La Persona del Embrión Preimplantatorio según la Doctrina Católica

La doctrina de la Iglesia Católica sostiene que el embrión humano, desde el momento de la concepción, posee la dignidad propia de una persona y, por lo tanto, merece el respeto debido a ella. No es un ser humano potencial, sino un ser humano con potencialidad de desarrollo, lo que significa que no es una cosa ni un mero agregado de células vivas, sino el primer estadio de la existencia de un ser humano. Este principio fundamental subyace a la posición de la Iglesia sobre diversas cuestiones bioéticas relacionadas con la reproducción y la manipulación embrionaria.

Esquema de las primeras etapas del desarrollo embrionario humano

Fundamento de la Dignidad Humana del Embrión

Todos hemos sido también embriones. Para el Magisterio de la Iglesia, todo ser concebido, incluso en el marco ilícito de la fecundación in vitro, debe ser respetado en su dignidad y en su derecho a la vida. Por ello, está prohibido sacrificarle, aunque sea para curar a otro, pues este es el gran principio en el que se basa la Moral Católica en estas cuestiones. El investigador científico ha de tener clara la idea de que no puede, sin quebrantar la ley moral, tratar a los seres humanos ya concebidos como si se tratase de meros objetos. Por tanto, no es lícito quitarles la vida ni hacer nada con ellos que no sea en su propio beneficio. La destrucción de una sola vida humana nunca puede ser justificada en términos de los beneficios que podría llevar a otro, y no todo aquello que es técnicamente posible es moralmente admisible.

Documentos clave como la «Instrucción sobre el respeto de la vida humana naciente y la dignidad de la procreación. Respuesta a algunas cuestiones de actualidad» (también conocida como »Donum vitae») publicada por la Congregación para la Doctrina de la Fe el 22 de febrero de 1987, y la instrucción Dignitas Personae (2008), abordan una serie de problemas en torno a la fecundación artificial, el respeto debido a los embriones humanos, las intervenciones sobre la procreación y los principios que debe respetar la legislación civil. La Dignitas Personae supuso no el punto de partida, sino el punto de llegada (aunque quizás aún no definitivo, pero sí clave) de un amplio y profundo debate sobre el tema.

Rechazo de las Técnicas de Reproducción Asistida Ilícitas

La Iglesia Católica se opone a diversas técnicas de reproducción asistida que considera moralmente inaceptables, principalmente porque atentan contra la dignidad del embrión o separan los aspectos unitivo y procreativo del acto conyugal.

La Fecundación In Vitro (FIV) y la Creación de Embriones Supernumerarios

En la mayoría de los casos de FIV, se crean múltiples embriones en un laboratorio a partir de material genético que a veces se obtiene por medios ilícitos, como la masturbación. Uno de los métodos utilizados para mejorar el grado de éxito de las técnicas de procreación in vitro es el aumento de los tratamientos sucesivos. Para no repetir la extracción de óvulos de la mujer, se procede a una única extracción múltiple, seguida por la crioconservación de una parte importante de los embriones producidos in vitro. Esto se hace previendo la posibilidad de un segundo ciclo de tratamiento, en el caso de que fracase el primero, o bien porque los padres podrían querer otro embarazo. En ocasiones se procede además al congelamiento de los embriones destinados a la primera transferencia, porque la estimulación hormonal del ciclo femenino produce efectos que aconsejan esperar la normalización de las condiciones fisiológicas, antes de proceder al traslado de los embriones al seno materno. Estos embriones "sobrantes" son el origen de una situación de profunda preocupación ética para la Iglesia.

Diagrama que ilustra el proceso de fecundación in vitro y la crioconservación de embriones

Crioconservación de Embriones: Implicaciones Éticas

La crioconservación es incompatible con el respeto debido a los embriones humanos. Presupone su producción in vitro; los expone a graves riesgos de muerte o de daño a su integridad física, en cuanto un alto porcentaje no sobrevive al procedimiento de congelación y descongelación; los priva al menos temporalmente de la acogida y gestación materna; y los pone en una situación susceptible de ulteriores ofensas y manipulaciones. La mayor parte de los embriones no utilizados quedan “huérfanos”; sus padres no los solicitan, y a veces se pierden sus huellas. Cientos de miles de embriones congelados sobrantes de la Fecundación in Vitro están a la espera de un destino en los depósitos de clínicas y hospitales de todo el mundo.

