Ciclo Reproductivo y Gestación de la Cabra Montés

La cabra montés o cabra hispánica (Capra pyrenaica) es un bóvido de menor tamaño que un ciervo, de complexión fuerte y robusta. La hembra es más pequeña y delgada que el macho. Una de sus características más representativas es la gran cornamenta que posee el macho, sin ramificar y desviada ligeramente hacia atrás. Esta, junto con una larga barba y una mayor extensión de manchas negras, lo diferencian de la hembra.

Cabra montés macho con su característica cornamenta

Ciclo Reproductivo y Comportamiento de Apareamiento

Las cabras son poliéstricas estacionales, reproductoras de días cortos, con diferencias en la estacionalidad entre razas. La ubicación geográfica también puede afectar al comportamiento reproductivo, ya que las estaciones de reproducción son más largas cerca del ecuador. La cabra montés es una especie polígama.

Estacionalidad y Pubertad

La época de celo de la cabra montés va desde noviembre a enero. En este momento, machos y hembras, que normalmente permanecen separados, forman grupos mixtos, los cuales son dirigidos por una hembra vieja. Las hembras alcanzan la pubertad a los 6-9 meses de edad, pero deben pesar entre el 60 % y el 65 % de su peso corporal adulto (o el peso corporal maduro de su madre) antes de la reproducción. Los machos suelen alcanzar la madurez sexual antes de los dos años de edad.

Rituales de Cortejo y Combates

Durante la época de cría, los machos desarrollan un olor característico muy fuerte y suelen orinarse en la cara, la barba y las patas delanteras, lo que puede producir quemaduras por orina, especialmente cuando el clima es frío. Las hembras se sienten atraídas por este olor y comportamiento.

Hay todo un ritual de cortejo que se diferencia claramente entre machos y hembras. La pauta de cortejo típica de los machos de cabra montesa consiste en tener la cabeza y cuello estirados hacia delante, con los cuernos hacia atrás fuera de la vista de la hembra, y la cola levantada, dejando libre la glándula anal para poder difundir mejor sus feromonas. Con esta postura, el macho se sitúa detrás de la hembra, dando a su vez pequeños golpes con la pata delantera y batiendo la lengua, incitando a la hembra a que muestre una postura receptiva.

Si la hembra no está en celo, responde volviéndose y golpeando al macho con los cuernos para apartarlo, y a menudo orina. De esta forma, el macho olfatea la orina y ventea comprobando el estado de estro de la hembra. Las hembras en celo a menudo muestran signos clínicos muy distintos: meneo de la cola, aumento de la vocalización, hinchazón de la vulva y secreción vaginal.

Durante el celo, se producen los violentos combates de los machos por el control del harén de hembras. Para ello, se alzan sobre las patas traseras, entrechocando las cuernas al caer.

El CORTEJO de la CABRA MONTÉS

Gestación en la Cabra Montés

La duración de la gestación en cabras es de 145-155 días (un promedio de 150 días) y puede verse afectada por la raza, el peso de la camada, el entorno y la paridera. La producción de progesterona para el mantenimiento de la gestación depende totalmente del cuerpo lúteo, y 12-24 horas antes del parto se produce una disminución drástica de sus niveles.

Diagnóstico y Manejo

La gestación se sospecha cuando una hembra no muestra signos de celo después de la cubrición. Puede confirmarse mediante pruebas séricas y ecografía transabdominal, ambos métodos utilizables a partir de los 30 días después de la cubrición. La ecografía permite el recuento de fetos, lo que puede ser útil para un manejo dietético más eficiente al final de la gestación; el mejor margen para contar los fetos es de 40-70 días después de la cubrición.

Las cabras gestantes necesitan ejercicio y una nutrición de buena calidad. Las hembras portadoras de varios fetos necesitan una ingestión proporcionalmente mayor de energía que las hembras no gestantes o las portadoras de un solo feto. Deben evitarse tanto la obesidad como la emaciación. El plano de nutrición de la hembra gestante debe aumentar durante el último trimestre de gestación para satisfacer las demandas del rápido crecimiento fetal y del desarrollo de las glándulas mamarias. La falta de alimentación adecuada durante este tiempo puede provocar toxemia de la gestación e hipocalciemia. Las cabras que necesitan concentrados durante el final de la gestación deben manejarse con cuidado para garantizar la introducción gradual de azúcares y almidones, y evitar la sobrealimentación brusca, lo que puede producir acidosis láctica.

Se recomienda vacunar a las hembras 4-6 semanas antes del parto para aumentar la concentración de anticuerpos en el calostro. Las vacunas clostridiales, como la CDT, y la vacuna frente a C. perfringens de los tipos C y D, así como a C. tetani, son las más comunes administradas en esta etapa de la gestación. Durante este tiempo, se pueden rasurar los cuartos traseros de las hembras y las ubres para ayudar a mantenerlas limpias y facilitar el acceso de los cabritos a la ubre poco después del nacimiento.

