Análisis y Resumen de "El Segundo Hijo del Mercader de Sedas"

"El segundo hijo del mercader de sedas" es una novela histórica ambientada en la Granada de finales del siglo XVI y principios del XVII, escrita por Felipe Romero Olmedo. La obra es una crónica apasionante, cargada de lirismo y efectividad narrativa, que explora la decadencia de Granada, un reino que en poco más de noventa años pasó de ser el último bastión islámico en Europa a padecer la férrea intolerancia de la Inquisición.

Portada del libro

El Autor: Felipe Romero Olmedo

Felipe Romero, sobradamente conocido en los círculos granadinos por su dedicación a la abogacía, fue un prestigioso abogado laboralista y narrador histórico. Nació en Granada en 1930 y falleció prematuramente en agosto de 1998. Casado con la pintora naïf granadina Maripi Morales, era un hombre muy apreciado en el ámbito jurídico granadino. Aunque solo se conocían algunos textos suyos referidos a la pintura de su mujer, "El segundo hijo del mercader de sedas" fue su más que lograda ópera prima, publicada en 1995 por Ánade Narrativa, Granada. La crítica la considera la mejor obra del género escrita desde Granada.

Póstumamente apareció "El mar de bronce", la segunda parte de una trilogía que, lamentablemente, no pudo ser concluida. Esta novela, publicada por Comares, constituye su mayor éxito editorial en narrativa, y ha alcanzado siete ediciones entre 1995 y 2003, además de una traducción, lo que demuestra su éxito editorial.

Sinopsis y Trama

La novela cuenta, en primera persona, la vida de Alonso de Granada Lomellino, el segundo hijo de un rico mercader de sedas de origen italiano por parte de padre (Esteban Lomellino, asentado en Granada en 1576, procedente de Venecia) y descendiente directo de los últimos reyes nazaríes de Granada por parte de madre (María de Granada, descendiente de la princesa Cetimeriem y del moro Yahya al Nayyar). El relato se presenta a modo de autobiografía, siendo los recuerdos de un viejo Alonso sobre su vida en la antigua capital del reino Nazarí, desde el retiro de su celda en el convento de los Mártires.

La trama consigue mantener la tensión hasta el final, y se articula en torno a cinco grandes núcleos narrativos. Las primeras páginas se detienen en la atmósfera de la casa familiar en la calle de Lepanto, la casa del poderoso mercader entregado al negocio de la seda y a la pasión por el oro. El joven Alonso de Granada, protagonista de la historia, se verá obligado por su rica familia a vestir los hábitos para evitar la pérdida de lustre del apellido familiar, ya que, como era habitual en la época, el primogénito era el heredero de los negocios y al segundo se le orientaba hacia la carrera eclesiástica.

Sin embargo, la plácida y contemplativa vida del joven Alonso se verá radicalmente alterada cuando conozca a su maestro, Alonso del Castillo, un morisco que en secreto compone los legendarios Libros Plúmbeos del Sacromonte. Este maestro, también morisco, forjará ideológicamente la heterodoxia del futuro monje, inculcándole la convicción de un monoteísmo, de la fe en un Dios único y solo para todos los pueblos. El conflicto central de la obra trata de dar respuesta al hecho insólito de la expulsión de los moriscos a más de un siglo de la rendición de Granada, y la respuesta que ofrece el novelista tiene que ver con el problema religioso en el que se debate el imperio: "era preferible un reino en la miseria que un reino de herejes, como en la mayor parte de Europa".

Paralelo a este espacio narrativo, se presenta un mundo aparte en la huerta de Gójar, donde vive la niña Aisca, una hermosa morisca. Allí, el joven Alonso de Granada pasará los veranos y conocerá la pasión, cuyo recuerdo le aguijoneará de por vida. Este contraste entre la pureza de la tradición árabe y los ámbitos cristianos dará pie al conflicto entre ideologías. El último tramo narrativo enlaza con los primeros compases de la novela y se refiere a los últimos años de la vida del monje que, como tal, ingresa en la Orden del Carmelo y descubre la obra y la tradición carmelitana de San Juan de la Cruz en el convento de los Mártires.

