La calidad del semen de los varones ha experimentado un declive significativo en comparación con épocas anteriores, y múltiples factores cotidianos contribuyen a este fenómeno. Entre los enemigos que acechan a los espermatozoides se encuentran la polución, el estrés, una dieta rica en grasas, el tabaco, la marihuana o incluso una simple gripe.

La Calidad del Semen y sus Parámetros
La calidad del semen depende fundamentalmente de dos parámetros: el número de espermatozoides por centímetro cúbico y su movilidad. La Organización Mundial de la Salud (OMS) establece los mínimos que un varón debe cumplir para que su semen se considere normal. La cifra mínima ha disminuido desde principios del siglo pasado, reflejando cómo las características de la sociedad actual perjudican la calidad seminal.
Actualmente, se considera normal tener un mínimo de 20 millones de espermatozoides por mililitro, de los cuales al menos la mitad deben ser móviles. Tener menos de esta cantidad puede indicar problemas para fecundar.
Factores que Afectan la Calidad Espermática: Un Contexto General
Detrás de una mala calidad seminal existen múltiples factores, algunos ajenos al paciente y otros relacionados con los hábitos de vida.
Factores Ambientales y Exposición Química
Cuestiones puramente ambientales, como la polución de los coches o la exposición a fertilizantes y productos químicos presentes en artículos cotidianos, pueden alterar la producción de espermatozoides o su movilidad. Por ejemplo, gremios como los pintores, expuestos continuamente a disolventes, tienen mayor riesgo de sufrir este tipo de problemas.
Hábitos de Vida y su Influencia
Los malos hábitos de vida también contribuyen a la infertilidad masculina. Estudios han demostrado que los hombres con una dieta rica en grasas saturadas (presente en la bollería) presentan una concentración de espermatozoides un 38% inferior a los de quienes llevan una vida sana. Una mala alimentación está directamente relacionada con la infertilidad en varones. Lo mismo ocurre con el consumo de tabaco o marihuana, que altera la producción de espermatozoides.
Además, el estrés o llevar una vida poco organizada, con cambios drásticos de rutina, también influyen en la producción espermática. "Está comprobado que quienes llevan una vida sana, sin fumar y con una alimentación correcta, tienen un esperma de mayor calidad", indican los especialistas. La buena noticia es que, en la mayoría de los casos, hay vuelta atrás: "Entre el 80 y el 90% de los varones que cambian de hábitos, recuperan los niveles normales de espermatozoides en un año".
El Resfriado, la Gripe y la Fiebre: Impacto Directo en los Espermatozoides
Incluso un simple catarro común o una gripe pueden alterar la calidad del esperma, aunque el efecto suele ser transitorio. Los testículos son muy sensibles a los cambios de temperatura, y su producción de espermatozoides se altera con facilidad.
Si una persona tiene gripe con fiebre, es probable que durante los tres meses posteriores, su semen sea de peor calidad. Tratar de concebir cuando se tiene fiebre o una enfermedad puede ser un desafío adicional, ya que puede interferir con la capacidad de seguir ciertos protocolos de tratamiento de fertilidad y afectar la salud general del individuo.
UN ENEMIGO PARA LA FERTILIDAD MASCULINA: EL CALOR
Efectos de la Fiebre en la Producción Espermática
La fiebre tiene un impacto significativo en la producción de esperma masculino. Las altas temperaturas en el área genital pueden dañar o incluso matar los espermatozoides existentes y reducir los niveles de producción de nuevos espermatozoides. Los efectos de la fiebre sobre la producción de esperma pueden variar de corto a largo plazo, aunque la exposición prolongada a altas temperaturas en casos raros podría llevar a infertilidad permanente. También se ha sugerido que una temperatura corporal elevada durante las relaciones sexuales podría provocar daños en los espermatozoides, lo que podría resultar en una disminución de la fertilidad y un aumento del riesgo de aborto espontáneo.
Mecanismo de Acción: La Temperatura y la Espermatogénesis
Para producir y nutrir el esperma de manera óptima, la temperatura de los testículos debe permanecer aproximadamente uno o dos grados más baja que la del resto del cuerpo. Por esta razón, los testículos del varón están situados en el escroto, anatómicamente fuera del abdomen. El escroto tiene la capacidad de mover los testículos para mantener este delicado equilibrio: en temperaturas cálidas, los testículos se alejan del cuerpo, y en temperaturas frías, se acercan.
