La placenta previa: clasificación, diagnóstico y manejo clínico

La placenta previa es una alteración de la implantación placentaria en la que la placenta se sitúa en el segmento inferior del útero y alcanza o cubre el orificio cervical interno. Se trata de un órgano temporal que se desarrolla dentro del útero durante el embarazo, cuya función principal es otorgar oxígeno y nutrientes al bebé, además de eliminar desechos.

Esquema anatómico mostrando la posición normal de la placenta frente a las diferentes variedades de placenta previa (marginal, parcial y oclusiva/total).

Clasificación y tipos de placenta previa

Desde el punto de vista práctico, se distinguen varias situaciones según la proximidad del tejido placentario al orificio cervical interno (OCI):

  • Placenta de inserción baja: Se localiza próxima al cuello uterino, pero sin cubrirlo (generalmente a menos de 2 cm del orificio interno).
  • Placenta previa marginal: El tejido placentario alcanza el borde del orificio cervical interno, pero no lo cubre.
  • Placenta suboclusiva (o parcial): Se cubre parcialmente el cuello uterino.
  • Placenta oclusiva (o completa): La placenta cubre por completo el cuello del útero.

Es importante señalar que no toda placenta baja detectada precozmente implica una placenta previa persistente al final del embarazo. Con el transcurso de las semanas, el útero crece y la placenta tiende a ascender, normalizándose la situación en la mayoría de los casos.

Diagnóstico clínico

El síntoma más característico es el sangrado vaginal indoloro, de intensidad variable, que suele aparecer a partir de la segunda mitad del embarazo. Puede presentarse de forma súbita, repetirse en episodios y, en algunos casos, detectarse solo mediante una ecografía rutinaria.

El diagnóstico se basa en la ecografía obstétrica. Cuando existe sospecha, la ecografía transvaginal es la técnica más precisa y segura para definir la distancia entre el borde placentario y el OCI. Nota importante: Ante sangrado vaginal tras las 20 semanas, el examen pélvico digital está contraindicado hasta que se haya descartado la placenta previa mediante ecografía, ya que el tacto podría provocar un sangrado masivo.

Infografía sobre el protocolo de diagnóstico ecográfico y manejo ante sangrado en el segundo o tercer trimestre.

Factores de riesgo y complicaciones

Aunque la causa específica es desconocida, existen factores que aumentan la probabilidad de padecer esta condición:

  • Cesárea previa o cirugías uterinas anteriores (miomectomías, legrados).
  • Edad materna avanzada.
  • Tabaquismo y consumo de sustancias.
  • Gestación múltiple (gemelos, trillizos).
  • Multiparidad y anomalías uterinas (miomas).

La placenta previa se asocia a riesgos como la hemorragia anteparto, el parto prematuro, la anemia materna y la necesidad de transfusión. Asimismo, en mujeres con cesáreas previas, existe un riesgo elevado de placenta accreta o adherente mórbida.

Tratamiento y manejo del embarazo

El tratamiento depende de la edad gestacional, la cuantía del sangrado, la estabilidad materna y el bienestar fetal.

  1. Actitud expectante: En pacientes estables y con sangrado ausente o leve, se recomienda reposo, evitar el ejercicio intenso, no levantar peso y abstinencia sexual.
  2. Intervención hospitalaria: Ante un sangrado súbito e intenso, se requiere ingreso inmediato, monitorización fetal y, si es necesario, maduración pulmonar fetal con corticosteroides (si es < 34 semanas).
  3. Vía de parto: Si la placenta cubre el orificio cervical, la vía habitual es la cesárea programada antes del inicio del trabajo de parto espontáneo. El parto vaginal solo podría considerarse en casos de placenta baja tras una toma de decisiones compartida.

PLACENTA PREVIA, CAUSAS, RIESGO, PARTO... - Ginecología y Obstetricia -

Se debe acudir al hospital de inmediato ante cualquier sangrado vaginal, dolor abdominal intenso, contracciones regulares, mareo, debilidad o disminución de los movimientos fetales.

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