La capacidad reproductiva de una mujer está estrechamente ligada a la salud y cantidad de sus óvulos, lo que se conoce como reserva ovárica. Evaluar esta reserva es fundamental para el diagnóstico de la fertilidad y para la toma de decisiones en tratamientos de reproducción asistida. Una de las pruebas más habituales para conocer la reserva ovárica es el recuento de folículos antrales (RFA).
¿Qué son los Folículos Antrales?
Los folículos antrales son pequeños sacos llenos de líquido que se encuentran en los ovarios y que contienen óvulos inmaduros en su interior. Estos folículos comienzan a formarse antes del nacimiento y su desarrollo y maduración continúan a lo largo de la vida reproductiva de la mujer. Se caracterizan por tener una cavidad interior, llamada antro, en la que se acumula líquido folicular, lo que permite su visualización mediante ecografía.
En cada ciclo menstrual, los ovarios reclutan varios folículos antrales, es decir, seleccionan un grupo de óvulos. Hacia el día 7º del ciclo, uno de los folículos antrales se convierte en líder, responde mejor a las hormonas y completa la maduración del óvulo en su interior. Este óvulo se libera hacia la trompa de Falopio alrededor del día 14 del ciclo, en lo que se conoce como ovulación. El resto de folículos antrales, que no llegan a la ovulación, desaparecen.

La Reserva Ovárica: Concepto y Evolución
La reserva ovárica se define como el número total de ovocitos disponibles que tiene una mujer en un momento concreto de su vida. Es un factor determinante en la fertilidad, ya que si la reserva ovárica es buena, habrá más probabilidades de lograr un embarazo tanto de manera natural como a través de técnicas de reproducción asistida.
Las mujeres nacen con una cantidad fija y limitada de ovocitos. Se calcula que una niña nace con entre 1 y 2 millones de ovocitos primordiales. Al llegar a la pubertad, esta reserva ovárica se sitúa entre 300.000 y 500.000 ovocitos. A partir de ese momento, el número de óvulos disminuye progresivamente con el tiempo hasta agotarse en la menopausia, cuando desaparece la menstruación. Esta pérdida natural de óvulos ocurre a través de los ciclos menstruales y se suma al proceso de envejecimiento ovárico.
El periodo de mayor fertilidad en una mujer se encuentra aproximadamente entre los 20 y los 30 años. A partir de los 35 años, no solo la respuesta ovárica es más escasa, sino que también se aprecia una disminución considerable y progresiva de la calidad de los ovocitos. Esta disminución de capacidades reproductivas se hace más acusada a partir de los 40 años.
Características de la Reserva Ovárica:
- La reserva ovárica no puede aumentar (hasta donde hoy se sabe). Los aumentos que ocasionalmente se ven en los marcadores bioquímicos no corresponden a aumentos reales, sino a variaciones de los parámetros y cuestiones técnicas.
- Disminuirá con el tiempo de forma inevitable, ya que la mujer ovula a lo largo de su vida, gastando decenas de ovocitos cada mes.
- El proceso por el que los ovocitos se seleccionan para competir en la ovulación es irreversible; si un ovocito no es ovulado, muere.
- La selección ovocitaria es independiente de las hormonas femeninas clásicas, lo que significa que no se detiene durante el embarazo o con el uso de anticonceptivos.
Evaluación de la Reserva Ovárica
Conocer la reserva ovárica es un factor clave para entender la salud reproductiva de una mujer. Se evalúa principalmente mediante el recuento de folículos antrales (RFA) y análisis hormonales.
Recuento de Folículos Antrales (RFA)
El RFA es una prueba no invasiva que se utiliza para evaluar el número de óvulos que contienen los ovarios en un momento determinado. Se realiza mediante una ecografía transvaginal, generalmente entre los días 2 y 5 del ciclo menstrual, ya que los folículos antrales comienzan a reclutarse justo antes del ciclo menstrual.
Los folículos antrales se pueden visualizar en una ecografía cuando miden entre 1 y 2 mm de diámetro, permitiendo su conteo. El número o recuento de folículos antrales se relaciona directamente con la reserva de ovocitos y la función ovárica.
¿Qué debo hacer antes de una ecografía vaginal? - Dr. Daniel García
Interpretación del RFA:
- Reserva ovárica normal: Se hallan entre 10 y 20 folículos (5-10 por ovario, de 2-10 mm).
