Las arritmias fetales se definen como cualquier alteración del ritmo cardíaco no asociado a una contracción uterina o cualquier ritmo regular inferior a 100 latidos por minuto (lpm) o superior a 160 lpm. Se detectan en el 1-2% de las gestaciones, con una prevalencia reportada entre 1,5-4/1000 nacidos vivos. Aunque en su mayoría son benignas, en un 10-12% de las arritmias fetales se puede producir un cuadro de hidrops no inmune, y en casos graves pueden conducir a la muerte fetal.

Diagnóstico y Evaluación de Arritmias Fetales
El diagnóstico de las arritmias fetales es crucial para su manejo oportuno. Se sospecha inicialmente por la auscultación fetal y se confirma mediante métodos de imagen especializados.
Métodos Diagnósticos
Auscultación Fetal y Cardiotocografía
La sospecha diagnóstica comienza con la auscultación fetal. La cardiotocografía, un registro electrónico, puede ser preciso y temprano para la detección de arritmias.
Ecografía Fetal
La ecografía es la modalidad más accesible y fundamental para la evaluación de las arritmias fetales, especialmente en el segundo y tercer trimestre de gestación.
- Modo B: Permite diagnosticar la arritmia específica, evaluar la anatomía y función cardíaca, y buscar signos de hidropesía fetal. La anatomía cardíaca debe evaluarse, ya que algunos tipos de arritmias pueden asociarse a cardiopatías congénitas (aproximadamente 10% en taquicardia y 50% en bradicardia). La presencia de hidropesía fetal es un signo de repercusión hemodinámica en el feto.
- Modo M: Se utiliza para detectar el movimiento de las paredes auriculares y ventriculares, así como el movimiento de las válvulas semilunares y auriculoventriculares, lo que ayuda a caracterizar la arritmia. Con el modo M se puede verificar la disociación auriculoventricular en casos de bloqueo.
- Doppler Pulsado: También puede ser utilizado para evaluar la relación entre la contracción auricular y la contracción ventricular. El Doppler color permite mejorar la detección de daños valvulares leves, defectos de pequeño tamaño en el tabique interventricular y disfunciones sutiles del foramen oval.

Limitaciones de la Electrocardiografía Fetal
La realización de un electrocardiograma fetal (ECG) es complicada debido a la dificultad de obtener una señal con bajo voltaje, ruidos de fondo y la inclusión de la señal electrocardiográfica materna. Por esta razón, el ECG fetal es difícil de lograr en la vida prenatal y es más una prueba de oro para la vida posnatal.
Tipos de Arritmias Fetales
Las arritmias fetales se clasifican principalmente en extrasístoles, bradicardias y taquicardias.
Extrasístoles Fetales
Las extrasístoles son la alteración del ritmo cardíaco más frecuente en el feto (entre el 40-77% de los casos). Se deben a la despolarización espontánea de un marcapasos, normalmente auricular, aunque también pueden tener su origen a nivel ventricular o en la unión AV. Suelen estar relacionadas con la inmadurez cardíaca fetal, por lo que se resuelven de forma espontánea en la mayoría de los casos.
- Extrasístoles Auriculares: El QRS ocurre prematuramente precedido de una onda P anormal. No hay pausa compensadora completa. Son las arritmias más frecuentes en recién nacidos sanos.
- Extrasístoles Ventriculares: Consisten en complejos QRS que se adelantan, con la onda T en sentido opuesto al QRS. Por lo general, tienen una "pausa compensadora" completa. Pueden producir "latidos de fusión" (complejos QRS intermedios entre el QRS sinusal y el extrasístole, generalmente precedidos de onda P y con un PR corto). Son frecuentes en niños sanos.
Bradicardias Fetales
Los ritmos lentos o bradicardias se caracterizan por una frecuencia cardíaca fetal inferior a los valores normales.
- Bradicardia Sinusal: Es poco frecuente en el feto y a menudo se relaciona con situaciones de hipoxia fetal.
- Bloqueo Auriculoventricular (AV): Caracterizado por una frecuencia ventricular inferior a 100 lpm, con diferentes grados de severidad:
- Primer Grado: Alargamiento del intervalo PR, todos los impulsos son conducidos, aunque más lentamente.
- Segundo Grado: Ocurre cuando ocasionalmente no se conduce un impulso auricular (tipo Mobitz I o II).
