Las anomalías y complicaciones que surgen durante el trabajo de parto y el parto deben diagnosticarse y tratarse con la mayor celeridad posible. En el embarazo, las complicaciones intraparto pueden originarse por factores de riesgo ya conocidos que existían antes del embarazo o que se manifestaron durante el transcurso del mismo. La anticipación de una complicación permite implementar medidas de prevención o preparación, minimizando así la morbilidad asociada.
La vigilancia exhaustiva del trabajo de parto y el diagnóstico precoz del sufrimiento fetal agudo son cruciales en la obstetricia moderna. El retraso en la detección y manejo puede tener repercusiones en el futuro neurológico del neonato, que van desde lesiones leves hasta el retardo mental con parálisis cerebral e incluso la muerte.
Complicaciones Intraparto Frecuentes
Durante el trabajo de parto o el parto, pueden desarrollarse o hacerse evidentes diversas complicaciones, entre las que se incluyen:
- Presentación, posición o situación anormal del feto.
- Infección intraamniótica.
- Distocia de hombro.
- Prolapso del cordón umbilical.
- Rotura uterina (si bien es rara).
- Embolia de líquido amniótico.
- Hemorragia posparto.
- Acretismo placentario (placenta accreta).
- Inversión uterina.
Algunas de estas complicaciones constituyen emergencias obstétricas que demandan la aceleración del parto, ya sea mediante un parto vaginal operatorio (instrumental) o una cesárea. En estos casos, puede ser indispensable mantener el estado hemodinámico materno a través de la reposición de líquidos o la transfusión de hemoderivados.

El Parto Prematuro: Una Complicación Prevalente
El parto pretérmino, definido como aquel que ocurre antes de la semana 37 de gestación, representa la complicación más frecuente en la medicina materno-fetal. La Organización Mundial de la Salud (OMS) clasifica como bebé prematuro a todo recién nacido que llega al mundo antes de haber completado las 37 semanas de gestación. En condiciones normales, el embarazo se extiende por aproximadamente 40 semanas, y un parto se considera "a término" cuando el nacimiento tiene lugar entre las semanas 37 y 42.
A nivel global, se estima que 15 millones de nacimientos anuales corresponden a bebés prematuros, una cifra que ha ido en aumento. La tasa de nacimientos prematuros varía entre el 5% y el 18% según el país. En España, en 2020, esta cifra fue del 7%, lo que significa que 1 de cada 13 recién nacidos fue prematuro.
Durante las últimas semanas de gestación, los órganos vitales, como los pulmones y la piel, continúan su desarrollo para prepararse para la vida fuera del útero. Si un bebé nace antes de tiempo, sus órganos pueden no haber madurado completamente, lo que les impide asumir sus funciones de manera eficiente. Por esta razón, los bebés prematuros, además de ser más pequeños, pueden requerir cuidados especiales y presentar diversas complicaciones.
Problemas que puede tener un bebé prematuro | Reina Madre
Tipos de Partos Prematuros
Los partos prematuros se pueden clasificar en:
- Parto pretérmino electivo: Este tipo no se produce de forma espontánea y se programa debido a complicaciones que comprometen la salud de la madre, del feto, o de ambos. Generalmente, se recomiendan a partir de las 32 semanas de gestación en situaciones como embarazos múltiples con complicaciones, problemas placentarios (como placenta previa o desprendimiento) o preeclampsia. Si las complicaciones son graves y se presentan antes de la semana 32, es fundamental una valoración individualizada del caso.
- Parto pretérmino espontáneo: Ocurre de forma involuntaria y requiere atención médica inmediata. Entre el 70% y el 80% de los nacimientos prematuros son espontáneos, siendo las principales causas la rotura prematura de membranas o el inicio del trabajo de parto prematuro.
Factores de Riesgo para el Parto Prematuro
Identificar los factores de riesgo en las primeras etapas del embarazo es esencial para una intervención precoz que permita reducir el riesgo de parto prematuro. Los cribados de parto prematuro juegan un papel fundamental en este proceso. La medición de la longitud del cuello del útero mediante ecografía transvaginal entre las semanas 18 y 24, especialmente en pacientes de alto riesgo, ha demostrado ser una estrategia eficaz para la prevención primaria.
