de precipitación, su administración requiere modelos de cálculo precisos y el uso de compuestos como el glicerofosfato de sodio.

La alimentación enteral: el rol central de la leche materna
La leche materna es la primera alternativa y la opción de elección para el prematuro. Proporciona beneficios inmunológicos superiores, incluyendo una menor incidencia de enterocolitis necrosante (ECN), displasia broncopulmonar y retinopatía del prematuro.
Estrategias de alimentación
- Nutrición enteral trófica: Se administran pequeños volúmenes iniciales (12-24 ml/kg/día) para estimular la motilidad y maduración del tracto gastrointestinal.
- Fortificación: Dado que la leche materna no siempre cubre los altos requerimientos proteicos y minerales del prematuro, se utilizan fortificantes (proteínas, calcio, fósforo, zinc y hierro) cuando la ingesta enteral alcanza los 40-100 ml/kg/día.
- Fórmulas especializadas: En casos donde la leche materna no está disponible o es insuficiente, se recurre a fórmulas para prematuros, que son más densas en proteínas, energía y micronutrientes.
Seguimiento y control del crecimiento
El monitoreo del crecimiento es obligatorio y debe realizarse semanalmente mediante tres indicadores: peso, longitud y perímetro craneal. El objetivo es evitar el retraso del crecimiento extrauterino, frecuentemente asociado a déficits nutricionales o comorbilidades.
| Indicador | Frecuencia recomendada |
|---|---|
| Peso | Diario (control de nadir y ganancia ponderal) |
| Longitud | Semanal |
| Perímetro craneal | Semanal |
Cuidados después del alta hospitalaria
El manejo nutricional tras el alta debe ser individualizado. Es común que el pediatra recomiende continuar con leche materna fortificada o suplementos de hierro y vitamina D. Los padres deben observar señales de saciedad y verificar un patrón adecuado de diuresis (6 a 8 pañales mojados al día). Es fundamental recordar que cada bebé tiene su propio ritmo y no debe forzarse la alimentación.
Si el bebé presenta dificultades en la succión o rechazo al alimento, los programas de estimulación infantil, que incluyen fisioterapia y apoyo especializado, son herramientas clave para mejorar el desarrollo físico y motor del niño durante sus primeros años de vida.
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