El Nudo Materno: Un Relato Honesto de la Maternidad

El nudo materno (título original: The Mother Knot), de la escritora y artista neoyorquina Jane Lazarre, es una obra pionera y un clásico del feminismo publicado originalmente en inglés en 1976 y traducido al español por Elena Vilallonga para la editorial Las afueras en 2018. Este texto testimonial y autorreferencial es considerado un hito por su exploración honesta y visceral de la maternidad, desmitificando su rol romántico y confrontando el mito de “la buena madre”.

Portada del libro

La persistencia del mito de la "madre ideal"

A pesar de la evolución en la reflexión sobre los modelos de mujer y madre, la imagen de la "madre sufridora" sigue dominando en ciertos ámbitos, como lo demuestra una campaña publicitaria de El Corte Inglés con el eslogan "97% entregada; 3% egoísmo; 0% quejas. 100% MADRE". Este anuncio perpetúa la idea de una madre que renuncia a sí misma, se entrega por completo a sus hijos y, crucialmente, "nunca se queja". Esta visión contrasta con la realidad de muchas mujeres y hace que El nudo materno siga siendo vigente y necesario, incluso 45 años después de su publicación original.

La obra de Lazarre explora el desajuste casi inevitable entre las expectativas impuestas a las madres y la cruda realidad de una maternidad que puede ser física, mental y emocionalmente agotadora. Esta experiencia pone en cuestión la propia identidad, tanto individual como social, y para la que "casi nadie está preparado", a pesar de la información o las experiencias de otras personas.

La experiencia personal de Jane Lazarre

Jane Lazarre, escritora de origen judío y casada con un hombre negro en los Estados Unidos post-mayo del 68, vivió esta experiencia en primera persona al quedarse embarazada de su primer hijo, Benjamin. De pronto, sus planes vitales, intelectuales y creativos quedaron interrumpidos, y se esperaba de ella una entrega total y sin quejas, sintiéndose realizada y feliz en su nuevo rol, renunciando a todas las demás facetas de su personalidad.

Sin embargo, lo que Lazarre sintió fue "el dolor del parto y de sus consecuencias, la inseguridad por no saber cómo se cuida a un bebé, el cansancio constante, el aburrimiento, la frustración de no poder estudiar, leer, escribir". Todo esto, claro, unido al amor, la gratitud, la felicidad y el placer. Uno de los momentos más citados del libro describe el sentimiento dominante en su maternidad: la ambivalencia.

Lazarre compartió frases como: "Yo daría la vida por él […], prefiero morirme a perderlo. Supongo que esto es amor -dije estremeciéndome, y después nos echamos a reír-, pero ha destrozado mi vida y solo vivo pensando en cómo recuperarla -dije para terminar, porque sin la segunda parte de la frase, la primera era una pérfida mentira, una mentira que juramos desterrar para siempre." Esta dualidad, en la que la segunda parte de la frase "contradecía aparentemente la primera", es el núcleo de la experiencia maternal que aborda el libro.

Estructura de la obra y sus ejes temáticos

El nudo materno se divide en tres partes principales: "Nacimiento", "Madres y Padres" y "Niños", con un epílogo breve titulado "La dama oscura".

Nacimiento

La primera parte se centra en el embarazo, el parto -descrito con toda su crudeza física y fisiológica- y el periodo inmediatamente posterior al nacimiento de Benjamin, el primer hijo de Lazarre.

Madres y Padres

La segunda parte narra su estancia en Yale, en una urbanización para familias de estudiantes y profesores de la universidad. En este segmento, se produce un "reconocimiento de lo común de la experiencia de la maternidad" con otras mujeres que también rechazan el modelo de la "madre ideal", describiendo un viaje "del yo al nosotras". Este enfoque resalta la importancia de la comunidad y el apoyo entre madres para navegar las complejidades de la crianza.

Niños

La tercera parte, tras su vuelta a Nueva York, muestra el intento de Lazarre de encontrar o construir una escuela para Benjamin junto con otras madres, que responda a sus valores, su clase social y su visión del mundo.

Una maternidad situada y el derecho a la queja

Lazarre presenta una maternidad "radicalmente situada", alejada de cualquier abstracción o esencialismo. Nos habla desde su identidad como "mujer blanca, judía, neoyorquina, artista, huérfana, de clase media, pasional, casada con un hombre negro". Estas coordenadas culturales, sociales, raciales, económicas y psicológicas evitan la generalización, pero a la vez, el libro resuena con muchas mujeres.