Aunque en muchos casos la causa específica del nacimiento prematuro no es clara, y puede ocurrir en mujeres sin factores de riesgo aparentes, existen diversos factores que aumentan la probabilidad de su ocurrencia. Algunos de estos factores son "modificables", es decir, pueden ser objeto de cambios para reducir el riesgo. Entre ellos se encuentran:
- Antecedente de parto prematuro: Las mujeres con un parto prematuro previo antes de las 35 semanas de gestación tienen un 16% de riesgo de parto pretérmino en un segundo embarazo. Este riesgo se eleva al 41% después de dos partos pretérminos anteriores.
- Embarazo múltiple: Es un factor de riesgo muy relevante. El 59% de los embarazos gemelares y más del 98% de los embarazos con tres o más fetos terminan en parto prematuro. El uso de tecnología de reproducción asistida, que a menudo resulta en embarazos múltiples, también se asocia con un mayor riesgo.
- Múltiples abortos previos: Tanto espontáneos como inducidos médicamente.
- Infecciones: Especialmente aquellas que no han sido tratadas, como la infección del líquido o de la bolsa amniótica, o infecciones extrauterinas.
- Rotura Prematura de Membranas (RPM): Ocurre cuando las membranas se rompen antes de la 37ª semana. Los factores de riesgo incluyen infecciones del útero, cuello uterino o vagina; estiramiento excesivo del saco amniótico (por polihidramnios o embarazos múltiples); tabaquismo; y cirugía o biopsias cervicales.
- Anormalidades en los órganos reproductores maternos.
- Enfermedades maternas: Incluyendo aquellas que ocurren solo durante el embarazo, como la preeclampsia no controlada (hipertensión arterial que puede causar complicaciones graves) o la diabetes gestacional no controlada (que aumenta la probabilidad de cesárea y otras complicaciones).
- Características maternas: Edad materna ≥35 años o menor de 16 años, bajo peso materno (menos de 50 kg o IMC <19.8 kg/m2) y tabaquismo.
- Control prenatal insuficiente o inexistente.
- Origen étnico: Se ha observado una mayor frecuencia de partos prematuros en ciertos grupos raciales y étnicos.
- Uso de oxitocina: Ya sea para inducción o conducción del parto, se ha señalado como un factor de riesgo intraparto significativo, asociado a partos distócicos y sangramientos postparto, así como complicaciones neonatales como hiperbilirrubinemia.
- Líquido meconial: La presencia de líquido meconial es una condición de riesgo intraparto.
Mortalidad Fetal Intraparto
La mortalidad fetal intraparto se define como la muerte del feto que ocurre durante el trabajo de parto, es decir, después de su inicio pero antes del nacimiento del bebé. Se identifica por la ausencia de señales de vida al nacer, tales como la falta de respiración, latido cardiaco y movimientos musculares. Este indicador es fundamental en la evaluación del cuidado perinatal y, a pesar de los avances, sigue representando una cifra importante.
La prematuridad es uno de los factores más estrechamente vinculados a la mortalidad fetal. Un estudio reveló que el 63,1% de la mortalidad fetal (considerando gestaciones ≥22 semanas) ocurrió en gestaciones menores de 32 semanas. En el grupo de nacimientos entre las semanas 22 y 31+6 días, la mortalidad fetal intraparto constituyó el 2,6% del total y el 23% de la mortalidad fetal total en este grupo. Además, el 78,2% de estos fallecimientos intraparto se produjeron en gestantes que ya estaban hospitalizadas.
Un análisis multivariante ha identificado los siguientes como factores de riesgo independientes asociados a la mortalidad fetal intraparto:
- Las técnicas de reproducción asistida.
- La ecografía fetal patológica (con un mayor porcentaje de Doppler patológico y oligo-anhidramnios).
- La no administración de corticoides antenatales.
