Leche de Fórmula: Una Guía Completa para Padres

Durante los primeros 4 a 6 meses de vida, los lactantes únicamente necesitan leche materna o leche maternizada (fórmula) para satisfacer todas sus necesidades alimentarias. Las fórmulas para lactantes incluyen polvos, líquidos concentrados y presentaciones listas para usarse.

Hay distintas fórmulas disponibles para niños menores de 12 meses de edad que no están tomando leche materna. Si bien existen algunas diferencias, las fórmulas para lactantes que se venden en los Estados Unidos cuentan con todos los nutrientes que los bebés necesitan para crecer y desarrollarse.

Ilustración de un bebé bebiendo de un biberón con fórmula.

Tipos de Fórmulas para Lactantes

Los bebés necesitan hierro en sus dietas. Lo mejor es utilizar una fórmula fortificada con hierro, a menos que el proveedor de atención médica de su hijo le diga lo contrario.

Fórmulas a Base de Leche de Vaca Común

Casi todos los bebés toleran bien las fórmulas a base de leche de vaca. Estas fórmulas están hechas con proteína de leche de vaca que ha sido modificada para que sea más parecida a la leche materna. Contienen lactosa (un tipo de azúcar que se encuentra en la leche) y minerales de la leche de la vaca. La fórmula también contiene aceites vegetales, además de otros minerales y vitaminas.

La irritabilidad y los cólicos son problemas comunes para todos los bebés. La mayoría de las veces, las fórmulas a base de leche de vaca no causan estos problemas. Si un bebé está irritable, esto no significa necesariamente que se deba cambiar a una fórmula diferente. En caso de duda, es recomendable hablar con el proveedor del bebé.

Fórmulas a Base de Soya

Se elaboran usando proteínas de la soya y no contienen lactosa. La Academia Estadounidense de Pediatría (American Academy of Pediatrics, AAP) sugiere utilizar fórmulas a base de leche de vaca siempre que sea posible, en lugar de las fórmulas a base de soya. Para los padres que no quieren que su hijo consuma proteína animal, la AAP recomienda el amamantamiento, y las fórmulas a base de soya también son una opción.

No se ha demostrado que las fórmulas a base de soya ayuden con las alergias a la leche o los cólicos. Los bebés que son alérgicos a la leche de vaca también pueden ser alérgicos a la leche de soya.

En lactantes que presenten galactosemia, una afección poco frecuente, se deben usar fórmulas a base de soya. Estas fórmulas también se pueden utilizar para bebés que no pueden digerir la lactosa, cosa que es poco común en niños menores de 12 meses.

Fórmula Parcialmente Hidrolizada

En esta fórmula, la proteína de leche se ha descompuesto en partículas químicas más pequeñas que, en teoría, son más fáciles de digerir. Se usa normalmente para niños alimentados con fórmula que experimentan gases, irritabilidad y llanto. Algunas de estas fórmulas también tienen menor cantidad de lactosa en comparación con la fórmula de leche de vaca.

Fórmulas Hipoalergénicas (de Hidrolizado de Proteína)

Este tipo de fórmula puede ser útil para bebés que tengan alergias a la proteína de la leche y para aquellos con erupciones cutáneas o sibilancias (silbidos al respirar) causadas por alergias. Las fórmulas hipoalergénicas generalmente son mucho más costosas que las comunes.

Fórmulas Deslactosadas

También se utilizan para galactosemia, así como para niños que no pueden digerir la lactosa. Un niño que tenga una enfermedad con diarrea por lo regular no necesitará fórmula deslactosada.

Infografía comparando los componentes principales de la leche materna y la leche de fórmula.

Fórmulas Especiales para Necesidades Particulares

Existen fórmulas especiales para bebés con ciertos problemas de salud. El proveedor de su hijo le informará si su bebé necesita una fórmula especial. No se deben dar estas fórmulas a menos que el proveedor de su hijo lo recomiende.

  • Fórmulas para el reflujo: Se espesan previamente con almidón de arroz. Por lo regular, se necesitan solo para los bebés con reflujo que no están aumentando de peso o que están muy incómodos.
  • Fórmulas para bebés prematuros y de bajo peso al nacer: Tienen calorías y minerales adicionales para satisfacer las necesidades de estos lactantes.
  • Otras fórmulas especiales: Se pueden usar para bebés con cardiopatía, síndromes de absorción deficiente y problemas para digerir la grasa o procesar ciertos aminoácidos.

Fórmulas Más Nuevas y Consideraciones Adicionales

Las fórmulas para niños pequeños se ofrecen como nutrición adicional para niños que son quisquillosos para comer (comen solo algunos alimentos preferidos). Hasta la fecha, no han demostrado que sean mejores que la leche entera y las multivitaminas, además de ser costosas.

