¿Alguna vez te has visto la parte trasera del cuerpo y preguntado dónde está tu cola? Suena a chiste o a la clase de pregunta que un niño haría inocentemente. Pero para los científicos es asunto serio. Al fin y al cabo, si los humanos somos tan parecidos a los monos biológicamente hablando, ¿por qué ellos tienen cola y nosotros no?
"Es en realidad un buen planteamiento", reconoce Bo Xia, estudiante de posgrado en biología de células madre en la Escuela de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York.
La cola puede tener múltiples beneficios en el mundo animal. Desde que aparecieron en los primeros seres vivos hace más de 500 millones de años, han asumido numerosos roles. En los peces ayuda a la propulsión en el agua. En los pájaros, en el vuelo. Y en los mamíferos en el equilibrio. Puede ser también un arma de defensa, como en el caso de los escorpiones, o una señal de advertencia, como en las serpientes de cascabel.

En los primates, la cola se adapta a una variedad de entornos. Los monos aulladores de América, por citar un ejemplo, tienen una cola larga y prensil que ayuda al animal a agarrar o sostener objetos mientras está en los árboles. Pero los homínidos, la familia de primates que incluye a humanos y grandes simios, como los orangutanes, chimpancés y gorilas, carecen de ella.
La Cola Humana: Una Anomalía Rara pero Real
La aparición de una cola en un recién nacido no es algo común ni habitual; se presenta como una deformidad. Los casos son aún muy reducidos, pero la noticia de un nuevo nacimiento con estas características sale a la luz y genera interés sobre semejante anomalía. La literatura científica informa de aproximadamente 40 casos registrados de niños nacidos con una cola vestigial blanda, sin hueso, cartílago ni médula espinal.
Estos apéndices, que en ocasiones alcanzan hasta 18 centímetros de largo, han ido publicándose a cuentagotas en medios de diferentes países como México, Italia o Brasil. Este hecho causa ansiedad y angustia a los padres, pero también estigma social y superstición. De hecho, cuando se trata de niños nacidos en las zonas más desfavorecidas del mundo, a menudo ni siquiera se les lleva al hospital y los padres optan por ocultarles la cola.

Características y Clasificación
Según medios especializados, hay dos tipos de cola en seres humanos. La primera es la que se conoce como cola vestigial, que en un principio se creía heredada de nuestros antepasados. Esta no tiene huesos, al contrario que las de otros animales, pero sí que tiene músculos, tejido conectivo, vasos sanguíneos y nervios. Siempre está cubierta de piel y puede medir hasta 13 centímetros. Su origen es el coxis.
La segunda es una excrecencia del cóccix, que a veces incluye hueso. Históricamente, se relaciona con defectos congénitos y no se considera vestigial. Ambos apéndices, poco frecuentes, representan probablemente una fusión incompleta de la columna vertebral, lo que se conoce como disrafismo vertebral. Por tanto, su formación no es una regresión inofensiva del proceso evolutivo, sino una grave alteración del crecimiento del embrión.
Casos Registrados y Tratamiento
Un ejemplo notable fue el de un bebé nacido en Brasil con un apéndice de 12 cm de largo que tenía una bola en el extremo, que los científicos denominaron "verdadera cola humana". Los médicos lograron extirpar "la cadena y la bola" con éxito después de la cirugía. Cuando los médicos lo vieron, decidieron explorar si esta nueva extremidad estaba relacionada con el sistema nervioso o no. Al ver que no, la quitaron sin problemas.

Otro caso es el de Ashid Ali Khan. Este chico de la India era reverenciado como un dios debido a esta anomalía. Hasta que en 2015, con 14 años, pasó a ser un humano terrenal: se la eliminaron en una operación de siete horas. Antes, en el país asiático recibía dinero o regalos a cambio de una bendición. Su abuelo se mostraba radiante: "Estamos sumamente contentos y agradecidos con los médicos por haber operado a Arshid Ali. Podrá hacer una vida normal, es algo muy bonito", declaraba.
La cola humana no es maligna ni suele suponer ninguna complicación por sí misma, siendo una malformación que se puede retirar quirúrgicamente sin mayores problemas. Sin embargo, el problema que se está investigando es si tiene relación con otras patologías. Durante muchos años se ha creído que, una vez extirpada, el individuo no tendría más problemas. Pero esto no significa que estos apéndices sean tan inofensivos como pensaban los científicos.
Los bebés que nacen con cola tienden a presentar defectos neurológicos, como se puso de relieve en un artículo publicado en 2008. La mitad de los casos examinados estaban asociados a meningocele o espina bífida oculta. Por lo tanto, los bebés que nacen con cola requieren más cuidados médicos que una simple intervención quirúrgica y no es cierto que se trate de una afección benigna no asociada a ninguna malformación de la médula espinal.
Así pues, aparte de la intervención para extirpar la cola humana, los niños tendrían que someterse a un seguimiento posterior por posibles problemas de salud. Incluso podrían necesitar más operaciones. Todos los casos registrados se sometieron a cirugía de la cola, pero algunos tenían otros problemas que requirieron más pruebas. Tres de ellos tenían espina bífida y uno meningocele.
Origen Embrionario y Evolutivo de la Cola Humana
El porqué y el cómo de la ausencia de cola en homínidos han intrigado a científicos por décadas. La respuesta parece estar en una mutación genética recién descubierta que afectó de alguna manera los genes que le daban forma a la cola de los homínidos hace unos 25 millones de años. Esta mutación sobrevivió en el tiempo y fue pasando de generación en generación, cambiando la locomoción de los homínidos, lo que puede estar relacionado con el hecho de que los humanos caminemos sobre dos piernas.
La Huella de Darwin en la Evolución Humana
Ya Charles Darwin lo había dicho. El Homo sapiens sapiens estaba emparentado con los monos con cola. El naturalista inglés publicó El origen del hombre en 1871, explicando que la teoría de la evolución era completamente aplicable a la especie humana. Su explicación sobre el origen del ser humano supuso una revolución, ya que hasta entonces la mayoría de los científicos occidentales compartían la idea de que Dios había concebido a todas las criaturas del planeta.