La autora reflexiona sobre la inevitable dualidad entre lo común a todas las madres y los innumerables condicionantes que las diferencian, destacando que su historia es la de una "artista, tiene un temperamento intenso y es de clase media desde un punto de vista cultural. No tiene dinero para contratar asistentas, ni canguros a tiempo completo, ni dispone de un despacho o habitación donde aislarse". Sin embargo, subraya que es "una mujer típica porque es un ser humano, una mujer y una madre, y en este sentido sus experiencias reflejan las de otras mujeres, incluso ayudan a demoler una serie de patrones insoportables que nos oprimen a todas: la mística de la maternidad".

La obra no propone un camino alternativo al ideal dominante de madre, sino que reivindica el derecho de cada una a vivir la maternidad de forma honesta e individual, lo que incluye "debilidades, dudas, miedos, inseguridades, frustraciones... y quejas". Negar el derecho a quejarse es una forma de reprimir, controlar y culpabilizar a las madres.

El impacto y legado de Jane Lazarre

Jane Lazarre, fallecida el 19 de junio, fue una voz imprescindible que "rompía silencios a través de su escritura y de su vida". Escritora, ensayista, poeta, docente y militante, dedicó su vida a "revelar las fisuras de lo que parecía inquebrantable: la maternidad idealizada, la blancura estructural, la historia oficial".

El nudo materno fue "un antes y un después" al atreverse a escribir "con amor y con furia" sobre la ambivalencia materna sin "disfrazarla de fracaso ni de monstruosidad". Su mirada "lúcida como visceral, abrió la puerta a generaciones de escritoras que entendieron que la maternidad también podía ser un campo de batalla".

Su obra entera fue un ejercicio de valentía. En Más allá de la blanquitud (Las afueras, 2024), narró "lo que implica criar hijos negros en una sociedad estructurada por el racismo". En El comunista y la hija del comunista (Las afueras, 2021) tejió su historia familiar con la lucha contra el fascismo, influenciada por su padre, combatiente en la Guerra Civil Española con el Batallón Lincoln.

Lazarre como docente y pensadora

Jane Lazarre fue profesora de escritura y literatura en el City College of New York, la Universidad de Yale y Eugene Lang College en The New School, donde fundó y dirigió el programa de escritura de grado. Su "mayor lección fue la de escribir sin miedo, con todo el cuerpo, con toda la memoria". Enseñó literatura afroamericana y estudios de mujeres mucho antes de que fueran parte del canon, convencida de que "no hay verdadera educación sin disidencia".

Foto de Jane Lazarre dando una conferencia o enseñando en un aula.

La maternidad en la escritura: reflexiones de Lazarre

Lazarre reflexionó sobre la relación entre maternidad y escritura, que abarca elementos de sexismo y la necesidad de silencio y privacidad. Reconoció que, aunque existe un sexismo que deja la crianza como responsabilidad principal de las madres, "si hay una situación de apoyo a la madre, la experiencia de la maternidad puede profundizar cualquier trabajo artístico". Esto es especialmente cierto para los escritores, cuya "profundidad depende de la capacidad para imaginar la vida interior de otra persona, una habilidad que muchas veces está presente en las madres".

Destacó una rica tradición de literatura sobre maternidad desarrollada principalmente entre las décadas de los 70 y 80, mencionando obras como Silences de Tillie Olsen, cuentos de Grace Paley, Nacemos de Mujer: La Maternidad Como Experiencia e Institución de Adrienne Rich, y The Mermaid and the Minotaur de Dorothy Dinnerstein. Señaló la paradoja de que El nudo materno, aunque muy leído en España, no sea tan conocido en Estados Unidos, a pesar de los ensayos recientes sobre los conflictos de la maternidad.

El parto vs. la crianza

Sobre la percepción del parto, Lazarre admitió que es una experiencia transformadora, "al igual que el embarazo para muchas mujeres". Sin embargo, enfatizó que "criar es una experiencia que dura toda la vida, con muchas etapas distintas de crecimiento y que se convierte para la mayoría de las mujeres en una de las bases de su identidad". Es "definitivamente más desafiante que el parto ya solo por su duración". Reconoció que la maternidad, aunque no siempre requiere cuidados diarios en la adultez de los hijos, implica un "sentido del cuidado, ese tipo único de identificación con otro, esa conexión irrompible", que permanece fuerte.

Admitió haber "odiado a su marido" en un momento porque él "había podido convertirse en padre sin dejar de ser además una persona para el mundo y para sí mismo". Sobre si esta situación ha cambiado, Lazarre consideró que "depende en gran parte no solo de los individuos sino de la clase social y el nivel de privilegio de cada una, así como también de las normas culturales, la educación de las mujeres o la falta de ella, la presencia o ausencia de facilidades laborales para las madres en los espacios de trabajo y muchos factores más". Aunque ha habido avances, con padres que aprenden a "maternar", la situación dista de ser universal, y aún "hay tanto por hacer, en especial por las madres pobres, o las que trabajan mucho, o las que se enfrentan a situaciones bélicas o de migración".

