La pérdida de un hijo es un acontecimiento que no encuentra palabras, uno de los episodios más desgarradores en la vida de una familia. Es un dolor profundo, silente y a menudo incomprendido, que interrumpe bruscamente el proyecto parental y desestabiliza a ambos miembros de la pareja.
¿Qué es el Duelo Perinatal?
Definición y características
El duelo es un proceso doloroso que ocurre de manera natural ante el impacto emocional de una pérdida, aunque este proceso suele ser diferente para cada persona, que lo puede vivir con más o menos intensidad o durante más o menos tiempo. El duelo gestacional o perinatal es el proceso emocional que se experimenta después de la pérdida de un bebé durante el embarazo, el parto o poco después del nacimiento. Esta pérdida puede ocurrir por diferentes motivos, como un aborto espontáneo, una interrupción del embarazo por razones médicas, un parto prematuro o la muerte del bebé poco después del nacimiento.
Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la muerte perinatal es la muerte de un bebé durante el periodo que comprende el embarazo, concretamente, a partir de la semana 22 de gestación hasta los 7 días posteriores a su nacimiento. Por otro lado, el duelo neonatal se refiere a la muerte del bebé dentro del periodo que va desde el nacimiento hasta los 28 días después de este.
Independientemente del momento del embarazo en el que se produzca la pérdida, ya existe un vínculo de los padres con su hijo. Desde el momento en el que ambos toman la decisión de buscar el embarazo, ya hay un proyecto de futuro y una ilusión, que aumenta cuando se confirma la gestación. La pérdida de un bebé es un acontecimiento demoledor en la vida de los padres, ya que se percibe como algo antinatural. Se espera la vida tras el embarazo y, en su lugar, se experimenta el vacío y la muerte.

Reconocimiento social y cultural
El duelo gestacional o perinatal, a diferencia de otros duelos, parece no estar reconocido socialmente, lo que lleva a que los padres que han perdido a su bebé suelen llevarlo en silencio. Esta carencia de apoyos dificulta que los padres elaboren su duelo. No obstante, el duelo ante una pérdida gestacional tiene algunos aspectos distintos a otros tipos de duelo, como el hecho de que quizá no se ha conocido ni convivido con el bebé, aún no le habían puesto nombre, o apenas habrá recuerdos materiales.
Por todo ello, los padres que han perdido a su hijo piensan que parece que no tienen derecho a llorar y que no es normal lo que sienten. Así, evitan expresar sus sentimientos y carecen de los apoyos habituales en otros tipos de duelo. Es fundamental que tanto la sociedad como los profesionales de la salud reconozcan y validen el sufrimiento de quienes atraviesan un duelo perinatal, ofreciendo espacios de escucha y acompañamiento respetuoso.
Datos epidemiológicos
El duelo perinatal es una experiencia más frecuente de lo que muchas personas imaginan, aunque suele pasar desapercibido socialmente. En España, la tasa de mortalidad perinatal es de aproximadamente 3,95 por cada 1.000 nacidos, según el Instituto Nacional de Estadística (INE, 2023). Estos datos dimensionan la situación y ponen de relieve la importancia de reconocer el impacto emocional y psicológico que puede suponer la pérdida de un bebé durante el periodo perinatal.
Las Fases del Duelo Perinatal
Frente a la muerte, los que tienen que convivir con la ausencia de un ser querido pasan por varias fases de duelo. La psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross dedicó gran parte de su trayectoria profesional a trabajar con personas moribundas, y de su experiencia elaboró el modelo Kübler-Ross del duelo, donde aparecen 5 etapas. Este modelo es el más aceptado y se aplica también al duelo perinatal. Hay que tener en cuenta que no es un modelo lineal, por lo que las fases no se atraviesan necesariamente en este orden y se puede ir y venir entre ellas hasta completarlas. Cada persona elabora su duelo de manera distinta, según su trayectoria personal y los recursos de los que disponga para gestionarlo e ir avanzando. A cada persona le puede llevar un tiempo distinto llegar a la aceptación, por lo que no hay un tiempo de duelo establecido.