Históricamente, estos apéndices eran considerados "vestigios", es decir, estructuras que alguna vez funcionaron y hoy están presentes solo en forma incompleta. Esta idea proviene de la teoría de Darwin, quien propuso que los comienzos de las colas en los humanos no eran más que accidentes evolutivos o restos rudimentarios de un ancestro primate. Algunos científicos adoptaron esta lección evolutiva, argumentando que una mutación genética eliminó las colas en los humanos, pero que rara vez reaparecen. Y es cierto: es residual, pero existen casos.
Aunque los humanos y los chimpancés, con los que tenemos ancestros en común, compartimos más del 98% de nuestro ADN, los primeros homínidos surgidos hace unos 20 millones de años ya carecían de cola. Así, la aparición de estructuras atávicas (anatomía perdida durante la evolución que sin embargo está presente en la etapa embrionaria) respalda firmemente que las especies cambian con el tiempo desde un ancestro común a través de "descendencia con modificación".
El Papel del Coxis y la Genética
Cuando somos embriones todos tenemos cola por algún momento. Se forma sobre la quinta semana de desarrollo y suele desaparecer en la semana ocho, por eso la mayoría nace sin ella. El coxis, o cóccix del latín coccyx, es la última pieza de la columna vertebral conformada por cuatro vértebras fusionadas y representa el vestigio de lo que fue una cola hace millones de años. Ese coxis, que sirve de soporte para los glúteos, se ubica en el mismo punto donde otros animales tienen la cola.

Si se ven las imágenes de embriones humanos, sí que se puede ver una cola, la cual es absorbida por el embrión al cabo de unas semanas para dar forma a la columna vertebral.
Desarrollo embrionario humano - time lapse
Bo Xia le estuvo dando la vuelta al tema de la cola y los humanos desde que se lastimó el coxis. Su investigación ha sido crucial para entender el proceso. La mutación identificada por Xia consiste en 300 letras genéticas en medio de un gen conocido como TBXT, un tramo del ADN que es prácticamente igual en humanos y simios.
Para probar la relación entre esta mutación y la cola, Xia manipuló genéticamente ratones con la misma mutación. Los ratones no les crecían la cola como esta lo haría de forma normal. Este hallazgo es el primero de quizás muchos para entender el rol de las mutaciones en nuestros ancestros. En el caso de los humanos, la pérdida de cola pudo haber cambiado la forma como caminamos.
Lo que Xia quiere decir es que la pérdida de la cola pudo haber traído ventajas evolutivas significativas para los homínidos que explica su duración en el tiempo. Quizás no sea mantener el equilibrio en los árboles, pero sí una mejor locomoción bípeda, o utilizar nuestras manos para manipular objetos. Esto no quiere decir que la pérdida de la cola nos haya traído solo cosas buenas. Xia y el equipo observaron que los ratones del experimento mostraron malformaciones en la columna vertebral muy similares a los defectos de tubo neural que afecta a uno de cada mil neonatos humanos. Estas malformaciones están relacionadas con una espina bífida, que es cuando la columna vertebral del feto no se cierra por completo, lo que trae daño a los nervios y posible parálisis. "Las mutaciones son algo que simplemente ocurren, no son buenas o malas", indica Xia.
Desmitificando la 'Cola de Reptil' en Embriones Humanos
Existe una creencia popular errónea que confunde el desarrollo embrionario temprano con una "cola de reptil". Alguien al ver ciertas imágenes podría pensar: "¡Tenemos cola de reptil cuando somos fetos a los cuatro meses y medio!"

Primer error, esas fotos no son de cuando el feto tiene cuatro meses y medio, sino cuando está de cuatro semanas. Luego no es un feto, sino un embrión. La diferencia entre uno y otro es la etapa de desarrollo. Llamamos embrión cuando está entre los 15 días y las 8 semanas de desarrollo. A partir de ahí y hasta el nacimiento se le llama feto.

Segundo error, las apariencias engañan. Lo que podría parecer una cola de reptil en realidad es algo muy distinto. Se trata sencillamente del desarrollo de la columna vertebral por la zona inferior. Al principio la longitud de esta es muy grande comparada con el resto del cuerpo del embrión y por eso se parece a una cola. Cuando pasan las semanas y el cuerpo va creciendo esta protuberancia prácticamente desaparece, solo queda un vestigio, pero de una verdadera cola, concretamente el cóccix, uno de los órganos vestigiales.
Estrictamente hablando, el único remanente de cola que puede considerarse como tal es el cóccix y no es de un reptil, sino de nuestros antepasados de hace más de 20 millones de años, unos antepasados comunes al mono, pero no los monos tal y como los conocemos.
Este mito de la cola de reptil no apareció porque sí y de forma aislada. Tiene su origen en la teoría de la recapitulación ("la ontogenia recapitula la filogenia"). Actualmente, esta teoría está parcialmente rechazada y solo algunos hechos se aceptan. De forma resumida lo que defiende es que durante el desarrollo del organismo se pueden observar paso por paso todas las etapas de su historia evolutiva, lo que se denomina filogenia.
Sin embargo, sí que es cierto que comparando morfológicamente embriones de diferentes especies entre sí podemos hacernos una idea de su proximidad. Cuánto más similares sean los embriones/fetos en etapas más tardías del desarrollo, normalmente más próximas serán dichas especies.