Ante la fuerte caída de la natalidad y el progresivo envejecimiento de la población, el Gobierno francés ha puesto en marcha una nueva estrategia dentro de lo que ha denominado el "rearme demográfico en Francia". Esta iniciativa busca abordar los desafíos demográficos que enfrenta el país.
La estrategia francesa y sus implicaciones
Medidas de información y prevención
La estrategia del Gobierno francés incluye el envío de cartas informativas a jóvenes de 29 años. El objetivo de estas comunicaciones es recordarles que se encuentran en una etapa biológicamente fértil y explicarles cómo evoluciona la fertilidad con la edad. Además, el Ejecutivo quiere informar sobre la posibilidad de preservar óvulos y espermatozoides como herramienta preventiva frente al retraso en la maternidad y paternidad.
Francia, al igual que otros países europeos, enfrenta un descenso sostenido de nacimientos y un aumento acelerado de la esperanza de vida. Francia registró en 2025 más muertes (651.000) que nacimientos (645.000). El planteamiento oficial se presenta como una acción educativa y sanitaria: ofrecer datos objetivos sobre el declive natural de la fertilidad a partir de los 30-35 años y dar a conocer alternativas como la congelación de gametos, autorizada desde la reforma de la ley de bioética en 2021.

Información o presión social: el debate generado
Sin embargo, el denominado rearme demográfico en Francia ha generado debate. La medida ha reabierto la discusión en toda Europa sobre la maternidad tardía y sobre una realidad cada vez más evidente: la edad importa, y mucho, cuando se trata de fertilidad. Expertos como Alfredo Guillén, subdirector médico de la clínica IVI en Madrid, opinan que se deberían preservar la fertilidad, ya que "la probabilidad de lograr un embarazo y tener un hijo o una hija en el futuro supera el 90%, una diferencia que convierte la edad en el factor decisivo".
Debate sobre maternidad tardía. 6 Marzo 17 (Psicóloga Isabel Ramos)
Contexto demográfico en el Magreb y su relevancia
Evolución de la fertilidad en Argelia, Marruecos y Túnez (1994-2003)
El debate sobre el rearme demográfico en Francia también se enmarca en un contexto más amplio de cambios demográficos en regiones cercanas. Un estudio de Eurostat titulado "Aspectos socio-demográficos del Magreb", cerrado con los datos de los que disponía la Oficina de Estadísticas de la Unión Europea hasta el pasado mes de diciembre, reveló cambios significativos. De acuerdo con ese estudio, entre 1994 y 2003, la tasa de fertilidad pasó de 4 a 2,4 hijos por mujer en Argelia, de 3,3 a 2,5 en Marruecos y de 2,9 a 2,1 en Túnez.
Aún así, entre 1990 y 2003, el Magreb tuvo un aumento de población de 14,4 millones de personas, cifra que es casi equivalente a la del conjunto de la Unión Europea a 25, cuya población creció en 15,8 millones de personas en el mismo periodo. Lo más significativo, sin embargo, es la reducción operada a lo largo de ese tiempo, lo que, en el caso de continuar la tendencia, contribuiría a desactivar la "bomba demográfica" que se ha encontrado detrás de los fuertes movimientos migratorios registrados hacia España y otros países europeos en los últimos lustros.

Población joven y factores socioeconómicos en el Magreb
Al igual que ocurrió en tiempos pasados en los países desarrollados, la caída de la demografía es consecuencia de un descenso en las cifras de nacimientos que ha más que contrarrestado el aumento de la esperanza de vida debido a los avances de la medicina. En todo caso, el Magreb sigue contando con un gran volumen de población joven (un 30% de sus habitantes tienen menos de 15 años) junto con tasas de paro en torno al 14% en los tres países considerados. El aspecto positivo radica en que los tres están experimentando tasas de crecimiento del PIB muy superiores a las de la UE-25. Los expertos de Eurostat subrayan que el crecimiento del Magreb depende en buena medida de las ventas al exterior y que la Unión Europea compra dos tercios de las exportaciones de los países magrebíes.
Retraso de la maternidad y la preservación de la fertilidad
La edad como factor clave en la fertilidad
Cada vez más mujeres jóvenes congelan sus óvulos ante el retraso de la maternidad y la caída de la fertilidad con la edad. Borja Marqués, director médico del Institut Marqués, afirma que en España, "la edad media para tener el primer hijo ya se sitúa en los 33 años, y no es raro encontrar cada vez más mujeres que se convierten en madres por primera vez después de los 40". Este retraso en la maternidad está teniendo una consecuencia directa: el aumento de mujeres que optan por congelar sus óvulos para preservar sus opciones de ser madres en el futuro.
La congelación de óvulos y esperma como opción creciente
La congelación de óvulos se consolida como una opción cada vez más habitual entre mujeres jóvenes que, conscientes de que el tiempo juega en su contra, deciden hoy para poder elegir mañana. Este supone que han pasado de los 38 a los 35 años, un cambio que los especialistas consideran positivo, ya que la calidad de los óvulos disminuye de forma significativa con el paso del tiempo.
Los expertos ven con buenos ojos la iniciativa francesa de promover la preservación de óvulos y esperma durante la juventud y creen que debería imitarse en otros países como una herramienta más para hacer frente al envejecimiento de la población. La clave, explican, está en hacerlo a tiempo. En el caso de los hombres, la situación es distinta; son todavía pocos los que acuden a estas clínicas para congelar su semen, a pesar de que la calidad espermática también puede verse afectada con los años.
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