El asma bronquial es una de las patologías crónicas más frecuentes en el embarazo, afectando entre el 6% y el 10% de las mujeres en gestación según reportes internacionales. Esta enfermedad inflamatoria crónica afecta las vías respiratorias, caracterizándose por su estrechamiento y la obstrucción reversible al flujo de aire tras un estímulo desencadenante. Los principales síntomas incluyen sibilancias o silbidos al respirar, falta de aire y tos. Aunque no tiene cura, la mayoría de las personas con asma pueden mantenerla bajo control y evitar problemas graves de salud.

Es crucial comprender que, si bien el asma durante el embarazo no necesariamente implica que la gestación será más difícil o peligrosa, un manejo inadecuado puede acarrear serias complicaciones tanto para la madre como para el bebé. Se ha demostrado que el asma mal controlada en el embarazo aumenta el riesgo de complicaciones obstétricas.
La Importancia del Control del Asma: Un Caso Ilustrativo
Consideremos el caso de Heather, una mujer de aproximadamente 30 años con dos meses de embarazo, quien había esperado este momento por dos años. Tras enterarse de su embarazo, y motivada por el deseo de no "dañar" a su pequeño bebé, Heather decidió dejar de tomar sus medicinas para el asma. Anteriormente, había controlado su asma, diagnosticada en la niñez, con un corticosteroide inhalado, un broncodilatador de largo plazo y medicina de emergencia en forma de broncodilatador de corto plazo.
A medida que Heather planeaba la llegada de su bebé, la inflamación en sus pulmones comenzó a aumentar. Al principio, notó dificultad para respirar en el gimnasio, luego despertaba con un peso en el pecho, atribuyendo estos síntomas a una falta de "forma" o a la "ansiedad" del embarazo. Finalmente, una risa con amigos se convirtió en una tos espasmódica. Este caso resalta el peligro de suspender la medicación sin supervisión médica, ya que el asma no controlada puede tener repercusiones significativas.
El Asma durante el Embarazo: ¿Cómo Cambia?
El comportamiento del asma es variable durante el embarazo. Se sabe que el asma puede mejorar, empeorar o no cambiar en el curso de la gestación. La estadística basada en la experiencia, confirmada en metaanálisis, indica que aproximadamente un tercio de las mujeres asmáticas experimenta una mejoría de los síntomas, otro tercio un empeoramiento, y el tercio restante no presenta cambios significativos. Sin embargo, hasta un 20% de las mujeres asmáticas pueden sufrir una reagudización durante el embarazo.

Cambios Fisiológicos en el Embarazo que Influyen en el Asma
Los cambios fisiológicos adaptativos en distintos sistemas del cuerpo de la mujer durante la gestación pueden influir en el curso del asma. La disnea (falta de aire) es frecuente hasta en el 60% de las embarazadas debido al incremento del consumo de oxígeno en un 20% y a la elevación de los niveles de progesterona, que aumenta la ventilación.
En el aparato respiratorio, la elevación del diafragma y el ensanchamiento de la base del tórax reducen el volumen residual y el volumen de reserva espiratoria, mientras se incrementa el volumen corriente. Es importante destacar que en embarazadas no asmáticas, la espirometría se mantiene sin variación significativa. Por lo tanto, cualquier cambio espirométrico en mujeres embarazadas con asma debe ser motivo de alerta, ya que puede indicar un deterioro de la enfermedad.
Riesgos del Asma Mal Controlada en el Embarazo
Un asma mal controlada durante el embarazo puede tener serias consecuencias para la madre y el feto. El tener ataques de asma puede causar bajos niveles de oxígeno en la madre, lo que a su vez afecta los niveles de oxígeno del bebé. Esto puede provocar una menor llegada de oxígeno al feto, impactando negativamente en su desarrollo y crecimiento.
Complicaciones para la Madre
Si el asma de la mujer embarazada no está controlado, aumenta el riesgo de complicaciones como:
- Preeclampsia: Un trastorno grave del embarazo caracterizado por presión arterial alta y signos de daño a otros sistemas de órganos, más frecuentemente el hígado y los riñones.
- Placenta previa.
