Los cuidados de enfermería a la madre y al recién nacido son fundamentales para garantizar la salud y el bienestar de ambos durante el posparto y los primeros días de vida del bebé. Estos cuidados abarcan una amplia gama de intervenciones, desde la atención inmediata tras el nacimiento hasta la educación y el apoyo a los padres.
Atención Postparto
Inmediatamente después del parto, los profesionales de enfermería deben atender tanto a la madre como al recién nacido. La madre puede experimentar cambios físicos significativos y estar en riesgo de sufrir complicaciones como sangrado excesivo, infecciones uterinas, mastitis o depresión posparto, además de problemas relacionados con la lactancia.
Se establece un seguimiento de la madre de al menos una hora inmediatamente después del parto, monitorizando sus constantes vitales durante varias horas para asegurar que sus valores se mantienen dentro de la normalidad. Para mejorar la salud de la mujer en el posparto y la del recién nacido, el profesional de enfermería debe desarrollar eficientemente sus actividades, incluyendo el cuidado directo, la gestión, la investigación y la educación, colaborando estrechamente con el equipo de salud, la usuaria, la familia y la comunidad.

Evaluación del Recién Nacido
Durante los primeros minutos de vida, el personal sanitario debe favorecer el vínculo afectivo entre los familiares y el recién nacido. Es crucial comprobar el estado de salud del bebé y valorar la posibilidad de colocarlo en contacto piel con piel con la madre. Los cuidados de enfermería en el recién nacido incluyen la evaluación de los siguientes puntos:
- Periodo de gestación adecuado.
- Ausencia de anomalías congénitas.
- Adecuada transición a la vida extrauterina.
- Ausencia de efectos secundarios por complicaciones en la gestación, parto, analgesia o anestesia.
Una de las intervenciones clave es la evaluación del test de Apgar, que se realiza al minuto y a los cinco minutos de nacer. El pinzamiento y la separación del recién nacido de la circulación placentaria se realizan tras el nacimiento y antes de la expulsión de la placenta. Si bien el pinzamiento tardío del cordón umbilical puede ofrecer beneficios, la preocupación por facilitar el inicio precoz de la lactancia ha llevado a prácticas de estimulación del agarre al pecho en la sala de partos. Sin embargo, se propone esperar a que el recién nacido esté preparado para iniciar la succión y que encuentre el pezón de forma espontánea.

Cuidados de Higiene y Confort
El aseo del recién nacido es esencial para su salud. Se recomienda limpiar al bebé diariamente con una esponja empapada en agua tibia, prestando atención a la temperatura del agua, el tipo de jabón, el secado delicado y el cuidado de la zona del cordón umbilical.
- El bebé no debe sumergirse completamente en agua hasta unas 48 horas después de la caída del cordón umbilical.
- Una vez caído el cordón, se puede realizar el primer baño, cuidando la temperatura del agua, el jabón y el secado.
- La higiene debe ser delicada, dedicando tiempo a cada parte del cuerpo: cabello, orejas, nariz, etc.
La piel del recién nacido es fina y delicada, requiriendo cuidados especiales. El personal de enfermería debe lavarse las manos antes y después de cada cuidado para prevenir la propagación de gérmenes. El cordón umbilical es la conexión entre el bebé y la placenta durante la gestación, y aunque el personal médico realiza su cuidado, los auxiliares de enfermería también desempeñan un papel importante. La cura del muñón umbilical se realiza en seco, limpiando con agua tibia y jabón neutro, y manteniéndolo seco. El uso de antisépticos se limita a situaciones de baja higiene ambiental.
Se desconoce la función exacta de la vérnix, pero se sabe que se reabsorbe por la piel si no se baña al bebé. No existe evidencia concluyente para recomendar o no el baño inmediato. Diversas publicaciones sugieren esperar a que la temperatura del recién nacido se haya estabilizado, realizando al nacer solo una limpieza del exceso de vérnix.

Alimentación y Nutrición
La atención de enfermería en este ámbito se centra en resolver los problemas relacionados con la lactancia materna, corrigiendo errores en la información, la frecuencia, las técnicas de amamantamiento y el cuidado de las mamas. El profesional de enfermería debe identificar y corregir estos errores para optimizar la relación y el vínculo entre madre e hijo.
Existen múltiples obstáculos para iniciar y mantener la lactancia, como la falta de información, la dificultad para conciliar la vida familiar y profesional, el escaso apoyo familiar o la falta de formación de los profesionales. Todos los recién nacidos tienen derecho a recibir leche materna, y las madres que lo deseen, a recibir apoyo para la lactancia. Las primeras horas y días de vida son cruciales para establecer la lactancia materna.
En casos donde el bebé no puede tragar, coordinar la deglución-respiración o no ingiere suficiente leche, se empleará la alimentación por sonda. El equipo de enfermería asegurará la correcta colocación, uso y mantenimiento de la sonda. Este tipo de alimentación es compatible con el método canguro.
La alimentación por sonda se empleará en los casos en los que el bebé no puede tragar, coordinar la deglución-respiración o no ingiere la suficiente leche. El equipo asegurará la correcta colocación de la sonda, así como su buen uso durante la administración de la fórmula y mantenimiento. Este tipo de alimentación es compatible con el método canguro.
Técnicas para amamantar
Monitorización y Signos Vitales
La monitorización básica no invasiva consiste en la medición de las constantes vitales, incluyendo:
- Frecuencia cardíaca.
- Frecuencia respiratoria.
- Presión arterial (con manguito neumático).
- Saturación de oxígeno.
- Temperatura corporal periférica.
La exploración y observación del niño, junto con estas mediciones, permiten identificar alteraciones y actuar de forma adecuada. El conocimiento y la monitorización de la frecuencia respiratoria del recién nacido son importantes. El patrón respiratorio de un neonato prematuro o de bajo peso al nacer es de aproximadamente 60-30 respiraciones por minuto, con pequeños episodios de apnea. Se deben conocer las constantes vitales del recién nacido.
Los recién nacidos que requieren administración de fórmula por vía intravenosa no estarán preparados para iniciar el método canguro. El método canguro facilita la adaptación de la lactancia materna, por lo que los profesionales deben brindar información adecuada y fomentarla. Supervisarán la primera toma para resolver dudas y guiar a la madre.