Formas de Presentación de la Fórmula

La mayoría de las fórmulas pueden comprarse en las siguientes formas:

  • Fórmula lista para el consumo: No es necesario agregar agua, son convenientes, pero cuestan más.
  • Fórmulas líquidas concentradas: Es necesario mezclarlas con agua, pero cuestan menos.
  • Fórmulas en polvo: Deben mezclarse con agua, pero son la forma menos costosa.

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Recomendaciones de la Academia Estadounidense de Pediatría (AAP)

La Academia Estadounidense de Pediatría (American Academy of Pediatrics - AAP) recomienda que todos los bebés sean alimentados con fórmula fortificada con hierro o leche materna hasta al menos los 12 meses de edad.

Patrón de Alimentación y Cantidades

El bebé tendrá un patrón de alimentación ligeramente diferente dependiendo de si es amamantado o si lo alimenta con leche maternizada. En general, los bebés que son amamantados comen más a menudo.

Los bebés que son alimentados con leche maternizada pueden necesitar alimentarse aproximadamente de 6 a 8 veces al día.

  • Con recién nacidos, comience con 2 a 3 onzas (unos 60 a 90 mililitros) de leche maternizada por alimentación (para un total de 16 a 24 onzas o 480 a 720 mililitros al día).
  • Al final del primer mes, el bebé debe tomar por lo menos 4 onzas (120 mililitros) por tiempo de alimentación.
  • A medida que el bebé crece, la cantidad de alimentaciones disminuirá, pero la cantidad de leche maternizada aumentará a aproximadamente de 6 a 8 onzas (de 180 a 240 mililitros) por alimentación.
  • En promedio, el bebé debería consumir 2½ onzas (75 mililitros) de fórmula por libra (453 gramos) de peso.
  • Entre los 4 y los 6 meses de edad, un lactante debe estar consumiendo de 20 a 40 onzas (de 600 a 1200 mililitros) de fórmula y a menudo está listo para comenzar la transición a alimentos sólidos.

Transición a la Leche de Vaca

La fórmula para bebés se puede usar hasta que un niño cumpla 1 año de edad. La AAP no recomienda la leche de vaca regular para niños menores de 1 año.

Después del año, el niño debe recibir leche entera, no desnatada ni baja en grasa. Las fórmulas estándar contienen 20 Kcal/onza o 20 Kcal/30 ml y 0.45 gramos de proteína/onza o 0.45 gramos de proteína/30 ml.

Las fórmulas a base de leche de vaca son apropiadas para la mayoría de los bebés a término y prematuros. Los bebés que toman suficiente fórmula y están aumentando de peso por lo regular no necesitan vitaminas ni minerales adicionales.

Razones para Evitar la Leche de Vaca antes del Año

Muchos padres preguntan por qué no pueden alimentar a su bebé con leche de vaca en lugar de leche materna o leche de fórmula. Hay dos razones principales:

  1. Los bebés no pueden digerir la leche de vaca tan completa o fácilmente como la leche materna o la fórmula para bebés.
  2. Más importante aún, la leche de vaca no contiene los nutrientes suficientes que los bebés menores de 1 año necesitan.

La leche de vaca contiene altas concentraciones de proteínas y minerales, que pueden estresar los riñones inmaduros de un recién nacido y causar enfermedades graves en momentos de estrés por calor, fiebre o diarrea. Además, la leche de vaca carece de las cantidades adecuadas de hierro, vitamina C y otros nutrientes que necesitan los bebés. Tampoco contiene los tipos de grasas más saludables para los bebés en crecimiento.

Incluso puede causar anemia por deficiencia de hierro en algunos bebés, ya que la proteína de la leche de vaca puede irritar el revestimiento del estómago y el intestino, provocando pérdida de sangre en las heces.

Por estos motivos, su bebé no debe recibir leche de vaca (u otra leche no humana o sustituto de la leche) hasta que tenga aproximadamente 12 meses de edad, a menos que no haya ninguna alternativa disponible.

Después del Primer Año

Una vez que su bebé tenga más de 1 año, puede darle leche entera de vaca pasteurizada o leche baja en grasa (2 %), siempre que tenga una dieta balanceada de alimentos sólidos (cereales, verduras, frutas y carnes). Pero limite su ingesta de leche a 2 tazas (aproximadamente 16 onzas) por día o menos. Más de 24 onzas al día (3 tazas) se ha asociado con deficiencia de hierro si los niños no obtienen suficientes otros alimentos ricos en hierro.

