La psicoanalista Erica Komisar ha generado un intenso debate en redes sociales tras su participación en el pódcast ‘Diary of a CEO’. Con más de tres décadas de experiencia como trabajadora social clínica y autora de diversos libros sobre salud mental infantil, Komisar ha ofrecido una perspectiva directa sobre los sacrificios que implica la crianza de los hijos en el entorno contemporáneo.

Los sacrificios inherentes a la crianza saludable
Uno de los mensajes centrales de la experta es la necesidad de priorizar las necesidades de los hijos sobre el confort personal. Según Komisar, el camino hacia la crianza de hijos emocionalmente sanos requiere una renuncia consciente a ciertos privilegios:
- Renuncia a la comodidad personal.
- Sacrificio de recursos económicos.
- Limitación de la libertad individual.
La especialista afirma: “Si quieres criar hijos sanos, vas a tener que renunciar a comodidad, dinero y libertad”. Este planteamiento ha suscitado tanto aplausos como críticas, ya que cuestiona la tendencia actual donde el confort de los adultos suele situarse por encima del apego necesario para el desarrollo infantil.
La crisis del apego y el aislamiento de los padres
Komisar sostiene que el origen de muchos problemas emocionales en los jóvenes actuales reside en un estilo de crianza que prioriza la independencia sobre el vínculo afectivo. Esta experta advierte que vivimos en una sociedad centrada en uno mismo, donde muchos padres presentan una baja tolerancia a la frustración que conlleva la crianza.
La normalización de la externalización del cuidado
Un punto de gran controversia es la crítica de Komisar a la normalización de servicios como las enfermeras nocturnas para bebés. La psicoanalista lamenta que evitar el desvelo con los hijos se haya convertido en una práctica habitual en ciertos sectores:
“La idea de que necesitas una niñera para no levantarte de noche con tu propio bebé se ha vuelto lo normal”, señala. Según su análisis, este tipo de decisiones puede afectar negativamente a la conexión emocional establecida durante los primeros meses de vida.

La pérdida de la red de apoyo comunitaria
Históricamente, la crianza nunca fue una tarea solitaria. La experta destaca que, anteriormente, las madres contaban con el soporte de abuelos, hermanos y vecinos. En la actualidad, el fenómeno del aislamiento ha cambiado drásticamente la dinámica familiar:
- Aislamiento geográfico: Las familias viven atomizadas en apartamentos individuales.
- Estigma social: Depender de otros para la crianza a menudo está mal visto.
- Consecuencia: La soledad agrava el malestar emocional de los progenitores.
Para mitigar esta problemática, Komisar ha puesto en marcha Attachment Circle, una organización sin ánimo de lucro diseñada específicamente para apoyar a madres que se sienten solas y sobrepasadas por sus responsabilidades.
Consecuencias en la salud mental de los jóvenes
La falta de una red de apoyo y un estilo de crianza desapegado tienen repercusiones directas en la siguiente generación. Komisar advierte que estamos formando jóvenes frágiles, con dificultades en el apego y una incapacidad marcada para tolerar el dolor o la frustración.
Este fenómeno no solo afecta a los menores; también impacta en los adultos jóvenes que, al enfrentarse a la paternidad o maternidad, perciben las exigencias del cuidado como algo “insoportable”. La psicoanalista concluye con una reflexión contundente: “La verdad es incómoda porque te obliga a mirar lo que no quieres ver. Pero si no lo hacemos, los que lo pagan son nuestros hijos”.