El dolor en la zona pélvica, ubicada debajo del ombligo y por encima de las piernas, es una experiencia común para muchas mujeres, manifestándose de forma cíclica o persistente. Esta región es de vital importancia, albergando varios órganos y teniendo el potencial de dar vida.
Sin embargo, cuando el dolor pélvico se vuelve crónico, es decir, dura más de seis meses, puede indicar una condición subyacente que va más allá de los calambres menstruales habituales.
¿Qué es el Dolor Pélvico Crónico?
"El dolor pélvico crónico es cualquier dolor pélvico que dura más de seis meses y ocurre en la pelvis o en la parte inferior del abdomen", explica Mohammad Islam, DOCTOR, cirujano ginecólogo mínimamente invasivo. "A veces la causa del dolor no es obvia. En otras ocasiones, el problema que originariamente causaba el dolor ha disminuido o incluso ha desaparecido por completo, pero el dolor continúa".
Este tipo de dolor puede ser causado por una variedad de enfermedades o afecciones que afectan a diversos sistemas de órganos, incluyendo el ginecológico, neurológico, vascular, musculoesquelético y gastrointestinal.

Causas Ginecológicas Comunes del Dolor Pélvico Crónico
Las afecciones ginecológicas son una de las causas más frecuentes de dolor pélvico en las mujeres. A continuación, se detallan algunas de las más comunes:
Endometriosis
La endometriosis ocurre cuando el tejido que recubre el útero (endometrio) crece fuera de su ubicación habitual, como en los ovarios, las trompas de Falopio o incluso en otros órganos pélvicos. Este tejido se comporta de manera similar al revestimiento uterino durante el ciclo menstrual, pudiendo causar dolor de leve a intenso.
Adenomiosis
Similar a la endometriosis, la adenomiosis implica el crecimiento del tejido endometrial, pero en este caso, crece dentro de la capa muscular del útero (miometrio), provocando que el útero se engrose. Esto puede resultar en períodos menstruales más abundantes y prolongados, calambres intensos y dolor durante las relaciones sexuales.
Quistes Ováricos Recurrentes
Los quistes ováricos se forman cuando un óvulo no se libera durante la ovulación, dando lugar a un crecimiento lleno de líquido. Algunas mujeres pueden no presentar síntomas, mientras que otras experimentan un dolor sordo o agudo que puede irradiarse a la zona lumbar, hinchazón abdominal, sensación de plenitud pélvica, dolor durante las relaciones sexuales o problemas intestinales y vesicales.
Fibromas Uterinos
Los fibromas uterinos son masas benignas (no cancerosas) compuestas de músculo que pueden crecer dentro del útero. Aunque muchas mujeres no presentan síntomas, en algunos casos pueden afectar significativamente su calidad de vida, causando sangrado excesivo o calambres durante la menstruación, estreñimiento y dolor durante las relaciones sexuales.
Enfermedad Inflamatoria Pélvica (EIP)
La enfermedad inflamatoria pélvica (EIP) es una infección de los órganos reproductores femeninos superiores (útero, trompas de Falopio, ovarios), a menudo causada por infecciones de transmisión sexual (ITS) como la clamidia y la gonorrea. Además del dolor pélvico, puede manifestarse con flujo vaginal anormal y sangrado. Si no se trata, la EIP puede llevar a la infertilidad y daño permanente a los órganos reproductivos.

