Los preparados para lactantes y los preparados de continuación son productos alimenticios diseñados para satisfacer las necesidades nutricionales de los lactantes sanos, es decir, niños que tienen menos de 12 meses. Los preparados para lactantes son los únicos productos alimenticios elaborados que, por sí mismos, cubren las necesidades nutritivas de los lactantes durante los primeros meses de vida hasta la introducción de una alimentación complementaria. En casos donde la lactancia materna no es posible o requiere complemento, se emplean leches de fórmula. Este artículo tiene como objetivo explicar cómo leer las etiquetas de los envases de las leches de fórmula para bebés, identificar sus componentes y conocer las recomendaciones necesarias para su preparación y elección adecuada.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) y UNICEF recomiendan la lactancia materna exclusiva al menos durante los seis primeros meses de vida del bebé y, a partir de entonces, combinada con otros alimentos, al menos hasta el año de vida, y hasta que la madre y el bebé lo deseen. Sin embargo, esta situación no siempre es posible por diversas razones, incluyendo la salud de la madre.
Tipos de Fórmulas para Lactantes
Las leches de fórmula para bebés presentan una gran variedad en su presentación o forma física: existen leches líquidas listas para usar, leches líquidas concentradas y, las más populares, leches en polvo. De acuerdo con la normativa europea (Reglamento UE 2016/127), las fórmulas se clasifican en tres tipos principales, y queda prohibida la denominación de "humanizado", "maternizado" o "adaptada", ya que podría llevar a confusión.
- Preparados para lactantes, de inicio o tipo 1: Se recomiendan para recién nacidos desde el primer día y pueden utilizarse hasta los seis meses de edad, satisfaciendo por sí solos los requerimientos nutricionales del lactante. También pueden usarse junto con la alimentación complementaria hasta el año de vida.
- Preparados de continuación o tipo 2: Aconsejados a partir de los seis meses de edad. Se diferencian de las fórmulas de inicio por un contenido proteico máximo más elevado y mayores niveles de hierro. Además, pueden contener sacarosa, fructosa y miel. Si se introducen los alimentos sólidos correspondientes a partir de los seis meses, se puede seguir dando al pequeño leche de tipo 1 con prácticamente los mismos resultados.
- Leches de crecimiento o tipo 3 (Fórmulas Junior): Están indicadas para ser consumidas por niños preescolares y escolares, sirviendo como transición de la fórmula adaptada a la leche de vaca desde los 12 meses hasta los 3 años. La leche es un alimento nutricionalmente de calidad, que debe formar parte de la dieta de niños y adolescentes, fundamentalmente por ser el principal vehículo de suministro de calcio.
El tipo de leche más conveniente siempre dependerá de cada bebé y de cada caso particular. El médico o pediatra será quien debe recomendar, en el supuesto de que se empleen fórmulas para sustituir o complementar la leche materna, cuál es la aconsejable, en función de sus ingredientes y de las características del propio niño.
Componentes Clave de las Fórmulas para Lactantes
Todas las etiquetas de los envases de leche de fórmula deben reseñar los siguientes componentes, que son comunes a todos los tipos de este alimento:
Proteínas
En la leche materna, las proteínas se componen de suero (60%) y caseína (40%). En general, las fórmulas adaptadas mantienen una proporción similar, aunque algunas aumentan el porcentaje de proteína de suero, que es más fácil de digerir. Las proteínas de la fórmula deben tener un valor biológico no inferior al 85% del de la caseína. La tendencia actual ha sido disminuir el aporte de proteínas, demostrándose que ingestas muy elevadas en los primeros meses de vida pueden promover un crecimiento acelerado y un mayor Índice de Masa Corporal (IMC) a partir de los 6 meses.
- La proporción seroproteínas/caseína varía en la leche materna desde el calostro (80/20) a la leche madura (60/40).
- El lactosuero materno contiene alfa-lactoalbúmina (exclusivo de la leche materna), lisozima, lactoferrina e inmunoglobulinas. La alfa-lactoalbúmina es una proteína de alto valor biológico (20-25% del contenido proteico de la leche materna), rica en aminoácidos esenciales como triptófano (precursor de serotonina y melatonina, fundamentales para el desarrollo cognitivo, estado de ánimo y bienestar). También favorece la absorción de nutrientes (hierro, calcio y zinc) y la microbiota intestinal.