- La menor edad gestacional (especialmente entre las 22 y 25 semanas).
- El bajo peso al nacer.
Características del Bebé Prematuro
Debido a su nacimiento pretérmino, los bebés prematuros presentan una serie de rasgos distintivos:
- Menor tamaño en comparación con los nacidos a término, lo que les confiere una apariencia más frágil y una cabeza desproporcionadamente grande respecto al cuerpo.
- Piel más delgada y fina, que puede dejar ver los vasos sanguíneos.
- Uñas pequeñas y blandas.
- Ausencia de pliegues en las plantas de los pies.
- Menor tono muscular, lo que se traduce en movimientos escasos y espasmódicos.
- Orejas poco desarrolladas, con escaso cartílago y a menudo pegadas a la cabeza.
Es importante destacar que, a medida que el bebé prematuro se desarrolle y gane peso, su apariencia se asemejará progresivamente a la de un bebé nacido a término.

Clasificación de la Prematuridad
Para un seguimiento y cuidados adecuados, los bebés prematuros se clasifican según su edad gestacional:
- Prematuros extremos: Nacidos antes de las 28 semanas de gestación.
- Muy prematuros: Nacidos entre las semanas 28 y 32 de gestación.
- Prematuros tardíos: Nacidos entre las semanas 32 y 37 de gestación.
Además de la edad gestacional, el peso al nacimiento también es un criterio de clasificación:
- Extremado bajo peso al nacimiento: Inferior a 1 kg.
- Muy bajo peso al nacimiento: Inferior a 1,5 kg.
- Bajo peso al nacimiento: Inferior a 2,5 kg.
Esta clasificación permite establecer un pronóstico y orientar los cuidados más apropiados desde los primeros momentos de vida del recién nacido.
Complicaciones Asociadas al Bebé Prematuro
La gravedad de las complicaciones de salud en bebés prematuros está directamente relacionada con su grado de madurez, es decir, su edad gestacional y peso al nacer. En los casos más severos, las complicaciones a corto plazo pueden afectar múltiples sistemas orgánicos, incluyendo el neurológico, cardíaco y respiratorio.
- Síndrome de distrés respiratorio: Debido al subdesarrollo pulmonar, existe un déficit de surfactante, una sustancia esencial para la función alveolar, lo que dificulta la respiración.
- Apnea: Episodios en los que el bebé deja de respirar por 20 segundos o más, a veces acompañados de bradicardia (frecuencia cardíaca lenta). Generalmente responden bien a la estimulación.
- Displasia broncopulmonar (enfermedad pulmonar crónica): Lesión en el tejido pulmonar resultante del uso prolongado de respiración asistida y oxígeno, agravada por la falta de surfactante o el desarrollo incompleto.
- Ductus arterioso persistente: El conducto arterioso, un vaso sanguíneo que une la aorta y la arteria pulmonar y que debe cerrarse poco después del nacimiento, permanece abierto. Esto puede causar dificultad para respirar y alimentarse, y potencialmente llevar a insuficiencia cardíaca. Es común en prematuros, y su tratamiento puede incluir fármacos o cirugía.
- Hemorragia intraventricular: Sangrado en los ventrículos cerebrales, común en prematuros con un peso inferior a 1,5 kg al nacer. El pronóstico depende de la extensión de la hemorragia y el grado de dilatación ventricular.
- Hipotensión: Presión arterial baja, que requiere monitorización y, en algunos casos, tratamiento farmacológico o transfusión sanguínea.
- Infecciones: La inmadurez del sistema inmune hace que los prematuros sean más susceptibles a infecciones como neumonía o infecciones urinarias, requiriendo seguimiento y tratamiento.
El pronóstico de los problemas de salud en bebés prematuros varía significativamente según la naturaleza y gravedad de las complicaciones. Generalmente, las complicaciones son menos severas a medida que la edad gestacional y el peso al nacer son mayores. Gracias a los avances en los cuidados perinatales, la morbimortalidad asociada a los partos prematuros ha disminuido considerablemente.