Negación (y Shock)
La negación comienza con un shock, que puede durar minutos hasta horas. Al recibir la noticia, la primera reacción es pensar: "No me puede estar pasando a mí". Durante este estado de shock, los padres pueden encontrarse en una situación de bloqueo, siendo incapaces de tomar sus propias decisiones. Los profesionales que acompañan a las parejas durante esta fase, han de ser conscientes de ello, para darles tiempo a tomar sus propias decisiones, sin coaccionarlos y sin meter prisa. A medida que los niveles de cortisol van volviendo a la normalidad, aparece una sensación de irrealidad. En el caso de las pérdidas perinatales, esta fase puede verse acrecentada por parte de la sociedad que niega la existencia del bebé y del dolor de la pérdida, con frases como "ya tendrás otro" o "eres muy joven".
Ira
La ira, como cualquier otra emoción, es adaptativa. La ira nos dice que tenemos que defendernos y nos lleva a no asumir toda la responsabilidad de lo ocurrido, sino a repartirla a quien le corresponde. En esta fase, los padres pueden sentir culpa, cuestionando su rol en la pérdida del bebé. Puedes sentir ira hacia la persona que se fue, enfadarte con tu bebé por irse demasiado pronto, y es importante verbalizarlo y sacarlo afuera. La ira también puede ir hacia dentro, manifestándose en autocastigo o conductas de abuso. En las pérdidas perinatales, a esta ira se le une en muchas ocasiones la rabia por aquellas personas que no supieron actuar como se necesitaba o que de alguna forma negaron el dolor de esa pérdida.
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Negociación
La fase de negociación es una etapa donde se intenta hacer "tratos" mentales, buscando maneras de evitar el dolor o la realidad de la pérdida. En esta fase, tratas de no aceptar lo inevitable, luchando porque no se haga realidad lo que va a pasar. En las pérdidas perinatales, esta fase del duelo suele aparecer previo a la pérdida, cuando el diagnóstico ya es claro, o en momentos posteriores, cuando se da lugar un nuevo embarazo. Es una fase que en el duelo perinatal es de las más cortas, ya que da rápidamente lugar a la depresión. Los padres sienten confusión y durante varios días dejan que su mente se llene de preguntas del tipo: "¿Qué hubiese sucedido si…?".
Tristeza y Desesperanza (Depresión)
Una vez que se es consciente de la pérdida, es normal que aparezca el llanto; las lágrimas liberan cortisol, calman y ayudan a curar las heridas. Aquí llegan los sentimientos de tristeza profunda, desesperanza, y la pérdida de apetito y de sueño. Esta es una respuesta a la realidad actual y se manifiesta con tristeza profunda, desesperanza y, a veces, aislamiento. En duelos perinatales, la tristeza también es una tristeza por el futuro, por todo aquello que se planeaba y que nunca llegará a ser, por ese deseo de ser madre/padre que se ha visto roto.
Aceptación
Esta fase cierra el proceso del duelo perinatal. Cuando se alcanza esta fase, significa que ya se ha atravesado la puerta del dolor y se ha transitado su camino. No es un estado de felicidad, sino un reconocimiento de la realidad y una adaptación a la misma. En ella se asume la pérdida permitiéndose la oportunidad de vivir a pesar de la ausencia. Aceptar no significa olvidar, sino aprender a vivir con la ausencia. Cuando se llega aquí, se ha hecho un trabajo enorme de sanación, se ha sido capaz de soltar el peso y se puede caminar más liviana. Se será capaz de aceptar el ciclo de la naturaleza y de aceptar que la muerte es parte de la vida.
El Duelo Perinatal en la Pareja: Madres y Padres
El duelo perinatal afecta a los padres y a la familia cercana que han experimentado la pérdida de un bebé. El proceso de duelo perinatal es único para cada persona y no hay un patrón específico que se aplique a todas las situaciones de pérdida. Es importante tener en cuenta que el padre y la madre no llevarán el duelo de la misma manera. Entender esto nos hará comprender que, aunque la otra parte lo viva de forma diferente, no significa que su dolor sea menor.
