La esterilidad, definida como la incapacidad de una pareja para conseguir un embarazo en un plazo de tiempo razonable, es una enfermedad reconocida por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Su frecuencia aumenta progresivamente, y para muchos, es una de las epidemias del siglo XXI. En sus algo más de 40 años de existencia, el estudio y tratamiento de la infertilidad han mejorado de forma vertiginosa.
En el contexto de la fecundación in vitro (FIV), la congelación o vitrificación de embriones supernumerarios se ha vuelto cada vez más frecuente. Esto se hace para evitar la gestación múltiple al disminuir el número de embriones transferidos en fresco, o bien para aumentar las probabilidades de gestación en un mismo ciclo si fuera necesario.
La idea de vitrificar embriones se describió por primera vez en 1860, pero no fue hasta 1985 cuando se detalló como una alternativa potencial a la congelación lenta, procedimiento que se había estado empleando sistemáticamente hasta hace relativamente poco. El proceso de vitrificación ha aumentado exponencialmente el número de embriones viables con respecto a los transferidos en fresco y ha incrementado considerablemente las tasas acumuladas de gestación.
Para nuestros pacientes, este proceso puede generar incertidumbre, lo que se traduce en dudas acerca del proceso de vitrificación de embriones y su posterior desvitrificación. Sin embargo, los últimos estudios demuestran que las tasas de implantación y los resultados clínicos con embriones vitrificados son comparables a los conseguidos con embriones frescos. Por lo tanto, aunque la vitrificación no sea el objetivo principal de un ciclo de fecundación in vitro, no hay que tenerle miedo ni verla como algo negativo; al contrario, es una herramienta valiosa.
Preservación de la Fertilidad y Edad Materna
La preservación de la fertilidad es un aspecto crucial, especialmente cuando se consideran opciones como la congelación de ovocitos. La descongelación de ovocitos depende en gran medida del momento en que fueron congelados, sobre todo de la edad de la mujer. Por ejemplo, una mujer de 33 años que realiza una preservación de la fertilidad tendrá un buen resultado, mientras que una mujer de 39 años en la misma situación obtendrá resultados diferentes. La tasa de supervivencia de los ovocitos está directamente relacionada con la edad de la mujer en el momento de la congelación.
En situaciones específicas, como una mujer de 40 años con una reserva ovárica baja (AMH de 0,50), la decisión sobre el tratamiento debe ser individualizada. Si bien la ovodonación puede ofrecer mejores resultados en estos casos, la opinión médica es que, si la mujer tiene un ciclo regular y un número adecuado de folículos, vale la pena intentar un tratamiento propio. Es fundamental una comunicación honesta y una decisión conjunta con el médico del centro de fertilidad.
Es importante destacar que el ovocito puede sobrevivir peor que el embrión; se puede decir que el embrión es más robusto que el ovocito. Sin embargo, no hay una definición estándar de lo que constituye un "buen resultado" de embriones. El objetivo principal de la FIV es ayudar a una pareja a ser padres, no acumular embriones, por razones éticas y de salud.

Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP)
Los embriones que no llegan al día 5 suelen presentar alteraciones cromosómicas. El Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP) es una herramienta que nos permite identificar embriones cromosómicamente sanos. Este análisis ayuda a mejorar la selección de embriones a transferir, especialmente cuando se han obtenido varios embriones que han superado el proceso de desarrollo hasta el día 5.
Aunque el DGP no es una estrategia de entrada en todos los casos, su aplicación puede ser beneficiosa para identificar embriones sanos y aumentar las probabilidades de un embarazo exitoso. El DGP nos sirve para ver cuáles embriones han superado un proceso de selección y han llegado al día 5, permitiendo así una selección aún más precisa.
Consideraciones Éticas y Destino de los Embriones
La producción de embriones en el laboratorio, fuera del entorno natural, presenta desafíos éticos, especialmente cuando se generan más embriones de los que se prevé transferir. El destino de estos embriones puede ser múltiple: pueden ser implantados en el útero de una mujer gestante (la madre genética u otra), o pueden ser donados para investigación. Los embriones no reclamados por sus padres genéticos tienen una oportunidad de vivir si son gestados por parejas que los adopten.