- Baja reserva ovárica: Se cuentan menos de 10 folículos (menos de 5 por ovario). Esto implica un mayor riesgo de baja respuesta ovárica durante la estimulación.
- Alta reserva ovárica / Síndrome de Ovario Poliquístico (SOP): Más de 20 folículos (más de 10-12 por ovario, o más de 12-13 folículos antrales mayores de 2 mm según los criterios de Rotterdam). En estos casos, el ovario puede estar agrandado y mostrar una imagen ecográfica conocida como "signo del collar", y podría requerir menor estimulación hormonal en los tratamientos de fertilidad.
Es importante destacar que el recuento de folículos antrales puede variar cada ciclo y es dependiente del observador. Por esta razón, se recomienda valorarlo junto con la medición de la hormona antimülleriana.
Análisis Hormonales
Los análisis hormonales complementan el RFA para evaluar la reserva ovárica y la posible respuesta de los ovarios a una estimulación. Se suelen realizar el mismo día de la ecografía (día 3º al 5º del ciclo) o en cualquier día del ciclo para la AMH:
- Hormona Antimülleriana (AMH): Producida por los folículos ováricos en desarrollo de manera constante a lo largo del ciclo. Un valor entre 1 y 2.9 ng/mL indica una reserva ovárica normal, y valores inferiores a 1 ng/mL son indicativos de baja reserva ovárica. Se considera un excelente marcador de la reserva ovárica debido a su estabilidad.
- Hormona Folículo Estimulante (FSH): Liberada por la hipófisis para estimular el desarrollo de los folículos. Si el número de folículos es bajo, la hipófisis aumenta los niveles de FSH para activar los ovarios. Niveles elevados de FSH (mayores de 10 mUI/mL, y más de 13 mUI/mL indican baja reserva ovárica) son indicativos de baja reserva. La FSH, a diferencia de la AMH, modifica sus niveles a lo largo del ciclo menstrual.
- Estradiol: Un indicativo de que los folículos ováricos se encuentran en desarrollo.
- Hormona Luteinizante (LH) y Prolactina: También pueden ser analizadas para reflejar el estado de la función ovárica.
Estos valores son referencias generales y pueden variar, ya que cada mujer es única. Algunas pueden tener una reserva ovárica adecuada con valores ligeramente fuera de los rangos normales, mientras que otras pueden tener dificultades para concebir con valores dentro de los rangos.
Baja Reserva Ovárica: Causas e Implicaciones
La baja reserva ovárica significa una disminución en la cantidad de óvulos disponibles en los ovarios de una mujer. No significa necesariamente que una mujer sea infértil, pero sí puede dificultar el embarazo natural y requerir tratamientos de reproducción asistida.
Causas de la Baja Reserva Ovárica:
La principal causa es la edad avanzada de la mujer, ya que la reserva ovárica disminuye progresivamente y la calidad ovocitaria se ve afectada con el paso de los años, siendo más evidente a partir de los 35 años.
Sin embargo, la baja reserva ovárica puede presentarse en mujeres jóvenes debido a otras causas:
- Insuficiencia ovárica prematura o fallo ovárico: Menopausia antes de los 40 años.
- Factores genéticos: Menor dotación de ovocitos al nacer o agotamiento ovocitario más rápido.
- Enfermedades: Endometriosis, trastornos autoinmunes, infecciones crónicas.
- Tratamientos médicos: Quimioterapia y radioterapia (tratamientos anticancerígenos).
- Intervenciones quirúrgicas en los ovarios: Para extirpar quistes, teratomas, etc.
- Hábitos de vida poco saludables: Estrés, obesidad, anorexia, tabaquismo, etc.
- Contaminación ambiental.

Síntomas y Diagnóstico
Salvo en casos de insuficiencia ovárica precoz o reserva ovárica muy comprometida, que pueden presentar ciclos menstruales irregulares o ausencia de menstruación, la baja reserva ovárica generalmente no presenta síntomas evidentes. La mujer suele descubrirla al buscar un embarazo y someterse a un estudio de fertilidad. Por ello, se recomienda evaluar la reserva ovárica antes de presentar problemas de infertilidad.
El diagnóstico se realiza mediante el RFA y el análisis hormonal de FSH y AMH. Una baja respuesta ovárica se define como la recogida de 3 o menos óvulos en un tratamiento de estimulación ovárica.