Sin embargo, si los testículos no pueden mantener esta temperatura ideal, como puede ocurrir durante un episodio de fiebre, la producción de esperma se ve obstaculizada o incluso puede cesar por un corto tiempo. La fiebre se ha asociado con una disminución del recuento, la motilidad y la morfología de los espermatozoides.
El Ciclo de la Espermatogénesis y la Recuperación
El proceso de espermatogénesis (producción de espermatozoides) en el varón es continuo, con ciclos que duran aproximadamente 75-90 días. Las etapas de la producción de espermatozoides más afectadas por la temperatura son aquellas que se producen entre 30 y 60 días antes de la eyaculación.
Debido a que el ciclo completo de espermatogénesis es de 90 días, cuando se ha sufrido un episodio de fiebre alta, este puede afectar la calidad espermática durante los siguientes 3 meses. Después de este período, ya no quedarán espermatozoides en los testículos que hayan sufrido el aumento de temperatura.

Diagnóstico y Recomendaciones ante un Episodio Febril
La primera prueba diagnóstica que debe realizarse a un varón en el contexto de un estudio de esterilidad es el seminograma (también conocido como espermiograma), un análisis de una muestra puntual de semen que estudia la cantidad, forma y movilidad de los espermatozoides, así como parámetros bioquímicos y físicos.
Los espermatozoides tienen una gran sensibilidad a los cambios físicos y químicos. Para comparar los resultados del seminograma con los parámetros de normalidad, es necesario estandarizar las condiciones de recogida de la muestra (días de abstinencia, tiempo hasta el procesado, ausencia de lubricantes o preservativos, etc.).
Recomendaciones Post-Fiebre
Uno de los factores que pueden afectar los resultados del seminograma es el calor. Por este motivo, siempre que se vaya a realizar un seminograma, se recomienda esperar 6 semanas después de un episodio febril. Además, se aconseja a los pacientes notificar a su médico cualquier episodio de fiebre que hayan tenido en los últimos 2 o 3 meses.
Dado que los espermatozoides son sensibles a los cambios exógenos, si un seminograma inicial arroja resultados alterados, se debe repetir el examen para confirmar. La recomendación más correcta sería repetirlo a los 3 meses del primer seminograma (un ciclo completo de espermatogénesis). Sin embargo, en la práctica, suele repetirse a las 5-6 semanas para mayor comodidad del paciente, ya que en este tiempo ya se pueden observar cambios significativos si la alteración se debió a un agente externo.
Consejos para Parejas que Intentan Concebir durante una Enfermedad
Al intentar concebir mientras se está enfermo, es crucial que las parejas tomen precauciones y estén atentas a su salud. En primer lugar, deben asegurarse de descansar lo suficiente y mantenerse hidratadas. Es importante hablar con un médico si los síntomas son graves o si la fiebre persiste.
Además de cuidar la salud física, las parejas pueden considerar cambios en el estilo de vida que ayuden a controlar los problemas de fertilidad en estas circunstancias. Es fundamental hablar con el médico sobre cualquier medicamento que se esté tomando, ya que algunos fármacos pueden afectar la fertilidad, o ciertos tratamientos de fertilidad pueden influir en el tiempo de recuperación de la enfermedad. Considerar recuperar la salud completamente antes de intentar concebir puede ser una opción prudente.
Infecciones y su Influencia General en la Fertilidad Masculina
Las infecciones, en general, son una causa común de infertilidad masculina. Los espermatozoides son extremadamente sensibles a cualquier proceso infeccioso, aunque sea leve, pudiendo afectar tanto a su número como a su calidad. Un simple catarro común o una gripe se enmarcan en esta categoría, aunque, como se mencionó, su efecto suele ser transitorio.
En un 40% de los casos de infertilidad, tras realizar un estudio completo, no se consigue llegar a saber la causa por la que no se tienen hijos. En general, llevar una vida sana con hábitos saludables es la mejor recomendación para evitar problemas de fertilidad.
tags: #el #resfriado #afecta #los #espermatozoides