Aceptar las técnicas de reproducción asistida implica, para algunos, situar el comienzo de la vida humana fuera de su entorno natural. El recurso a estas técnicas por parte de parejas sin problemas de esterilidad, que acceden a gestar embriones "condenados a muerte", puede ser visto como un acto de generosidad. Sin embargo, también surgen críticas sobre la legitimación de procedimientos que algunos consideran "viciados de raíz".
Un argumento en contra de estas críticas es que los padres adoptivos, en muchos casos, no han promovido el proceso de obtención de embriones in vitro y no son responsables del excedente resultante. Simplemente ofrecen una salida para mantenerlos con vida y permitirles nacer. El caso de los bebés Lydia Ann y Timothy Ronald, nacidos de embriones congelados durante 24 y 27 años respectivamente, ilustra la longevidad y viabilidad de los embriones criopreservados.
Técnicas de Congelación: Lenta vs. Vitrificación
Existen dos técnicas principales de congelación de embriones: la congelación lenta y la vitrificación (congelación ultrarrápida). La congelación lenta se utiliza desde 1984, mientras que la vitrificación se detalló como alternativa en 1985. Si bien la crioconservación permite la transferencia embrionaria a posteriori, presenta el inconveniente de poder producir alteraciones en los embriones que comprometan su viabilidad.
Distintos trabajos han estudiado la viabilidad de estos embriones, tratando de establecer criterios de selección tras la descongelación para incrementar las posibilidades de éxito. El examen microscópico del embrión tras descongelación es el método de selección para determinar cuáles serán transferidos. No obstante, algunos estudios sugieren que podría ser indicado proceder a la congelación de todos los embriones obtenidos, en lugar de intentar transferirlos en fresco.
Las ventajas de la congelación de todos los embriones incluyen la existencia de endometrios más receptivos en mujeres que no son sometidas a tratamientos de hiperestimulación ovárica en el mismo ciclo menstrual de la transferencia. Además, se ha observado una mejor salud en los nacidos procedentes de embriones transferidos tras criopreservación en comparación con los de embriones frescos, y un mayor incremento en las tasas de éxito de las transferencias de embriones crioconservados respecto a los transferidos en fresco.
Vitrificación
El Papel del Médico en la Fertilidad
La esterilidad es un problema de salud real y frustrante. La formación como especialista en Ginecología y Obstetricia, seguida de subespecialización en Fertilidad y Diagnóstico Prenatal, permite a los médicos abordar estos casos con conocimiento y experiencia. Un perfil profesional mixto, con actividad asistencial e investigadora, es fundamental para mantenerse actualizado y contribuir al conocimiento científico.
La pasión por la medicina reproductiva impulsa a los profesionales a buscar constantemente formas de aportar valor y ayudar a las parejas en su proyecto de maternidad y paternidad. La investigación, como la realización de tesis doctorales, es una parte importante de esta contribución. La conexión entre la profesión y la pasión personal, como en el caso del yoga mencionado, puede enriquecer la práctica médica y el bienestar del profesional.
Entre una FIV y la otra, se aconseja un período de dos meses para que el cuerpo se recupere. Estudios indican que la edad del hombre puede afectar el riesgo de alteraciones cromosómicas y la calidad genética, especialmente en edades avanzadas. Es crucial realizar un diagnóstico adecuado y discutir las opciones de tratamiento, incluyendo la posibilidad de realizar un DGP, con el equipo médico.

Otras Consideraciones en Medicina Reproductiva
La evaluación de la reserva ovárica es una prueba básica en el estudio de la esterilidad, que estima la cantidad y calidad de los óvulos en los ovarios. Actualmente, este análisis se realiza principalmente en mujeres con dificultades para concebir o que desean preservar su fertilidad.
El scratching endometrial es un procedimiento que consiste en provocar un daño intencionado en el endometrio con el fin de mejorar la futura implantación embrionaria. La implantación del embrión es el punto de partida del embarazo, un proceso complejo y aún poco conocido en la Medicina Reproductiva.
Es relevante mencionar que la edad del hombre también puede influir en la fertilidad. Estudios sugieren que la edad paterna avanzada puede estar asociada con un mayor riesgo de alteraciones cromosómicas en los embriones, aunque el impacto es menos pronunciado que en el caso de la edad materna.
tags: #embriones #congelados #a #posterioripgs