Estilo y Narrativa

Una de las características más destacadas de la novela es la recreación del ambiente de la Granada de la época. A pesar de algunos defectos gramaticales menores y cierto abuso de la adjetivación, la capacidad de Felipe Romero para ambientar la acción en una ciudad infestada de clérigos, mercaderes y moriscos es asombrosa, con una aportación abrumadora de datos sobre oficios, costumbres, plantas, ropajes o comidas de la época. La novela viene acompañada de dos planos de la ciudad, uno actual y otro del siglo XVII, que recogen los lugares en los que se desarrolla la historia, permitiendo al lector recrearse en el paseo por la ciudad.

Romero recurre a la técnica del manuscrito encontrado, suponiendo que los viejos papeles que componen la historia son el pago con que una anciana mujer corresponde al autor por unos trabajos como abogado. Esta mujer era biznieta de un albañil que en 1892 encontró los manuscritos entre los muros del Convento de los Mártires. Esta decisión de narrar la historia en primera persona es uno de los mayores aciertos del autor, logrando una credibilidad en el protagonista que no se da en todas las obras.

El estilo narrativo de Felipe Romero es sobrio, fluido, sencillo y natural, lo que hace que una vez comenzada la lectura sea imposible de abandonar. No apuesta por fórmulas expresivas graves, juegos lingüísticos rebuscados o el lujo verbal, sino que se acerca a la confidencia cálida y a la noble llaneza. Detrás de este mecanismo expresivo, se esconde una profunda documentación y un conocimiento pormenorizado de la época, de las costumbres, oficios y ritos de la cotidianidad, conformando un tiempo de crisis en el que se desenvuelve la vida del protagonista.

Aunque durante algunas páginas (pocas) la descripción de la vida clerical resulta algo tediosa, el lenguaje es bello, con un ritmo y una exquisitez muy difíciles de conseguir. Las palabras están cuidadosamente elegidas, resultado de un hombre que dedicó mucho tiempo a la creación de esta "aparente autobiografía", lo que muestra la mejor versión de Felipe Romero como escritor.

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Temáticas Centrales

"El segundo hijo del mercader de sedas" es, ante todo, un homenaje de amor indiscutible hacia la ciudad de la Alhambra, que comparte protagonismo con el carmelita Alonso Lomellino. A través de sus páginas, el lector puede volver a un tiempo clave para la historia de España y de su cultura: las décadas de finales del siglo XVI y comienzos del XVII. Nos desvela la encrucijada de una España inflamada por la fe, que acabará negándose a sí misma al expulsar a los últimos musulmanes de todas sus tierras.

La novela explora temas como la convivencia y el entrecruce de culturas, la diversidad y el mestizaje real frente a la intolerancia religiosa. Alonso de Granada Lomellino interioriza la tragedia de los cambios sociales de la ciudad, viviendo con intenso fervor ese declive, las maniobras de algunos moriscos iluminados en torno a los célebres Libros Plúmbeos del Sacromonte, la subsiguiente represión que propició el tribunal de la Inquisición y el cambio irreparable de la que fuese la más próspera taifa de Al-Ándalus para integrarse en la Europa moderna del siglo XVI, acabando por refugiarse en el misticismo humanista de la poesía de San Juan de la Cruz.

Ediciones y Datos Técnicos

  • Título: El segundo hijo del mercader de sedas
  • Autor: Felipe Romero Olmedo (Felipe Romero García)
  • Editorial: Comares (Ánade Narrativa en la primera edición)
  • Año de la primera edición: 1995
  • Género: Novela histórica
  • Época: Siglos XVI-XVII
  • Idioma: Castellano
  • ISBN: 9788490456699 (edición de 2018)
  • Número de páginas: 368 (edición de 2018)
  • Encuadernación: Tapa dura (edición de 2018)

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