La onfalitis es una afección médica caracterizada por la inflamación del muñón umbilical, el remanente del cordón umbilical tras el nacimiento. Esta afección es especialmente grave en los recién nacidos, ya que puede provocar complicaciones graves si no se diagnostica y trata a tiempo.
La onfalitis se define como la inflamación del muñón umbilical, que suele presentarse en recién nacidos durante las primeras semanas de vida. Puede ser causada por diversos agentes infecciosos, lo que provoca síntomas como enrojecimiento, hinchazón y secreción de la zona umbilical.

Causas de la Onfalitis Neonatal
La onfalitis es causada principalmente por infecciones bacterianas, siendo los patógenos más comunes: Staphylococcus aureus, Escherichia coli y Estreptococo del grupo B.
Estas bacterias pueden penetrar el cordón umbilical debido a:
- Malas prácticas de higiene.
- Instrumental contaminado durante el parto.
- Exposición a entornos sucios.
Si bien la onfalitis es predominantemente infecciosa, ciertas predisposiciones genéticas pueden influir en la susceptibilidad de un bebé a las infecciones. Por ejemplo, los bebés con inmunodeficiencias subyacentes o trastornos genéticos que afectan al sistema inmunitario pueden tener un mayor riesgo de desarrollar onfalitis.
El cordón umbilical, que une a la madre y al hijo durante el embarazo, cumple funciones vitales. Tras el nacimiento, se corta, dejando un muñón que, durante el proceso de cicatrización, queda expuesto al ambiente, convirtiéndose en una vía de entrada para bacterias. Normalmente, el cordón umbilical se desprende entre dos y tres semanas después del nacimiento.
La onfalitis en bebés ocurre con más frecuencia cuando el parto es prolongado o ha tenido lugar fuera del ámbito hospitalario sin asistencia sanitaria. También es más probable que ocurra cuando haya podido existir una corioamnionitis (infección del líquido amniótico) o si los cuidados pertinentes no han sido adecuados.
Factores de Riesgo
Se identificaron y analizaron los principales factores de riesgo asociados a las infecciones del cordón umbilical en neonatos. Estos factores incluyen:
- Condiciones del parto: Parto prolongado, parto por cesárea o asistencia sanitaria inadecuada durante el proceso de parto.
- Condiciones de higiene: Uso de prácticas de cuidado del cordón umbilical que no cumplen con los estándares de higiene recomendados, especialmente en entornos con recursos limitados.
- Manipulación del cordón: El contacto inapropiado del personal médico o los cuidadores con el cordón umbilical durante los primeros días de vida.
- Comorbilidades neonatales: Neonatos prematuros, con bajo peso al nacer, o con sistemas inmunológicos comprometidos.
- Algunos pacientes pueden tener anomalías del sistema inmune que puedan favorecer la aparición de onfalitis.

Síntomas de la Onfalitis
Los principales síntomas de la onfalitis incluyen:
- Enrojecimiento e hinchazón alrededor del cordón umbilical.
- Secreción, que puede ser maloliente.
- Fiebre.
- Irritabilidad en el bebé.
- Letargo.
- Dificultad para respirar.
- Vómitos persistentes.
Si la infección es grave, pueden presentarse fiebre, irritabilidad, vómitos y alteraciones digestivas.
Diagnóstico
El diagnóstico de onfalitis comienza con una evaluación clínica exhaustiva. Los profesionales de la salud realizarán una historia clínica detallada, incluyendo cualquier signo de infección, la salud materna durante el embarazo y las condiciones del parto.
El diagnóstico de la onfalitis se realiza mediante una evaluación clínica, que incluye la anamnesis y la exploración física.
En algunos casos, pueden ser necesarios cultivos del exudado umbilical o hemocultivos para identificar el patógeno específico.
Tratamiento de la Onfalitis
El tratamiento de la onfalitis suele consistir en antibióticos para combatir la infección. Con frecuencia se recetan antibióticos de amplio espectro para combatir la infección.
El tratamiento se adaptará a la gravedad de la infección y puede incluir:
- Cura local con antiséptico.
- Antibióticos sistémicos (orales o intravenosos).
- En casos graves, puede ser necesaria la hospitalización con tratamiento antibiótico intravenoso, especialmente si hay riesgo de sepsis.
Cuando sea necesario un tratamiento, siempre será prescrito por un especialista.
Algunos autores tratan a los niños con síntomas mínimos con aplicaciones tópicas como el alcohol, la bacitracina o la mupirocina. Sin embargo, no hay pruebas de la eficacia de esta práctica ni de la eficacia de la administración de antibióticos por vía oral.
Hay centros que sí utilizan los antibióticos tópicos en casos de onfalitis no complicadas (ombligo enrojecido o eritematoso, sin apenas supuración, sin clínica sistémica y con pruebas iniciales normales). Recogen cultivos superficiales y hemocultivo e inician tratamiento tópico con mupirocina o ácido fusídico. Si el cultivo es positivo y sensible, con hemocultivo negativo, mantienen tratamiento tópico durante 7-10 días según la evolución. Existe controversia respecto a su uso y escasa evidencia de su utilidad.
El tratamiento para la onfalitis neonatal puede incluir:
- Antibióticos: Con frecuencia se recetan antibióticos de amplio espectro para combatir la infección.
- Prácticas de higiene: Es fundamental mantener la zona umbilical limpia y seca.