- Las fórmulas de inicio suelen tener entre 1,8-2,5 g/100 kcal (1,2-1,7 g/100 ml) de proteínas. Las de continuación, entre 3,4-5 g/100 kcal (2,1-3,1 g/100 ml).
- También se incluyen aminoácidos con funciones nutricionales concretas, cuya cantidad en la leche humana es mayor que en la de vaca (taurina y carnitina).

Hidratos de Carbono
La lactosa es el ingrediente principal que aporta carbohidratos en la leche materna y debe ser el disacárido fundamental de las fórmulas artificiales (mínimo 4,5 g/100 kcal), excepto en las fórmulas sin lactosa. La etiqueta puede indicar la incorporación de glucosa y dextrinomaltosa. Los hidratos de carbono en las fórmulas de inicio suelen ser de 8-12 gr/100 kcal (5,7-8,6 g/100 ml). La leche humana es rica en oligosacáridos, que no son digeridos y actúan como "fibra dietética", con actividad antiinfecciosa y promotora del crecimiento de bifidobacterias y lactobacilos. En las fórmulas, se pueden añadir prebióticos como los fructooligosacáridos (FOS) y galactooligosacáridos (GOS), combinados en proporción de 9:1 y sumando 0,8-1 g/dl, beneficiosos para lactantes con estreñimiento.

Grasas
Es habitual que el listado de ingredientes en las etiquetas de la leche de fórmula apunte el total de grasas, detallando el porcentaje de saturadas y la cantidad de ácido linoleico y ácido alfa-linolénico (en algunos envases aparece como α-linolénico). Estos son precursores de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LC-PUFA), como el ácido araquidónico (ARA) y el ácido docosahexanoico (DHA), fundamentales para el desarrollo cognitivo y visual del lactante, especialmente del SNC y fotorreceptores de la retina. El aporte de grasas en las fórmulas de inicio es de 4,4-6 g/100 kcal (2,9-4,1 g/100 ml). Se prohíbe el uso de aceite de sésamo o de algodón en las fórmulas lácteas.
Los ácidos grasos predominantes en la leche humana se encuentran en forma de glóbulos grasos (3-6 micras), constituidos por una triple capa de fosfolípidos que contiene proteínas, hidratos de carbono y lípidos, conocido como membrana del glóbulo graso (MFGM - Milk Fat Globule Membrane). Además de su función nutricional, la MFGM está implicada en el desarrollo inmunológico y cerebral.
Vitaminas y Minerales
Aunque a menudo no se agrupan bajo un título explícito, los envases de leche de fórmula para bebés incluyen un listado de nutrientes esenciales. Además de las que indican "vitamina" en su nombre (A, C, E, etc.), también se encuentran nutrientes importantes como ácido fólico, tiamina (B1), riboflavina (B2), niacina (B3), biotina y ácido pantoténico.
Los principales minerales son calcio, potasio, fósforo, sodio, yodo, magnesio, hierro, zinc, cobre, manganeso, selenio y cloro. El contenido en sales minerales es reducido, aunque no inferior al de la leche materna. La ingesta de calcio y fósforo, al igual que la de magnesio y vitamina D, debe ser adecuada para el correcto desarrollo de los huesos. Dado que la absorción del calcio de las leches infantiles es peor, la cantidad no debe ser menor de 50 mg/100 kcal. El hierro en fórmulas no suplementadas es de 0,1-0,2 mg/100 kcal, y no menos de 1mg/100 kcal en las suplementadas.
Preparación de las Leches de Fórmula: Guía en la Etiqueta
Además de etiquetas y listados de ingredientes y nutrientes, casi todos los recipientes de leches de fórmula incluyen cuidados y recomendaciones que se deben tener en cuenta en su preparación. Algunos de los consejos más importantes son:
- Lavarse y secar bien las manos antes de manipular los utensilios y la fórmula.
- Esterilizar todos los utensilios (biberón, tetina, rosca, etc.) hirviéndolos durante cinco minutos.
