Cuando hablamos de manías en los niños, nos referimos a comportamientos repetitivos que pueden parecer extraños o injustificados. A diferencia de los tics, que son movimientos más automáticos e involuntarios, las manías son acciones más complejas que, a menudo, reflejan el razonamiento lógico del niño y le aportan tranquilidad y estabilidad. Estos rituales, como colocar un objeto de una forma específica antes de dormir, les dan la sensación de controlar su entorno.

¿Debemos preocuparnos por las manías?
La mayoría de las manías -relacionadas con el orden o la colocación de objetos- no afectan al desarrollo del niño y no son síntoma de ninguna perturbación grave. Es habitual que el menor se enfade si se rompe su cadena de comportamiento, pero esto no implica necesariamente un trastorno. Sin embargo, existen casos donde estas conductas resultan lesivas, como morderse las uñas en exceso, arrancarse el pelo o despellejar los labios.
Estrategias de intervención
- No prestar atención: Si la manía es inofensiva, ignorarla suele ser lo más eficaz; con el tiempo y el aumento de la autoconfianza, tenderá a desaparecer.
- Desviar la atención: Si la conducta es perjudicial, propón una actividad incompatible. Por ejemplo, si se muerde las uñas, sugiere juegos de manos o manualidades.
- Reducir la ansiedad: Analiza si el comportamiento surge por aburrimiento o estrés, y busca formas de mejorar el bienestar emocional del niño.
Es importante recordar que no todo comportamiento repetitivo deriva en un Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Solo se recomienda consultar a un especialista si las manías son persistentes, ocupan gran parte del tiempo del niño o deterioran su rendimiento académico y social.
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El sueño y la búsqueda de apego
El uso del chupete o la necesidad de contacto físico (como oler a los cuidadores o buscar el contacto con la piel) son herramientas que los niños utilizan para regular su estado emocional. Muchas de estas conductas, como el balanceo o la búsqueda de olores familiares, son formas de autorregulación que brindan seguridad al menor.
Sobre los métodos de sueño
El debate sobre cómo enseñar a dormir a los niños, ejemplificado en métodos como el de Estivill, suele generar mucha culpa en las familias. Es fundamental entender que:
- Cada niño es diferente: No se pueden aplicar recetas estándar a necesidades individuales.
- El apego no es un problema: La dependencia de los padres en los primeros años es natural. El llanto del niño es una señal evolutiva de búsqueda de protección ante la oscuridad y la soledad.
- Aproximaciones sucesivas: Si se desea fomentar la autonoma, lo ideal es realizar cambios graduales que minimicen el sufrimiento tanto del niño como de los padres, asegurando siempre que el menor se sienta acompañado.
Uso y mantenimiento seguro del chupete
Si se opta por el uso del chupete, es vital seguir normas básicas de seguridad e higiene:
| Acción | Recomendación |
|---|---|
| Higienización | Hervir 2 minutos antes del primer uso; lavar con jabón neutro regularmente. |
| Inspección | Tirar del chupete en todas direcciones antes de cada uso para detectar grietas. |
| Seguridad | Usar solo broches homologados (norma EN12586); evitar cintas largas por riesgo de estrangulamiento. |
| Reemplazo | Cambiar el chupete cada 1 o 2 meses por desgaste y seguridad. |
En conclusión, el comportamiento de los niños debe observarse con amor y paciencia. Si la conducta no causa daño físico, a menudo es simplemente una etapa evolutiva que requiere tiempo y una guía empática por parte de los adultos.