Parto y Cuidado de las Crías

Los partos en general tienen lugar desde finales de abril hasta finales de mayo, después de unos cinco meses de gestación. La cabra en el primer parto suele tener una o dos crías; en los siguientes partos no es raro que tenga cuatrillizos. En las zonas con más abundancia y calidad de alimento, las hembras suelen tener más partos y una mayor proporción de partos múltiples.

Cabra montés con su cría en un entorno rocoso

Proceso del Parto

El inicio del parto puede estar indicado por el desarrollo de la ubre, cambios de comportamiento en la hembra (aislamiento, vocalización, anidación) y secreción vulvar. Las hembras deben separarse del rebaño y colocarse en un lugar limpio, seco, cálido y libre de corrientes de aire para parir. Las cabras pueden suprimir el parto cuando están estresadas, por lo que deben controlarse con la mínima perturbación posible. Después del inicio de fuertes contracciones abdominales, el primer cabrito debe nacer en menos de una hora. Para corregir la posición de un cabrito mal colocado, deben usarse las manos limpias, o guantes o manguitos, junto con cantidades copiosas de lubricante obstétrico. El cabrito debe manipularse suavemente, sin tirones excesivos. Después de que todos los cabritos hayan salido, la placenta debe expulsarse durante las siguientes 12 horas.

Cuidados del Recién Nacido

Se deben sumergir los ombligos de los cabritos recién nacidos en yodo fuerte al 7 % para disminuir el riesgo de enfermedad del ombligo. El ombligo ha de secarse rápidamente y examinarse en busca de entropión, hernias umbilicales, criptorquidia y otros defectos congénitos. La hipotermia es una de las principales causas de muerte de los neonatos, especialmente en los climas más fríos, por lo que los simples actos de secar y calentar a los cabritos pueden evitar muchas muertes.

Los cabritos han de ponerse de pie y amamantarse en los 30 minutos posteriores al nacimiento. Las crías nacen con un peso de unos 2.3 kg y, desde las primeras horas, son capaces de seguir a sus madres caminando por las rocas. Las hembras y los cabritos deben dejarse solos durante 2-3 días para que se establezca el vínculo materno-filial antes de introducirlos en el rebaño más grande. Se pueden usar corrales individuales (jarras), pero deben ser lo suficientemente grandes (1.5 m²) para evitar el aplastamiento de los cabritos cuando la hembra se tumba.

En el momento del parto y la etapa más juvenil de las crías, las hembras se sitúan en zonas más escarpadas para gozar de mayor protección frente a los depredadores, gracias a su magnífica adaptación al medio rocoso. En las zonas colonizadas por las cabras pero que no disponen de grandes espacios rocosos inaccesibles, pueden tener dificultades para su asentamiento si coinciden con depredadores como el lobo o el oso, ya que no pueden aprovechar su gran ventaja evolutiva.

El registro del peso del cabrito al nacimiento proporciona una herramienta para medir los objetivos de productividad y controlar la salud general. Cualquier cabrito que pierda peso o no aumente de peso durante las primeras semanas de vida debe ser evaluado adicionalmente para detectar enfermedades.

Cabra montés y su cría en un entorno natural

Alimentación y Destete

Los cabritos rechazados o que necesitan cuidados adicionales deben alimentarse con biberón con un mínimo del 10 % de su peso corporal en calostro de alta calidad durante las primeras 24 horas. Los cabritos que no reciben calostro suficiente tienen mayor riesgo de infección y muerte. Después de la alimentación inicial con calostro, debe administrarse leche o sustituto lácteo a razón del 10 % del peso corporal de los cabritos por día, distribuidos en tres tomas. La fuente de la leche para los cabritos alimentados con biberón debe variar lo menos posible para evitar alteraciones gastrointestinales. Cualquier calostro o leche frescos deben ser sometidos a tratamiento térmico o pasteurizados, o proceder de animales libres de enfermedad para evitar la transmisión de enfermedades por la leche a los cabritos.

La cabra montesa amamantará a sus crías hasta los seis meses aproximadamente. Los cabritos pueden exponerse al heno y a los piensos a base de grano a los pocos días de nacer. Se deben destetar cuando el alimento sólido constituye la mayor parte de su dieta, lo que generalmente no ocurre antes de las 6 semanas de edad. Los cabritos destetados han de alimentarse con una dieta de alta calidad que proporcione suficiente energía para el crecimiento.

Vacunación, Descornado y Esterilización

Si las hembras no fueron vacunadas antes del parto, se debe administrar una vacuna de clostridios a los cabritos al nacer y luego de acuerdo con las instrucciones del fabricante. El descornado, si se desea, debe realizarse al principio de la vida del cabrito. Se recomienda utilizar planchas calientes para descornar, no pasta cáustica, ya que esta puede entrar en los ojos del cabrito o manchar la ubre de la madre. La esterilización también debe realizarse poco después del nacimiento, idealmente durante los primeros 7-10 días de edad para cabras de tamaño estándar, o un poco más tarde para razas más pequeñas.

