La leche materna es el alimento ideal para el bebé, proporcionando todos los nutrientes necesarios para su desarrollo, además de fortalecer su sistema inmunológico. Sin embargo, compaginar la lactancia con la rutina diaria puede parecer un reto. Gracias a la conservación adecuada, es posible extraer y almacenar la leche para que el bebé siga disfrutando de sus beneficios en ausencia de la madre.
¿Por qué usar tarros de cristal para el almacenamiento?
El mercado ofrece diversas opciones para guardar la leche, principalmente bolsas específicas y recipientes rígidos. Los tarros de cristal son una excelente alternativa siempre que sean de uso alimentario, identificable por el símbolo de la copa y el tenedor. Es fundamental que el cristal sea apto para congelador, ya que algunos recipientes de vidrio pueden resquebrajarse a temperaturas muy bajas.

Recomendaciones clave para los recipientes:
- Asegúrate de que los recipientes estén libres de BPA.
- Si utilizas tarros de cristal con tapa metálica, verifica que no tengan óxido para evitar contaminaciones.
- Prefiere envases de boca ancha para facilitar la higiene.
- Limpia minuciosamente los recipientes con agua caliente y jabón antes de cada uso.
Cómo congelar leche materna paso a paso
La higiene es el pilar fundamental en todo el proceso. Antes de manipular la leche, lávate bien las manos y asegúrate de que todos los utensilios estén limpios.
- Etiquetado: Identifica cada recipiente con la fecha de extracción. Si la leche se llevará a la guardería, incluye también el nombre del bebé.
- Dosificación: Almacena la leche en pequeñas cantidades, idealmente entre 60 ml y 120 ml (2 a 4 onzas). Esto evita el desperdicio y permite descongelar solo lo necesario.
- Espacio de expansión: La leche materna se expande al congelarse; por ello, no llenes los recipientes hasta el borde, deja al menos un cuarto del envase vacío.
- Ubicación: Coloca los recipientes en la parte trasera del congelador, donde la temperatura es más constante y fría.

Tiempos de conservación recomendados
Para mantener las propiedades antibacterianas, vitaminas y grasas, lo ideal es seguir estas pautas generales:
| Lugar de almacenamiento | Temperatura | Tiempo máximo recomendado |
|---|---|---|
| Temperatura ambiente | 16 °C - 25 °C | 4 a 6 horas |
| Nevera | 4 °C o menos | 3 a 4 días |
| Congelador | -18 °C o menos | 6 a 9 meses |
| Congelador industrial | -20 °C o menos | Hasta 12 meses |
Preparación y descongelación segura
La leche descongelada suele separarse en capas, con la grasa en la parte superior; es normal y solo debes girar suavemente el recipiente para mezclarla. Nunca agites con fuerza, ya que esto puede alterar los componentes nutritivos.
Reglas de oro para la descongelación:
- Descongela la leche lentamente en la nevera durante unas 12 horas.
- También puedes colocar el recipiente bajo un chorro de agua tibia (máximo 37 °C).
- Prohibido el uso del microondas: Puede crear puntos calientes peligrosos y destruir propiedades nutricionales.
- Una vez descongelada, la leche debe consumirse en 24 horas si permanece en la nevera, y nunca debe volver a congelarse.
CÓMO SUJETAR EL BIBERÓN (Al alimentar a un bebé recién nacido) | Dr. Paul
Resolución de dudas frecuentes
Es común observar que la leche almacenada presenta un olor diferente o un color azulado/amarillento. Esto se debe a la acción de una enzima llamada lipasa, que descompone las grasas. Aunque el olor pueda parecer rancio o a jabón, la leche sigue siendo segura para el bebé si se han respetado las normas de higiene y conservación.