Los estreptococos son un grupo de bacterias grampositivas con forma esférica (cocos) que se organizan en cadenas. El término proviene del griego estreptos, que significa «trenzado». Aunque muchas especies viven en el cuerpo humano de forma inocua, otras pueden causar infecciones que varían desde cuadros leves hasta condiciones graves.

Tipos de estreptococos y sus riesgos
Las bacterias se clasifican en grupos según sus características químicas y su comportamiento en cultivos de laboratorio:
- Grupo A (Streptococcus pyogenes): Es el más habitual, especialmente en niños. Causa faringitis, escarlatina e infecciones cutáneas como el impétigo.
- Grupo B: Puede causar infecciones de sangre, neumonía y meningitis, siendo especialmente peligroso para recién nacidos al transmitirse durante el parto.
- Grupo D (Enterococcus) y Viridans: Habituales en la boca, pueden invadir el torrente sanguíneo e infectar válvulas cardíacas.
Dinámica de contagio: ¿Cómo se transmite de niños a adultos?
Las infecciones estreptocócicas son altamente contagiosas. El factor de riesgo principal es el contacto estrecho con personas infectadas, lo que ocurre frecuentemente en entornos escolares, guarderías y hogares.
Mecanismos de propagación
- Vía respiratoria: Inhalación de gotitas de secreciones expulsadas al toser, estornudar o hablar.
- Contacto directo: Contacto con heridas, úlceras infectadas o piel con impétigo.
- Objetos compartidos: Tocar superficies contaminadas y luego llevarse las manos a nariz o boca, así como compartir vasos, platos o cubiertos.
Los adultos, especialmente padres, maestros y personal escolar, pueden contagiarse al interactuar con niños enfermos. Aquellos con sistemas inmunológicos débiles o sin inmunidad previa son más susceptibles a contraer enfermedades como la escarlatina, que aunque es típica de la infancia, puede afectar a adultos en contacto constante con menores.

Síntomas comunes según la afección
Los síntomas dependen de la zona afectada:
| Enfermedad | Síntomas principales |
|---|---|
| Faringoamigdalitis | Dolor de garganta, fiebre, amígdalas inflamadas con pus, ganglios sensibles. |
| Escarlatina | Erupción cutánea (tacto de papel de lija), lengua de fresa, fiebre y malestar. |
| Celulitis | Enrojecimiento, inflamación y dolor en la piel y tejidos subyacentes. |
| Fascitis necrosante | Dolor intenso, fiebre, escalofríos y sensibilidad extrema en los tejidos. |
Diagnóstico y tratamiento médico
El médico no puede distinguir a simple vista si un dolor de garganta es viral o bacteriano. Por ello, se recurre a:
- Pruebas rápidas: Identifican la bacteria en minutos mediante un hisopo.
- Cultivo: Método confirmatorio que tarda de 24 a 48 horas.
El tratamiento principal consiste en antibióticos (generalmente penicilina o amoxicilina). Es crucial completar el tratamiento para prevenir complicaciones graves como la fiebre reumática, la glomerulonefritis o el síndrome de choque tóxico. Tras 12 a 24 horas de tratamiento antibiótico, la persona suele dejar de ser contagiosa.
Medidas de prevención
Dado que no existe una vacuna para prevenir la mayoría de estas infecciones, la higiene es la mejor herramienta:
- Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón durante 20 segundos.
- Cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar.
- No compartir utensilios de cocina ni artículos de higiene personal (como cepillos de dientes).
- Evitar el contacto cercano con personas diagnosticadas durante la fase aguda de la infección.