Prevención de la Onfalitis
La prevención se centra en el cuidado adecuado del cordón umbilical en los recién nacidos. Las estrategias de prevención son cruciales para reducir la incidencia de onfalitis.
La cura en seco del cordón umbilical consiste en la limpieza del muñón con agua tibia, jabón neutro y después mantenerlo bien seco. Se han propuesto medidas añadidas como cubrirlo con una gasa limpia, exponerlo al aire por fuera del pañal o evitar su inmersión, pero no hay estudios de calidad que hayan analizado la utilidad de estas cuestiones particulares.
Recomendaciones para el cuidado del cordón umbilical:
- Lavado de manos: Es imprescindible el lavado de manos por parte de la persona responsable del procedimiento antes de la manipulación.
- Limpieza adecuada: Utiliza una gasa estéril humedecida con agua tibia para limpiar suavemente el área del ombligo del bebé después del baño. Se recomienda limpiar la zona con agua y jabón después de cada cambio de pañal y mantenerlo seco con una gasa estéril.
- Secado: Seca la zona con una gasa estéril. Es importante que no quede húmedo para facilitar la cicatrización y reducir el riesgo de infección. Terminará de secarse al aire.
- Exposición al aire: Mantén el pañal del neonato por debajo del cordón umbilical, evitando así la humedad y con ello acelerando la cicatrización.
- Observación constante: Vigila el ombligo de tu bebé. Presta atención a cualquier signo de inflamación, enrojecimiento, mal olor o secreción.
- Evita sumergir el ombligo: Durante los primeros días, evita sumergir completamente el ombligo del bebé en agua.
- No tirar del cordón: Nunca tires del cordón, ni intentes arrancarlo, aunque parezca que está a punto de caerse.
Desde 1998, la cura en seco ha sido la estrategia recomendada por la Organización Mundial de la Salud. Estas recomendaciones fueron actualizadas por última vez en 2013 y han sido refrendadas por otras organizaciones internacionales.
En los países con niveles de atención sanitaria neonatal más desarrollados y condiciones higiénicas adecuadas, no hay evidencias que demuestren que el uso de clorhexidina tenga un beneficio clínico evidente respecto a la técnica de cuidado en seco. Por lo tanto, la cura en seco continúa siendo la estrategia más adecuada en estos entornos hospitalarios.
La aplicación de clorhexidina ha cobrado protagonismo, ya que reduce la colonización del muñón y, en entornos de baja higiene, reduce los casos de onfalitis y la mortalidad. Sin embargo, en países con más recursos, los cuidados perinatales favorecen una tasa muy baja de onfalitis, y el efecto antiséptico de la clorhexidina no se traduce en un beneficio clínico relevante.
Además, se debe tener en cuenta que el uso de clorhexidina puede retrasar el desprendimiento del cordón y existe la posibilidad de seleccionar gérmenes con mayor potencial invasivo. También se desconoce el efecto tóxico de su absorción sistémica y supone un coste económico añadido.

Complicaciones de la Onfalitis
Si no se trata, la onfalitis puede provocar complicaciones graves como:
- Sepsis neonatal (infección generalizada).
- Fascitis necrosante: Una infección polimicrobiana de la piel, tejido adiposo subcutáneo y fascia muscular profunda que se extiende rápidamente, progresando a infección sistémica y con alta mortalidad. Uno de los signos más precoces para reconocerla es la aparición de “piel de naranja”.
- Abscesos umbilicales.
- Celulitis.
- Infección diseminada que comprometa la vida del neonato.
Las complicaciones a corto plazo pueden incluir hospitalización prolongada y la necesidad de antibióticos intravenosos.
Pronóstico
Con un diagnóstico y tratamiento oportunos, el pronóstico de la onfalitis suele ser favorable. La mayoría de los bebés se recuperan completamente sin complicaciones a largo plazo.
Otras Complicaciones Relacionadas con el Cordón Umbilical
Existen otras complicaciones en relación con la cicatrización del cordón umbilical cuya incidencia puede variar en función del tipo de cura. Entre ellas se encontrarían:
- Hemorragia o sangrado en el cordón: Habitual por el desprendimiento o roce del pañal, pero puede ser grave si es prolongado o severo, derivado de una ligadura incorrecta o un defecto de la coagulación.
- Granuloma umbilical: Puede presentar secreciones amarillentas tras la caída del cordón y debe ser tratado médicamente.
- Desprendimiento tardío del cordón: Si el cordón no se desprende en el tiempo normal, se debe observar sin tratamiento si no hay síntomas de infección. Si pasados 15 días la caída sigue sin producirse, es esencial avisar al especialista.
- Hernia Umbilical: Generalmente se da por un cierre inadecuado de la zona donde se encontraba el cordón umbilical y que la musculatura abdominal ha acaparado. Este bulto no es una complicación grave y en muchas ocasiones puede resolverse de forma espontánea.
🔴 SIGNOS DE INFECCION DEL CORDON UMBILICAL
tags: #enfermeria #onfalitis #neonatal