El duelo vivido por la madre
Una madre en duelo perinatal se encuentra inmersa en la difícil y dolorosa tarea de hacer frente a todas las expectativas que se había creado durante el embarazo, buscando una aceptación de lo sucedido que al inicio puede parecer inalcanzable. Una madre que pierde a un bebé, tras semanas o meses de espera, tiene una sensación de vacío y aunque sienta un amor que dar, ya nadie puede recibirlo y la sensación de soledad se hace profunda. Las experiencias comunes de una madre en duelo perinatal son:
- Culpa, que hace difícil perdonarse a sí misma tras un aborto aunque haya sido espontáneo.
- Dudas de haber hecho algo mal.
- Pensamientos de incapacidad para generar una vida o protegerla.
- Necesidad de conocer las causas de la pérdida, aunque el personal médico la haya declarado imprevisible e inevitable.
Este tipo de cavilaciones son típicas en los casos de depresión, que suelen ser más frecuentes en aquellas mujeres que habían invertido en el embarazo la culminación de su existencia.
El duelo y la edad de la madre
Perder un bebé durante el embarazo, para una madre joven, puede ser un acontecimiento imprevisto y desorientador y traer a la vida de la mujer una experiencia de fragilidad, inseguridad sobre su propio cuerpo y miedo por el futuro. Cuando el embarazo se produce a una edad más avanzada y se interrumpe por una muerte perinatal, los sentimientos de culpa pueden ser aún más intensos. La madre puede sentirse responsable de esa pérdida debido a su edad, la percepción de que su cuerpo ya no es lo suficientemente fuerte y acogedor, o la idea de que ha "perdido" el tiempo en otros proyectos.
El pensamiento de que no habrá más oportunidades para convertirse en madre es lacerante. La pérdida de un bebé puede hacer que la mujer se encierre en su propio dolor y se desvincule del mundo exterior, lo que puede llevarla a adoptar conductas de evitación, especialmente hacia las parejas con hijos y las mujeres embarazadas.
El duelo vivido por el padre
El padre, aunque parte de una experiencia diferente, no experimenta un duelo menos intenso. Muchos padres, aunque empiezan a fantasear desde muy pronto con su paternidad, se dan cuenta realmente de que son padres en el momento en que nace su hijo y pueden verle, tocarle y cogerle en brazos. Esta especie de estado de suspensión y expectación durante el embarazo puede complicar al padre la búsqueda de un lugar ante la pérdida.
Puede que intente racionalizar diciéndose a sí mismo que no puede echar de menos a un hijo al que, después de todo, ni siquiera conoció. Ante el sufrimiento de su compañera, puede que intente afrontar el suyo propio dejándolo a un lado, obligándose a ser fuerte y valiente y a seguir adelante, incluso por ella. Generalmente será la madre la que comience antes su duelo por la pérdida del hijo. Los padres, en un primer momento, están más preocupados por la vida de la madre y por el proceso físico por el que esta pasa. En muchas ocasiones, cuando el padre comienza con su malestar, la madre ya ha recorrido parte del camino y puede ayudarle a él a recorrerlo.
El impacto en la pareja
La interrupción de un embarazo es un desgarro que marca a la pareja, incluso cuando ocurre en las primeras semanas. El dolor no depende del momento de la gestación, sino de la inversión emocional y del significado que la pareja ha dado a la experiencia del embarazo. El intenso choque emocional y la consiguiente experiencia de duelo pueden durar de 6 meses a 2 años, pero a veces incluso más. Esto es importante entenderlo y tenerlo en cuenta, y fomentar la comunicación entre ambos para entender al otro, ya que de otra manera podría ser motivo de conflictos en la pareja.

Afrontar y Superar el Duelo Perinatal
Afrontar la pérdida perinatal es un camino que tiene altos y bajos, donde cada persona vive su proceso. Un momento como este resulta difícil, pero puede superarse. No tiene nada de malo llorar cuanto sea necesario; hay que expresar lo que se siente y hablar con personas de confianza. Es esencial hablar de ello y permitirse pasar el duelo para procesar la pérdida.
