La Fecundidad y la Inmigración en Ferrol y Galicia: Un Análisis Demográfico

Los datos recientes del Instituto Galego de Estatística (IGE), correspondientes a 2023, confirman una tendencia al alza de Galicia como destino receptor de migrantes. No obstante, Ferrol se mantiene como el territorio con la menor proporción de población extranjera en la comunidad autónoma.

Radiografía Demográfica de Ferrol

La ciudad departamental finalizó el año pasado con un total de 64.005 personas censadas. Este censo refleja una de las ciudades más avejentadas del país, con la mitad de nacimientos que de defunciones. De este total, un 4,53% correspondía a población extranjera, lo que se traduce en casi 3.000 migrantes en la urbe, distribuidos de manera equitativa entre hombres y mujeres.

Gráfico de evolución de la población extranjera en Ferrol (2013-2023)

Evolución de la Población Extranjera en Ferrol

Observando los datos de estudios previos, se constata un crecimiento irregular en la última década. En 2013, la población extranjera de la ciudad era del 2,94%, cifra que experimentó un descenso en 2018 hasta el 2,38%. A pesar del aumento registrado hasta el presente año, Ferrol posee la tasa más baja de las siete ciudades gallegas en cuanto a población foránea. Sin embargo, en términos de crecimiento porcentual, la situación de Ferrol es notablemente diferente al resto de ciudades gallegas. Mientras que A Coruña, por ejemplo, registró un crecimiento del 60% de su población migrante en el último lustro, Ferrol experimentó un alza del 122% de la población migrante empadronada desde 2021, lo que representa 2.515 extranjeros censados en este periodo.

Esta cifra sitúa a Ferrol, junto con Carballo y Narón, como los únicos municipios de la comunidad donde la llegada de extranjeros desde 2021 ha duplicado el censo de población de nacionalidad diferente a la española. En contraste, en Santiago y Lugo este crecimiento fue del 60%, en Ourense se aproximó a la media de la comunidad (51%), y en Pontevedra y Vigo fue ligeramente menor (44% y 43%, respectivamente).

Contexto Gallego: Migración y Envejecimiento

A Coruña encabeza la lista de ciudades gallegas con la mayor comunidad migrante, con un 7,55% de su población total, sumando 18.675 personas. Le sigue Lugo, con un 7,53%, que en números absolutos representa 7.393 personas debido a su menor número de habitantes.

Dentro de la comarca ferrolana, Cedeira destaca con el porcentaje más alto de población extranjera, albergando a más de 400 personas (un 6,40% del total). Le siguen Cariño, con el mismo porcentaje, Ferrol y Narón. En el extremo opuesto se encuentran Mugardos, Fene, Neda, Valdoviño, San Sadurniño y As Somozas, donde el porcentaje de población extranjera no supera el 2%, muy por debajo de la media comarcal y gallega, que se sitúa ligeramente por encima del 5%.

Mapa de porcentajes de población extranjera por municipios en Galicia

El Saldo Migratorio y el Invierno Demográfico

En el cómputo global, Galicia mantiene un saldo migratorio positivo. En 2022, la comunidad autónoma recibió casi 30.000 personas más de las que se marcharon, lo que supuso un incremento del 112,3% en comparación con 2021. Aunque tradicionalmente el "invierno demográfico" gallego se asocia con las zonas rurales, donde la población está intensamente envejecida y la natalidad es muy baja, esta percepción está alejada de la realidad total. En los últimos cinco años, ninguna de las siete ciudades gallegas ha logrado aumentar su población autóctona. Ni los nacimientos ni la llegada de jóvenes desde otras partes de Galicia o España fueron suficientes para compensar los fallecimientos.

Todas las urbes de la comunidad han experimentado una pérdida de población nativa en el último lustro, desde los 5.726 vecinos de nacionalidad española menos en Vigo hasta los 48 en Santiago. Sin embargo, esto no implica una pérdida de población total. De hecho, todas las ciudades cuentan hoy con un mayor número de ciudadanos que en 2021, gracias a la llegada de migrantes. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), de los 60.468 extranjeros censados en la comunidad desde 2021, el 49% (29.583 personas) se estableció en alguna de las siete ciudades. Esto significa que en el último lustro, hasta 16 extranjeros al día han elegido A Coruña, Ferrol, Santiago, Vigo, Pontevedra, Lugo u Ourense como su nuevo hogar.

