El embarazo, un proceso que abarca desde la fecundación del óvulo hasta el parto y que dura entre 37 y 40 semanas, induce una serie profunda de cambios fisiológicos en el cuerpo de la mujer. Estos cambios, que se producen de manera gradual y continua, tienen la finalidad de adaptarse y dar respuesta a la gran demanda que representa la formación y desarrollo de un nuevo ser humano. La adaptación materna busca crear un ambiente favorable y condiciones óptimas en cuanto a suministro de nutrientes, oxígeno y temperaturas adecuadas, asegurando el crecimiento fetal y el feliz término del embarazo con el nacimiento.
El primer signo del embarazo suele ser la ausencia de un período menstrual. En mujeres sexualmente activas en edad reproductiva con ciclos regulares, un retraso menstrual de una semana o más es un fuerte indicio, aunque otras causas de amenorrea existen. La duración del embarazo se calcula en 266 días desde la concepción o 280 días desde la fecha de la última menstruación (FUM) si los ciclos son regulares. La fecha prevista del parto (FPP) se determina restando 3 meses a la FUM y agregando 7 días (Regla de Naegele). Un parto que ocurre hasta 3 semanas antes o 2 semanas después de la FPP se considera normal. Se define como pretérmino si sucede antes de las 37 semanas y postérmino después de las 42 semanas de edad gestacional.

Cambios Fisiológicos durante el Embarazo
Los cambios fisiológicos afectan a todos los órganos, aparatos y sistemas maternos, y la mayoría regresa a la normalidad después del parto. Generalmente, estos cambios son más drásticos en los embarazos multifetales.
Sistema Cardiovascular
- El gasto cardíaco aumenta del 30 al 50% a partir de las 6 semanas de gestación, alcanzando su máximo entre las semanas 16 y 28 (aproximadamente la semana 24). Este incremento se debe principalmente a las demandas de la circulación uteroplacentaria, que aumenta considerablemente su volumen, actuando casi como una derivación arteriovenosa. El flujo sanguíneo al útero debe aumentar hasta 1 L/min al momento del parto.
- La frecuencia cardíaca se eleva de 70 a 90 latidos/min, y el volumen sistólico se incrementa para satisfacer este mayor gasto cardíaco.
- Durante el segundo trimestre, la presión arterial generalmente disminuye (con una ampliación de la presión diferencial), a pesar del aumento del gasto cardíaco, debido a la expansión de la circulación uteroplacentaria y la reducción de la resistencia vascular sistémica. Esta resistencia disminuye por la reducción de la viscosidad y la sensibilidad a la angiotensina. En el tercer trimestre, la presión arterial puede normalizarse.
- La circulación hiperdinámica puede acentuar los ruidos cardíacos y aumentar la frecuencia de murmullos funcionales, los cuales son normales. Los latidos prematuros auriculares y ventriculares son comunes.
Sistema Hematológico
- El volumen total de sangre aumenta proporcionalmente con el gasto cardíaco. El volumen plasmático se incrementa cerca del 50% (aproximadamente 1.600 mL, para un total de 5.200 mL), mientras que la masa de glóbulos rojos aumenta un 25%.
- Esto resulta en una anemia por dilución fisiológica, con una disminución de la hemoglobina de aproximadamente 13,3 a 12,1 g/dL.
- El recuento de leucocitos aumenta ligeramente a 9.000-12.000/mcL. Durante el trabajo de parto y el posparto temprano, puede haber una leucocitosis marcada (≥ 20.000/mcL).
- Los requerimientos de hierro aumentan en 1 gramo durante el embarazo, siendo mayores en la segunda mitad (6-7 mg/día), lo que hace necesario suplementos para evitar una disminución adicional de la hemoglobina.
- Casi todos los factores procoagulantes (VII, VIII, IX, X, XII) y el fibrinógeno aumentan, mientras que la actividad de la proteína S desciende, creando un estado de hipercoagulabilidad.
Sistema Urinario
- La tasa de filtración glomerular (TFG) aumenta del 30 al 50%, alcanzando su máximo entre las semanas 16 y 24, y el flujo plasmático renal aumenta proporcionalmente.
