Cómo la Gripe y la Fiebre Afectan la Calidad Espermática

Introducción: La Sensibilidad de los Espermatozoides

La polución, el estrés, una dieta rica en grasas, el tabaco, la marihuana o una simple gripe son algunos de los enemigos que acechan cada día a los espermatozoides de millones de varones. La calidad del semen depende de dos parámetros fundamentales: el número de espermatozoides por centímetro cúbico y su movilidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece los mínimos que debe cumplir un varón para considerar que su semen es normal. Actualmente, se considera normal tener un mínimo de 20 millones de espermatozoides por mililitro de eyaculado, de los que al menos la mitad deben ser móviles. Tener menos de estas cifras significa que es probable que existan problemas para fecundar.

Se define esterilidad cuando una pareja no consigue embarazo después de tener relaciones sexuales sin usar métodos anticonceptivos durante un año; el 15% de las parejas que no lo logran en el primer año se consideran infértiles. Hay muchísimas enfermedades que pueden producir infertilidad, de causas muy distintas, incluyendo infecciones, alteraciones hormonales, cirugías, traumatismos o efectos secundarios de medicamentos y tóxicos. En este contexto, los espermatozoides son extremadamente sensibles a cualquier proceso infeccioso, aunque sea leve, pudiendo afectar tanto a su número como a su calidad, (un simple catarro común o una gripe), aunque el efecto suele ser transitorio.

El Impacto Directo de la Fiebre en la Espermatogénesis

La calidad del semen varía en función de diversos parámetros. Un factor relevante es la temperatura corporal elevada, como la que se presenta durante un episodio de gripe. Si alguien tiene gripe con fiebre, es probable que durante los tres meses posteriores, su semen sea peor.

La Termorregulación Testicular

Los espermatozoides tienen una gran sensibilidad a los cambios físicos y químicos, y el calor es uno de los factores que pueden afectar negativamente los resultados de un seminograma. Para producir y nutrir el esperma, la temperatura de los testículos debe permanecer aproximadamente uno o dos grados más baja que la del resto del cuerpo. Por ello, los testículos del varón están situados en el escroto, anatómicamente fuera del abdomen. El escroto puede mover los testículos para mantener este delicado equilibrio: en temperaturas cálidas, los testículos pueden mantenerse más lejos del cuerpo y, en temperaturas frías, los testículos se acercarán.

Esquema de la anatomía testicular y el proceso de espermatogénesis

Alteración de la Producción de Espermatozoides

Si los testículos no pueden mantener esta temperatura ideal, como puede ocurrir durante la fiebre, la producción de esperma se ve obstaculizada o incluso puede cesar por un corto tiempo. La fiebre se ha asociado con una disminución del recuento, la motilidad y la morfología de los espermatozoides. El problema radica en que los testículos son muy sensibles y la producción de espermatozoides se altera muy fácilmente bajo estas condiciones.

Duración del Efecto y Periodos Vulnerables

Es importante entender que el proceso de la espermatogénesis (producción de espermatozoides) en el varón es continuo, iniciándose ciclos constantemente. Cada ciclo completo de espermatogénesis dura aproximadamente entre 75 y 90 días. Las etapas de la producción de espermatozoides más afectadas por la temperatura son aquellas que se producen entre 30 y 60 días antes del eyaculado.

Debido a que el ciclo completo de espermatogénesis es de 90 días, cuando se ha sufrido un episodio de fiebre alta, este puede afectar a la calidad espermática durante los siguientes 3 meses. A los 3 meses ya no quedarán espermatozoides en los testículos que hayan sufrido el aumento de temperatura. Sin embargo, dado que los ciclos son continuos y que las etapas más vulnerables al ascenso de la temperatura son los 30-60 días previos a la eyaculación, normalmente a las 6 semanas del episodio de ascenso de la temperatura el resultado del seminograma suele empezar a mostrar una recuperación.

Diagnóstico y Recuperación de la Calidad Seminal

El Seminograma: Herramienta Clave

Para comprobar la calidad del semen, basta con someterse a un seminograma (o análisis del semen). Esta es la primera prueba diagnóstica que debe hacerse al varón de una pareja en contexto de estudio de esterilidad. Se trata de un análisis de una muestra puntual de semen, en la que se estudian la cantidad de espermatozoides por mililitro de eyaculado (concentración), su forma (morfología) y su movilidad. También son analizados una serie de parámetros bioquímicos y físicos. Para poder comparar los resultados del seminograma con los parámetros de normalidad, es necesario estandarizar las condiciones de recogida de la muestra, incluyendo los días de abstinencia y el tiempo desde la recogida hasta el procesado.

Recomendaciones para el Seminograma Post-Fiebre

Por este motivo, siempre que se realiza un seminograma, se recomienda esperar 6 semanas después de un episodio febril. Además, se aconseja a los pacientes que notifiquen a su médico los episodios de fiebre que hayan tenido en los últimos 2-3 meses.

Necesidad de Repetición del Examen

Debido a la sensibilidad de los espermatozoides a los cambios exógenos, ante un seminograma alterado, siempre se debe repetir este examen para confirmar los resultados. La recomendación más correcta sería repetirlo a los 3 meses del primer seminograma (después de un ciclo de espermatogénesis completo). No obstante, en la práctica, se suele repetir a las 5-6 semanas para mayor comodidad de los pacientes y porque, al tratarse de ciclos continuos, con este tiempo ya se pueden observar cambios significativos si la alteración del seminograma fue debida a un agente externo como la fiebre.