Si su bebé aún no está comiendo una amplia variedad de alimentos sólidos, hable con su pediatra sobre cuál es la mejor nutrición para él. A esta edad, los niños aún necesitan un alto contenido de grasas, por lo que se recomienda la leche entera enriquecida con vitamina D para la mayoría de los bebés después de un año de edad. Si existe un historial familiar de obesidad, presión arterial alta o enfermedades del corazón, su pediatra puede recomendar leche de 2 % (grasa reducida). No le dé a su bebé leche 1 % (baja en grasa) o sin grasa (descremada) antes de que cumpla 2 años de edad, porque ese tipo de leche no contiene la grasa suficiente para el desarrollo de su cerebro.

Comparación: Leche Materna vs. Leche de Fórmula

La alimentación de un bebé es un aspecto fundamental para su desarrollo. Si bien tanto la leche materna como la leche de fórmula proporcionan energía, hidratación y nutrientes que permiten un crecimiento adecuado del bebé, la leche materna es la opción ideal.

La Leche Materna: El Alimento Perfecto

La leche materna ha evolucionado durante millones de años para ser el alimento perfecto para los seres humanos cuando son bebés. Es mucho más compleja que la leche de otros animales y permite desarrollar cerebros más complejos y sistemas digestivos e inmunitarios únicos.

Cada gota de leche materna contiene miles de componentes beneficiosos, como anticuerpos, hormonas, glóbulos blancos, bacterias beneficiosas, prebióticos, ácidos grasos de cadena larga, enzimas, nucleótidos. La leche materna es un fluido vivo que se adapta a las circunstancias cambiantes de tu bebé. Por ejemplo, si el bebé se enferma, el cuerpo de la madre produce más glóbulos blancos y anticuerpos que viajan en la leche para ayudar a luchar contra las infecciones.

La lactancia natural disminuye el riesgo de desarrollar algunas patologías (diabetes mellitus, dislipemia, sobrepeso, asma y alergias) y permite satisfacer determinadas necesidades emocionales. Además, la lactancia materna reduce el riesgo de sufrir el síndrome de muerte súbita del lactante (SMSL).

La lactancia materna también puede mejorar el comportamiento, la vista y la alineación de los dientes del bebé. Los bebés amamantados tienen menos riesgo de ser obesos y probabilidades inferiores de padecer diabetes de tipo 1 y 2, y algunos tipos de cáncer.

La Leche de Fórmula: Una Alternativa Adaptada

La leche de fórmula, elaborada generalmente a partir de leche de vaca o productos de soja industrialmente modificados, presenta una cantidad de nutrientes ajustada durante el proceso de manufactura que le permite asemejarse a la leche materna. Es una alternativa que permite saber la cantidad de leche que está ingiriendo el recién nacido y, al digerirse más lentamente, disminuye el número de tomas.

Los ingredientes de la leche de fórmula varían en función de la marca y el país, pero la habitual se elabora con leche de vaca desnatada y procesada, con emulsionantes y estabilizadores añadidos. También puede contener lactosa y otros azúcares, aceites vegetales, ácidos grasos, vitaminas y minerales, enzimas y aminoácidos, y probióticos en algunas fórmulas.

Diferencias Clave

La leche de vaca, a partir de la cual se elaboran la mayoría de las fórmulas, está adaptada a las necesidades específicas de los terneros. No es segura para su consumo por parte de los bebés humanos sin un intenso procesamiento.

Los científicos han demostrado que hay más de 1000 proteínas en la leche materna, mientras que las empresas de leche de fórmula intentan aumentar solo una o dos de ellas. Copiar un par de proteínas y oligosacáridos no va a proporcionar leche materna.

En lo que respecta a la leche de vaca, es necesario añadir un número excesivo de proteínas para alcanzar el nivel de aminoácidos que necesita el bebé. Ese exceso de proteínas se metaboliza y descompone en componentes que pueden convertirse en grasa. Las empresas de leche de fórmula están intentando ahora reducir los niveles de proteínas en su leche para evitar que los niños engorden en exceso.

Alternativas a la Leche de Vaca

Si a su hijo le molesta dejar la leche de fórmula, se puede introducir gradualmente ofreciéndole biberones que tengan leche de fórmula y leche de vaca mezcladas. Pero hay que asegurarse de no darle demasiada leche de vaca.

Si su hijo tiene alergia o intolerancia a los lácteos, puede optar por alternativas a la leche elaboradas con plantas, como las leches de soja, avena, arroz, coco y diversos frutos secos. Al igual que la leche de vaca, las alternativas no deben introducirse hasta que el niño haya cumplido un año.

Es importante elegir una alternativa que esté enriquecida con calcio y vitamina D. Lea atentamente las etiquetas para asegurarse de que compra leche sin sabor ni azúcar añadido. Hable con su pediatra sobre cuál es la mejor alternativa láctea para su hijo, tomando en consideración otras alergias que pueda tener y sus necesidades nutricionales específicas.

Tabla comparativa de las principales fórmulas infantiles por etapas (0-6 meses, 6-12 meses, 1-3 años).

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