Opciones y Estrategias ante la Baja Reserva Ovárica
Aunque no existe ningún tratamiento que mejore la calidad ovocitaria ni que revierta la pérdida natural de óvulos, la baja reserva ovárica no implica infertilidad. Existen diversas estrategias y tratamientos para ayudar a las mujeres a lograr un embarazo.
Fecundación in Vitro (FIV)
La FIV es la técnica indicada para mujeres con reserva ovárica comprometida. Permite, mediante la estimulación ovárica controlada, desarrollar varios folículos y rescatar ovocitos que de otro modo se perderían. Si la reserva ovárica es muy limitada, puede ser necesario realizar varios ciclos de acumulación de ovocitos para obtener un número adecuado para la fecundación.
La información proporcionada por el RFA es esencial para la toma de decisiones, ya que permite al especialista personalizar la dosis y el protocolo de estimulación ovárica para optimizar las posibilidades de éxito y evitar riesgos como el síndrome de hiperestimulación ovárica (SHO).
Estrategias Avanzadas en FIV:
- Acumulación de embriones: Una estrategia que ha mejorado el pronóstico de estas pacientes. Consiste en acumular embriones procedentes de varios ciclos de estimulación para disponer de un número similar al de una paciente con respuesta normal, aumentando así las posibilidades de éxito. Esta estrategia permite acortar el tiempo global de tratamiento y disminuir la carga psicológica.
- Doble estimulación o DuoStim: Consiste en realizar dos estimulaciones en un solo ciclo (una en fase folicular y otra en fase lútea) para aumentar el número de ovocitos recogidos.
Técnicas de Activación Ovárica
Son procedimientos cuyo objetivo es la obtención de ovocitos en pacientes con menopausia precoz o el aumento de su número en pacientes con baja respuesta ovárica. Desafortunadamente, estas técnicas no mejoran la calidad de los ovocitos. Se consideran técnicas experimentales, aunque han mostrado seguridad y resultados prometedores.
- Plasma Rico en Plaquetas (PRP) intraovárico: Consiste en la administración en el ovario de plasma rico en plaquetas de la propia paciente para favorecer la activación de "folículos dormidos". Las plaquetas liberan una gran cantidad de factores de crecimiento que actúan sobre el órgano. Se ha observado una mejora en la respuesta a la estimulación ovárica tras el uso de PRP, especialmente en mujeres menores de 40 años, aunque sin cambios en la calidad ovocitaria. El procedimiento es similar al de una punción ovárica.
- Fragmentación y Autotrasplante de Corteza Ovárica (OFFA): Requiere una laparoscopia para extraer parte del ovario, fragmentarlo en pequeños cubos y reinsertarlo. Activa el ovario mediante "daño" mecánico de su estructura. La mayoría de los resultados positivos se han obtenido en pacientes por debajo de los 36 años, y se realiza en pacientes por debajo de los 40 con fallo ovárico o menopausia precoz, pero no para baja reserva ovárica si el ovario aún responde a la estimulación.
Ovodonación (Donación de Óvulos)
En casos más graves, con una reserva ovárica prácticamente agotada y/o edad materna avanzada, la ovodonación es el tratamiento indicado. Las tasas de éxito con ovodonación son elevadas debido a la juventud y calidad de los óvulos de las donantes.
Preservación de la Fertilidad
Para mujeres jóvenes (entre 20 y 35 años) con baja reserva ovárica que desean aplazar la maternidad, la criopreservación de óvulos es una excelente opción. Consiste en una estimulación ovárica para obtener múltiples ovocitos maduros y congelarlos en nitrógeno líquido hasta que la mujer decida utilizarlos.
Recomendaciones de Estilo de Vida
Aunque no es posible aumentar la reserva ovárica, mantener un estilo de vida saludable puede contribuir a la salud reproductiva general:
- Mantener una dieta equilibrada, rica en vitaminas y minerales esenciales, con alimentos ricos en antioxidantes.
- Limitar el consumo de alcohol, cafeína y alimentos procesados.
- Realizar ejercicio moderado.
- Evitar el tabaco y otros tóxicos.
- Controlar el estrés, ya que la ansiedad puede afectar la salud reproductiva.
- Mantener un peso corporal saludable.
Es importante recordar que estas prácticas pueden promover la salud reproductiva, pero la reserva ovárica está principalmente determinada por factores genéticos y el envejecimiento natural. Ante un diagnóstico de baja reserva ovárica, la consulta con un especialista en fertilidad es fundamental para evaluar las opciones personalizadas.