El Atomizador Agrícola: Herramienta Clave en la Aplicación de Fertilizantes y Fitosanitarios

¿Qué es un Atomizador Agrícola y Cuáles son sus Usos?

Las personas relacionadas con el mundo de la agricultura saben bien qué es un atomizador, en especial si su labor tiene que ver con los árboles frutales o con los olivos. Los atomizadores agrícolas son máquinas diseñadas para trabajar en cultivos como los cítricos, la viña, los frutales o los olivos. Existen atomizadores de varios tipos, incluyendo los suspendidos, arrastrados y con cañones, pero su funcionamiento básico es el mismo.

Un atomizador agrícola tiene diversos usos. Si se mezcla el agua con productos fitosanitarios, el atomizador sirve eficazmente para controlar plagas como las de insectos, hongos o ácaros. Además de los fitosanitarios, muchos otros productos pueden ser atomizados, tales como herbicidas, reguladores de crecimiento, defoliantes o desinfectantes.

Atomizador agrícola arrastrado trabajando en un campo de viñedos

Funcionamiento y Mantenimiento del Atomizador

Para conseguir atomizar el líquido, estas máquinas incorporan una bomba y un grupo de aire. La bomba se encarga de dirigir la mezcla hacia un circuito de tuberías, mientras que el grupo de aire crea la corriente que pulveriza el líquido. Una de las grandes ventajas del atomizador agrícola es su sencillez, lo que facilita a los profesionales su mantenimiento.

Esquema de las partes principales de un atomizador agrícola: depósito, bomba, ventilador, boquillas

La Nutrición Foliar con Atomizadores: Eficiencia y Beneficios

A la hora de aplicar abono, una de las maneras de llevarlo a cabo es a través de las hojas. Esta técnica se denomina abono foliar y se puede realizar con un atomizador, por ejemplo, un modelo arrastrado de 2000 litros con freno hidráulico.

En muchas prácticas agrícolas, la mayoría de los fertilizantes en la campaña de cultivo son aplicados en cobertera. Esta práctica a menudo resulta en un descenso significativo de los nutrientes esenciales en el suelo durante la campaña, lo que puede afectar el crecimiento de la planta y reducir la producción.

Una pulverización foliar de fertilizantes equilibra y complementa la nutrición de la planta, ayudando a mantener un crecimiento saludable y fructífero. Una cantidad relativamente pequeña de fertilizantes aplicados foliarmente puede conducir a una mejora notable y a la obtención de óptimas curvas de crecimiento.

En algunos casos, la toma de nutrientes por las raíces puede estar alterada por bajas temperaturas, bloqueo del agua, nematodos u otras razones. La captación foliar de nutrientes es mucho más rápida que la radicular. Además, la nutrición foliar es el método de elección cuando se notan síntomas de deficiencia y se requiere una rápida corrección. Ciertas fases del desarrollo de la planta son altamente importantes para determinar el rendimiento final; una nutrición foliar precisamente aportada durante estas etapas fenológicas asegura un crecimiento óptimo y el mejor rendimiento posible. La aplicación foliar de determinados fertilizantes también induce a romper la dormancia en uvas y en ciertos árboles frutales.

Para la preparación, se recomienda llenar entre 1/4 y 1/3 del tanque del pulverizador con agua antes de añadir los productos.

Consideraciones para una Aplicación Fitosanitaria Adecuada

Un buen tratamiento consiste en elegir bien el producto, la dosis y el momento. Tras esa elección, interviene la disposición del equipo adecuado. El agricultor de hoy debe ser un empresario competitivo que busca mejorar sus beneficios sin olvidar su papel como agricultor 'moderno' y avezado. Esto significa hacer uso del concepto de cultura 'verde', predominante en la UE, y la consecución de una 'producción certificada', normativa que implica una gestión integrada de cultivos y plagas.