- El nitrógeno ureico plasmático y los niveles de creatinina disminuyen. La presencia de niveles normales de creatinina y urea en la embarazada puede indicar una falla renal incipiente, dada esta reducción fisiológica.
- La dilatación de los uréteres (hidrouréter) y la hidronefrosis son comunes debido a influencias hormonales (progesterona) y la presión del útero agrandado. El sistema colector urinario puede tardar hasta 12 semanas en normalizarse posparto.
- Los cambios posturales afectan la función renal; la posición supina la aumenta, mientras que la posición de pie la disminuye. La posición lateral izquierda alivia la presión uterina y aumenta marcadamente la función renal, explicando la micción frecuente al acostarse.
- Se produce glucosuria y proteinuria fisiológicas, aunque la cantidad de proteínas en orina debe ser menor a 300 mg/24h.
Sistema Respiratorio
- La progesterona estimula el cerebro para reducir los niveles de dióxido de carbono (CO2). En respuesta, el volumen corriente, el volumen minuto y la frecuencia respiratoria aumentan, lo que incrementa el pH plasmático (alcalosis respiratoria).
- El consumo de oxígeno se eleva un 20% para satisfacer las mayores necesidades metabólicas del feto, la placenta y los órganos maternos.
- Se produce una considerable hiperemia y edema del tracto respiratorio, que puede causar congestión nasal, bloqueo transitorio de las trompas de Eustaquio y cambios en la voz.
- Es común una disnea leve durante el ejercicio y respiraciones profundas más frecuentes.
Sistema Digestivo y Hepatobiliar
- El aumento de los niveles de progesterona relaja el músculo liso, lo que disminuye la motilidad gastrointestinal y puede provocar estreñimiento.
- La pirosis y los eructos son comunes debido al retraso del vaciamiento gástrico y el reflujo gastroesofágico, causado por la relajación del esfínter esofágico inferior y la presión del útero.
- La producción de ácido clorhídrico disminuye, por lo que las úlceras gástricas son raras o menos graves durante el embarazo.
- La incidencia de trastornos vesiculares aumenta ligeramente. Los valores de función hepática son normales, excepto la fosfatasa alcalina, que puede aumentar 2 a 3 veces su valor normal al término debido a la producción placentaria.
- Las náuseas y los vómitos, especialmente en el primer trimestre, afectan al 50-90% de las embarazadas y se asocian a hormonas como la hCG, estrógenos y progesterona.

Sistema Endocrino
El embarazo altera la función de la mayoría de las glándulas endocrinas, debido tanto a la producción hormonal placentaria como al aumento de las proteínas de unión hormonal circulantes.
- La placenta produce beta-hCG, que mantiene el cuerpo lúteo y previene la ovulación. También produce grandes cantidades de estrógenos y progesterona para mantener el embarazo, y lactógeno placentario, que estimula la secreción mamaria, el crecimiento fetal y la resistencia a la insulina.
- La placenta produce una hormona similar a la TSH, que estimula la tiroides, causando hiperplasia y un moderado agrandamiento. Los niveles totales de tiroxina pueden aumentar, pero las hormonas tiroideas libres permanecen normales.
- La placenta produce hormona liberadora de corticotropina (CRH), que estimula la producción materna de ACTH, aumentando los niveles de aldosterona y cortisol, contribuyendo al edema y a un estado de hipercortisolismo fisiológico.
- El incremento de corticosteroides y progesterona placentaria causan resistencia a la insulina y una mayor necesidad de esta hormona. La insulinasa placentaria también contribuye, explicando por qué muchas mujeres desarrollan diabetes gestacional.
- La placenta produce hormona estimulante de melanocitos (MSH), que aumenta la pigmentación cutánea.
- La glándula hipófisis se agranda y los niveles maternos de prolactina aumentan hasta 10 veces, esencial para la lactancia.
Cambios Dermatológicos
El aumento de estrógenos, progesterona y MSH contribuye a cambios pigmentarios:
- Melasma (cloasma o "máscara del embarazo"), que son manchas marrones en la frente y las eminencias malares.
- Oscurecimiento de las areolas mamarias, axilas y genitales.
- Línea negra, una línea oscura que aparece en la línea media del abdomen.
