La Batalla de Waterloo, librada el 18 de junio de 1815, incluyó una de las pugnas más feroces y estratégicamente cruciales en la granja fortificada de Hougoumont. Esta posición, originalmente conocida como Gomont o Goumont, era un castillo y una granja situada a unos 5 km al sur de Waterloo, propiedad del Chevalier de Louville y arrendada a un granjero, Dumonceau. Era un recinto robusto rodeado de murallas, con establos, graneros y casas, además de un jardín con paredes de 3 metros de altura que se extendía unos 200 metros hacia el este, y un huerto adyacente. Desde sus posiciones, los franceses solo podían divisar árboles y algunos edificios del complejo.

La Importancia Estratégica de Hougoumont
El Duque de Wellington conocía la importancia estratégica del pequeño castillo y la granja de Hougoumont, con sus gruesas paredes de ladrillo y un perímetro occidental cercado por un muro bajo. Esta posición fuerte era crucial para la defensa del flanco derecho aliado. En la tarde del 17 de junio, fue rápidamente ocupada para evitar que fuese tomada por los franceses.
Primeros Defensores y Ataques Franceses
Hougoumont estaba defendido por tropas de élite inglesas. Una compañía del BI-II de Guardias de Coldstream se encerró en las edificaciones, asegurando puertas y ventanas inferiores, así como abriendo aspilleras en los pisos superiores. Wellington inspeccionó las defensas, ordenando a la compañía ligera de Coldstream y a la del RI-3 de Guardias que se dirigieran al oeste de la granja, cubriendo el pajar y el camino. También ordenó a las tropas de Nassau y Hannover que entrasen en el bosque. Poco después de las 10:00 horas, Büsgen colocó 3 compañías (400 hombres) en el huerto y tres compañías dentro del complejo agrícola, que encontró vacío pero preparado para la defensa. Las compañías ligeras de Coldstream y del RI-3 de Guardias se habían movido previamente a la zona del carril occidental. La Compañía de granaderos del BI-I/2 de Nassau ocupó la casa del jardinero y resguardaba la puerta sur, mientras que las otras 2 compañías se alinearon en el muro del jardín, siendo principalmente el BI-I/2.

A las 10:45 horas, Napoleón ordenó al general Reille realizar ataques de distracción contra Hougoumont. El objetivo de esta maniobra era engañar a Wellington, haciéndole creer que estas acciones contra su flanco derecho serían el prólogo de un ataque principal, para que trasladara tropas del centro de su despliegue, debilitándolo. A las 11:00 horas, la DI-6/II de Jerónimo (RIL-1, RIL-2, RI-1, RI-2) comenzó a avanzar hacia el sureste del complejo de Hougoumont. Jerónimo envió al RIL-1, que avanzó en 3 columnas protegidas por escaramuzadores, bajando la depresión que les separaba y volviendo a subir hacia el bosque para despejarlo de enemigos. Cuando las formaciones estuvieron dentro del alcance de las baterías aliadas estacionadas en las alturas sobre la granja, mandadas por el Cpt Sandham y el mayor Kuhlmann, así como las que estaban más en el centro de la posición bajo el mando del mayor Smith y Cpt Cleeves, realizaron una salva devastadora. La artillería de Reille respondió al fuego y se llevaron varios cañones hasta la carretera de Nivelles. Wellington ordenó que la batería holandesa de Petters y la batería británica de Ramsay apoyaran a los defensores de Hougoumont. Tan pronto como la batería de Petters se desplegó, los franceses dispararon contra ellos y alcanzaron varios cajones que explotaron.

A las 11:30 horas, Reille ordenó otro asalto, esta vez precedido por fuego artillero y apoyado por varias unidades del CEC-III de Kellermann. Bauduin condujo al BIL-II/1 y al BIL-III/1 hacia el bosque, mientras que el BIL-I/1 permanecía en la depresión del terreno actuando como reserva. En medio de la embestida, Bauduin fue muerto por un disparo certero, pero los asaltantes continuaron atacando bajo el mando del coronel Amédée-Louis Cubières. Los defensores fueron empujados contra la granja, donde se replegaron en parte al oeste de los edificios, y en parte al este del jardín y el seto del huerto, seguidos de cerca por los franceses. Las tropas de Nassau se reagruparon detrás del complejo, aunque algunas corrieron hacia la seguridad de la línea principal. Sin embargo, los jägers de Brunswick se retiraron a la aldea de Merbe Braine. Los franceses asaltaron el jardín, pero fueron abatidos por el intenso fuego del muro cada vez que intentaban cruzar los 25 metros de campo despejado entre el bosque y el muro del jardín. Algunos sobrevivieron para llegar a la relativa seguridad del muro y trataron desesperadamente de arrebatarles los mosquetes a los defensores mientras los metían por las aspilleras para disparar, a menudo cortándose las manos con las bayonetas. Otros buscaron la ayuda de colegas para levantarlos y escalar por encima del muro, solo para recibir una bala de mosquete a quemarropa o una puñalada aguda de una bayoneta, pero ninguno cruzó el muro con vida. Algunos valientes intentaron forzar la puerta sur, algunos de los cuales aparentemente lo lograron; pudo haber sido en este momento cuando un francés persiguió al pobre teniente Diederich von Wilder de los granaderos de Nassau hacia la casa del granjero. Mientras agarraba la puerta para entrar, el francés asestó un golpe con su hacha que le cortó la mano por completo.