- Tercer Grado: Ausencia completa de conducción auriculoventricular, existe una disociación entre la frecuencia auricular y ventricular, dificultando el llenado ventricular.
En la población infantil, la causa más frecuente del bloqueo AV de tercer grado es la congénita, con una incidencia variable entre 1/10.000 y 1/20.000 nacidos vivos. Puede presentarse de forma aislada o asociarse a malformaciones cardíacas (entre 25-50%).

Taquicardias Fetales
La taquicardia fetal se define como una frecuencia cardíaca mayor a 180-200 lpm. Las taquiarritmias supraventriculares son las más comunes.
- Taquicardia Sinusal: Ritmo más rápido, generalmente entre 180-200 lpm, con conducción AV 1:1, similar al ritmo sinusal normal. Puede ser causada por fiebre materna, infección intrauterina, compromiso fetal o hipertiroidismo materno/fetal.
- Taquicardia Supraventricular (TSV): Es la taquiarritmia más frecuente (64-80%), definida como una frecuencia cardíaca fetal entre 200-300 lpm rítmica, con conducción AV 1:1. En un 90% se produce por fenómenos de reentrada y en un 10% por un foco de estimulación ectópica auricular. Puede ser continua o episódica, y su impacto hemodinámico depende de la duración, no solo del ritmo.
- Flutter Auricular: Frecuencia de contracción auricular de 400-500 lpm, con ondas P características en forma de “dientes de sierra” y un grado variable de bloqueo AV (2:1, 3:1, 4:1). La frecuencia ventricular resultante es de 200-300 lpm. Se debe a una reentrada auricular y es común en el periodo neonatal.
- Fibrilación Auricular: Muy rara en el feto. Consiste en frecuencias de contracción auricular extremadamente rápidas (700 lpm) con contracción ventricular irregular, generalmente inferior a 200 lpm. Sugiere una patología subyacente significativa.
- Taquicardia Ventricular: Muy infrecuente en el feto. Caracterizada por ritmos rápidos de 200 lpm con completa disociación entre la contracción auricular y ventricular. Se produce por un circuito de reentrada en el miocardio ventricular, el cual presenta una alteración de base (fibrosis o cicatriz).
TAQUICARDIA FETAL
Causas de las Arritmias Fetales
Las causas de las arritmias fetales pueden ser diversas, desde la inmadurez cardíaca hasta malformaciones y factores maternos.
Causas Generales
En el feto, los mecanismos son similares a los descritos en los neonatos, ocurriendo en cualquier etapa del desarrollo del sistema de conducción cardíaca, pero son más frecuentes en la segunda mitad del embarazo. La mayoría obedecen a trastornos electrofisiológicos de la conducción, pero también pueden deberse a trastornos genéticos de los canales iónicos (ejemplo: síndrome del QT largo congénito). La inmadurez auricular es una causa común, dando lugar a múltiples contracciones de poca relevancia clínica en más del 90% de los casos.
El consumo elevado de cafeína puede causar irregularidades en los latidos del corazón, aunque los estudios son limitados. En algunos momentos del desarrollo fetal, la arritmia puede ser una ocurrencia normal.
Cardiopatías Congénitas y Estructurales
En un 15% de los fetos con arritmias coexiste una cardiopatía estructural. Las malformaciones cardíacas más frecuentes asociadas incluyen transposición de las grandes arterias, síndromes poliesplénicos, defecto del septo auriculoventricular completo y ventrículo único. Las arritmias pueden deberse a malformaciones del tejido de conducción cardíaca o a la destrucción del mismo.
Factores Maternos y Otros
La presencia de enfermedades autoinmunes maternas y/o colagenosis, como el lupus eritematoso sistémico (LES), el síndrome de Sjögren, la artritis reumatoide o la dermatomiositis, son las causas más frecuentes de bloqueo cardíaco congénito (60-70%). Otras causas incluyen infecciones (miocarditis, endocarditis), hemorragias o intoxicación digitálica (para paro sinusal).
Tratamiento de las Arritmias Fetales
El objetivo del tratamiento es lograr la reversión de la arritmia o el control ventricular de forma rápida y segura, ya que su persistencia puede llevar a fallo ventricular e insuficiencia cardíaca.
Enfoques Generales
El manejo depende de la condición fetal y la edad gestacional. No se han realizado ensayos clínicos controlados, por lo que las recomendaciones se basan en la experiencia clínica. Se debe realizar un ECG materno antes y durante cualquier tratamiento con un agente antiarrítmico para controlar su efecto en la madre.