- Aumento de la incidencia de arañas vasculares o telangiectasias.
Ganancia de Peso y Metabolismo
Durante la gestación, se verifica un importante incremento de peso, que en promedio es de 9 a 12,5 kg. Este aumento se debe al desarrollo del feto, la placenta, el líquido amniótico, el crecimiento del útero y de las mamas, y un crecimiento significativo del volumen de líquido extracelular. El peso fetal contribuye con aproximadamente 3,2 kg, mientras que el útero y las mamas aumentan en 900 g.
La ganancia de peso gestacional es compleja y está influenciada por cambios fisiológicos y metabólicos maternos y placentarios. Una ganancia adecuada se asocia con una mejor evolución gestacional y del parto. El incremento del peso es más pronunciado en el segundo y tercer trimestre. Las necesidades calóricas aumentan progresivamente: alrededor de 1.800 calorías en el primer trimestre, 2.500 en el segundo y 2.750 en el tercer trimestre, con un aporte de proteínas de unos 100 gramos diarios.
A nivel metabólico, aumenta el gasto metabólico en reposo. El cuerpo incrementa sus reservas de energía (depósitos de grasa) desde el primer trimestre. Se producen cambios en la absorción y excreción, mayor utilización de nutrientes y cambios en el metabolismo de los carbohidratos para asegurar el suministro de glucosa al feto. Las concentraciones séricas de colesterol y triglicéridos aumentan, especialmente en el segundo trimestre, y las reservas lipídicas se utilizan como fuente de energía, preservando la glucosa y los aminoácidos para el feto.
Modificaciones Bioquímicas y Farmacocinéticas
El embarazo altera las modificaciones bioquímicas del organismo, afectando la farmacocinética de los medicamentos. Esto es crucial para el clínico al recetar fármacos. La ruta del medicamento (absorción, distribución, biotransformación, excreción) se ve modificada. Por ejemplo, el cambio del pH de la saliva afecta la absorción sublingual, y la disminución de la secreción ácida estomacal afecta la absorción de fármacos. El aumento del gasto cardíaco y los volúmenes de agua en el organismo alteran la distribución, y el aclaramiento es mayor por el incremento del flujo sanguíneo.
La placenta actúa como un filtro selectivo entre la madre y el feto, pudiendo evitar la entrada de ciertos principios activos o facilitar su expulsión.
La Placenta: Estructura y Función
La placenta forma una interfaz vital entre la circulación materna y fetal, facilitando el intercambio gaseoso y metabólico, y actúa como una barrera inmunológica. Su misión principal es el intercambio fisiológico de sustancias, siendo el gaseoso primordial, seguido por la absorción de nutrientes y la excreción de productos de desecho. El transporte se realiza por difusión simple (O2, CO2), difusión facilitada y transporte activo altamente selectivo.
Sustancias nutritivas como oxígeno, agua, glucosa, aminoácidos, ácidos grasos, vitaminas y electrolitos pasan de la madre al feto. Del feto a la madre, pasan productos finales del metabolismo como urea y CO2. La placenta también produce hormonas esteroidales y peptídicas, como el lactógeno placentario y la gonadotropina coriónica, que mantienen el funcionamiento del cuerpo lúteo y la producción de progesterona y estrógenos.
Es crucial la función inmune de la placenta, ya que para el cuerpo de la madre, el feto es un cuerpo extraño. La placenta produce factores inmunosupresores e inmunomoduladores para inhibir el rechazo del sistema inmunológico materno.
El proceso de placentación implica la formación de vellosidades coriónicas flotantes y de anclaje. Las células del trofoblasto invaden la decidua y modifican los vasos sanguíneos arteriales uterinos (arteriolas espiraladas) en un proceso llamado pseudovasculogénesis, fundamental para asegurar el flujo sanguíneo uteroplacentario adecuado.

Fisiología de la Glándula Mamaria y Lactancia
El desarrollo del pecho y la preparación para la lactancia son procesos hormonales complejos que se inician desde el embarazo y continúan después del parto.
