El envejecimiento en las personas con discapacidad intelectual se manifiesta de forma más temprana que en el resto de la población. En muchas ocasiones, este proceso aparece de manera repentina y conlleva un deterioro físico y mental acelerado a edades jóvenes, lo que supone un desafío significativo tanto para los afectados como para su entorno familiar y social.

El papel de la Unidad Ocupacional de Tasubinsa
Ante esta realidad, Tasubinsa ha consolidado la Unidad Ocupacional de Envejecimiento Prematuro, ubicada en el Centro Ocupacional Ibaiondo en Arazuri. Este servicio, pionero a nivel nacional, tiene como objetivos principales ralentizar la aparición de signos de deterioro, mantener la autonomía personal y garantizar la integración de las personas usuarias en su entorno ocupacional y social.
La unidad ofrece programas específicos e individualizados que actúan sobre diversas áreas:
- Capacidades cognitivas y motoras: Estimulación constante para conservar habilidades.
- Autonomía funcional: Fomento de destrezas para la vida diaria como el aseo, el uso del transporte público o la preparación de alimentos.
- Apoyo emocional: Acompañamiento profesional que mejora significativamente la calidad de vida.
Atención multidisciplinar y personalizada
La intervención en esta unidad está diseñada para personas de entre 45 y 65 años cuyo proceso de deterioro está en una fase que aún permite el mantenimiento de cierta autonomía. El equipo que sostiene este servicio es multidisciplinar, compuesto por:
| Perfil profesional | Funciones principales |
|---|---|
| Terapeuta ocupacional | Desarrollo de habilidades para la vida diaria |
| Fisioterapeuta | Mantenimiento de capacidades motoras |
| Psicólogo | Evaluación neuropsicológica y apoyo emocional |
| Trabajador social | Gestión de recursos y apoyo a familias |
Desafíos de integración y futuro
Ana San Martín, directora del Área Social, subraya que, aunque la sociedad ha avanzado en la visibilización de las personas con discapacidad intelectual como ciudadanos de pleno derecho, aún queda mucho camino por recorrer. La falta de adaptación de los entornos laborales y sociales a las capacidades diferentes sigue siendo la mayor barrera para su plena inclusión.
La necesidad de este tipo de recursos es creciente. Debido al aumento de la esperanza de vida, la pirámide poblacional en los centros de Tasubinsa ha envejecido, y cerca del 60% de los trabajadores se encuentran ya en el rango de edad de 45 a 65 años. Ante esta demanda, la entidad continúa trabajando de la mano del Gobierno de Navarra y diversas administraciones para asegurar la financiación necesaria, evitar listas de espera y garantizar que cada persona pueda desarrollar su proyecto de vida con la dignidad y los apoyos necesarios.
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