Maternidad en los 60-70 vs. hoy

Comparando la maternidad en los años 60 o 70 con la actual, Lazarre afirmó que las conversaciones y la escritura "se han vuelto más disponibles para todas y más honestas". Observó una mayor conciencia de las variaciones identitarias y "menos idealización" de la maternidad, aunque esto también varía según factores de clase y culturales. Mencionó su libro Beyond the Whiteness of Whiteness: Memoir of a White Mother of Black Sons, que aborda la "educación específica que tiene que atravesar una madre o un padre blanco de hijos de color para practicar una 'buena maternidad'".

Racismo y familias interraciales

La experiencia de tener una familia interracial jugó un rol fundamental en la escritura de Lazarre. Confirmó que el racismo "es todavía un problema endémico en todas partes", y que en Estados Unidos "hay cada vez más conciencia del enorme impacto del racismo", tanto el actual como el arraigado en la historia. Recordó que sus hijos son la primera generación que no vivió la segregación legal, y que el racismo, tanto personal como institucional, sigue siendo una "realidad que continúa en el presente". A pesar de la falta de signos de una resolución inminente, abogó por "mantener viva la esperanza", ya que la conciencia de las consecuencias del racismo "se está profundizando".

La autoficción y la maternidad: un género necesario

El nudo materno se enmarca en un género híbrido que mezcla elementos reales con una narrativa introspectiva, un formato que, en la opinión de algunos críticos, alcanza su apogeo cuando las mujeres abordan la maternidad. No es solo un diario, sino también "literatura universal" y un "ensayo político", evidenciando que "lo personal es político", especialmente al visibilizar una experiencia que ha sido ninguneada en la historia.

La ausencia de la maternidad en la filosofía, economía, sociología y psicología tradicional es clamorosa, y es en estos "textos híbridos que habitan en los márgenes" donde se ha podido encontrar una representación de esta experiencia fundamental. La constante aparición de la palabra "ambivalencia" en estos relatos universales, incluyendo la obra de Lazarre, muestra la angustia y la potencia de esta ambigüedad que preside la experiencia maternal y que impide plantear las cosas en términos binarios de sí o no.

Hoy en día, somos testigos de "numerosos intentos de romper el mito de la maternidad como circunstancia idílica", y "bienvenidas sean esas grietas en una ideología que ha hecho mucho daño". Estos libros, como El nudo materno, ofrecen las palabras necesarias para pensar la maternidad, algo que "antaño las mujeres solían obtener de sus comunidades y hoy, cada vez más, le debemos a las páginas de libros como este".

La mayoría de los libros sobre maternidad son descripciones desde la perspectiva de los hijos ya adultos, lo que a menudo entrelaza "deseos inconscientes y las necesidades" con lo que aparenta ser una exposición analítica. Incluso las mujeres profesionales en el campo del psicoanálisis han sido "excesivamente influenciadas por el extendido mito occidental de la maternidad como un estado plácido y gratificante", revelando solo "una parte de la historia" y reforzando el mito.

A pesar de las diferencias individuales entre mujeres, "sigue predominando la imagen de la 'buena madre'", una figura "fuerte y discreta, generosa y desinteresada, poco exigente, poco ambiciosa; es receptiva y tiene una inteligencia media y práctica; tiene un carácter tranquilo y sabe controlar perfectamente sus emociones". La mayoría de las mujeres no se ajustan a este ideal. Aunque amamos a nuestros hijos "desmedida e intensamente", la experiencia real no está descrita, por lo que "tenemos que empezar desde el principio, y explicar en detalle cómo es en realidad".

Recientemente, tanto hombres como feministas que han asumido la responsabilidad total de sus hijos han escrito "extensamente acerca de los terribles detalles que confinan las vidas de las madres, acerca de la extraña y paradójica manera en que nuestro amor infinito hacia los hijos queda atrapado en una rutina sorda y enervante, especialmente cuando nuestra vida queda totalmente relegada solo a esa función". La autora también menciona la dificultad de la separación, sintiendo "ligeras contracciones y un hormigueo en mis pechos" antes del cumpleaños de su hijo, como si la leche le fluyera. Concluye que gran parte de lo tildado de "neurótico" o "patógeno" en la literatura psicológica es, en realidad, "un aspecto normal de la experiencia maternal, probablemente para toda la vida, pero sobre todo durante los primeros años y concretamente con la llegada del primer hijo".

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