Selección Genética y Eugenesia

La Iglesia carga contra la selección genética de embriones, aunque el fin que persiga sea el de evitar una enfermedad hereditaria. Mediante el diagnóstico genético preimplantacional, los embriones con anomalías genéticas (incluso síndrome de Down) pueden ser seleccionados y luego destruidos junto con otros embriones considerados no deseados. Según la Iglesia, estas son técnicas eugenésicas, que no son curar; se deja nacer a los sanos y se elimina a los enfermos. No se puede hacer el bien a costa de hacer el mal radical, que es matar. Por "su amor a los enfermos la Iglesia Católica no puede estar de acuerdo con estas técnicas, precisamente por compasión y por estar con ellos". Sin embargo, la vicepresidenta primera del Gobierno de España, María Teresa Fernández de la Vega, al ser preguntada sobre la cuestión, dijo que el Ejecutivo considera que estos avances científicos "son muy buenos para la humanidad", mostrando un contraste con la postura eclesiástica.

Infografía sobre los dilemas éticos de la selección genética de embriones

El Problema de los Embriones Congelados "Huérfanos": ¿Qué Hacer con Ellos?

En relación al gran número de embriones congelados ya existentes, se plantea la pregunta: ¿qué hacer con ellos? Algunos se interrogan ignorando el carácter ético de la cuestión, movidos únicamente por la necesidad de observar el precepto legal de vaciar cada cierto tiempo los depósitos de los centros de crioconservación. Otros, en cambio, son conscientes de que se ha cometido una grave injusticia, y se interrogan sobre el modo de cumplir el deber de repararla. Esta situación de abandono determina una injusticia que es de hecho irreparable.

Infografía mostrando la cantidad estimada de embriones congelados en el mundo

Propuestas Inaceptables

Son claramente inaceptables las propuestas de utilizar tales embriones para la investigación o para usos terapéuticos, porque implica tratarlos como simple “material biológico” y comportan su destrucción. Tampoco es admisible la propuesta de descongelar estos embriones y, sin reactivarlos, utilizarlos para la investigación como si fueran simples cadáveres. Asimismo, ni siquiera todos los embriones implantados sobreviven, ya que los embriones “sobrantes” con frecuencia son abortados (lo que se denomina eufemísticamente “reducción selectiva”).

Análisis Crítico de la "Adopción Prenatal"

Para dar la oportunidad de nacer a tantos seres humanos condenados a la destrucción, se ha planteado la idea de una “adopción prenatal”. Se trata de una propuesta basada en la loable intención de respetar y defender la vida humana. Sin embargo, esta propuesta no es éticamente aceptable por las mismas razones que hacen ilícita tanto la procreación artificial heteróloga como toda forma de maternidad subrogada, e implicaría además otros problemas de tipo médico, psicológico y jurídico.

El doctor Justo Aznar, presidente del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia, explica que el problema es que para proceder a la adopción, habría que utilizar técnicas y procedimientos que éticamente no son aceptables, los mismos que para los llamados “vientres de alquiler” o para la fecundación in vitro. La Iglesia no es favorable a esta práctica porque a su juicio rompe la unidad del acto conyugal, que está constituido por la relación conyugal de los esposos, la apertura a la vida tras este acto, y la posibilidad de que se produzca la fecundación y tras ella el correspondiente embarazo. Separar el embarazo de este conjunto de hechos biológicos, estima la Iglesia que rompe esa unidad y que por tanto moralmente no es aceptable. Esto se aplica incluso en casos donde no hay compensación económica para la mujer gestante, sino un deseo de formar una familia o rescatar una vida congelada. Si la descongelación e implantación del embrión congelado no es moralmente aceptable, por las razones expuestas, por muy positivo que sea descongelar el embrión para salvar su vida, lo cual no siempre se cumple, no parece lícito llevar a cabo esta acción.