Disfunción del Suelo Pélvico
El suelo pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos y tejidos que sostienen los órganos pélvicos (vejiga, recto, uretra, útero y vagina). Cuando esta área se debilita o inflama, pueden surgir síntomas como dolor pélvico, incontinencia, dolor durante las relaciones sexuales y problemas intestinales y vesicales. Condiciones como la endometriosis, partos anteriores y prolapso de órganos pélvicos pueden estar asociadas con la disfunción del suelo pélvico.
Síndrome de Congestión Pélvica (PCS)
El síndrome de congestión pélvica (PCS) es un trastorno vascular que provoca que la sangre se acumule en las venas de la pelvis, provocando su dilatación. Los síntomas incluyen dolor y presión pélvica crónicos, dolor durante las relaciones sexuales, problemas intestinales y vesicales, y dolor al estar sentado o de pie.
Inflamación de la Vejiga
La inflamación de la vejiga, como en la cistitis intersticial (CI) o una infección del tracto urinario (ITU), puede generar dolor pélvico, que a veces se asocia con dolor al orinar, malestar y dolor durante las relaciones sexuales.
Causas No Ginecológicas del Dolor Pélvico
El dolor pélvico no siempre tiene un origen ginecológico. Otras causas pueden incluir:
Trastornos del Tracto Digestivo
Condiciones como la gastroenteritis, el estreñimiento, la enfermedad celíaca, la diverticulitis, el síndrome del intestino irritable (SII), la enfermedad inflamatoria intestinal (EII), hernias abdominales o inguinales, y el cáncer colorrectal pueden manifestarse con dolor pélvico.
Trastornos Urinarios
Infecciones de las vías urinarias (ITU), cálculos renales que han descendido a las vías urinarias bajas, inflamación de la vejiga sin infección (como la cistitis intersticial) y cáncer de vejiga son causas potenciales de dolor pélvico.
Trastornos Musculoesqueléticos y Neurológicos
La fibromialgia, el dolor miofascial crónico, o el daño o disfunción de los nervios (dolor neuropático) en la región pélvica pueden generar dolor persistente.
Trastornos Vasculares
Aneurismas aórticos o el síndrome de congestión pélvica, que afectan los vasos sanguíneos, pueden causar dolor en esta área.
Factores Psicológicos
El estrés, la depresión y la ansiedad, aunque raramente son la causa única, pueden contribuir o agravar el dolor pélvico. Traumas sexuales previos también pueden estar asociados con dolor pélvico crónico.
Dolor Abdominal Bajo: Una Perspectiva General
El dolor en la parte inferior del abdomen, también conocido como dolor abdominal bajo, es un síntoma común que puede originarse por diversas razones. La intensidad del dolor no siempre se correlaciona con la gravedad de la afección.
Tipos de Dolor Abdominal
- Dolor Generalizado: Afecta más de la mitad del abdomen, típicamente asociado con virus estomacales, indigestión o gases. Puede indicar obstrucción intestinal si se intensifica.
- Dolor Localizado: Se presenta en una zona específica, sugiriendo un problema en un órgano particular como el apéndice, la vesícula biliar o el estómago.
- Dolor Tipo Calambre: Generalmente no es grave, asociado a gases y distensión, a menudo seguido de diarrea. Signos preocupantes incluyen dolor frecuente, duración superior a 24 horas, fiebre o sangrado rectal.
- Dolor Tipo Cólico: Viene en oleadas, de inicio y fin repentinos, a menudo intenso. Cálculos renales o biliares son causas comunes.

Diagnóstico del Dolor Pélvico y Abdominal Bajo
Ante la presencia de dolor pélvico o abdominal bajo, la consulta médica es fundamental para un diagnóstico preciso. El doctor realizará preguntas detalladas sobre los síntomas, el historial médico y llevará a cabo un examen físico, que puede incluir un examen pélvico, abdominal, de espalda y de extremidades.
Las pruebas adicionales pueden incluir:
- Análisis de sangre y orina: Para detectar infecciones o marcadores de inflamación.
- Hisopados vaginales: Para identificar infecciones.
- Estudios de imágenes: Como ecografías (abdominales y transvaginales), tomografías computarizadas (TC) o resonancias magnéticas (RM) para visualizar órganos y detectar anomalías como quistes, fibromas, tumores o inflamación.
- Pruebas de embarazo: En mujeres en edad fértil, para descartar un embarazo ectópico.
- Colonoscopia o sigmoidoscopia: Para examinar el colon.
- Laparoscopia: Un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo que permite visualizar directamente los órganos pélvicos y abdominales.
Ultrasonido Pélvico
Tratamiento del Dolor Pélvico y Abdominal Bajo
El tratamiento del dolor pélvico y abdominal bajo depende en gran medida de la causa subyacente. El objetivo principal es reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida.
Las opciones de tratamiento pueden incluir:
- Medicamentos: Analgésicos (antiinflamatorios no esteroideos -AINEs-, paracetamol), medicamentos hormonales (píldoras anticonceptivas), antibióticos (en caso de infecciones), o medicamentos para el dolor neuropático. En casos crónicos, se pueden considerar antidepresivos o ansiolíticos.
- Terapia Física: Especialmente la fisioterapia del suelo pélvico, puede ser beneficiosa para fortalecer los músculos y aliviar el dolor.
- Cambios en el Estilo de Vida: Dieta equilibrada y rica en fibra, hidratación adecuada, ejercicio regular, manejo del estrés y evitar alimentos desencadenantes.
- Procedimientos Médicos: Infiltraciones en puntos gatillo, neuroestimulación, o en casos severos, cirugía (laparoscopia o laparotomía) para tratar condiciones específicas como endometriosis severa, quistes ováricos o fibromas.
- Psicoterapia: Terapia cognitivo-conductual o EMDR pueden ser útiles para manejar el dolor crónico y los factores psicológicos asociados.
Cuándo Buscar Ayuda Médica
Si bien el dolor pélvico leve puede manejarse en casa, es crucial buscar atención médica inmediata en los siguientes casos:
- Dolor intenso, repentino o agudo.
- Dolor que empeora progresivamente.
- Fiebre o escalofríos.
- Sangrado vaginal anormal o sangrado después de la menopausia.
- Náuseas o vómitos intensos.
- Mareos o desmayos.
- Abdomen rígido, duro y sensible al tacto.
- Dificultad para respirar.
- Si existe la posibilidad de embarazo y se presenta dolor.
Contacte a su médico si experimenta dolor abdominal que dura más de una semana, no mejora en 24-48 horas, o se acompaña de otros síntomas preocupantes como distensión abdominal persistente, ardor al orinar, diarrea prolongada, fiebre, pérdida de peso inexplicable o incapacidad para retener alimentos o líquidos.