Consejos para transitar el duelo
Para ello, darse apoyo mutuo con la pareja o la familia más cercana es muy importante para superar esta etapa de duelo perinatal. Otros consejos positivos para transitar por el duelo gestacional y perinatal de una manera más sana incluyen:
- No reprimir el dolor y los sentimientos generados por la pérdida del bebé, puesto que ese sufrimiento y tristeza es completamente normal.
- Tener recuerdos del bebé. Suele ser beneficioso tener una caja de recuerdos con las ecografías, unos patucos comprados para él, la pulsera de identificación en el hospital (si la hubo). Además, llamar al hijo perdido por su nombre también ayuda a la familia a elaborar el duelo, así como decidir si se quiere verlo y poder despedirse de él.
- Buscar apoyos de familiares y amigos. Puede ser una buena opción recurrir a grupos de apoyo, donde se encontrarán a otras personas que están pasando por una situación similar. Esto aumentará la sensación de sentirse comprendidos y validará el duelo.
- Valorar qué hacer con los objetos personales que ya se hubiesen adquirido para el bebé.
Apoyo psicológico y social
El soporte psicológico es uno de los principales pilares, que, mediante personal cualificado y preparación para estos casos, ayuda a la familia a tener un duelo perinatal favorable. La pareja no debe dudar en recurrir, si es necesario, a la ayuda psicológica de profesionales que les podrán ayudar en su duelo. El tratamiento del duelo perinatal puede variar según las necesidades y circunstancias de cada persona. Se recomienda un enfoque multidisciplinar que incluya apoyo emocional, terapia psicológica, terapia de grupo, terapia ocupacional y/o farmacoterapia si es necesario.
Lo más habitual es no saber cómo ayudar a unos padres que han perdido a su bebé. Es importante no minimizar sus sentimientos ni su dolor, sino respetarlos y validarlos, así como apoyar, acompañar, escuchar y empatizar. Interesarse por saber qué necesitan y de qué manera se les puede ayudar, y respetar si prefieren estar solos, pero manteniendo el contacto sin agobiar, para que sepan que cuentan con apoyo.
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El símbolo del duelo perinatal: La Mariposa Morada
La mariposa morada es un símbolo comúnmente utilizado en el duelo perinatal. Representa a los bebés que han fallecido durante el embarazo, el parto o poco después del nacimiento. El color morado se asocia a menudo con la transformación, la sabiduría y la serenidad, y la mariposa simboliza el proceso de cambio y transformación. La mariposa morada se utiliza como un recordatorio de la presencia de estos bebés en la vida de sus padres y familias, y como una forma de crear conciencia sobre el duelo perinatal y el impacto emocional que puede tener en las personas que lo atraviesan.
Duelo Perinatal Complicado
Puede ocurrir que algo complique la evolución natural del proceso de duelo, y se arrastre el sufrimiento y los pensamientos dolorosos y disfuncionales mucho más allá del tiempo fisiológicamente necesario. Esto convierte el duelo en un duelo complicado, o puede evolucionar hacia trastornos psicológicos como la depresión reactiva y el trastorno de estrés postraumático. Las asociaciones más fuertes se han observado en la aparición de trastornos mentales posparto tras una muerte fetal intrauterina o en casos de pérdidas múltiples durante el período perinatal (Zarchev et al., 2025), lo que resalta la magnitud del impacto emocional y psicológico que pueden tener estas experiencias de pérdida. En estos casos, el dolor por la pérdida es muy fuerte aunque haya pasado mucho tiempo y requiere de la ayuda de profesionales.
Conmemoración: Baby Loss Awareness Day
El tema del duelo perinatal y el duelo en el embarazo ha encontrado un espacio institucional en octubre, cuando se celebra el Baby Loss Awareness Day (Día Mundial del Duelo Perinatal). Establecido en Estados Unidos, esta conmemoración se ha extendido a numerosos países como Gran Bretaña, Australia, Nueva Zelanda e Italia, contribuyendo a la visibilización y el apoyo a las familias que atraviesan esta experiencia.