Desarrollo del Pecho (Mamogénesis)
La mama es el único órgano que no está plenamente desarrollado al nacimiento y alcanza su desarrollo completo durante el embarazo. Embriológicamente, aparece alrededor de la cuarta semana de gestación. La glándula mamaria se localiza entre la segunda costilla y el sexto espacio intercostal, compuesta por tejido adiposo, conectivo y glandular. Los ligamentos de Cooper y el tejido adiposo le dan sostén y forma, mientras que el tejido glandular se encarga de producir y transportar leche.
En el embarazo, se produce un aumento importante del volumen mamario. Al principio de la gestación, hay un aumento del número y tamaño de los ductos mamarios (ramificación de los conductos) debido al predominio de los estrógenos y la disminución del tejido graso. Los alveolos son las unidades donde se produce la leche, formadas por células secretoras y mioepiteliales. Cada agrupación de alveolos forma un lobulillo, y varios lobulillos forman un lóbulo mamario, desde donde los conductos galactóforos conducen la leche al pezón. El pezón, rodeado por la areola, contiene fibras musculares, terminaciones nerviosas y glándulas sebáceas y apocrinas. La areola se oscurece y crece durante el embarazo, y contiene los tubérculos de Montgomery. El aporte sanguíneo es principalmente por la arteria mamaria interna, y la inervación por los pares intercostales.

Lactogénesis (Producción de Leche)
Las etapas de la lactogénesis son:
- Lactogénesis I: Comienza en la segunda mitad del embarazo con la secreción de calostro. La hormona gonadotropina coriónica (HCG) y la prolactina (PRL) son responsables del crecimiento y diferenciación de la mama. La insulina y el cortisol también son necesarios. La prolactina, regulada por el factor inhibidor de la prolactina (PIF) del hipotálamo, aumenta sus niveles maternos significativamente durante el embarazo.
- Lactogénesis II (la "subida de la leche"): Se produce alrededor del segundo o tercer día posparto. Tras la expulsión de la placenta, hay una rápida caída de progesterona y estrógenos, lo que favorece la expresión de receptores para la prolactina. Requiere un aumento del flujo sanguíneo y oxígeno, así como del consumo de glucosa. Un retraso más allá del quinto al séptimo día se consideraría un retraso en la lactogénesis II. La prolactina es la principal encargada de producir leche, y su secreción es estimulada por la succión del recién nacido, siendo mayor durante la noche.
- Lactogénesis III o Galactopoyesis: Es el mantenimiento de la producción de leche. La integridad del eje hipotálamo-hipofisario, que regula la secreción de prolactina y oxitocina, es esencial. La estimulación temprana y frecuente del pezón tras el parto es fundamental para el éxito de la lactancia, ya que aumenta el número de receptores de prolactina. La succión también libera oxitocina, que provoca la contracción de las células mioepiteliales, exprimiendo el alvéolo y permitiendo la eyección de leche desde los alveolos hacia los conductos lactíferos. La producción de leche está localmente regulada por el aumento de la presión intraalveolar y un factor inhibidor de la lactogénesis; el vaciamiento regular de la mama es crucial para mantener la producción.
Lactancia materna | Animación 3D
Requerimientos Nutricionales durante la Lactancia
La producción de leche puede alcanzar 1,5 L al día, lo que implica un gran gasto metabólico para la madre. Esto aumenta sus necesidades nutricionales. Puede haber una pérdida de 2 a 3 g/día de fosfato cálcico, lo que lleva a un aumento del tamaño de las glándulas paratiroides. Es fundamental una dieta adecuada durante la lactancia para compensar estas pérdidas. La pérdida de calcio en los huesos o la masa ósea durante el embarazo y la lactancia se recupera entre 6 y 12 meses tras el destete con un aporte adecuado de calcio en la dieta.
Involución de la Glándula Mamaria
El cese del amamantamiento conduce a la involución de la glándula mamaria. Los cambios son progresivos, y puede quedar leche hasta varias semanas después del destete. Se produce la apoptosis celular del tejido que había crecido para la producción de leche.
En el posparto, si la mujer no amamanta, los niveles de prolactina vuelven a los valores pregestacionales. Si amamanta, se mantienen elevados. El ovario permanece inhibido por la prolactina, lo que retrasa la ovulación y la secreción de hormonas sexuales.