Jacob Jordaens (1593-1678), un maestro flamenco cuya obra permanece fascinante siglos después, logró capturar una esencia particular del Barroco holandés que trasciende la mera representación visual. Este cuadro monumental, titulado «El Rey Bebiendo», creado en 1638, ofrece mucho más que una escena festiva; es una ventana al espíritu de su época y un testimonio del talento artístico excepcional de Jordaens.
Jordaens pintó varias versiones de este tema, conocido como la fiesta de la Epifanía (6 de enero), que en Flandes se celebraba con reuniones familiares llenas de comida, bebida y juerga desmesurada. La pintura nos muestra una escena de interior que simula una fiesta en torno a una figura principal que, por la corona y el título del cuadro, podría parecernos que es un rey.

El Origen y las Tradiciones de la Fiesta de la Epifanía
El tema del cuadro es recurrente dentro de la pintura de carácter popular. Se trata de la fiesta de la Epifanía, que se celebra el día 6 de enero. Originariamente, siempre se celebraba en este día el nacimiento de Cristo; después de largas discusiones entre las distintas comunidades católicas, se terminó adelantando el nacimiento al 25 de diciembre.
La gracia de la fiesta del "Rey de las Habas" radicaba en que se escondía un haba dentro de una tarta. A quien le tocara se convertía en el “rey de la fiesta”, un título que permitía al agraciado vestirse con una corona de papel y comer y beber hasta la extenuación, aunque por desgracia era el encargado de costear la fiesta. Esta era la costumbre en numerosos países católicos de Europa el Día de Reyes. En esta fiesta se invitaba a parientes, amigos y servidores; también los niños asistían e incluso podían tomar un trago de vino, como la niña rubia del primer plano.
Todavía hoy se sigue celebrando en muchos lugares el 6 de enero, aunque sea una fiesta más comedida y menos tumultuosa que la de este cuadro. La costumbre de festejar eventos con grandes banquetes era muy frecuente en la época.
Composición y Personajes: Un Festín de Excesos
La composición inicial llama la atención por su amplitud y riqueza de detalles. Una mesa llena de invitados, iluminada por una luz cálida y acogedora, domina el espacio pictórico. Se trata de un grupo diverso de personajes vestidos con ropa elegante pero accesible, reflejo de las costumbres sociales de la época.
Para representar esta escena, Jordaens elige al hombre de mayor edad y lo sitúa en el centro de la escena, rodeado de sus supuestos “cortesanos” que celebran el día bebiendo y comiendo sin control. En este caso, Jordaens elige como rey al más viejo de la fiesta, y por supuesto el rey es el centro de la composición. La mirada está fija en el centro de atención: un rey que disfruta de una bebida junto a sus compañeros, rodeado por expresiones de amistad y alegría. ¡EL REY BEBE! aclaman los convidados cuando el viejo de la corona lleva su copa a los labios y todos vaciaban sus vasos.

Lo rodea un séquito de borrachos, gaiteros y todo tipo de personajes entregados al exceso (algo bastante típico en el Barroco flamenco), que son representados con tanto dinamismo que parecen moverse en el cuadro. En ese etílico tumulto vemos a tipos de lo más bizarro vomitando, cantando y brindando. Los invitados a la fiesta fuman y beben como si no hubiera un mañana e incluso una mujer le da azotes en el culo a un niño (o quizás cambiándole los pañales, no está muy claro) que seguramente es el único que no se lo está pasando bien en semejante parranda. La celebración acaba siendo un confuso remolino de personas entregadas desaforadamente a la bebida, con un rey que brinda animado.
Maestría Artística y Simbolismo de Jordaens
La maestría técnica de Jordaens es evidente en cada pincelada. El artista empleó el óleo sobre lienzo, una modalidad común en la pintura barroca holandesa que permite lograr efectos de luz y sombra impresionantes. Su estilo se caracteriza por un dinamismo excepcional, logrado mediante el uso de líneas curvas y movimientos expresivos que transmiten energía y movimiento. Sin embargo, este dinamismo no sacrifica el realismo; Jordaens capturó con precisión los rasgos físicos y las expresiones faciales de sus personajes, ofreciendo una representación fiel de la vida cotidiana del siglo XVII.
Los numerosos vasos de vino dispuestos sobre la mesa no son solo elementos decorativos; simbolizan la generosidad, la celebración y la importancia del encuentro humano. Más allá de los detalles observacionales y el estilo artístico innovador, «El Rey Bebiendo» posee una carga simbólica significativa. El vino representa la amistad, la alegría y la celebración, mientras que la mesa llena de invitados simboliza la importancia del encuentro humano y la comunidad. La mirada fija en el rey refleja la confianza en el liderazgo y la esperanza en un futuro próspero.
En definitiva, Jordaens logró crear una obra maestra emocional que invita al espectador a reflexionar sobre temas universales como la amistad, la alegría y la belleza de la vida cotidiana.
Datos de la Obra
- Artista: Jacob Jordaens
- Año: 1638 (mencionado en el primer párrafo), 1640 (mencionado en el texto)
- Técnica: Óleo sobre lienzo
- Dimensiones: 156 × 210 cm
- Ubicación actual: Museos Reales de Bellas Artes de Bélgica