Se exige un alto nivel de capacitación como aplicador de productos fitosanitarios, ya que el agricultor es responsable de un uso adecuado de los productos químicos, abonos, fungicidas, acaricidas, insecticidas, herbicidas, etc. Estos productos no solo controlan las plagas o las malas hierbas, sino que inciden directamente en la fauna y flora del campo. En la agricultura sostenible, la correcta aplicación de los fitosanitarios y el control de residuos de cualquier plaguicida deben ser aspectos rigurosamente controlados, porque un producto fitosanitario no es bueno o malo en sí mismo; sus niveles de toxicidad y eficacia dependen de las dosis y, por ende, de la forma de aplicación.

La necesidad de aplicar herbicidas, fungicidas o insecticidas para garantizar una producción es incuestionable, incluso para los grupos más reacios a ello, ya que los fitosanitarios son necesarios para asegurar la alimentación humana. Sin embargo, la aplicación indiscriminada de productos químicos tiene claros inconvenientes, sobre todo por su incidencia en la naturaleza, afectando a la flora y la fauna 'natural' e incluso a la salud de los aplicadores y de los consumidores. Un buen tratamiento debe conseguir la máxima eficacia biológica, anulando el riesgo para el operario, minimizando la contaminación medioambiental y al precio más competitivo posible.

Tipos de Pulverización y Equipos

La elección del tipo de pulverización y el equipo adecuado es crucial. Una gota pequeña cubre más superficie con la misma cantidad de "caldo", garantizando, en principio, un mejor tratamiento. Sin embargo, hay limitaciones, ya que las gotas pequeñas son muy sensibles a la evaporación y, en determinadas condiciones, pueden evaporarse antes de llegar a su destino.

Métodos de Pulverización

  • Pulverización hidráulica: Las gotas se producen al atravesar un líquido a presión un estrechamiento o boquilla en contacto con el aire (presión atmosférica). Las gotas llegan a su objetivo por inercia. Es un sistema muy utilizado, aunque con el inconveniente de formar unas gotas relativamente grandes.
  • Pulverización hidroneumática: Es una variante de la pulverización hidráulica que ayuda a la gota a llegar a su objetivo con la energía del aire. Con este método se consiguen gotas más pequeñas, lo que ocasiona una mejor infiltración y menor sensibilidad al viento. El atomizador es un ejemplo de este tipo.
  • Pulverización neumática: Las gotas se producen por el choque de la vena líquida que incide, en flujo laminar, con un chorro de aire a presión. Produce gotas más pequeñas que incluso el atomizador.
  • Pulverización centrífuga: La fuerza centrífuga generada por un elemento giratorio que recibe el líquido por el eje de giro y lo expulsa, con diferente fuerza, en función del régimen de giro y el diámetro del elemento.
Esquema comparativo de los diferentes métodos de pulverización: hidráulica, hidroneumática, neumática, centrífuga

Comparativa de Equipos de Pulverización

La siguiente tabla muestra una jerarquía de equipos de pulverización en función de la finura de la gota que suelen producir (de mayor a menor finura, implícitamente):

Tipo de Equipo Característica (Relación de Tamaño de Gota Implícita)
Pulverizador Hidráulico Generalmente gotas más grandes
Pulverizador Centrífugo Gotas de tamaño intermedio
Atomizador (Pulverizador Hidroneumático) Gotas más finas
Nebulizador Gotas más finas (similar o más fina que el atomizador)

Componentes Clave de los Equipos de Pulverización

Los equipos de pulverización, como los pulverizadores y atomizadores, disponen de muchas partes en común, exceptuando la diferencia a la hora de 'romper' el líquido y transportar la gota hasta la planta.

Marcaje del Equipo y Chasis

El comprador debe prestar atención al 'marcaje' del equipo, ya que el fabricante está obligado a colocar de forma visible el marcado CE, que certifica el cumplimiento de la Directiva 98/37/CE (seguridad en las máquinas).