- Usar para el preparado agua hervida durante cinco minutos (algunas marcas recomiendan agua mineral natural), y luego dejar entibiar hasta que quede a unos 40 ºC. Se puede utilizar agua del grifo si es apta para el consumo humano, pero las leches en polvo no son estériles y bacterias como Enterobacter sakasakii pueden estar presentes, especialmente peligrosas para neonatos pretérmino o inmunodeprimidos.
- Emplear cucharas que permitan una dosificación exacta, sirviendo cucharadas rasas sin presionar ni compactar el polvo.
- Agitar el biberón hasta que el polvo se diluya por completo y dar la leche al bebé de inmediato.
- Terminada la toma, tirar la leche sobrante y limpiar bien los utensilios. Tendrán que ser esterilizados de nuevo la próxima vez.
🍼😰 Cómo PREPARAR EL BIBERÓN al bebé correctamente | Lactancia artificial
Fórmulas Especiales
Las fórmulas especiales deben reservarse para su uso en lactantes que presentan una patología que impide la utilización de una fórmula convencional. Estas fórmulas buscan aliviar síntomas como el estreñimiento, la regurgitación y los cólicos, que disminuyen el bienestar del lactante.
- Fórmulas anti-cólicos: Para facilitar la digestión, contienen proteínas séricas parcialmente hidrolizadas y menor cantidad de lactosa, la cual es sustituida por dextrinomaltosa.
- Fórmulas anti-estreñimiento: Mejoran la proporción de B-palmitato, asemejándose a la leche materna, lo que disminuye la formación de jabones cálcicos insolubles en las heces. Aumentan la cantidad de lactosa (efecto laxante osmótico) y algunas añaden probióticos como Lactobacillus reuteri o oligosacáridos prebióticos (GOS y FOS).
- Fórmulas anti-regurgitación: Incorporan espesantes como harina de algarrobo y almidones, que aumentan la viscosidad de la leche. También incrementan la proporción de caseína frente a seroproteínas para disminuir las regurgitaciones y neutralizar la acidez gástrica, y suelen llevar menor cantidad de ácidos grasos de cadena larga y lactosa para favorecer el vaciado gástrico.
- Fórmulas sin lactosa: Indicadas en lactantes con intolerancia transitoria o secundaria a la lactosa o en casos de intolerancia congénita.
- Fórmulas para prematuros o bajo peso al nacimiento (menor de 2.500 g): Destinadas a estos lactantes cuando la lactancia materna no es posible. Contienen entre 9,6 y 12,5 g/100 kcal de hidratos de carbono (con sustitución parcial de lactosa por polímeros de glucosa debido a la deficiencia relativa de lactasa), entre 4,4 y 5,7 g/100 kcal de lípidos (mayor proporción de triglicéridos de cadena media, TCM), y mayor cantidad de proteínas (2,8 a 4,9 g/kg/día), parte de ellas hidrolizadas, y más taurina.
- Fórmulas parcialmente hidrolizadas (5.000-12.000 dalton): Pueden utilizarse en lactantes con riesgo de atopia (con, al menos, uno de los padres o hermano con enfermedad alérgica documentada) como prevención de alergia a las proteínas de leche de vaca, aunque se requiere precaución por la falta de estudios a largo plazo sobre su eficacia.
- Fórmulas extensamente hidrolizadas (<5.000 dalton): Las proteínas han sido sometidas a un alto grado de hidrólisis. Indicadas en pacientes con alergia a las proteínas de la leche de vaca (APLV), casos de malabsorción intestinal y situaciones de afectación intestinal grave. Suelen estar exentas de lactosa.
- Fórmulas elementales: Contienen L-aminoácidos libres, dextrinomaltosa e incluyen TCM. Su uso es limitado debido a su alta osmolaridad, coste elevado y mal sabor. Están indicadas en intolerancia primaria o secundaria a la lactosa y galactosemia, familias vegetarianas y APLV no mediada por IgE y no sensibilizada a la proteína de soja. La proteína de soja es deficitaria en metionina, lisina, prolina y carnitina.

Cómo Entender las Etiquetas Nutricionales de los Alimentos para Bebés
Leer atentamente las etiquetas de los productos alimenticios para bebés es una habilidad esencial para los padres. La información nutricional que figura en las etiquetas de los alimentos, incluyendo las fórmulas, puede resultar confusa. Familiarizarse con los siguientes aspectos de la etiqueta nutricional de un producto permitirá elegir con confianza las opciones adecuadas para la nutrición del bebé.