- Diabetes gestacional.
- Aumento del riesgo de parto por cesárea.
- Mayor riesgo de morbilidad y mortalidad materna.
- Susceptibilidad a infecciones virales, como la gripe, con mayor riesgo de hospitalización.
Complicaciones para el Bebé
Un mal control del asma durante el embarazo puede tener diversas complicaciones para el bebé, incluyendo:
- Parto prematuro.
- Bajo peso al nacer.
- Retraso en el crecimiento intrauterino.
- Mortalidad perinatal.
- Mayor riesgo de desarrollar asma bronquial y alteraciones de la microvasculatura con posible riesgo cardiovascular a futuro en la niñez.
- Defectos de nacimiento: Los estudios han relacionado los ataques de asma durante los primeros meses de embarazo con defectos de nacimiento. Específicamente, se ha detectado un aumento del riesgo de malformaciones congénitas en pacientes que presentaron exacerbaciones severas de asma durante el primer trimestre, incluyendo fisura palatina o labio leporino.
Por ello, es imprescindible un adecuado control del asma durante el periodo gestacional para prevenir posibles exacerbaciones y proteger la unidad materno-fetal.
Manejo del Asma durante el Embarazo
El manejo respiratorio de las pacientes embarazadas con asma debe ser proactivo, basado en la educación y el uso informado de los tratamientos antiasmáticos. Los expertos subrayan enfáticamente la importancia del control mensual del asma durante las visitas prenatales.
La Importancia de No Interrumpir la Medicación
Una preocupación frecuente de las pacientes se relaciona con el riesgo de malformaciones congénitas debido al tratamiento farmacológico del asma. Sin embargo, se considera que el asma mal controlada presenta más riesgos para la madre y el bebé que los posibles efectos adversos de los medicamentos habituales para controlarla. Los beneficios de estos fármacos superan los posibles riesgos.
Si tomaba medicamentos para el asma antes del embarazo, no deje de tomarlos sin hablar primero con su profesional de la salud. Nunca debe reducir la cantidad que toma por su cuenta.
Medicación Segura para el Asma en el Embarazo
El control del asma durante el embarazo no es diferente a como se controlaba antes. La mayoría de las medicinas comúnmente usadas, como los corticosteroides inhalados y los broncodilatadores, por lo general son seguros. Para casos de asma persistente, los tratamientos con corticosteroides inhalados son la terapia de mantenimiento de primera línea y han demostrado ser efectivos y de bajo riesgo para las embarazadas.
- La budesonida es el corticosteroide inhalado de elección y no parece aumentar el riesgo de malformaciones congénitas. La FDA la indica como el corticosteroide inhalado de uso más seguro durante el embarazo.
- Los broncodilatadores inhalatorios también son seguros.
- En caso de exacerbación aguda, además de broncodilatadores, se pueden usar metilprednisolona intravenosa seguida de prednisona oral en dosis progresivamente menores. Las mujeres que reciben o han requerido recientemente corticosteroides sistémicos deben tratarse con corticosteroides intravenosos durante el trabajo de parto y durante 24 horas después del parto para prevenir la crisis suprarrenal.
- No se recomiendan los corticosteroides orales para el tratamiento regular del asma durante el embarazo.
- Si recibía inmunoterapia (vacunas contra la alergia) antes del embarazo, puede continuar este tratamiento. Sin embargo, no se recomienda iniciar nuevas inyecciones para la alergia durante el embarazo debido al riesgo de una reacción alérgica grave (anafilaxis).

Consultas Médicas y Seguimiento
Como el asma puede cambiar durante el embarazo, es importante visitar a su médico mensualmente para revisar su estado. El manejo del asma en una mujer embarazada debe ser multidisciplinar, involucrando a obstetras, neumólogos, alergólogos, matronas y médicos de atención primaria, quienes deben estar al tanto y participar para un correcto control de la paciente.
Se deben programar visitas de control para asegurar que el asma se mantenga controlado o para realizar ajustes en la medicación, siempre buscando las dosis más bajas que permitan un control efectivo.