Manejo Reproductivo General y Sanidad

Algunos estudios han puesto de manifiesto que en torno a un diez por ciento de los partos son dobles, cuando no hay alta densidad de ejemplares y la alimentación es buena.

Preparación para la Cría

Antes de la época de cría, tanto las hembras como los machos deben someterse a exploraciones físicas exhaustivas. Deben evaluarse las puntuaciones de la condición corporal para asegurarse de que todos los animales tienen suficientes reservas para satisfacer las demandas de la reproducción y, en el caso de las cabras, el parto y la lactación. En promedio, se desea una puntuación de condición corporal de 3.5 sobre 5. Se deben identificar tanto los animales delgados como los obesos para modificar la dieta y tratarlos si es necesario. Se han de examinar los pies y los dientes, así como la facilidad de movimiento. Los animales que tienen dificultad para caminar o comer no son candidatos ideales para la cría. Deben examinarse las membranas conjuntivales para detectar signos clínicos de anemia y posibles complicaciones por parásitos gastrointestinales.

Se ha de examinar la ubre de las hembras y el escroto de los machos. Ambos deben palparse en busca de textura, asimetría, signos de inflamación u otros signos clínicos de enfermedad o lesión. Se debe medir la circunferencia escrotal en machos, ya que se correlaciona directamente con la salud y la capacidad reproductiva. También debe examinarse el prepucio, especialmente en los machos con dietas ricas en fibra, ya que la orina atrapada puede causar irritación. En este momento, también se debe examinar al rebaño en busca de enfermedades transmisibles como la paratuberculosis y la encefalitis y artritis caprina.

Selección del Ganado Reproductor

La selección del ganado reproductor es un aspecto crucial. Se deben retirar del grupo de cría a los animales con defectos de conformación, patas deficientes, fenotipo desfavorable, defectos en la ubre o escroto, o antecedentes de prolapsos vaginales o rectales. Se deben mantener los animales con una conformación correcta y fuertes características de producción, como buena habilidad maternal. Tomarse el tiempo necesario para seleccionar el mejor ganado para la reproducción puede hacer que el rebaño sea mucho más saludable y productivo en el futuro.

Acondicionamiento Nutricional

El acondicionamiento, proceso de aumentar la tasa de ovulación mediante la alimentación con una dieta alta en energía, debe comenzar 2-4 semanas antes de la cría. Un estudio realizado en Nueva Zelanda demostró un incremento del 25 % en las tasas de ovulación cuando se ofrecía a las ovejas 1 kg adicional de materia seca por cabeza por día. Esta materia seca puede ser grano o forraje, siempre que tenga un contenido proteico apreciablemente superior al de la dieta de mantenimiento. El acondicionamiento funciona mejor en animales delgados o con una dieta baja en proteínas. Los cambios en las tasas de ovulación pueden no ser notables en las hembras que ya tienen una puntuación de condición corporal por encima del promedio en un plano nutricional medio o alto.

Enfermedades y Patologías Reproductivas

Las enfermedades relacionadas con la cría y el parto incluyen enfermedades relacionadas con la nutrición y enfermedades comunes de los cabritos:

  • Infección del ombligo: Infección ascendente frecuente en cabritos nacidos en condiciones sucias, húmedas y hacinadas. Un ombligo hinchado, articulaciones tumefactas y falta de aumento de peso son signos clínicos. Secar y sellar el cordón umbilical con yodo al 7 % reduce el riesgo.
  • Coccidiosis: Causada por protozoos intestinales que son un contaminante ambiental común. Afecta a cabritos delgados con diarrea o que mueren súbitamente alrededor de las 3 semanas de edad. Un alojamiento limpio es clave para el control.
  • Toxemia de la gestación: Similar a la observada en ovejas, ocurre durante las últimas 6 semanas de gestación, cuando el crecimiento fetal es máximo y las demandas de energía son elevadas. Puede provocar cetosis; las razas con mayor riesgo son las que tienen exceso o defecto de condición corporal y aquellas con fetos múltiples.
  • Cetosis de la lactación: Similar a la toxemia de la gestación, pero ocurre durante las primeras 3 semanas de lactación en las razas de cabras lecheras de alta producción. Los síntomas incluyen irritabilidad, anorexia, reducción de la producción de leche y pérdida de peso.
  • Hipocalcemia (fiebre de la leche): Se presenta en cabras adultas de alta producción, aunque no es tan frecuente ni grave como en vacas. Requiere administración intravenosa de gluconato de calcio.
  • Prolapso vaginal: Bastante común en hembras, puede aparecer intermitentemente durante el final de la gestación debido al aumento de la presión intraabdominal. Requiere intervención para prevenir lesiones o distocias.

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