Conceptos Básicos de las Etiquetas de Alimentos
- Tamaño de la porción y porciones por envase: El tamaño de la porción indica la cantidad de producto en la que se basa la información nutricional. Es importante ajustar los valores nutricionales si la cantidad consumida difiere del tamaño de la porción. Por ejemplo, si el tamaño de la porción es de ½ taza y se consume 1 taza, se deberán duplicar los valores indicados en la etiqueta.
- Calorías totales y nutrientes clave: Observa las calorías totales, así como las cantidades de grasa, azúcar, sodio y otros nutrientes. Estos valores dependerán de las necesidades dietéticas y preferencias específicas del bebé.
- % del Valor Diario (VD): El % del Valor Diario (VD) en una etiqueta nutricional indica cuánto contribuye una porción del producto a la ingesta diaria recomendada de un nutriente en particular. Ayuda a comprender la importancia nutricional del producto para las necesidades del bebé.
- Nutrientes esenciales y macronutrientes: Los nutrientes esenciales como carbohidratos, proteínas, grasas, vitaminas y minerales suelen estar enumerados y son fundamentales para el crecimiento y desarrollo. Los macronutrientes (carbohidratos, proteínas y grasas) son los componentes básicos de una dieta saludable.
Identificación de Ingredientes Clave y Ocultos
Al leer la lista de ingredientes, es crucial verificar si se reconocen y pueden pronunciarse. Preferiblemente, los ingredientes deben ser alimentos integrales, como frutas, verduras y cereales integrales.
- Azúcares añadidos: El azúcar puede ocultarse bajo muchos nombres diferentes. Presta atención a ingredientes como jarabe de maíz con alto contenido de fructosa, dextrosa, sacarosa y maltosa, o cualquier ingrediente que termine en "-osa". Estas son todas formas de azúcares añadidos que se deben evitar a toda costa para prevenir un consumo excesivo.
- Aditivos y conservantes artificiales: Se utilizan comúnmente en alimentos procesados. Busca ingredientes como sabores, colores y conservantes artificiales (por ejemplo, BHT y BHA). Es mejor elegir productos con ingredientes mínimos o sin ingredientes artificiales.
- Posibles alérgenos: Si el pequeño tiene alergias conocidas, es crucial leer cuidadosamente la lista de ingredientes. Los alérgenos comunes como la leche, los huevos, la soya, el trigo y los frutos secos deben estar claramente indicados. Ten cuidado con los alérgenos ocultos, ya que algunos ingredientes pueden contener trazas sin mencionarlo explícitamente.

Elección de Productos Saludables y Nutritivos para tu Bebé
Al elegir productos saludables y nutritivos para tu bebé, ya sea fórmula o alimentos complementarios, hay algunas pautas y consejos prácticos que pueden ayudarte a tomar las mejores decisiones:
- Opta por alimentos frescos y naturales: Las frutas, verduras y carnes frescas son siempre una buena opción. Están llenos de nutrientes esenciales y no contienen los conservantes y aditivos de los alimentos procesados.
- Elige productos orgánicos y libres de pesticidas: Siempre que sea posible, opta por productos orgánicos, cultivados sin fertilizantes o pesticidas sintéticos, lo cual puede ser beneficioso para la salud de tu bebé.
- Lee las etiquetas y busca ingredientes simples: Leer las etiquetas es crucial para asegurarte de que los productos que elijas sean saludables. Busca productos con ingredientes simples y reconocibles, y evita aquellos que contengan colorantes, sabores artificiales o cantidades excesivas de azúcares añadidos.
- Prueba los cereales infantiles fortificados: Son un complemento ideal para la dieta de tu bebé gracias a su textura y nutrientes; algunos pueden cubrir hasta un 50% de las necesidades nutricionales.
- Consulta con tu pediatra: Cada bebé es diferente, por lo que siempre es importante consultar con el pediatra para obtener recomendaciones específicas para tu pequeño.
Siguiendo estos consejos, podrás tomar decisiones informadas al seleccionar productos saludables y nutritivos para el bienestar de tu bebé. Nunca confíes en una marca basándote únicamente en la percepción de su reputación; recuerda siempre verificar los ingredientes y la información nutricional.