Implicaciones para Parejas que Buscan Concebir

Desafíos al Intentar Concebir Estando Enfermo

Tratar de concebir cuando se tiene fiebre o una enfermedad puede ser un desafío adicional para quienes transitan el camino de los tratamientos de fertilidad. Las enfermedades y la fiebre pueden interferir con la capacidad de seguir ciertos protocolos de tratamiento, además de tener un efecto en la salud general del individuo. Lidiar con una enfermedad mientras se reciben tratamientos de fertilidad es difícil, sin el estrés adicional de preocuparse si los tratamientos seguirán siendo efectivos a pesar de pequeños retrasos o cambios en el protocolo.

Efectos de la Fiebre en la Fertilidad Masculina y Riesgo de Aborto

La fiebre puede tener un impacto significativo en la producción de esperma masculino. Los estudios han demostrado que las altas temperaturas en el área genital pueden dañar o incluso matar espermatozoides existentes y reducir los niveles de producción de espermatozoides nuevos. Los efectos de la fiebre sobre la producción de esperma pueden variar de corto a largo plazo, y algunos estudios sugieren que la exposición prolongada a altas temperaturas podría, en casos raros, provocar infertilidad permanente. Además, se ha sugerido que la temperatura corporal elevada durante las relaciones sexuales podría provocar daños en los espermatozoides, lo que podría disminuir la fertilidad y aumentar el riesgo de aborto involuntario.

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Consejos y Precauciones

Al intentar concebir cuando están enfermos, es importante que las parejas tengan especial cuidado y sean conscientes de su salud. Para empezar, deben asegurarse de descansar lo suficiente y mantenerse hidratadas. También es importante hablar con un médico si los síntomas parecen graves o si hay fiebre persistente que no desaparece. Además de cuidar la salud física, las parejas también pueden considerar cambios en el estilo de vida que puedan ayudar a controlar los problemas de fertilidad cuando están enfermos. Deben hablar con su médico sobre cualquier medicamento que estén tomando, ya que algunos medicamentos pueden afectar la fertilidad o algunos medicamentos para la fertilidad pueden afectar el tiempo de recuperación de su enfermedad.

Cuando se trata de concebir mientras se tiene fiebre o enfermedad, hay algunos puntos importantes a considerar, como verificar cómo los medicamentos pueden afectar la fertilidad, recuperarse de la enfermedad antes de intentar concebir y tomar precauciones para evitar que la enfermedad se propague. Si bien la fiebre puede resultar frustrante para cualquier pareja que intente concebir, es importante recordar que no están solos.

La Fiebre y los Tratamientos de Reproducción Asistida

Durante un tratamiento de reproducción asistida, es habitual que surjan dudas sobre cómo distintos factores de salud pueden influir en el desarrollo del ciclo. En algunos casos, la fiebre puede provocar un retraso o una interrupción total del tratamiento.

Impacto en la Estimulación Ovárica (en la Pareja Femenina)

Aunque el enfoque principal es la fertilidad masculina, es relevante considerar que, en la pareja femenina, la aparición de un resfriado o gripe durante la estimulación ovárica no suele alterar la respuesta ni la eficacia de la estimulación hormonal en casos leves. Sin embargo, la aparición de fiebre, especialmente si se produce en los días previos a la punción ovárica, debe ser comunicada al equipo médico. Aunque no es frecuente en un catarro común, su presencia requiere una valoración clínica para garantizar la seguridad del procedimiento.

Manejo de la Medicación y Cuidados Generales

Una cuestión clave durante cualquier tratamiento de fertilidad es el uso de medicamentos para aliviar los síntomas. Es importante recordar que no debe tomarse ningún fármaco sin consultar previamente con el especialista. Algunos antiinflamatorios, por ejemplo, pueden no estar recomendados. Los antibióticos solo deben utilizarse si están indicados por un médico y son compatibles con el tratamiento de reproducción asistida. Para tratamientos sintomáticos leves (dolor de cabeza, congestión nasal), existen opciones seguras, pero siempre deben ser pautadas por el equipo médico, ya que la automedicación puede comprometer el desarrollo adecuado del ciclo.

Los síntomas leves de un resfriado o gripe no suelen requerir la suspensión del tratamiento. Sin embargo, es esencial informar a la clínica si aparece un empeoramiento de los síntomas, dificultad respiratoria, fiebre persistente, malestar general significativo, dolor intenso o cualquier signo de infección. El equipo médico valorará la situación de forma individualizada y decidirá si es necesario ajustar el tratamiento o posponer alguna fase para preservar la seguridad del paciente y optimizar los resultados.

Además del seguimiento médico, adoptar ciertas medidas de autocuidado contribuye al bienestar general durante esta etapa: mantener una alimentación equilibrada, rica en frutas y verduras; asegurar una adecuada hidratación; priorizar el descanso y el sueño reparador; evitar, en la medida de lo posible, ambientes con alta exposición a infecciones; y mantener una correcta higiene de manos. Estas recomendaciones ayudan a reducir el riesgo de infecciones intercurrentes y favorecen un adecuado desarrollo del ciclo de fertilidad.

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