La Proeza del Sous-lieutenant Legros y el Asalto a la Puerta Norte
Eran aproximadamente las 12:30 horas cuando, en el tercer asalto que lanzaban contra el complejo de Hougoumont, los franceses lograron rodearlo por el oeste y llegar a la puerta norte. En un momento de la tarde, el Sous-lieutenant Legros, un «gabacho grande como un oso», apodado L'Enfonceur (el aplastador o el arrollador), de la 1.ª Compañía, 2.º Batallón del 1.er Regimiento de infantería ligera y antiguo sargento de ingenieros, tomó la iniciativa. Con los cataplines hinchados, Legros trincó un hacha de zapador y se lanzó contra la puerta norte bajo una lluvia de balas, gritando como un poseso y seguido por el grueso de su regimiento. Legros hizo saltar la barra de la puerta a hachazo limpio, abriendo un agujero en el panel de madera. La barrera cedió a la presión de los muchos cuerpos, y un grupo de franceses, incluyendo un centenar de soldados imperiales, irrumpió en el interior del patio de la finca. En el tumulto salvaje que siguió, los alemanes y británicos, aterrorizados, buscaron refugio en los edificios, dejando a la banda de Legros como dueña del patio. Un francés armado con un hacha persiguió a un oficial alemán, lo alcanzó en la puerta y le cortó una mano.
La batalla de Waterloo: El hachero de Hougoumont

La Heroica Defensa del Teniente Coronel MacDonell
Desde su posición junto a la puerta que unía los patios norte y sur, el Teniente Coronel James MacDonell, al mando de los hombres que defendían el lado oeste del complejo, se dio cuenta enseguida de que había que cerrar aquella puerta o la posición se perdería. Corrió hacia delante y se le unió el cabo James Graham de los guardias Coldstream. Los dos hombres apoyaron los hombros en los paneles y bloquearon la abertura mientras sus adversarios se esforzaban desde el lado opuesto. Más guardias prestaron su apoyo y finalmente se aseguraron las puertas cuando el sargento Graham de la Guardia de Coldstream colocó la barra en su lugar. Los pocos soldados franceses que habían penetrado por la entrada fueron perseguidos a través de los edificios de la granja en un dramático combate a sangre y fuego. Los defensores chaparon la puerta a tiempo de evitar males mayores y despacharon a todos los intrusos. El único francés que se salvó fue el tamborilero de la unidad, un niño al que los ingleses encerraron en un cobertizo por el resto de la batalla.