El chasis es la parte portante y más resistente del equipo. En los equipos arrastrados, se suelen usar perfiles estructurales tipo UPN, mientras que en la fabricación de equipos suspendidos, se utiliza comúnmente el tubo de acero soldado.

Bomba de Impulsión y Manómetro

La bomba de impulsión es la encargada de proporcionar la presión y el caudal necesario al líquido para su pulverización y agitación hidráulica. Los tipos de bomba más comunes son la de membrana y la de pistones. Las bombas de membrana se utilizan en equipos que no requieren trabajar con presiones superiores a los 3,5 bar (donde 1 bar equivale aproximadamente a 1 kg/cm² y a 1 atm) y con caudales de 30 a 100 l/min.

Depósito y Agitador

El depósito es la parte más visible, ya que contiene el "caldo" del tratamiento. Debe cumplir específicamente las normas ISO 9357 e ISO 13440, siendo resistente al ataque químico y al impacto. Los materiales más empleados en su fabricación son el polietileno de alta densidad (PEHD), fabricado por rotomoldeo, y el poliéster reforzado (PRFV) con protección UV.

Para mantener constantes las propiedades de un líquido resultante de una mezcla de varios líquidos o polvos en suspensión, se precisa de un buen sistema de homogeneización y de agitación. Existen sistemas de agitación hidráulica (los más frecuentes para depósitos inferiores a 1.000 l) y agitadores mecánicos. En la agitación hidráulica, un caudal que oscila entre 1/3 y 2/3 del caudal total impulsado por la bomba recircula parte del líquido al depósito. Los sistemas de agitación mecánica, que desplazan rodetes con paletas, son más propios en depósitos de alta capacidad.

Filtros y Grifería

Los filtros se encargan de retener partículas de un determinado tamaño, impidiendo la obstrucción en conducciones de menor sección. Se disponen de forma escalonada con un tamaño de malla adecuado al tipo de boquillas utilizado. Un buen diseño de filtro debe garantizar la retención de las partículas más grandes que el diámetro de su malla sin generar importantes pérdidas de carga en la conducción. Pueden estar fabricados en malla de inoxidable o poliamida, y su característica definitoria es el tamaño de separación entre hilos (mm, µm o número de hilos/pulgada). El filtro de aspiración se ubica entre el sumidero y la bomba.

La grifería se refiere al conjunto de válvulas y conducciones que regulan el movimiento del líquido por el equipo. Las válvulas pueden ser de seguridad (para retornar el líquido al depósito en caso de aumento de presión) o de regulación de caudal. Es fundamental que el agricultor preste especial cuidado al control de la presión de trabajo para asegurar un buen tratamiento.

Accionamiento y Dosificación

La energía para el accionamiento de la bomba proviene de la Toma de Fuerza (TDF) del tractor a través de un árbol con juntas homocinéticas. En tractores con TDF económicas, es ideal utilizar el modo 'Eco' para reducir el consumo.

El Atomizador: El "Rey" en la Protección Fitosanitaria de Frutales

Cuando a un pulverizador hidráulico se le asocia un ventilador para producir una corriente de aire de gran caudal, lo que se consigue es un atomizador. Si bien el pulverizador se considera 'el rey de la aplicación' por su versatilidad, es justo definir al atomizador como 'el rey' en la protección fitosanitaria de plantaciones frutales.

En el atomizador, el "caldo" se rompe en forma de gotas en las boquillas hidráulicas, pero el transporte al interior de la masa vegetal se logra mediante aire forzado producido por un ventilador de flujo axial. Las boquillas se colocan en torno a la circunferencia de emisión y, aunque su número oscila entre 8 y 30, normalmente van de 10 a 15, siendo generalmente de tipo turbulencia o chorro plano.