Cuidados Especiales y Casos Particulares
La atención temprana neonatal (AT) para recién nacidos prematuros o de larga hospitalización se basa en el programa de cuidados centrados en el desarrollo, que incluye:
- Incorporar a los padres en el cuidado de sus hijos.
- Ofrecer apoyo psicológico para atender sus necesidades emocionales.
- Procurar la máxima protección ambiental.
- Enseñar a los padres a reconocer las características y estados de conciencia de su hijo.
La detección precoz de factores de riesgo no biológicos es esencial para ayudar a la familia durante la hospitalización. Preparar el alta neonatal en niños de riesgo y facilitar su adaptación al hogar es fundamental. Los bebés prematuros requieren cuidados especializados en incubadoras para mantener su temperatura corporal y prevenir infecciones. En casos de problemas respiratorios, los enfermeros manejan ventiladores mecánicos para asegurar el aporte de oxígeno.
La enfermería neonatal es una especialidad centrada en la atención de recién nacidos, especialmente prematuros, de bajo peso o con condiciones médicas complejas que requieren cuidados intensivos. Los enfermeros neonatales trabajan en Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) y son responsables de cuidados médicos complejos, monitorización de signos vitales y apoyo emocional a las familias.
La oftalmía neonatal, o conjuntivitis neonatal, es una inflamación ocular causada principalmente por bacterias. Su tratamiento puede retrasarse hasta cuatro horas, y se recomienda el uso de pomada de eritromicina al 0.5% o tetraciclina al 1% para profilaxis oftálmica. La enfermedad hemorrágica del recién nacido (EHRN) se caracteriza por una coagulopatía debida a insuficiencia de factores de coagulación dependientes de la vitamina K. La profilaxis con vitamina K, ya sea intramuscular o vía oral, se recomienda para prevenirla.

Educación y Asesoramiento a los Padres
Los padres, al dar la bienvenida a un nuevo ser, a menudo carecen de los conocimientos necesarios y requieren apoyo para aprender sobre los cuidados del bebé. Los profesionales sanitarios desempeñan un papel importante alentando y educando a los progenitores a estimular al recién nacido. El personal sanitario suele recomendar la lactancia materna natural, ya que la leche materna contiene inmunoglobulinas que protegen contra enfermedades e infecciones.
La educación y el asesoramiento a los padres son pilares fundamentales en la atención neonatal. El equipo de enfermería supervisará la primera toma del recién nacido para ayudar a resolver dudas, asegurar una alimentación correcta y guiar a la madre. Se realizarán cribados auditivos y metabólicos (prueba del talón).
Documentación y Registros
Una de las dudas más habituales al nacer un bebé se refiere a los trámites administrativos necesarios. La primera valoración del bebé se realiza sobre su madre, comprobando su aspecto saludable, la instauración progresiva del patrón respiratorio y su mantenimiento. En muchas culturas, los bebés son colocados directamente sobre el pecho desnudo de la madre inmediatamente después del nacimiento. Las dos primeras horas tras el nacimiento constituyen el periodo de alerta tranquila o sensitivo, propiciando mecanismos de búsqueda y succión que facilitan la lactancia materna.
Se recomienda evitar la separación de la madre y el bebé durante la primera hora de vida y hasta que finalice la primera toma. Es fundamental reiterar a los padres la importancia de estar atentos al estado de su recién nacido, observando su color, patrón respiratorio y movimientos. Se debe fomentar la pronta colocación del bebé en el pecho materno, incluso si se ha optado por lactancia artificial.
Una recomendación clave es posponer todas las intervenciones y pruebas, a excepción de la identificación del recién nacido y la evaluación del test de Apgar. El control diario del peso es importante para vigilar el balance hídrico y el crecimiento, pesando al recién nacido una vez al día durante las primeras semanas. Se recomienda realizar procedimientos dolorosos, si es posible, mientras se mantiene el método canguro y la lactancia materna (ej. cribado metabólico).
Los profesionales de enfermería se encargarán de minimizar la exposición del recién nacido a posibles infecciones. Se controlarán y registrarán las deposiciones y micciones de los recién nacidos en busca de signos de alarma. La enfermería neonatal cumple un papel crucial en asegurar que los recién nacidos más vulnerables reciban cuidados especializados para sobrevivir y desarrollarse.