Evitar Desencadenantes y Alérgenos
Es crucial evitar los factores conocidos que desencadenan el asma. Esto incluye:
- Evitar alérgenos como el polvo, la caspa de las mascotas, el polen, los ácaros del polvo y las cucarachas.
- Limitar la exposición a irritantes ambientales como la contaminación ambiental, el humo de cigarrillo (tanto activo como pasivo), el humo de estufas o hogares de leños, el aire frío y olores fuertes como pinturas o perfumes.
- Prevenir infecciones respiratorias, ya que pueden desencadenar síntomas de asma.
- Manejar la acidez estomacal, ya que puede empeorar los síntomas. Se recomienda dormir con la cabeza elevada, comer comidas más pequeñas varias veces al día y no comer dentro de las 2 horas antes de acostarse.

Inmunización contra la Gripe
Es de vital importancia que las embarazadas con asma se apliquen la vacuna contra la gripe tan pronto como esté disponible, independientemente del trimestre de embarazo. La eficacia de la vacuna dura una temporada y es un factor protector esencial contra las infecciones virales, las cuales pueden ser más frecuentes y severas en estas pacientes.
Control del Peso
Controlar el aumento de peso en el embarazo es importante. La obesidad y una ganancia excesiva de peso durante el primer trimestre de gestación son factores de riesgo para sufrir una exacerbación del asma.
Técnica Correcta de Inhaladores y Reconocimiento de Síntomas
Asegúrese con su especialista de que utiliza correctamente los inhaladores. Además, es fundamental conocer y prestar atención a los síntomas que indican que el asma está comenzando a descontrolarse para poder detectarlo y controlarlo cuanto antes. Su médico puede ayudarle a reconocer estas señales.
Diagnóstico y Monitoreo del Asma en Gestantes
Diagnosticar el asma durante el embarazo puede ser difícil, ya que los cambios normales del cuerpo pueden causar falta de aliento. Se puede realizar una prueba de la función pulmonar llamada espirometría, que mide la cantidad y rapidez del aire que se respira y exhala.
Si el asma no está bien controlada o si es de moderada a grave, su profesional de la salud puede recomendar varios ultrasonidos para comprobar el crecimiento normal del bebé. También puede recomendar monitorear la frecuencia cardíaca del bebé con un monitor cardíaco fetal para chequear su bienestar.
Asma, Fertilidad y Desarrollo Fetal por Sexo
El asma puede influir incluso antes de la concepción del embarazo, disminuyendo la fertilidad en mujeres asmáticas. Sin embargo, cuando las asmáticas están bajo terapia adecuada con corticosteroides inhalados (CSI) tienden a tener mejores niveles de fertilidad en comparación con mujeres que solo reciben terapia broncodilatadora.
Además, estudios han descrito diferencias específicas según el sexo del feto en el proceso de adaptación fetoplacentaria en pacientes con asma. En embarazadas asmáticas con fetos femeninos no tratados con CSI (solo con salbutamol), se ha observado una reducción significativa del peso al nacer. En contraste, las embarazadas con fetos masculinos bajo el mismo tratamiento tendrían peso normal al nacer, aunque los fetos masculinos podrían mostrar una tendencia al parto prematuro.
Estos mecanismos sugieren que el asma materna, más que el uso de CSI, tendría un mayor impacto en el desarrollo fetal, con adaptaciones placentarias distintas y específicas según el sexo fetal para manejar el estrés oxidativo.
Asma durante el Parto y la Lactancia
Solo alrededor del 10% de las embarazadas con asma experimenta síntomas durante el parto. Es importante continuar tomando los medicamentos normales para el asma durante este proceso. Como se mencionó anteriormente, en casos de corticosteroides sistémicos, se pueden administrar corticosteroides intravenosos durante el trabajo de parto y después para prevenir una crisis suprarrenal.
Los medicamentos para el asma penetran la leche materna en cantidades muy pequeñas y generalmente no son perjudiciales para el bebé. Sin embargo, si se toman dosis altas de ciertos medicamentos, como la teofilina, el bebé podría irritarse o tener problemas para dormir. Para ayudar a prevenir esto, se recomienda tomar los medicamentos para el asma 3 o 4 horas antes de la próxima sesión de amamantamiento.