Origen y Peso de la Población Migrante en Galicia

La llegada de población migrante se ha consolidado como un factor vital para la demografía gallega, impactando tanto en las zonas rurales como en los municipios más dinámicos. Los datos del INE revelan que más de la mitad de los migrantes llegados a Galicia en los últimos cinco años provienen de tres países de Latinoamérica: Venezuela, Colombia y Perú, sumando un total de 36.749 de los 60.468 extranjeros censados desde 2021.

A excepción de puntos específicos como Burela (Lugo), donde predomina la nacionalidad caboverdiana, la mayoría de los migrantes en Galicia son sudamericanos o de otros países europeos, constituyendo casi 3 de cada 4 de los 174.494 extranjeros residentes en la comunidad. Los migrantes procedentes del Magreb también han visto un crecimiento notable, aumentando un 35% en el último lustro hasta alcanzar los 12.698 censados actualmente.

EMIGRACIÓN GALLEGA: MUJERES

Los registros estadísticos también muestran la llegada de población refugiada de Mali, un país africano afectado por una guerra civil. En 2021, solo 78 ciudadanos de esta nacionalidad estaban censados en Galicia, cifra que ha aumentado a 808 personas en la actualidad.

A pesar de este incremento, la población extranjera apenas representa un 6,4% del censo total de Galicia, una cifra aún distante de la media estatal del 14%. Solo siete municipios gallegos superan la proporción de población extranjera del conjunto de España, y ninguno de ellos es una ciudad.

Inmigración y Fecundidad: Mitos y Realidades

La migración genera opiniones encontradas; algunos la ven como una posible solución a la baja fecundidad en Galicia, mientras otros expresan preocupación por la competencia laboral. Sin embargo, expertos señalan que la inmigración, dadas las bajas cifras de migrantes en Galicia y sus tasas de natalidad, no se erige como una solución al problema de la fecundidad, cuyo origen radica más en la incapacidad de las personas para tener los hijos deseados que en la falta de deseo.

La preocupación por la cobertura de puestos de trabajo futuros es calificada por algunos como una visión "economicista", orientada a la búsqueda de mano de obra barata, y no responde a la realidad de las tasas de paro existentes. Se observa que los empresarios se benefician de esta situación, ya que la disponibilidad de mano de obra que acepta condiciones desfavorables, especialmente entre los migrantes con menores derechos y exclusión política, reduce la necesidad de mejorar las condiciones laborales.

La creencia de que los migrantes "quitan" los trabajos es refutada, ya que estos suelen ocupar vacantes con condiciones laborales poco atractivas que los trabajadores nativos no aceptan. El rechazo hacia los migrantes se asocia con la experiencia histórica de Galicia como pueblo migrante, generando un sentimiento de "dolor" y superioridad, aunque esta percepción es "falsa", dado que los inmigrantes son jóvenes, consumen pocos recursos sanitarios y realizan importantes aportaciones económicas a través de alquileres, impuestos y consumo. A pesar de la existencia de datos claros, la psicología colectiva a menudo prevalece sobre el conocimiento científico, lo que explica la persistencia de percepciones erróneas.

Infografía: Mitos y realidades de la inmigración en España

La integración de la población migrante, incluyendo la concesión de derechos de ciudadanía, es crucial para la salud de la democracia, considerando que una gran parte de la población en España carece de derecho a voto, lo que mina la base democrática del país.

Longevidad, Soledad y Cohesión Social

La longevidad es un logro social, pero se ve empañada por la creciente soledad de las personas mayores. Este fenómeno es impulsado por un fuerte individualismo y la desintegración de las estructuras familiares y comunitarias tradicionales. Los estudios sugieren que las comunidades migrantes, en contraste, presentan menores niveles de aislamiento social, mostrando una mayor ayuda comunitaria.

El modelo económico y social actual impide que se preste el apoyo necesario a los mayores que viven solos. Anteriormente, la composición del hogar incluía varias generaciones que se cuidaban mutuamente. Ahora, ni la familia ni la sociedad pueden proveer esta estructura. La longevidad debe ir acompañada de factores como la buena alimentación, la calidad de vida y la ayuda comunitaria, elementos que se relacionan directamente con la cohesión social y el tipo de sociedad individualista en la que nos encontramos. En este contexto, el modelo capitalista es visto por algunos como perverso, ya que el modo de vida individualista que promueve rompe la solidaridad, la comunidad y las estructuras familiares tradicionales en aras de la producción y la acumulación de riqueza en manos de una minoría.

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