La instrucción Dignitas Personae, de 2008, elogió las intenciones de quienes buscan adoptar embriones congelados para beneficiar a los niños mismos y no utilizarlos como un medio para “tener hijos”. Sin embargo, el Magisterio también reconoció que esta solución no es moralmente aceptable para resolver el problema de los embriones humanos congelados y abandonados. El padre Tad Pacholczyk, del Centro Nacional Católico de Bioética, utiliza un ejemplo para mostrar que la adopción de embriones puede generar desorden y consecuencias negativas, señalando que "[Las empresas de FIV] tendrían que reponer el banco de embriones. Así que, en la práctica, esta propuesta también se vuelve contraproducente. Por muy trágicos que sean estos cientos de miles de seres humanos congelados, no podemos ir por ese camino."

La "Injusticia Irreparable" y la Solución a la Raíz

Las alternativas para estos embriones congelados son: a) dejarlos congelados; b) utilizarlos para investigaciones biomédicas; c) darlos en adopción, bien a la madre biológica o a otra pareja cualquiera o d) dejarlos en la situación de congelación en la que se encuentran para que el proceso evolucione de una forma natural. La alternativa d) es la que parece éticamente más aceptable, pues no interfiere con la vida del embrión. Sin embargo, la única solución para terminar con la adopción prenatal es que no haya embriones congelados que requieran ser adoptados. En este sentido, deberían promoverse leyes en los distintos países que prohibieran fecundar más óvulos de los posteriormente se vayan a implantar. Si así se hiciera, no habría embriones sobrantes y no se tendría que congelarlos, solventando así el problema de raíz.

Técnicas de Reproducción Asistida Moralmente Lícitas

La Iglesia no se opone a todas las tecnologías de reproducción asistida. De hecho, organizaciones como el Instituto Papa Pablo VI han investigado durante años prácticas y tratamientos médicos que abordan las causas profundas de la infertilidad sin violar la santidad del acto conyugal. Las tecnologías reproductivas que no violan ni sustituyen el acto conyugal son lícitas para los católicos. Asimismo, es moralmente válido colocar los elementos de la reproducción sexual (el esperma del esposo y el óvulo de la esposa) dentro del cuerpo de la esposa, para que la concepción ocurra en el lugar adecuado, siempre que el material genético no haya sido obtenido por medios ilícitos.

Principios Fundamentales de la Moral Católica en la Procreación

El nuevo ser debe ser llamado a la vida en un contexto matrimonial y familiar, «donde es generado por medio de un acto que expresa el amor recíproco entre el hombre y la mujer». Con las técnicas ilícitas, existe el peligro de inducir a la idea de que procrear un niño es fabricarlo, pues el hijo vive por el artificio del técnico, con los riesgos de poder considerar a las personas como máquinas que se hacen, se reparan o se pueden rechazar cuando ya no dan satisfacción. En estos temas, la Iglesia suele oponer los términos «procrear», algo natural y lícito, y «producir», algo en sí ilícito.

No existe, por tanto, un derecho a la procreación; sí existe, por el contrario, un derecho a que el ejercicio de la procreación constituya un proceso humano que haga posible la realización de una procreación responsable, no siendo la descendencia un objetivo que puede pretenderse a toda costa, pues es el bien del hijo el criterio guía de todos los problemas en torno a la fecundidad. Engendrar debe ser el fruto de una donación de amor entre los progenitores, es decir, una realidad mucho más profunda que un mero producto técnico, aunque sea la capacidad biotecnológica de hacer surgir una nueva vida en el laboratorio. La fidelidad de los esposos en la unidad del matrimonio implica el respeto recíproco de su derecho a llegar a ser padre y madre únicamente el uno a través del otro. Finalmente, aun si la FIV pudiera realizarse sin destruir embriones, seguiría separando los aspectos unitivo y procreativo de la sexualidad humana.

El Amor Conyugal : Con Dios o sin Él? #PADRESANTI

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