Desde el puesto de conducción, se pueden controlar los diferentes tramos de las tuberías de distribución (control de tramos). Para tratamientos más avanzados, el Caudal Proporcional al Avance (CPA) requiere un microprocesador que reciba datos de sensores como la velocidad real de avance y la anchura de trabajo. En el contexto de la Agricultura de Precisión, un equipo conectado a un receptor GPS y con comunicación Isobus con el tractor permite determinar la dosis concreta por m² de terreno, previa realización de un "mapa" de la finca.

Las Boquillas: La Última Línea de Defensa en la Aplicación

La boquilla es un componente de tal importancia que puede hacer que un buen equipo realice un pésimo tratamiento si están deterioradas, mal mantenidas o no están bien elegidas. La elección de la boquilla depende del tipo de cultivo, de las características del producto y de la homogeneidad necesaria en la población de gotas. En la boquilla se produce la transformación del líquido en gota fina y homogénea. Se usan boquillas roscadas o tipo bayoneta.

Tipos de Boquillas de Pulverización

  • Chorro plano: Producen un chorro en forma de pincel debido a una hendidura rectangular o elíptica. Disponen de una excelente y muy uniforme distribución, pero deben estar a una altura de barra entre 35 y 60 cm.
  • Chorro cónico: La pulverización es más gruesa que en las de chorro plano. La forma de salir las gotas recuerda a un cono, que puede ser lleno o hueco.
  • Baja deriva: Son las boquillas más utilizadas en tratamientos de bajo volumen, diseñadas para minimizar la dispersión del producto por el viento.
  • Deflectoras, de choque o espejo: Producen la pulverización obligando a una vena líquida a chocar contra una superficie plana pulimentada.

Código de Color y Materiales de las Boquillas

El código ISO 0625 marca los diferentes colores de las boquillas para distinguirlas en función de su caudal, aunque este se refiere a una determinada presión (caudal nominal que normalmente se fija en 3 bar).

Caudal Nominal (l/min a 3 bar) Color de la Boquilla (Código ISO 0625)
0.30 Blanco
0.40 Amarillo
0.50 Azul
0.60 Rojo
0.80 Marrón
1.20 Gris
1.60 Negro

El denominador común de los materiales utilizados en la construcción de boquillas es la resistencia al desgaste. Los materiales más comunes son el bronce, el inoxidable y el polímero plástico (teflón, nylon, PE), aunque también se fabrican y son muy apreciadas las boquillas cerámicas. Cada material tiene particularidades de duración y coste; las cerámicas ofrecen máxima duración, y las inoxidables (AISI 316) también poseen una calidad excepcional.

Variedad de boquillas de pulverización de diferentes tipos y colores

Mantenimiento, Inspecciones y Calibración de Equipos

La norma UNE-EN 137990 está dedicada al procedimiento de inspección de pulverizadores en uso. Con dicha norma se pretende comprobar que el pulverizador está en condiciones y no supone peligro para el aplicador y/o para el medio ambiente. Actualmente, productos que deben distribuirse en dosis tan pequeñas como 1 l/ha o del 1% de materia activa requieren un mezclado riguroso con el agua. Hablar de estas dosis sin el equipo adecuado resulta un "despropósito", al igual que si ese equipo no recibe el mantenimiento conveniente para controlar boquillas, presiones y caudales.

Las Inspecciones Técnicas de Equipos de tratamientos (ITE) son procedimientos necesarios para verificar el estado de los pulverizadores, asegurando que el equipo no representa un peligro para el aplicador ni el medio ambiente, aunque su implementación y costes sean objeto de debate entre los agricultores. No es lo mismo una aplicación simple que aplicar fitosanitarios con precisión; la necesidad de aplicar herbicidas, fungicidas o insecticidas para garantizar una producción es incuestionable.

Selección de boquillas y calibración del atomizador | Pulverizadores Fede

Se debe recalcar que, si bien las máquinas de alta tecnología parecen la solución total, no lo son por sí solas. Es fundamental extender la idea de que un buen tratamiento consiste en elegir bien el producto, la dosis y el momento adecuados.

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