La prematuridad es uno de los problemas de salud más prevalentes en la población infantil. Se considera nacimiento prematuro aquel que ocurre antes de las 37 semanas de gestación. Aunque los avances en los cuidados intensivos neonatales han aumentado sustancialmente la tasa de supervivencia, estos niños requieren un seguimiento sistematizado tras el alta hospitalaria para monitorizar su crecimiento, desarrollo neurológico y estado de salud general.
Importancia de la actividad física y el ejercicio
La actividad física juega un papel fundamental en la salud a largo plazo de los niños prematuros. La inactividad está fuertemente relacionada con afecciones como las enfermedades cardiovasculares, la obesidad y el síndrome metabólico. Asegurarse de que los niños prematuros reciban ejercicio temprano es importante para fomentar la actividad en etapas posteriores de la vida.
Desafíos físicos y motores
Estudios científicos han señalado que, en comparación con los niños nacidos a término, algunos prematuros presentan:
- Menores niveles de actividad física: Aunque los resultados son variables según el grupo de edad, existe una tendencia a una menor participación en actividades físicas.
- Fuerza muscular reducida: Se ha observado una asociación entre el nacimiento prematuro y una menor fuerza muscular, la cual puede persistir hasta la adolescencia.
- Mayor riesgo de condiciones asociadas: Los niños con parálisis cerebral (PC) o trastorno del desarrollo de la coordinación (DCD) enfrentan mayores desafíos en la participación deportiva.

Programas de intervención y estimulación
La participación en programas de actividad física diaria promueve beneficios tangibles, como el aumento de la velocidad tibial del sonido (indicador de densidad ósea) y de la circunferencia del brazo (indicador de fuerza muscular). La estimulación temprana, realizada entre los 0 y 6 años, es clave para fortalecer sus capacidades motoras y cognitivas.
Recomendaciones para el desarrollo motor
Se recomienda la implementación de cuidados centrados en el desarrollo y en la familia, utilizando las siguientes pautas:
- Evaluación motora: Realizar al menos dos evaluaciones por neurología durante el primer año, siendo los 3 meses de edad corregida un momento clave para valorar los movimientos de Prechtl.
- Atención Temprana: Remitir a los niños prematuros (<1500 g o <32 semanas) a programas de atención temprana, ya que mejoran significativamente la función cognitiva y motora.
- Ejercicios de fortalecimiento: Incluir masajes infantiles, contacto piel con piel (método canguro) y ejercicios dirigidos a fortalecer el cuello, brazos y piernas bajo supervisión profesional.
5 ejercicios para ESTIMULAR A MI BEBÉ el primer mes
Consideraciones fundamentales: Edad corregida
Para normalizar las valoraciones del desarrollo y la actividad física, es imprescindible utilizar la edad corregida (la edad que tendría el niño si hubiera nacido en la fecha prevista). El uso de la edad cronológica puede llevar a diagnósticos erróneos o expectativas inadecuadas.
| Aspecto de seguimiento | Recomendación general |
|---|---|
| Crecimiento | Uso de curvas de la OMS ajustadas a la edad corregida. |
| Seguimiento escolar | Coordinación entre pediatras y docentes para detectar dificultades de aprendizaje. |
| Visión | Cribado obligatorio de retinopatía y control oftalmológico antes de los 3 años. |
Colaboración entre familia y entorno clínico
El pediatra de Atención Primaria desempeña un papel crucial en la coordinación con las unidades hospitalarias. Es vital que los padres vigilen el progreso de su hijo con atención, ya que ellos conocen mejor que nadie sus fortalezas y necesidades. La vigilancia intensa y la atención clínica atenta permiten identificar con precocidad cualquier signo de alarma, asegurando que el niño alcance su máximo potencial en cada etapa del desarrollo.