Terapia Farmacológica Transplacentaria
La primera opción de tratamiento es la terapia transplacentaria, administrando medicamentos a la madre, a menos que existan contraindicaciones. La tasa de éxito puede ser menor en fetos con hidropesía debido a una menor transferencia transplacentaria. Es crucial una estrecha vigilancia para evitar la toxicidad materna.
- Digoxina: Es el fármaco de elección inicial, administrada por vía oral o intravenosa a la madre. En mujeres embarazadas, a menudo se necesitan dosis más altas debido al aumento del volumen sanguíneo y las tasas de filtración glomerular. La digoxina se contraindica en casos de síndrome de Wolff-Parkinson-White.
- Flecainida: Utilizada como tratamiento de segunda línea si la digoxina no es efectiva. Ha mostrado una alta resolutividad en fetos intraútero.
- Propranolol, Sotalol y Amiodarona: Otros medicamentos considerados como segunda línea en fetos con hidropesía, especialmente si la condición del feto no mejora o empeora a pesar de los niveles adecuados de digoxina. Los fenómenos proarrítmicos son un temor al iniciar antiarrítmicos, siendo los betabloqueadores una excepción.
Un estudio realizado en La Habana entre 2003 y 2012 con 24 fetos diagnosticados con taquiarritmia mostró que casi la mitad no requirió tratamiento farmacológico (45,8%), todos con extrasístoles y solo uno con compromiso orgánico. La flecainida fue utilizada en un cuarto de la muestra, logrando una resolutividad del 83,3% intraútero. La digoxina, usada en cerca de un quinto de la muestra, tuvo una resolutividad intraútero del 75%. La sobrevida de los fetos tratados farmacológicamente por vía oral fue del 100% en los grupos de monoterapia y combinada.
Por ejemplo, en un caso de taquicardia supraventricular en la semana 31 de gestación, se administró digoxina y posteriormente propranolol a la madre. Aunque no se logró la cardioversión intraútero, el feto no mostró signos de descompensación. En otro caso de taquicardia supraventricular con hidrops y polihidramnios en la semana 28+3, se trató a la madre con digoxina y flecainida, logrando un ritmo sinusal fetal y la resolución del hidrops.
Manejo de Urgencia y Opciones Postnatales
Ante un feto viable (más de 34 semanas con madurez fetal) que no responde al tratamiento intraútero, se puede optar por finalizar la gestación y tratar al neonato. Si existe disfunción ventricular o bradicardia severa, el tratamiento de urgencia puede incluir la perfusión intravenosa de isoproterenol y el implante de un marcapasos temporal. En algunos casos postnatales, cuando la taquicardia implica un riesgo serio, se puede realizar una ablación por radiofrecuencia o, si existen malformaciones estructurales, se valora la cirugía cardíaca.
Actitud Expectante
En casos de taquicardia sin afectación hemodinámica fetal, se puede considerar un manejo expectante con un riguroso control ecográfico. Muchas de las arritmias fetales, especialmente las extrasístoles aisladas y transitorias, se corrigen sin intervención médica y desaparecen espontáneamente. En lactantes, por la dificultad de reconocer la arritmia, se prefiere el tratamiento farmacológico durante el primer año de vida, aunque estudios sugieren una efectividad similar entre el tratamiento crónico con digital y la actitud expectante con maniobras vagales durante la crisis.
Pronóstico y Manejo
Los trastornos arrítmicos más habituales en la infancia, como las extrasístoles monomórficas frecuentes (incluyendo bigeminismo y trigeminismo), no suelen precisar tratamiento y permiten a los niños llevar una vida normal. Los extrasístoles aislados suelen ser benignos, especialmente si son monomórficos y disminuyen con el ejercicio. Sin embargo, signos de "mal pronóstico" incluyen asociación con cardiopatía, antecedentes familiares de muerte súbita, aumento con el ejercicio, multifocalidad, rachas con síntomas, episodios frecuentes de taquicardia ventricular paroxística o si son incesantes. En estos casos, se requieren estudios adicionales como ECG para el QTc, ecocardiografía para descartar anomalías estructurales y pruebas de esfuerzo. Para extrasístoles polimórficas o multifocales, se necesita un registro Holter de 24 horas.
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