Continuación de los Combates en Hougoumont
Confiados en su número y eufóricos por su éxito inicial, los franceses avanzaron con gran ímpetu hasta 30 metros de los edificios. Pero su conquista fue frustrada por el fuego devastador de las tropas de Nassau que estaban posicionadas en las ventanas y detrás del muro del jardín. La resuelta salida fue dirigida por el Tcol Charles Dashwood y los capitanes George Evelyn y John Elrington del RI-3 de Guardias, apoyados por guardias Coldstream bajo el mando del Tcol Henry Wyndham y el capitán Roberto Moore. Sin embargo, al llegar al borde del bosque fueron asaltados por fuego a quemarropa de los franceses, y Dashwood y Moore resultaron heridos. Al ver que las dos subdivisiones necesitaban refuerzos, el alférez George Standen, adscrito temporalmente a la compañía ligera del RI-3 de Guardias, levantó la gorra en una mano y la espada en la otra, llamando a las tropas de la retaguardia del camino para cargar contra el enemigo.
El Duque de Wellington, observando la ferocidad del ataque francés desde las alturas, ordenó a Augustus Frazer que enviara una batería de obuses. La batería del mayor Robert Bull galopó para entrar en posición, animando al resto de la Guardia que estaba tumbada para resguardarse del fuego de artillería enemiga. El duque explicó tranquilamente lo que había que hacer, y la batería ejecutó sus órdenes con admirable destreza, disparando al pequeño bosque. Este movimiento coincidió con la llegada de refuerzos desde la cresta: Saltoun dirigió las compañías ligeras del RI-1 de Guardias hacia el huerto, donde se les unió el destacamento de hannoverianos de la BRI-I/3/I de Kielmansegge; mientras que en el camino hacia el oeste, llegaron dos compañías de RI-3 de Guardias al mando de los capitanes Edward Fairfield y John Moorhouse.
Obligado a ceder ante el bombardeo de la artillería, el oficial al mando del RIL-1, el coronel Cubières, resolvió cambiar el resultado de la contienda. Ordenó a un pequeño grupo que se moviera alrededor de los edificios y atacara la parte trasera del complejo, y luego siguió sus pasos con el resto de las tropas. Este asalto fue apoyado por columnas frescas del RI-3. Cuando la infantería se enfrentó a los defensores a lo largo del límite occidental de la finca, el RIL-1 barrió amenazadoramente el bosque. A pesar de la fuerza abrumadora de las unidades francesas, los guardias resistieron con el mayor vigor. El coronel Cubières, montado a caballo, instaba a sus escaramuzadores a avanzar, con el brazo en cabestrillo por una herida sufrida en Quatre Bras. Dirigió a las tropas para tomar el castillo por asalto, pero cuando se aventuró hacia delante, el sargento Ralph Fraser del RI-3 de Guardias se enfrentó a él.
Mientras tanto, la BRI-II/6/I de Soye (RI-1 y RI-2) atacaron el bosque, obligando a alemanes y británicos a abandonarlo. Los británicos y los alemanes escondidos detrás de las paredes del jardín abrieron fuego. Los franceses se mantuvieron firmes y se enfrentaron a los defensores en un intenso tiroteo que continuó de manera más o menos inconclusa. Intentaron escalar el muro del jardín, pero fueron rechazados. Los franceses arrastraron un cañón al huerto, que los guardias británicos intentaron capturar sin éxito. Wellington envió tres compañías más del BI-II de Guardias de Coldstream, que junto con los hombres de MacDonell lograron expulsar a la infantería ligera francesa del noroeste del perímetro interior de la cerca, retrocediendo a lo largo de todo el muro hasta el bosque meridional.
La DI-9/I de Foy atacó el gran huerto a la derecha del jardín, consiguiendo cruzar el seto y entrar en el gran huerto. Un grupo de escaramuzadores franceses subió la pendiente en dirección a las baterías británicas, ocultándose entre los cultivos altos. En el transcurso de unos minutos, muchos artilleros y caballos fueron alcanzados, entre ellos el mayor Ramsay, y la batería se vio obligada a abandonar la línea de fuego. Wellington decidió aliviar la presión sobre los defensores de Hougoumont; el BI-II KGL y el BI Landwehr de Salzgitter bajaron la ladera en compañías, uno tras otro, y atacaron al enemigo. Los franceses, sorprendidos por la llegada de tan numerosos refuerzos, se retiraron y abandonaron el gran huerto.

Escasez de Municiones e Incendios
Después de una lucha tan intensa, surgió la preocupación por la disminución de las municiones, ya que la mayor parte de las almacenadas ya se habían entregado. El alférez Berkeley Drummond, ayudante del BI-II/3 de Guardias, informó al capitán Horace Seymour, ayudante de campo de lord Uxbridge, que había una gran necesidad de municiones para los mosquetes. Seymour cabalgó de regreso y pronto descubrió a un tal Jesua Brewster a cargo de un carro de municiones, que logró llevar los suministros necesarios a los defensores.

Hacia las 13:00 horas, Jerónimo solicitó a Reille apoyo artillero antes de lanzar otro nuevo asalto, en coordinación con el cañoneo que Erlon inició contra el centro aliado. Saltoun se dio cuenta de que esta nueva amenaza era muy grave y trató de silenciar el obús. A las 14:00, la artillería francesa reanudó el bombardeo de la granja, empleando varios obuses para disparar proyectiles incendiarios al complejo agrícola. Pronto, el éxito de esta nueva táctica fue evidente, ya que los techos del gran granero y el castillo estaban claramente en llamas. El soldado Matthew Clay, destinado a la habitación superior del castillo, y muy consciente de las llamas que se extendían por el techo, encontró la salida del castillo, sin duda aliviado de estar a salvo del infierno.
La batalla de Waterloo: El hachero de Hougoumont
La Inquebrantable Resistencia de Hougoumont
Wellington ya sabía de sobra que aguantar Hougoumont era clave para impedir que todo su flanco derecho se desintegrara, manteniendo un buen número de unidades protegiendo el pasillo de acceso al château para poder reforzar su defensa con munición y tropas frescas, especialmente compañías ligeras de la King’s German Legion y de Brunswick. Los franceses, por su parte, destacaron en total cerca de 14.000 hombres contra Hougoumont, con resultado cero. De hecho, lo peor para los defensores ya había pasado: los de Napoleón nunca llegarían a tomar la plaza. Tras haber estado a punto de perderse, el château de Hougoumont siguió resistiendo hasta el final de la batalla y fue una de las razones fundamentales de la victoria anglo-aliada.
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