La fimosis es una condición frecuente que genera muchas dudas en los padres y constituye uno de los motivos de consulta más habituales en la atención primaria pediátrica. Se define como una estrechez del prepucio que impide o dificulta su retracción completa y, por tanto, la exposición del glande. Es fundamental diferenciar entre la variante fisiológica, que es un proceso normal del desarrollo, y la patológica.

¿Es normal tener fimosis? Fimosis fisiológica
La fimosis fisiológica está presente en casi el 100% de los recién nacidos. Durante la gestación, el prepucio y el glande están unidos por adherencias balanoprepuciales. Con el paso del tiempo, el crecimiento del pene, el desarrollo del glande, el inicio de erecciones espontáneas y la manipulación cuidadosa durante el aseo favorecen la separación natural de estas estructuras.
- Al año de vida, aproximadamente el 50% de los niños presenta fimosis.
- A los 3 años, esta cifra se reduce al 10%.
- A los 17 años, el 99,2% de los varones puede retraer el prepucio sin dificultad.
En el 90% de los casos, la resolución es espontánea durante los primeros años de vida. Es importante no confundir la fimosis con las adherencias balanoprepuciales, donde el prepucio está simplemente "pegado" al glande, un proceso natural que no requiere intervención.
Tipos y grados de fimosis
Además de la forma fisiológica, existe la fimosis adquirida o patológica, secundaria a procesos inflamatorios o infecciosos que generan cicatrices, reduciendo la elasticidad del prepucio. Los grados de fimosis se clasifican según la capacidad de retracción:
| Grado | Descripción |
|---|---|
| Grado I | Retracción completa del prepucio con anillo fibrótico en el borde. |
| Grado II | Retracción parcial del prepucio. |
| Grado III | Retracción que solo permite ver el meato uretral. |
| Grado IV | Fimosis puntiforme que imposibilita cualquier retracción. |
Recomendaciones para el cuidado e higiene
Una práctica muy extendida en el pasado era el "tirón" forzado del prepucio, una maniobra actualmente contraindicada. Esta acción es dolorosa y puede producir microheridas, cicatrices y pérdida de elasticidad, convirtiendo una fimosis fisiológica en una patológica.
Hasta los 3 años, el pediatra suele recomendar una actitud de "espera vigilante" con medidas higiénicas suaves durante el baño, retrayendo la piel solo hasta donde sea posible sin forzar ni producir dolor.
Higiene y cuidado del Prepucio
Tratamientos médicos y quirúrgicos
Tratamiento médico tópico
A partir de los 3-4 años, si la fimosis persiste, se puede optar por el tratamiento con corticoides tópicos (como betametasona al 0,05% o 0,1%). Este procedimiento consiste en aplicar una fina capa de pomada en el tercio distal del prepucio cada 12 horas, combinado con retracciones suaves y progresivas durante 4 a 8 semanas. Su tasa de éxito oscila entre el 80% y el 95%, evitando la cirugía en la mayoría de los casos.
Indicaciones de cirugía (circuncisión)
La intervención quirúrgica se reserva para casos específicos tras agotar el tratamiento conservador o ante complicaciones claras:
- Fracaso tras dos ciclos de tratamiento con corticoides tópicos.
- Infecciones urinarias de repetición.
- Balanitis recurrentes o balanitis xerótica (liquen atrófico).
- Presencia de globo prepucial (hinchazón del prepucio al orinar por obstrucción).
- Episodios previos de parafimosis.
Complicación urgente: La parafimosis
La parafimosis es una situación de urgencia. Ocurre cuando un prepucio demasiado estrecho se retrae por detrás de la corona del glande y queda atrapado, actuando como un torniquete que impide el retorno venoso y produce edema. Si esto ocurre, se debe acudir a urgencias de inmediato para reducir el prepucio de forma manual o, en última instancia, mediante cirugía.